África
‘This is Nigeria’: la sátira más ácida en el gigante africano

El rapero nigeriano Falz ha recogido el guante de la mediática This is America para desnudar los problemas más graves a los que se enfrenta su sociedad.

This is Nigeria
Imagen del clip de 'This is Nigeria'

Wiriko


publicado
2018-05-31 08:11

Con This is America, el cantante estadounidense Childish Gambino ha asaltado en las últimas semanas el Olimpo de la combinación de cultura y redes sociales y, al mismo tiempo, ha abierto puertas insospechadas. Como era de esperar, la sacudida del terremoto viral de This is America se ha dejado sentir especialmente en Nigeria, el gran gigante africano que además es el escenario de la industria del entretenimiento más poderosa del continente.

La ascensión del clip de Childish Gambino fue espectacular. Como ocurre en este tipo de fenómenos, el contador de visitas de YouTube y la publicidad se retroalimentan, los medios y las redes se hacen eco de un éxito demoledor y, al mismo tiempo, lo hacen más visible, aumentando su impacto y así, una y otra vez. En este caso, además no ha habido medio internacional que no haya diseccionado el vídeo, explicando todos los detalles del simbolismo que ocultaba la crítica antirracista. Además de la transgresión del relato, This is America combinaba todos los elementos de un producto de la sociedad de consumo, pero cargado de crítica y eso ha hecho que el vídeo fuese todavía más suculento para los medios. De ahí a diseminarse por el mundo en forma de parodias ha ido sólo un paso. El clip ha sido imitado en una lista interminable que incluye desde la versión coreana a la jamaicana o la canadiense, pasando por la española, evidentemente, o por la edición femenina.

Sin embargo, una de estas secuelas llama la atención, por el contexto y por la profundidad de la crítica y porque ha superado lo que se espera de una parodia. Falz, el rapero nigeriano que firma This is Nigeria ha recogido el guante que lanzaba Childish Gambino, ha aceptado el reto y ha lanzado una andanada crítica para dibujar, sin complejos, lo que no funciona en el gigante africano.



El viernes, Folarin Falana, conocido artísticamente como Falz, hizo público su último trabajo. Se trataba de una canción y un vídeo que seguían la estela de This is America. En This is Nigeria, el rapero del país africano repasaba algunos de los retos fundamentales a los que se enfrenta a diario la sociedad del país más poblado del continente, una de economías más poderosas, pero también uno de los contextos más complejos y más delicados, tanto social como políticamente. Falz no deja títere con cabeza y no se ahorra el riesgo de exponer las críticas que están en boca de todos que muy pocos se atreven a hacer públicamente.

“Esto es Nigeria. Mira cómo estoy viviendo ahora. Mira cómo estoy viviendo ahora. Todos son criminales”. Es el primer fraseo de Falz, mientras pasa por encima del cuerpo de un hombre asesinado a machetazos. En un paseo similar al de Childish Gambino, el músico nigeriano alerta sobre el abuso de fármacos entre los jóvenes, que ha llevado al Gobierno nigeriano, incluso, a prohibir la importación de antitusivos con codeína.

Igualmente advierte de la fascinación por las estrellas de la cultura de espectáculo y todo lo que conlleva, la superficialidad de la sociedad de consumo, la obsesión por las marcas, la fijación por comprar y comprar o la adoración del dinero rápido que transmite la cultura del espectáculo, representado por un orgulloso ganador del concurso de Big Sister Naija (en una poco velada alusión al Gran Hermano nigeriano). Y en este enfoque social, llama la atención sobre la amenaza para la convivencia que demuestran los últimos incidentes con ganaderos de la etnia fulani relacionados con los usos de las tierras.

Las diferentes vías por las que nigerianos y nigerianas son manipulados también tienen espacio en el tema de Falz y en el vídeo dirigido por Iyobosa Rehoboth, un jovencísimo director de 23 años conocido artísticamente como Prodigeezy. Así, aparecen políticos que pretenden adulterar elecciones, representantes de diferentes iglesias, curanderos o estafadores que operan en internet. Y, evidentemente, el rapero no se olvida de los asuntos que corresponden directamente a los poderes. Denuncia la falta de diligencia de las autoridades ante el secuestro de las niñas de Chibok por parte de Boko Haram, la falta de trabajo y la deficiencia de los servicios, la violencia y la corrupción policial o la incapacidad de algunos representantes públicos, en este último caso, ejemplificada en un inspector general de la policía nigeriana, Ibrahim Idris, que protagonizó un embarazoso discurso durante la inauguración de una unidad técnica de inteligencia, para la lucha contra el crimen. El vídeo de su comparecencia, hace dos semanas, se hizo viral y fue el hazmerreír de las redes en Nigeria durante unos días.

Los problemas que enfrenta el país

El arte, la creatividad, la música y el humor son los escudos en los que ha confiado Falz para dibujar un mosaico descarnado de los problemas a los que enfrenta su país y lo ha hecho, posiblemente, con uno de los lenguajes con más impacto. Es difícil saber exactamente hasta dónde ha llegado el vídeo de This is Nigeria porque se ha desparramado por las redes sociales rápidamente y aparece compartido desde diferentes fuentes, pero sí que se pueden tener algunos indicios, por ejemplo a través de la publicación oficial del vídeo, la que se alberga en el perfil oficial que Falz tiene en YouTube. En esta plataforma ha superado los dos millones de visualizaciones en apenas cinco días. Pero es que el músico nigeriano ha subido a su cuenta de Instagram tres fragmentos del vídeo que sumaron más de 1,8 millones de reproducciones en los dos primeros días. Más allá de las cuentas del autor, se pueden encontrar en Twitter, por ejemplo, fragmentos del vídeo que han rebasado también el millón y medio de reproducciones.







Sin embargo, el empuje definitivo le ha llegado al trabajo de Falz de la mano de otro rapero, el estadounidense Diddy, responsable de Bad Boy Entertainment, entre otras iniciativas y considerado el rey del hip-hop, por sus negocios. Diddy ha publicado en su cuenta de Instagram dos fragmentos de This is Nigeria que ya han sobrepasado los tres millones de reproducciones.





No es la primera vez que Falz recurre a la estrategia de la sátira para cargar de contenido crítico sus canciones, aunque evidentemente hasta ahora no había tenido la cobertura y el clima mediático adecuado para conseguir la proyección que ha conseguido con This is Nigeria. Sin embargo, esta trayectoria debilita el impacto de las críticas de oportunista que ha recibido el artista. Tanto en su faceta musical como en la de cómico, ha tratado algunos de los temas que también denuncia en This is Nigeria.

De hecho, uno de los elogios que Falz ha recibido a cuenta de This is Nigeria es que su propuesta ha aportado compromiso a una industria cultural de enormes dimensiones pero volcada exclusivamente en el entretenimiento. Tanto el poderoso y productivo Nollywood como la tremenda maquinaria musical nigeriana o su más reciente potencial de producción televisiva está fundamentalmente orientado a generar dividendos. Algunos echan en falta que ese entorno cultural también se esfuerce en generar valores y por eso han aplaudido la apuesta de Folarin Falana.

Otro de los efectos colaterales del éxito del vídeo ha sido que ha animado un renovado debate en las redes sociales a través del título de la canción convertido en etiqueta: #ThisIsNigeria. Como se puede prever, en esta discusión se encuentra de todo, desde las descalificaciones por considerar que el vídeo empaña la imagen del país o que el propio Falz es un ventajista hasta los elogios más desmesurados. Sin embargo, también hay críticas más calmadas sobre el vídeo y, sobre todo, se ha propiciado un espacio para un debate en relación a los problemas del país, en el que han participado la mayor parte de los usuarios más influyentes de las redes sociales en Nigeria.

Algunos, aunque consideraban que se trataba de un hecho histórico, se preguntaban si realmente el tono satírico y la crítica simbólica será comprendida.








No ha faltado quien ha colocado a Falz a la altura de Fela Kuti, al menos en términos de compromiso.



Ha habido quien se ha dedicado a diseccionar el vídeo y la canción para poner negro sobre blanco todas las denuncias que contiene.





No han faltado las muestras de apoyo, pero de apoyo incluso frente a la posibilidad de que la integridad de artista estuviese en peligro.


Aunque muchos usuarios consideraban que Falz goza de cierta inmunidad debido a que su padre, Femi Falana, es un conocido y poderoso abogado y activista de los derechos humanos. Por cierto, su voz es la que aparece en la intro de la canción criticando el “sistema capitalista neocolonial”.



Evidentemente, muchos dudaban del efecto real del vídeo: 



Mientras la aparición de bailarinas en hijab en el vídeo era considerado por algunos como una desconsideración, una considerable cantidad de usuarios y usuarias entendieron que se trataba de una provocación intencionada y que no tenía nada de ofensivo.




En medio de este fenómeno, las redes se han llenado de otros contenidos relacionados con la canción y el videoclip, “adaptaciones” y “versiones” de todo tipo, pero también materiales que complementan la iniciativa. Falz, por ejemplo, difundió un videoselfie en el que respondía a algunas de las primeras críticas aparecidas destacando la necesidad de poner solución a los problemas más inmediatos. E, igualmente, se han distribuido una especie de making off en el que se ven algunos de los entresijos del rodaje incluidas interesantes reflexiones del artista.





En todo caso, This is Nigeria ha mostrado un camino para el activismo cultural, ha supuesto una pequeña conquista para la crítica ingeniosa y ha abierto un nuevo espacio para la discusión.

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