Tribuna
De sedicioso a sediciosos: carta abierta a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart

El autor, uno de los represaliados por los sucesos de Gasteiz durante el franquismo, escribe una carta a los dos líderes independentistas detenidos la pasada semana: Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.
Defesem escola
Foto de la concentración en defensa de la escuela pública catalana, en Sant Jaume. Bárbara Boyero
Imanol Olabarria Bengoa
Miembro de la Comisiones Representativas de fábrica durante las huelgas de 1976. Gasteiz

publicado
2017-10-26 09:49:00

El día en que se hizo pública vuestra imputación acusándoos de Sedición recibí una sacudida que avivó al instante mis recuerdos de 40 años atrás, 9 de marzo de 1976. Estando detenido en los calabozos de la comisaría de la Puerta del Sol junto con mi compañero y amigo Jesús Naves, se nos comunicó nuestro procesamiento por Sedición, debido a nuestra participación en las huelgas de Vitoria-Gasteiz (cinco meses más tarde nos saco de la cárcel el decreto de amnistía de agosto de 1976). Cuanto tiempo, cuantas diferencias, cuantas similitudes.

En Gasteiz, la huelga iniciada el 7 de enero de 1976 y finalizada a sangre en marzo de 1976 comenzó con trabajadores de doce empresas agrupadas en torno a unas reivindicaciones comunes. Las asambleas de debate-decisión abiertas y sus resoluciones, columna vertebral del movimiento, entendían el poder como un mandar obedeciendo. Alimentaban una democracia directa que amenazaba por contagio. Se contaminaron así gustosamente colectivos políticos y barriales, jóvenes, mujeres, desbordando y haciendo peligrar los pactos continuistas contemplados por franquistas y “oposición” en su transición.

En Cataluña, desde hace años, agrupaciones e iniciativas de todo tipo aúnan sus esfuerzos en torno a una expresión concreta de su sentir y sus aspiraciones. Con grandes dosis de autoorganización popular y una corriente de fondo que insiste en fluir de abajo a arriba, contradiciendo las leyes de la gravedad y del reino de España.

En Gasteiz, la huelga, sus contenidos y métodos y su traslado a la calle nos situó en el punto de mira del poder y sus fuerzas represivas desde el comienzo. Recordándonos que incurríamos en ilegalidad y que la calle era de Fraga. No existían los derechos de reunión, asociación o manifestación ni dónde reclamarlos. Pero los impusimos. Els carrers seran sempre nostres.

En Cataluña, 40 años más tarde y en esta democracia, hija festejada de aquella dictadura, se le recuerda a Cataluña que la Constitución marca unos límites y que cuanto hacéis no tiene cabida en la misma. Que hasta los propios mecanismos de representación falseados con que nos dieron gato por liebre y que nos presentaron como valores absolutos son papel mojado cuando se pretende hacer uso de ellos para decidir lo que no se esta permitido decidir. Papel mojado los derechos formales de reunión, expresión o asociación. Así en el 36, como en el 76, como en 2017. Pero decidisteis decidir. Hegoak ebaki banizkio.

Gracias por abrir esta crisis política masiva e impredecible, por florecernos tantas sonrisas, recordarnos nuestras capacidades y refrescarnos viejóvenes sueños 

En Gasteiz, recurrieron a fuerzas represivas llegadas desde Logroño, Burgos y Valladolid. A Cataluña y al más puro estilo colonial arribaron desde todo el Estado cuando menos 12.000 policías nacionales y guardias civiles –y continúan allí–. En Gasteiz, al mostrarse insuficientes las amenazas, los apaleamientos, la manipulación, la patronal vitoriana viajo a Madrid a pedir ayuda en forma de puño de hierro. Tres días más tarde miles de personas serían tiroteadas mientras asistían a una asamblea multitudinaria. Fueron más de cien los heridos, la mayoría por bala, milagrosamente “sólo” cinco los asesinados, a los que seguimos llorando y rabiando. Nadie ha sido imputado. En Cataluña, al mostrarse insuficientes la fuga de grandes empresas, la estrategia del miedo, vuestras detenciones y las palizas de miles de policías armados contra un referéndum hecho pueblo, el Estado recurre al 155.

Entre las sediciones de Gasteiz de 1976 y la de Cataluña de 2017 hay innumerables diferencias. Y al menos dos enseñanzas compartidas. Que la estaca a la que nos mantienen atados se nota sólo al caminar más allá de los metros de cadena que el poder cede en cada momento. Que en el reino de España, en dictadura como en democracia, el camino desaparece a sangre y fuego allí donde empiezan a verse en peligro la sacrosanta unidad del Estado o el modelo social capitalista y patriarcal.

Cuando uno se convence de que es preciso ser mandado se vuelve creyente de algo situado por encima de sí mismo, y entonces… todo está perdido. Un abrazo hoy, en que todo está dispuesto para fabricar personas sumisas, a cuantos persistís en la resistencia por aquello que consideráis justo. A vosotros, Jordi y Jordi, y a los miles de sediciosos y sediciosas catalanas. Gracias por abrir esta crisis política masiva e impredecible, por florecernos tantas sonrisas, recordarnos nuestras capacidades y refrescarnos viejóvenes sueños.

Luis Llach construyó un puente íntimo y político eterno entre nuestras luchas al componer Campanades a morts en denuncia de los asesinatos de nuestros compañeros en 1976. Estos días hemos cantado L'estaca en la plaza de Gasteiz caminando el puente en sentido inverso. Tomando prestadas sus palabras-puente, que son de todas nosotras, cantamos frente a los “assassins de raons, de vides”, de ayer y de hoy: “Si tu l'estires fort per aquí, i jo l'estiro fort per allà, segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.”

Un abrazo desde nuestra cárcel grande a vuestra cárcel pequeña, contra las que seguimos tirando desde aquí y desde allí.

Relacionadas

Tribuna
Lo que hubiéramos querido de Aranzadi

Aranzadi pasó de los 9.701 votos en las elecciones municipales de 2015, a 867 en las de mayo de 2019. Un análisis del papel jugado por esta experiencia municipalista en Pamplona.

Tribuna
¿Desencanto o restauración? Mapa de un Madrid post electoral
10

En cuatro años, el espacio de la nueva política ha renunciado a la pelea por la economía política, lo que, definitivamente, ha supuesto la derrota del proyecto de Manuela Carmena en un contexto de retroceso material de las condiciones de vida en la ciudad y la región.

Tribuna
De Bill Gates (Microsoft) a Amancio Ortega (Zara)
5

Que las donaciones se puedan hacer a los museos que visita quien quiere es una cosa, pero que la cobertura de servicios imprescindibles para la vida de la gente dependa de donaciones, otra muy diferente que acaba con la equidad.

3 Comentarios
José 3:00 29/10/2017

«Con grandes dosis de autoorganización popular y una corriente de fondo que insiste en fluir de abajo a arriba, » Se nota que conoces la financiación de ANC y Omnium y quien son estos señores. Anda Infórmate y compáralos con los sindicalistas de aquella época.

Responder
1
1
Antonio 9:45 28/10/2017

"Entre las sediciones de Gasteiz de 1976 y la de Cataluña de 2017 hay innumerables diferencias".
Esa es la única frase reseñable de este artículo. De ahí deberían sacar alguna enseñanza provechosa los (sedicentes) "sediciosos". Comparen de verdad el régimen del 76 (caducado) con el del 78 (aún vigente por fortuna). Las dos enseñanzas impartidas sobre la naturaleza del estado, de cualquier estado, República de Cataluña (si llega a existir) incluida, son enseñanzas de parvulario. Cuando empieza a verse en peligro, el Estado ejerce la violencia. Por supuesto. Si el Estado es democrático la violencia será "legal" y "proporcionada". No es ventaja desdeñable sobre los sediciosos del 76.

Responder
0
4
#1657 17:49 26/10/2017

Comparto toda la carta letra a letra frase a frase. Libertad para los Jordis y todos los demas presos politicos, que han luchado por la libertad, el techo, trabajo y dignidad.

Responder
13
2

Destacadas

Tenerife
La historia del Puerto de Granadilla: 300 millones de despilfarro

El puerto de Granadilla es una de las infraestructuras investigadas en una de las piezas del caso Lezo por supuestas comisiones pagadas de forma ilegal por OHL. Su construcción, que costó 300 millones de euros, fue objeto de una década de protestas por parte de colectivos ecologistas que denunciaban su inutilidad.

Acuerdos de Paz de La Habana
“El presidente colombiano no tiene voluntad política de cumplir los Acuerdos de Paz”

Gladys Rojas, secretaria de la corporación Sembrar, y Pablo de Jesús Santiago, síndico de la Federación Agrominera del sur de Bolívar, denuncian el incumplimiento de los Acuerdos de Paz de La Habana.

Enfermedades
Duelo permanente: cuando hay que aprender a vivir con la ausencia del presente

Las víctimas por daño cerebral irreversible son muchas más de las que figuran en las estadísticas. Familiares y allegados pasan meses, años e incluso décadas al lado de sus seres queridos en estado vegetativo o de mínima consciencia sin poder cerrar su dolor.

Literatura
Ursula y Sylvia

Del final de Sylvia Plath ya conocemos cada detalle. De la gestión que de su obra hizo Ted Hughes, también. De lo injusto y doloroso de todo esto no terminaremos de quejarnos jamás. No hay restitución posible.


Últimas

Poesía
Zhivka Baltadzhieva, fugas de lo real

La poeta búlgara Zhivka Baltadzhieva creció en Sliven, refugiada en la literatura y en los pocos libros que quedaban en su casa mientras su padre cumplía su pena en un campo de trabajo. Ella vive en España desde hace más de 30 años.

Partidos políticos
Almeida y Colau, los apellidos del día de la investidura municipal

Hoy, 15 de junio, se forman los Ayuntamientos salidos de las urnas el pasado 26 de mayo. Hasta última hora se han mantenido las negociaciones en un buen puñado de ellos. El PSOE sale reforzado, el PP recupera Madrid y el “cambio” solo resiste en Barcelona, Cádiz y València.

Eventos
Así fue la jornada Mujeres escritoras contra el fascismo
El 15 de junio 'El Salto' organizó una jornada llena de mujeres que combaten el fascismo, cada día, mediante la palabra. Un día en que compartimos debates y saberes, comimos juntas y terminamos bailando.