Carta desde Europa
Regateando en el país de los sueños

“Europa es la respuesta”, para todo; nunca digas para qué no podría serlo; nunca preguntes qué debería ser ese país de las maravillas para que hiciera todo el bien que se supone que comenzará a hacer el día después de las elecciones.

Manfred Weber
¿Conoce usted a este hombre? Manfred Weber puede convertirse en el presidente de la Comisión Europea después del 26 de mayo. © European Union 2017 - European Parliament
Wolfgang Streeck

Director emérito del Max Planck Institute for the Study of Societies.

Todos sus artículos en El Salto.


publicado
2019-04-30 06:40:00

Las denominadas elecciones europeas se aproximan. ¿Sobre que versan? En un país tras otro, los viejos partidos de centro, de derecha y de izquierda, y las diversas sombras del verde se disponen a verificar el remanente de su atractivo electoral, desplegando optimismo y buenos sentimientos, todos ellos simbolizados por la palabra “Europa”, con independencia de lo que ello signifique.

El objetivo es no perder demasiados votos frente a los denominados “antieuropeos”, los nuevos archienemigos, de derecha y de izquierda, de la gente decente, esto es, de los “proeuropeos”. Si alguna vez ha existido una política de la identidad, es esta y en este sentido nos tememos que las elecciones europeas son un ensayo de la próxima ronda de elecciones nacionales.

Las discusiones políticas, especialmente si pueden revelar desacuerdos en el seno del campo “proeuropeo”, se evitan de modo estricto. “Europa es la respuesta”, para todo; nunca digas para qué no podría serlo; nunca preguntes qué debería ser ese país de las maravillas para que hiciera todo el bien que se supone que comenzará a hacer el día después de las elecciones. Aquellos que, sin embargo, hacen preguntas solo pueden ser iconoclastas, que esparcen el pesimismo, siembran la discordia y generalmente emponzoñan la atmósfera; quien no los desprecia tajantemente se excluye a sí mismo de la comunidad de los buenos. ¡Europeos de todos los países, uníos! en una celebración de sentimientos positivos, en marcha hacia el nuevo país de los sueños llamado “Europa” donde todos los problemas se disuelven en el aire.

Este planteamiento es, al menos, el que sugieren, sin apenas creer en el mismo, los partidos del centro europeo, el cual, sin embargo, dados los apabullantes déficits morales e intelectuales de la Nueva Derecha y la casi completa ausencia de acuerdo estratégico y, prácticamente, de debate entre la izquierda sobre el asunto, puede desempeñar correctamente su función.

Resulta extraño constatar el grado de vulnerabilidad que por mor del impacto de la crisis parece haber afectado a los votantes europeos —la generación mejor educada de la historia— respecto a este vergonzoso marketing de la identidad, que es lanzado a su costa por los mismos partidos que previamente han causado el desastre neoliberal. Como siempre sucede en la política europea desplegada por los partidos bajo la hegemonía de Alemania, existe también en este caso un matiz alemán.

Recordemos lo que sucedió hace cinco años, cuando Juncker y Schulz, el centro-derecha y centro-izquierda, que son políticamente indistinguibles, pretendían competir por el puesto de presidente de la Comisión Europea sin importarles que el puesto fuera cubierto no por el Parlamento, sino por el Consejo. Merkel no estaba satisfecha, pero finalmente dio su beneplácito al nombramiento de Juncker, que se autoproclamó vencedor con poco más del 30% de los votos, siendo nombrado por un Consejo que intentaba no enfrentarse a su decreciente número de partidarios en el Parlamento.

Esta vez, cuando en los dos bloques centristas se espera casi sin ninguna duda que pierdan de nuevo votos en beneficio de los “euroescépticos”, han sido convocados nuevos candidatos y la “familia de partidos” del centro-derecha, el Partido Popular Europeo (PPE), ha postulado a un alemán, Manfred Weber.

Weber ha sido durante algún tiempo el líder del PPE en el Parlamento, pero carece de toda experiencia ejecutiva. En Alemania es miembro de la CSU, el partido hermano de la CDU de Merkel en Baviera. Dado que Weber aspira a la presidencia de la Comisión, la CSU ha cambiado flexiblemente su retórica para optar por el “proeuropeísmo” vacío de contenido de la CDU (“contra el populismo y el nacionalismo”) y del resto de los partidos alemanes con la excepción de Alternative für Deutschland y de determinados sectores de Die Linke.

A cambio de este cambio de perspectiva, que le hace la vida más fácil, Merkel ha acordado conceder su apoyo a la candidatura de Weber. Si todo va como es previsible en el desarrollo de las elecciones europeas, el bloque de Weber será de nuevo el mayor, aunque estará más alejado de obtener la mayoría que en la última cita electoral europea. Su partido, la CSU, confía en que Merkel, todavía canciller, hará todo lo que esté en su mano para que el Consejo designe a Weber en nombre y en defensa de la democracia.

El oponente más vigoroso a tal iniciativa de la canciller será su amigo Macron, que insiste en las prerrogativas de los gobiernos de los Estados miembros y se muestra siempre suspicaz ante la presencia de demasiados alemanes en los puestos de mando de la Unión Europea. Para conseguir su aquiescencia, Macron deberá percibir un alto precio, que seguramente Merkel pagará domésticamente y, sin duda, le costará también en su relaciones con la CSU. Para conseguir el nombramiento de Weber, Merkel deberá retirar al actual miembro alemán presente en la Comisión, que es un peso pesado de la CDU apreciado por el partido

Si fracasara en esta operación, ello se interpretará sin contemplaciones como evidencia de su pérdida de influencia, argumento que podría utilizarse para acelerar su salida de la escena política. Igualmente importante es el hecho de que situar a otro alemán en una posición europea sobresaliente significa que Merkel excluye un sucesor alemán de Draghi al frente del Banco Central Europeo, así como su propia postulación como presidenta del Consejo tras la salida de Tusk. La vida en la Europa alemana, o en la Alemania europea, no es en absoluto fácil ni siquiera para los alemanes.

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2 Comentarios
#33743 11:09 2/5/2019

En enlace puede encontrarse un examen vinculado a la cuestión y a la obra reciente de Streeck basado en LA REBELIÓN DE LAS MASAS (1930) de Ortega y Gasset

https://gruizlegal.blogspot.com/2019/04/la-rebelion-de-las-masas-90-anos-despues.html

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#33692 10:09 1/5/2019

UE DL PP=VX C$ PPA$:e
https://www.youtube.com/watch?v=AgvKaLqMM1I&t=20s

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