Medio ambiente
2019, el año en que el Movimiento por el Clima despertó

El fracaso de la COP25 marca el final de un año que, sin embargo, ha visto cómo movimientos como Fridays for Future o Extinction Rebellion tomaban fuerza en la lucha contra la emergencia climática. El colapso del Mar Menor, los fuegos del Amazonas o el culebrón de Madrid Central han sido otras de las noticias sobre medio ambiente que ha dejado el año que termina.

Accion climatica en el puente del Paseo de la Castellana 4
Un momento del corte de la calle Raimundo Fernández Villaverde durante la acción de desobediencia civil del 7 de octubre. Álvaro Minguito
28 dic 2019 06:00

Mirado desde el prisma medioambiental y de la emergencia climática, el año que termina ha sido en el que se ha constatado el fracaso internacional en la lucha colectiva contra el calentamiento global, pero también ha sido el de la esperanza. Si bien la Cumbre del Clima de Madrid (COP25) acabó de una forma similar a la de Katowice en diciembre de 2018, con un acuerdo que ni siquiera salva las apariencias y sin avances medianamente consistentes, en estos doce meses hemos visto cómo surgían fuertes movimientos planetarios de contestación que urgían a parar la catástrofe que se nos viene encima y que solo podrá frenarse si los humanos reducimos drásticamente la expulsión a la atmósfera de las miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI) que emitimos al año.

En un Madrid que organizó la COP25 con apenas un mes de antelación por la renuncia chilena a albergar el encuentro, los gobiernos del planeta solo se pusieron de acuerdo en dos cosas: en dar un nuevo pelotazo adelante para dejar para el siguiente año lo que no podía esperar, y en que no están de acuerdo en hacer un esfuerzo conjunto para parar la debacle.

Incluso hubo cruciales actores —gobernados por multimillonarios con injertos de pelo amarillo— que siguieron en posturas, si no abiertamente negacionistas, sí cercanas a esta curiosa ideología que rechaza los consensos científicos más básicos.

Dos años, mismo resultado

Los guiones de Katowice y Madrid, las citas más importantes de los últimos dos años en materia de crisis climática, han sido calcados. En ambas sobrevolaba el consenso científico que remarca que ni los compromisos del Acuerdo de París (2015) serían suficientes, con los datos facilitados por el Panel Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). “No estamos haciendo suficiente, ni siquiera nos acercamos”, decía el presidente del organismo, Hoesung Lee, en la apertura de la COP25. Y, a tenor de los resultados, seguimos igual.

COP25
Los grandes contaminadores bloquean el acuerdo final de la COP25

EE UU, China, India, Brasil y Sudáfrica, entre otras naciones, se cierran a la adopción de consensos para poner en marcha el Acuerdo de París y acelerar la reducción de emisiones global. Es más, las ONG denuncian que incluso podría rebajarse la ambición planteada en 2015 por dicho Acuerdo. El movimento por el clima ya habla abiertamente de “fracaso de la cumbre”.

Ni cierre del Acuerdo de París, ni incremento de la ambición climática global (los países responsables del 90% de las emisiones ni siquiera han prometido aumentar su ritmo de reducción de emisiones); ni consenso para completar la financiación del Fondo Verde para el Clima; ni para el Fondo de Adaptación; ni dinero para el Mecanismo Internacional de Varsovia, que pretende compensar —si es que eso es posible— las pérdidas y daños que provocará la crisis climática. Ni siquiera se llegó a un acuerdo sobre los polémicos mercados de carbono globales que permitirían, si así lo admite la comunidad internacional, seguir contaminando a las naciones que puedan costeárselo.

Tímidos avances —aprobación de un Plan de Acción de Género que liga este tipo de políticas a la actuación contra el calentamiento global y leve aumento de las naciones que quieren aumentar su compromiso de reducción de emisiones, de 66 a 73 países— y una declaración final, que, como en Katowice, es más retórica que real. Un texto conseguida —de nuevo, como en Katowice— a contrarreloj tras retrasar un cierre de la cumbre marcado por el bloqueo de naciones contaminadoras.

Rebelión juvenil

Pero en 2019 la esperanza no estuvo dentro de las paredes del recinto ferial de Madrid. Fridays for Future (FFF), un movimiento iniciado por una adolescente que hoy acapara más cámaras que Donald Trump, conseguía sacar simultáneamente a millones de personas a la calle en las huelgas y protestas planetarias. El 15 de marzo hacían su primera gran demostración de fuerza planetaria, tras meses de protestas estudiantiles cada viernes. El 24 de mayo volvían a exhibir su músculo y, entre el 20 y el 27 de septiembre, una Semana de Acción Global por el Clima dejaba las imágenes de millones de jóvenes en las calles, de Nueva Zelanda a Brasil, de Alemania a Nueva Dheli.

Crisis climática
Clamor global contra la crisis climática

De Australia a Alemania, manifestaciones multitudinarias abren la semana de protestas organizada por el movimiento global por el clima.


Es un éxito sin precedentes para una protesta que una niña llamada Greta Thunberg arrancó a finales de 2018, y que decidió repetir cada viernes. Esa joven que llevaba un pancarta con la inscripción “Skolstrejk for klimatet” (Huelga escolar por el clima) y estaba apenas acompañada por algún familiar en la puerta del Parlamento sueco en septiembre de 2018 llevaba esa misma pancarta cuando habló frente a decenas de miles de personas en Madrid en la Marcha por el Clima que tuvo lugar el 6 de diciembre, en plena COP.

La niña, de 16 años y con síndrome de asperger, había cruzado el Atlántico dos veces sin subirse a un avión y sin apenas emitir dióxido de carbono en una actitud ante la emisión de GEI por parte de los humanos que era tan polémica como atacada desde los medios y la caverna más rancia y sector.

Crisis climática
La rebelión por el clima rejuvenece sus filas
Mientras los paros estudiantiles de Fridays for Future (Viernes por el futuro) se propagan por el mundo y cosechan su primer gran éxito internacional con su huelga global del 15 de marzo, colectivos como Extinction Rebellion, Madres por el Clima, Teachers for Future o Juventud por el Clima diversifican la protesta.

DESOBEDIENCIA

Greta y sus Fridays for Future no han sido los únicos movimientos que en 2019 consiguieron cortar las calles para que Gobiernos y compañías dejen de hacer oídos sordos a un problema que no parecen ver o entender. Extinction Rebellion (XR), un movimiento que promulga la desobediencia civil, nacía a finales de 2018, para darse a conocer globalmente en noviembre, cuando cortaron los principales puentes del centro de Londres con el fin de bloquear la ciudad.

En 2019 volvieron a la carga en numerosas ocasiones y se internacionalizaron, uniéndose no solo a FFF, sino a las organizaciones que llevan décadas señalando el problema y luchando para que se tomen medidas. En Madrid, la primera gran acción, coordinada por la alianza de organizaciones 2020 Rebelión por el Clima junto a XR, conseguía cortar toda una mañana el puente de la calle Raimundo Fernández de Villaverde, sobre el Paseo de la Castellana. Su reivindicación quedaba clara en la pancarta que desplegaron: “Emergencia climática: es hora de actuar”.

Medio ambiente
Extinction Rebellion: reinventando la desobediencia civil

Les puedes ver con llamativos trajes de época rojo en el metro de Londres, “muriendo” por intoxicación en un establecimiento de comida rápida, cubriendo de sangre las escaleras del Trocadero, impidiendo la entrada y salida de trabajadores de la BBC o cortando el tráfico en las principales capitales europeas. Extinction Rebellion han cambiado la forma en que se manifiestan y, para ello, también la forma de organizarse.


Arde el Amazonas

En el último año de la segunda década del siglo XXI, casi todas las grandes noticias medioambientales han tenido que ver con la crisis climática. El mundo vio estupefacto cómo el Amazonas, el principal pulmón del planeta, ardía un año más, pero esta vez de forma más drástica: entre enero y agosto, el número de incendios aumentó un 145% en comparación con el mismo período en 2018.

El 7 de agosto de 2019 quedará para la historia como el ‘Día del Fuego’. De fondo está la estupidez humana que, una vez llega al poder, permite hacer barbaridades. La ideología negacionista de la ultraderecha en Brasil, personificada en un tal Jair Bolsonaro, hoy presidente de la nación que debería salvaguardar su tesoro amazónico, está detrás del dejar hacer que derivó en una estampa distópica: la imagen desde el espacio de un amazonas con cientos de focos activos.

Brasil
El gobierno de Bolsonaro conocía la intención de empresarios rurales de incendiar el Amazonas

El ejecutivo brasileño hizo caso omiso de una alerta enviada por la Fiscalía al Ministerio de Medio Ambiente tres días antes de que comenzaran los fuegos en la región amazónica.


La biodiversidad, más amenazada que nunca

No hay que ser muy listo para ver lo que la desaparición de la Amazonía supone para la biodiversidad planetaria. Con el 40% de la superficie global, los trópicos albergan en torno al 80% de la diversidad biológica del planeta. Y está no para de mermar, ayudada por la emergencia climática.

El mayor informe sobre la materia jamás realizado —el que la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), auspiciada por Naciones Unidas, publicó en mayo— alerta de que, de los ocho millones de especies animales y vegetales que existen en el planeta, un millón está amenazado. En solo unas décadas todas esas especies podrían desaparecer a un ritmo aún mayor de lo que ya lo hace, pues la comunidad científica hace décadas que habla de la sexta extinción masiva, hoy en curso por la acción del hombre.

Biodiversidad
Homo sapiens, asesino ecológico en serie
La última desaparición global y masiva de biodiversidad no fue la del Cretácico y los dinosaurios. Bienvenidos a la sexta extinción.

Desastre en el Mar Menor

En la península Ibérica, las amenazas son claras y han sido repetidas insistentente por científicos y activistas, aunque España solo haya firmado un comprimiso de reducción del 20% de emisiones respecto a los niveles de 1990, muy por debajo del 55% que exigen los datos para que el planeta no aumente más de 1,5ºC sobre los niveles preindustriales.

Un ejemplo más se vio en el aumento del fenómeno de la gota fría —hoy llamada Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA)—, que llevó tras el verano grandes riadas e inundaciones al sureste de la península. Estas tuvieron un efecto colateral añadido al desastre habitual —pero conocido y recurrente— de las riadas: el ecocidio del Mar Menor.

Medio ambiente
Mar Menor, ecocidio anunciado

El Campo de Cartagena ha sufrido una profunda transformación en apenas unas décadas. Los excesos de una agricultura industrial intensiva y del turismo de masas han colapsado la mayor laguna salada de Europa. Los habitantes de la zona exigen frenar la debacle.

La mayor laguna salada de Europa vio cómo la vida que existía en sus aguas se lanzaba a una muerte segura solo por escapar de la asfixia que se había apoderado de su hábitat. Toneladas de peces muertos fueron retiradas de las orillas y, tras un nuevo proceso de eutrofización, una palabra que a nadie en la zona le suena ya a término científico, se produjo el colapaso de la albufera.

La causa es clara y conocida, a pesar de los habituales cruces de declaraciones políticas y desinformación. La implantación del regadío intensivo en la zona tras el trasvase Tajo-Segura supuso la llegada de toneladas de nitratos y químicos necesarios para la producción industrial a un campo que hasta entonces era de secano, en un región seca de escasa pluviosidad. La gota fría anual hizo lo que hizo siempre: llegar en riada a la laguna. Pero esta vez cargada de nitratos y fertilizantes. Es algo que ya pasó en 2016 y que volverá a pasar si las admininistraciones siguen sin hacer lo que tienen que hacer para salvar el enclave que ya venía acumulando agresiones desde los 60, con la llegada del turismo, la masificación y la urbanización de la costa.

La tozudez de Almeida

Por último, y sin salir de la península, el culebrón sobre una de las pocas y principales medidas que se plantean para reducir la polución en la mayor urbe del Estado español —la implantación de una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en el centro de la ciudad— no termina de acabar. Madrid Central era aprobado el 29 de octubre de 2018 pero, atacado desde el arco conservador desde sus inicios, no comenzaba a estar operativo hasta el 30 de noviembre. Su fase inicial, en la que los infractores eran advertidos pero no multados, terminaba el 15 de marzo. Desde entonces, el descenso de la polución, que ya se venían reduciendo en los meses de la primera fase, caía a niveles históricos.

Pero la libertad de contaminar era enarbolada por el arco conservador, que ganaba las elecciones el 26 de mayo en Madrid, para intentar desarmar la medida. El trío PP-Ciudadanos-Vox, cuyas promesas electorales iban de modificar Madrid Central a destruirlo, planteaba una moratoria de sanciones, enarbolando un fallo en el sistema. Los juzgados echaban por tierra el intento de moratoria contaminadora en un polémico proceso en el que le nuevo alcalde perdía uno tras otros sus intentos de desarticular la ZBE.

Pero José Luis Martínez-Almeida, presionado por Vox y por quién sabe quién, ha demostrado ser tozudo: en septiembre planteaba una nueva Estrategia de Sostenibilidad Ambiental —llamada ahora Madrid 360—, que básicamente rebaja las exigencias de Madrid Central y aumentará el número de vehículos en el centro de la ciudad.

Para colmo, en la última Junta de Gobierno del año, Almeida rebajaba el perímetro de la zona de bajas emisiones: las calles Mártires de Alcalá y Seminario de Nobles, en Argüelles, vuelven a aceptar la libre circulación de vehículos. También decidía ampliar un año más la moratoria a vehículos sin distintivo para determinados colectivos, lo que supondrá más tráfico, del más contaminante, en el centro.

Movilidad
El último regalo de Madrid Central: segundo trimestre con menos contaminación

Entre abril y junio, los meses en los que se han emitido multas por entrar en la zona de bajas emisiones, los niveles de dióxido de nitrógeno han menguado hasta mínimos históricos.

Con tanto vaivén —Almeida se paseó por la COP sacando pecho de “Madrid Green Capital”— nadie sabe qué ocurrirá finalmente con Madrid Central, pues Madrid 360 continuará, previsiblemente, sus trámites legislativos a lo largo de 2020. La ciudadanía ya salió a la calle en junio para defender la medida. Si Almeida sigue en sus trece, igual volverá a salir de nuevo en este año nuevo.

Relacionadas

Tribuna
Reinicio: un modelo ecológico tras la crisis del coronavirus

En el caso del covid19 ha habido una “alarmante inacción” de semanas. En el de la emergencia climática se trata de una alarmante inacción de años que no puede esperar más.

Coronavirus
Un cierto sentido de orden

El SARS-CoV-2 ha venido a acabar definitivamente con esa ficción de control. De repente, las fronteras entre mundo natural y mundo social ya no parecen tan claras.

5 Comentarios
#45249 14:16 30/12/2019

Todos usamos internet, incluso el salto esta totalmente en la red...internet es uno de los mas grandes contaminantes del planeta pero como va tan bien y nos gusta a todos...pues omitimos que su uso genera toneladas y toneladas de co2 y señalemos a los demás de nuestras desgracias seamos ecohipocritas

Responder
1
1
#45244 13:50 30/12/2019

Yo continuare viviendo con las comodidades del capitalismo pero me quejare a politicos del mal estado del planeta y delante de mis amistades practicare un feroz postureo para parecer supercomprometida.

Responder
1
1
#45196 25:33 28/12/2019

Claro, es el momento del Capitalismo Verde y hay que preparar a la gente para meter dinero público a saco en renovables. Vosostros picáis, como siempre que el capital juega con la izquierda. A Iberdrola le gusta este artículo

Responder
0
1
#45173 14:43 28/12/2019

Todo son mentiras

Responder
1
1
#45198 5:32 29/12/2019

Ilumíname.

Responder
0
0

Destacadas

Coronavirus
Caída histórica del empleo en marzo: más de 300.000 nuevos parados, sin contar los ERTE

Marzo cierra con 302.365 nuevos desempleados, el mayor incremento histórico en cualquier mes. El número total de parados alcanza la cifra de 3.548.312. La Seguridad Social pierde más de 800.000 afiliados en este mes.

Coronavirus
Bomberos denuncian la ineficiencia y alto coste de la intervención de la UME

El pasado año, un soldado de la Unidad Militar de Emergencias tuvo una media de 0,017 intervenciones; mientras que las de los bomberos de Madrid se elevan a 13,7; a 34,5 en Barcelona, y 13,4 en Bilbao. 

Coronavirus
El coronavirus y la caída de las remesas amenazan la economía en África occidental

Casi la mitad de las familias gambianas, y una de cada cuatro en Senegal, reconocen que dependen del dinero que les envía un familiar desde el extranjero. En España, muchos migrantes pierden su empleo y con ello la opción de hacer llegar remesas a sus familiares, una dificultad añadida para la supervivencia de miles de personas en sociedades que viven al día y donde el confinamiento se hace más difícil.

Tribuna
Qué mundo queremos

Antes de la llegada del inesperado virus, filósofos y sociólogos nos avisaban de que nos encontrábamos ante los estertores de la segunda modernidad. De repente lo normal se ha vuelto extraño, nos empezamos a plantear qué es lo verdaderamente útil, funcional, importante.

Coronavirus
Coronavirus y lucha de clases: una justicia de clase

Las consecuencias de la crisis de coronavirus se reparten en función de la posición de cada persona en el escalafón social. También en todo lo que se refiere a una de las columnas vertebrales del clasismo: la impartición de justicia.

Coronavirus
Así pretenden salvar el mundo Amancio Ortega y Ana Patricia Botín

La enésima crisis del capitalismo global es acelerada a raíz de la pandemia covid19 y augura una insólita forma de gobierno: el “filantrocapitalismo”. Los multimillonarios hacen creer que pueden trasladar sus éxitos empresariales al servicio a través de grandes donaciones de capital.

Coronavirus
Las trabajadoras del hogar señalan límites en las medidas anunciadas por el Gobierno

El subsidio apoyado por el Gobierno dos semanas después de anunciarse las primeras medidas dejará fuera a las 200.000 trabajadoras del hogar que no tienen contrato. Pese a ello, valoran un paso que esperan que sirva como precedente a su incorporación al régimen general de la Seguridad Social.



Culturas
Algo se mueve cuando estás quieta

Quizás detrás de la quietud —que en parte se debe a nuestra obediencia— haya movimiento. Quizás detrás de la enfermedad —y no hablo de la enfermedad individual, que concierne a quien la sufre y a su entorno, sino de la enfermedad colectiva— se halla algún tipo de resistencia.

Últimas

Obituario
Fausto Sánchez García: una vida comprometida con la clase obrera

Fausto Sánchez García (1928-2020) militante comunista y uno de los impulsores en Asturias de la Querella Argentina ha fallecido esta semana.

Coronavirus
Una política exterior europea a prueba de pandemias

La Unión Europea que entró en la pandemia del covid19 no va a ser la misma que salga de ella. Esta afirmación parece evidente, pero también es cierto que quizá aún no seamos conscientes de todos los ámbitos en los que esto va a ocurrir.

Opinión
El trabajo sexual en tiempos de pandemia

Nos cuesta más atender a aquellas que se han quedado colgadas en los márgenes del sistema, por eso poco o nada se ha dicho sobre las trabajadoras sexuales, que a la fuerza han desarrollado estrategias de resistencia y lucha de las que podríamos extraer muchas lecciones.

Coronavirus
Denuncian al Defensor del Pueblo los insultos a personas durante sus salidas terapéuticas

La organización Plena inclusión recibe a diario quejas de personas que son víctima de “un hecho incívico e intolerante inhumano” y recuerda que la norma permite determinadas salidas, entre ellas a personas con trastornos del espectro autista. Colectivos rechazan la polémica propuesta, difundida por redes sociales, de que estas personas vayan marcadas con un pañuelo azul.

Opinión
Minutos de esperanza

Esta situación, que no es una guerra, pero tampoco es solo una crisis sanitaria, está poniendo en cuestión todo aquello que dábamos por hecho.

Coronavirus
Una cura de solidaridad
Granada vuelve a la carga en defensa de la salud y la asistencia sanitaria pública. Distintas iniciativas ciudadanas preparan materiales de protección.
Tecnopolítica
Viralidades
Sobre el virus, la hostilidad, la necesidad de los cuidados y el deber de inmunizarnos ante el odio y la intolerancia