Un futuro para Ezkerraldea

Frente a la pauperización de Ezkerraldea, la izquierda no puede continuar atrincherada, sino que debe crear un proyecto conjunto municipalista frente al modelo explotador del PNV y montar un puzzle, en el que lo de menos sean las marcas y los nombres, cuyas piezas ya han creado el movimiento ecologista, obrero o feminista de nuestros municipios. 

barakaldo
Vista general de Barakaldo Wikipedia
Eder Álvarez Rivera
Concejal de Irabazi barakaldo

publicado
2018-08-30 09:57:00

A unos meses de las elecciones municipales, volvemos en la izquierda a las viejas cuestiones y nos surgen las dudas a la hora de conformar las candidaturas y proyectos que nuestros pueblos y ciudades necesitan. Dudas que se ven acrecentadas, si cabe, ante una ronda electoral donde los ayuntamientos del cambio se someten al examen de las urnas, y casi en todos los casos lo hacen desde la incertidumbre sembrada por la Ley Montoro del gasto, y con la casi totalidad de gobiernos en minoría dependientes de acuerdos con los partidos convencionales.

Barakaldo, como otras grandes ciudades obreras en todo Europa, creció de forma exponencial durante la segunda mitad del siglo XX, impulsado por la demanda de fuerza de trabajo para la industria pesada, y tras el desmantelamiento del tejido productivo ha quedado socio-económicamente huérfano. Podríamos decir incluso que todo Ezkerraldea es el Rust Belt de Euskadi, y el proceso de desindustrialización ha tenido similares consecuencias que en el ejemplo estadounidense: descenso demográfico, tasa de desempleo superior a la media, y un proceso de pauperización de la población. De hecho, en nuestro municipio hemos pasado de depender en exclusiva de la industria, a ser uno de los núcleos urbanos de más de 20.000 habitantes con menor porcentaje de empleos industriales de España en apenas 30 años, el 3,43% en 2016, según el INE.

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Enmarcados estos cambios en un proceso de metropolización que afecta especialmente a toda la margen izquierda de la ría de Bilbao, parece necesario plantear los retos políticos para nuestros municipios de cara a las próximas elecciones, y no sólo en lo relativo a impulsar, consolidar o reconsiderar las candidaturas a los Ayuntamientos.

Lo cierto es que los datos están ahí, y son tremenda y cruelmente explícitos. En Barakaldo el desempleo se ha estancado en torno al 15%, con una brecha de género superior a los cuatro puntos porcentuales, tal y como muestra el Observatorio Urbano Garapen. En la misma fuente podemos ver que además nueve de cada diez contratos son temporales, lo que explica que el 19,2% de las personas perceptoras de RGI en el municipio lo hacen para complementar sus salarios de miseria, según Lanbide. Todos estos factores vienen a explicar por qué en Barakaldo el PIB per cápita es 21 puntos inferior que la media de Euskadi. Este diagnóstico es compartido por gran parte de las poblaciones de Ezkerraldea: nos han convertido en el bazar de Bizkaia.

Barakaldo es uno de los núcleos urbanos de más de 20.000 habitantes con menor porcentaje de empleos industriales del Estado español en apenas 30 años, y su PIB per cápita es un 21% inferior a la media de Euskadi

Ezkerraldea cuenta con un ejército de reserva de 20.000 personas desempleadas (dato estable durante los últimos 18 meses), concentrando los sectores de servicios casi todas las nuevas contrataciones, siendo una fuente estructural de temporalidad y empleo a tiempo parcial que les son características. A este deprimente panorama se le suma que nuestros gobernantes no tienen ningún plan que aspire a construir un futuro próspero para la comarca. De hecho, todo indica que vuelven a repetir los errores del pasado y que siguen enfangados en lo único que saben hacer: construir más viviendas y seguir promoviendo infraestructuras de dudoso interés social.

El tema de la vivienda resulta sangrante en una metrópoli donde existen miles de viviendas vacías, y paradójicamente, lo complicado es acceder a una de ellas. En Barakaldo, por ejemplo, los datos municipales constatan 4.000 viviendas en desuso, y sin embargo se devora el escaso suelo libre para construir nuevos bloques, sin articular una reflexión seria sobre movilidad, dotaciones públicas y los servicios necesarios para su población. En Desertu se turnan las VPO y los bloques con piscina, más cercanos a la ría; en Gurutzeta se rescatan viejos proyectos encaramados a la montaña sin saber muy bien por donde saldrán esas decenas de vehículos cada mañana; y en Burtzeña se nos vende un pelotazo de 550 viviendas como única posibilidad viable para recuperar una zona degradada que ha estado años sin interesar a ningún ente público ni privado. Y todo esto mientras la población menor de 30 años es incapaz de salir del nido familiar debido a sus bajos salarios, el desbocado precio del alquiler y la casi inexistente oferta pública de vivienda.

Por otro lado está el tema de las infraestructuras. Sirvan como ejemplo una SuperSur desierta de vehículos, que no ha cumplido el propósito de su construcción, y que ahora va a ser ampliada a 47 millones de euros el kilómetro a costa del último paraje natural de Bilbao. O la creación de nuevos polígonos, bajo rimbombantes nombres como Parque Tecnológico de Ezkerraldea, cuando hay en Sestao, Trapagarán, Gallarta y Ortuella polígonos semi-vacíos porque carecen de empresas que ocupen esos espacios. La última gran ocurrencia es construir un nuevo monstruo llamado Variante Sur Ferroviaria para poder sacar las mercancías del puerto por ferrocarril, obviando que existen trazados aprovechables cuya reconversión, además, supondrían soluciones urbanísticas sin precedentes para los municipios de Ezkerraldea y Meatzaldea.

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Y la pregunta del millón es, ¿qué alternativa planteamos desde la izquierda para nuestra comarca? Éste es, bajo mi punto de vista, el nudo gordiano bajo el que debemos desarrollar la acción política. La izquierda no puede continuar atrincherada, con más o menos éxito, al albur de las ocurrencias que el capital de la mano del PNV desarrolla en nuestro territorio, porque las consecuencias ya las conocemos. Han construido un territorio de siervos, en la concepción más amplia de la palabra, al servicio de los grandes eventos y el consumismo, donde la gran mayoría de la población de nuestros municipios está inmersa en un proceso de pauperización económica y social que sigue avanzando. Ezkerraldea es, en su mayoría, un ejército de trabajadores y, sobre todo, trabajadoras pobres dispuestas a aceptar cualquier empleo por precario que sea.

En la concepción y construcción de una alternativa para nuestros municipios se deben aglutinar las distintas sensibilidades de la izquierda, para poder crear un proyecto conjunto frente al modelo explotador del PNV. Y no se trata de inventar nada que no se haya propuesto nunca, sino de montar un puzzle cuyas piezas ya han creado el movimiento ecologista, obrero o feminista de nuestros municipios. No es casual que la huelga del 8 de marzo fuese especialmente exitosa en nuestros barrios, ni que el movimiento de personas jubiladas, pensionistas y viudas siga juntando a cientos de personas cada lunes a las 12 frente al Ayuntamiento. Capacidad de movilización hay de sobra, lo que falta es sentarse a diseñar qué ciudades queremos y pensar como las vamos a construir.

Podemos
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Aprovechar la existencia del espacio municipal para trasladar debates autonómicos o nacionales con fines partidistas como hacen los partidos tradicionales es un error que resta fuerza a la propia idea de municipalismo. No nos importa tanto la forma, sino el sentido estratégico y político que Podemos vaya adoptar en los municipios.

No seamos ingenuos e ingenuas, a falta de nueve meses para las municipales resulta harto complicado crear la alternativa desbordante que permita acceder al poder a la población movilizada. Más si cabe, en un momento de incertidumbre en las distintas formaciones de nuestro espectro político. Pero quizá sea esta la tarea más importante que las candidaturas de la izquierda tenemos que desarrollar, la de poner la mesa donde montar el puzzle. Y cuando lo tengamos, lo de menos serán las marcas y los nombres, porque seguramente sobrarán apellidos ante un proyecto conjunto, municipalista, que esta vez sí, nos ponga en disposición de construir un futuro para Ezkerraldea.

2 Comentarios
Alberto 11:52 1/9/2018

De acuerdo con el análisis, pero tengo algunas preguntas. Cuando habláis de la izquierda ¿a quién os referís? ¿incluís al Pse en esa calificación? Si hay algún partido responsable de la situación en que se encuentra ezkerraldea ese es, precisamente, el Pse. El PSE y el PNV defienden desde hace décadas exactamente las mismas políticas socioeconómicas. Los dos, junto con el PP, forman el Partido de Iberdrola, el Partido de las élites vascas. Es necesario articular una alternativa popular que plante cara al Partido de Iberdrola en todas sus vertientes. En Podemos Euskadi hay mucha gente que está buscando a la desesperada un acuerdo con el PSOE, pero con los ojos puestos en Madrid, y no en lo que realmente necesitan las clases populares vascas.

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Luis Aldamiz 14:34 30/8/2018

Pues sí, pero tarde andamos me temo.

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