Sebastián Calfuqueo:“Mi trabajo es antirracista, construye y tensiona la identidad de Chile”

Entrevistamos desde Santiago de Chile a Sebastián Calfuqueo, mapuche y artista visual. Su trabajo está vinculado a las reivindicaciones históricas de su pueblo y, desde allí, envía un mensaje a los medios de comunicación internacionales y a la sociedad valenciana.

Sebastían Calfuquero
Sebastían Calfuquero, artista mapuche (Fotografía de Álvaro Cancino)

publicado
2018-12-06 09:30:00

Un joven mapuche, Camilo Catrillanca, ha sido asesinado recientemente por el Comando Jungla de las fuerzas policiales chilenas. Este crimen es uno más que se suma a la larga historia de represión colonial de los Estados chileno y argentino ante los empeños emancipatorios del pueblo mapuche. En València, el colectivo Resistencia Migrante ha convocado una concentración para el lunes 10 de diciembre, a las 11 horas, en solidaridad con las y los mapuches.

Entrevistamos desde Santiago de Chile a Sebastián Calfuqueo, mapuche y artista visual. Su trabajo está vinculado a las reivindicaciones históricas de su pueblo y, desde allí, envía un mensaje a los medios de comunicación internacionales y a la sociedad valenciana.

¿Cómo definirías tu trabajo artístico?
Soy artista visual del pueblo mapuche. Mi trabajo está ligado con la reivindicación histórica de mi pueblo, el desglose de una historia no occidental, una historia no colonial. Mi vinculación con el pueblo mapuche tiene que ver con mis abuelos paternos. A pesar de haber migrado a la ciudad, mi familia no vivió una desconexión absoluta. Continuaron manteniendo nociones del pueblo y sobre la identidad.
Me interesa ser enfático. Mi trabajo es antirracista, construye y tensiona la identidad nacional de lo que es Chile, una identidad súper concreta. Cuestiono cómo se propone -esa identidad- social y públicamente y, también, cómo se propone la noción sobre el extranjero. Las personas mapuches no somos chilenas. Somos un pueblo diferente. Un pueblo que no se reconoce bajo la lógica extractivista, colonial y neoliberal que ha asumido el pueblo chileno.
Pocas noticias nos llegan de la resistencia mapuche.

¿Qué está pasando actualmente en su territorio?
Lo que ha pasado recientemente en Chile tiene que ver con una represión brutal. El gobierno de derechas, liderado por el presidente Sebastián Piñera, está ejecutando una política bastante neoliberal en la economía y también bastante represiva en el tema de los derechos humanos. Ha reprimido al pueblo mapuche por sus reivindicaciones políticas y por sus formas de autonomía.

El actual gobierno tiene una política represiva, pero también la han tenido históricamente otros gobiernos de izquierdas. No sólo se ha presentado este problema con los gobiernos de derechas, sino sistemáticamente con todos los gobiernos en democracia. Se ha catalogado al pueblo mapuche como parte del pueblo chileno, sin reconocer sus demandas históricas territoriales, que tienen que ver con una resistencia por el territorio y por la autonomía.

El Estado, sistemáticamente e irónicamente, es el que más ha despojado a este territorio, entregándolo a grandes latifundistas, colonos, hidroeléctricas, forestales y empresas privadas y extranjeras que no tienen nada que ver con el arraigo territorial que tiene el pueblo mapuche. En ese sentido ha habido una persecución histórica a todos los dirigentes mapuche que han alzado su voz y que han llevado a cabo una lucha política contra el extractivismo y contra la ocupación territorial del Estado chileno.
Bajo esta lógica colonial, el Estado chileno ejerce una violencia sistemática sobre el pueblo Mapuche y, en concreto, contra los dirigentes que han liderado batallas por la autonomía y la soberanía territorial del histórico territorio Wallmapu, que comprende los estados de Chile y Argentina. Ambos sectores geográficos han sido ocupados territorialmente por grandes forestales y, en el caso Argentino por ejemplo, han despojado y marginado al pueblo mapuche a La Pampa o a los sectores más cordilleranos.
Hoy en día, sin embargo, estos territorios mapuches están en disputa, porque hay -empresas- mineras que quieren realizar extractivismo en ese sector. Aunque al pueblo Mapuche se le ha asignado siempre un lugar en la periferia, en territorios socialmente no tan valorados por su capacidad económica o visual, finalmente, estos han sido ambicionados por el Estado nación para ser explotados y hacer extractivismo. Algo que después no llega a las comunidades, ni a las sociedades argentina y chilena; sólo, a grupos específicos: grupos multimillonarios que quieren seguir explotando los terrenos y utilizando estos espacios solamente a su favor.

¿Quiénes son los responsables del asesinato de Camilo Catrillanca?
La violencia policial del Estado ha sido ejercida en torno a la demanda histórica del pueblo Mapuche por su propia autonomía. Por ejemplo, en el asesinato de Camilo Catrillanca, es el estado de Chile el responsable, por su plan Araucanía, que fue implementado por el mismo Sebastián Piñera. También el sistema paramilitar desarrollado por carabineros de Chile, por la policía; que fue encargado desde el gobierno de Michelle Bachellet, un gobierno supuestamente “socialista”. Este grupo de fuerzas especiales y policiales fue entrenado en la selva colombiana para dominar grupos terroristas. El Estado chileno cataloga al pueblo mapuche de terrorista. Ahí comienza el gran problema, en cómo el Estado entiende la reivindicación territorial de un pueblo, como terrorismo.
El caso específico del asesinato de Camilo Catrillanca tiene que ver con esta persecución que se ejerce en las comunidades. Su comunidad es continuamente asediada por la vigilancia policial, se lleva a cabo una militarización de la zona y hay más carabineros, yo creo, que habitantes. Se lleva a cabo una persecución política a mapuches que reivindican una identidad que no es la chilena y el asesinato de Camilo se produce en el marco de esa persecución. Se trata de uno de los tantos montajes que se han hecho últimamente en Chile.
Hace poco apareció la operación Huracán, en la que se descubrió que la policía chilena había realizado montajes policiales para inculpar a dirigentes mapuches. Se evidenció en los medios que, los carabineros, habían errado garrafalmente.

El caso de Camilo se debe especialmente a una negligencia policial. Se hizo un montaje sobre un supuesto robo, con tres autos y camionetas, que permitió un aparataje de 400 policías en una comunidad específica. Camilo conducía un tractor en su territorio, paradójicamente recuperado, y fue alcanzado por estas autoridades, que lo mataron de un disparo por la espalda y le generaron un problema a la comunidad.


Camilo Catrillanca es nieto de un lonko, -una figura- muy importante para la comunidad. Es víctima de esta persecución policial y muere a manos del Comando Jungla, que se entrena en la selva colombiana en técnicas de antiterrorismo. Esta persecución termina con su muerte, sin tener nada que ver -Camilo- con el montaje. Se comprobó que fue un montaje mediático que la Policía realizó para poder esconderse de -haber ejecutado- este asesinato. Dada esa dinámica, el pueblo Mapuche está constantemente movilizado en torno a desvelar y denunciar las prácticas coloniales del Estado chileno. Estos montajes, estas formas coloniales de aplicar la violencia contra un pueblo, van de la mano de un sistema que quieren aplicar sobre un territorio que no les corresponde y que no es parte del extractivismo capitalista.


Todos los que estamos en la vereda opuesta, que vamos contra ese sistema extractivista somos, perseguidos por el Estado chileno. El asesinato de Camilo ha sido un precedente para no aceptar más estas lógicas. Estamos movilizándonos también en contra del Ministro del Exterior, primo de Sebastián Piñera, que hoy en día también tiene responsabilidad política sobre la represión social vivida en el territorio. -Queremos- que renuncie a su cargo, y esa demanda nos tiene movilizados como Mapuches. Estamos pidiendo responsabilidades políticas, -porque- no hay persona a la que se le adjudique esta muerte. Y así, el Estado chileno evidencia que -para él- la muerte de un mapuche vale menos que la de cualquier ciudadano o latifundista. No es terrorismo cuando el Estado realiza violencia contra los pueblos; solamente es terrorismo cuando el Estado se ve enfrentado a una dirección económica que no va en su interés político y económico.

¿Qué mensaje enviarías a la Valencia migrante y solidaria con el pueblo mapuche?
Para informarse -sobre- y apoyar la resistencia mapuche, primeramente, compartir los comunicados que estamos haciendo desde este lugar, hacerlos masivos, públicos... Proponer líneas editoriales al respecto, en medios internacionales que puedan ampliar la mirada. El gobierno de Piñera tiene mucho miedo de la imagen internacional que se proyecte, por lo que cualquier cosa que salga fuera con respecto a la causa mapuche, que sea desde los mapuches y no desde un relato colonial, nos sirve como comunidad y como pueblo. Nos sirve para presionar al Estado y para que asuman el genocidio y la violencia sistemática.
También es importante la ayuda económica para la familia de los comuneros, la familia de Camilo Catrillanca deja una mujer viuda y embarazada, además de una niña de un par de años. Estaría bien que desde los espacios de resistencia se dieran gestos de solidaridad.
Por último, un mensaje más personal. Es importante que no creamos en la unificación de una identidad bajo este sistema de nación. Nadie mantiene una identidad unificada bajo el concepto de nación. Que no nos hagan creer que esa es nuestra identidad. Nuestra identidad tiene que ver con algo más que los intereses económicos y políticos de las grandes élites que dominan nuestros territorios. Hay que levantar la voz. A los Estados naciones solo les interesa que estemos unificados bajo este sistema capitalista, colonialista y patriarcal, funcional a sus intereses económicos, a sus latifundios. Crear grandes hacendados, donde nosotros somos quienes les trabajamos y ellos reciben todo el esfuerzo de nuestro territorio.

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