21D: un momento para que la izquierda rupturista revise hipótesis

Seis notas después de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en Catalunya.

Carles Riera
Comparecencia de Carles Riera (CUP) en la noche electoral del 21 de diciembre. Àngel Ferrero
Nuria Alabao

publicado
2017-12-22 15:34:00

1. Referéndum: El mantra constantemente repetido por muchos –tanto independentistas como Comunes– de "el 80% de los catalanes quiere un referéndum pactado" igual no sirve para explicar la realidad cuando casi dos millones de votantes –de cuatro millones trescientos mil– han apostado por opciones claramente hostiles a la solución del referéndum.

El dato del 80% se originó en alguna encuesta, sin embargo, una cosa es contestar a un encuestador que estás a favor de la celebración de un referéndum, y muy diferente es convertir eso en una prioridad política que acaba transformada en preferencia electoral. Sobre todo cuando claramente esta es una demanda de los independentistas que ha hecho suya Catalunya en Comú para intentar mantener una posición que les permita tener un electorado a favor y en contra de la independencia.

Lo que queda claro es que esta estrategia que cuenta votos puede funcionar en clave estatal pero en absoluto en clave catalana. Máxime cuando tampoco soluciona la cuestión de que la mayoría de sus actuales votantes preferirían una opción federal –el 57%– mientras que solo se declaran claramente independentistas un 17%.

El referéndum en Cataluña significa independencia para la mayoría de los electores más allá del contenido democrático que condense o cómo haya sido utilizado simbólicamente. Los publicistas y expertos en discursos políticos ya al principio del Procés señalaron que había que hablar de “derecho a decidir” –en aquel entonces se trataba de evitar la palabra independencia– y de “democracia”.

Esos significantes han sido suyos en el discurso público hasta que ha aparecido la vía unilateral y entonces la disputa por el significado de “democracia” ha conducido a dos polos: “democracia es votar” y “democracia es defender la Constitución”. Por tanto, era difícil en ese escenario dotar a la apuesta política por el referéndum de otros contenidos más amplios, o más ambiguos. En esa clave se ha votado en Cataluña, y, como ya sucedió en las pasadas elecciones, no en la de derechos o políticas sociales. Poco espacio pues para Catalunya en Comú.

2. Sobre Catalunya en Comú-Podem: Hay que señalar que no se puede atribuir únicamente a la cuestión nacional los pobres resultados. La apuesta populista relámpago de Colau funcionó en su momento, pero que la acción institucional diaria siempre tiene costes. Nadie se sostiene solo con un líder, o se tienen poderes financieros, intereses corporativos y similares detrás –como tiene por ejemplo Ciudadanos–, o se tiene arraigo territorial, apoyo de sectores movilizados y organización propia –con la máxima autonomía posible–.

No podemos prever políticas progresistas en este Parlament, donde ERC volverá a estar subordinada a la capacidad que tiene PDCAT para controlar las presiones mediáticas

Si no se tienen ninguna de estas cosas es difícil mantenerte en el tiempo sujeto a vaivenes electorales y cuestiones de “relato”. Es más, cuando entra en juego otro ciclo populista de mayor calado como el Procés, se carece de fuerzas para competir con él. En Comú nunca ha apostado por una verdadera organización social de construcción más lenta, más bien se ha esforzado por frenarla.

La apuesta era colocar institucionalmente a cuadros profesionales y de movimiento –sin que tengan que responder ante nada– y hacer “algo bueno” por la gente. Y han hecho muchas cosas valiosas, pero después de estos resultados, tendrán que enfrentarse a una etapa muy dura –tras de haber expulsado al PSC del gobierno de la ciudad– porque la oposición de todos los grupos va a ser feroz. Puede que la tentación sea más Ada Colau en vez de un replanteamiento estratégico.

3. El procés es de izquierdas: Como dice Guillem Martínez en Twitter, “el sadismo y el masoquismo del 155 sientan bien. A todos, salvo a las izquierdas. Una idea constantemente repetida desde ámbitos progresistas son “el procés está llevando a Cataluña hacia la izquierda" o "CDC está muerto”. Con los resultados en la mano, es difícil sostener esas tesis a menos que compremos que el mero hecho de apostar por la independencia podría generar una mejora de las condiciones de vida de la mayoría, mayor redistribución de la riqueza o del poder social.

Nada de eso parece ser la apuesta de PdCat -CDC-. Por tanto, en estos momentos lo que tenemos es un reforzamiento de las dos opciones neoliberales y conservadoras en muchas cuestiones. PDCAT y Cs, los dos partidos más votados en Cataluña, comparten el mismo ideario nacionalista y neoliberal. En escaños, tienen la mayoría absoluta de la cámara y todavía más si incluimos los tres  del PP, que, como hemos visto hasta hace poco, ha compartido con CDC el sentido del voto en el Congreso o en el Parlament en muchas cuestiones decisivas: reforma laboral, huelga de estibadores, etc. 

A la espera de lo que suceda con la CUP, no podemos prever, por tanto, políticas progresistas en este Parlament, donde ERC volverá a estar subordinada a la capacidad que tiene PDCAT para controlar las presiones mediáticas y de los líderes de opinión que consiguen subordinar una y otra vez a ERC en las cuestiones clave, como hemos podido ver en la pasa legislatura que nunca podríamos calificar de “progresista” ni nada que se le parezca.

4. El problema de la CUP: La CUP vuelve a tener la clave para decidir president y mantener la gobernabilidad de Cataluña. Al menos, nominalmente, veremos cómo sostienen otro envite mediático como el de 2015. En esta ocasión lo tienen más fácil. Se ha difuminado más el rastro neoliberal de Puigdemont –nadie se acuerda de sus políticas antisociales aplicadas en Girona cuando fue alcalde–, y esta fase le ha dotado de una pátina de “radical”.

Por tanto, es de prever que con toda la épica invistan al “legítimo” president aunque ya han anunciado que para ello se tiene que continuar “construyendo república”. Falta ver qué significa y cómo se concreta.

Estamos ante cifras récord de participación que en Cataluña han ido de un 56% en el 2006 a un inaudito casi 82%

Parece que la CUP seguirá apostando por la vía unilateral, que más allá de la celebración del referéndum –único momento realmente desobediente del procés– ha sido puramente discursiva y quizás pueda seguir siéndolo con los que entraríamos en un loop.

Por ahora, los resultados de esta apuesta unilateral y la represión que le ha seguido ha movilizado a los convencidos, pero no ha convencer a gente nueva. En cambio, sí ha polarizado el espectro político, movilizando a las bases de los partidos más antiindepes y estimulando participación de aquellos que no suelen votar. Estamos ante cifras récord de participación que en Cataluña han ido de un 56% en el 2006 a un inaudito casi 82%. El procés ha sido un gran activador político pero no hacia la izquierda precisamente.

Y aquí tienen otra cuestión que revisar respecto a sus estrategias pasadas: porque ateniéndonos a los datos, las clases populares catalanas no votan independencia votan nacionalismo español. Ciudadanos ha conseguido altísimos resultados en barrios obreros.

En cualquier caso, si realmente “la calle está liderando el procés” –otro de los lugares comunes–, la CUP, la opción menos institucionalizada y más apegada a las movilizaciones debería haber obtenido unos mejores resultados y sin embargo pierde seis escaños. Es cierto que se consideran “votos prestados” por ERC –que acompañaba al partido de la corrupción en la coalición de Junts pel Sí en las pasadas elecciones–, pero tampoco ha podido conservar ni una parte de estos votos. ¿Dónde están las grandes movilizaciones que iban a defender la República? ¿Cuál es la apuesta de los Comités de Defensa de la República? ¿Han conseguido una agenda propia más allá de la institucional?

5. El fin del catalanismo integrador: Los buenos resultados de Ciudadanos pone en cuestión definitivamente lo de "un sol poble". El procés ha conseguido fulminar el catalanismo –una suerte de consenso básico sobre unos mínimos culturales que hacían de estructurador social– y ha generado un bloque nuevo de un 30% de antinacionalistas irrendentos que también hemos visto salir a la calle en los últimos tiempos y que hasta ahora siempre había sido residual.

Se puede negar la realidad de este conflicto en el que se entrecruzan cuestiones de origen migratorio e identidad, pero los eslóganes, o se reflejan en la materialidad y la cotidianidad de la gente o no crean realidad: las subjetividades políticas se generan en la acción y en la organización.

6. El independentismo ha llegado para quedarse: Por último, estas elecciones demuestran que el independentismo no se va a evaporar incluso aunque haya represión o amenazas contra la "estabilidad" económica. Es una realidad asentada, está aquí para quedarse aunque no sea mayoritario. Sin embargo, la única respuesta del Estado y del gobierno sigue siendo la represión, como hemos visto hoy mismo en la imputación de Marta Rovira, Artur Mas, Anna Gabriel y otros líderes.

Parece que lo que busca el gobierno es el enquistamiento del problema –o al menos, que no le preocupa–. Quizás apuesten por seguir reconstruyendo la identidad española una vez más, por la vía de la represión. Al final, puede que quien recoja los frutos de esta estrategia en el Estado sea Ciudadanos y no el PP. Otra cuestión que tendremos que reflexionar entre todos, catalanes y no catalanes.

10 Comentarios
Marino 18:02 23/12/2017

Realmente la izquierda lo tiene complicado. Lo que se ha visto en estas elecciones es que los nacionalismos, tanto el español con Cs y como el catalán PdCat, han salido victoriosos. Y no hay que olvidar que representan a los intereses de la burguesía unos a la española otra a la catalana. Cuando la izquierda juega a nacionalista esta claro, pierde. Pierde ERC, pierde CUP y pierden los Comunes y Podem.
Nuestra guerra no es esta, nuestra guerra son las batalla sociales. Un gobierno no para todos, si no para nuestras clases que son las clases explotadas. No podemos ni debemos guardar equilibrio, nuestra balanza se debe inclinar hacia nuestras clases, la clases trabajadoras o los de abajo como gusta decir ahora.
No solo en Cataluña esta decantándose la sociedad hacia la derecha, también en Europa con todos los partidos de tendencias fascistoides. Hasta que no recuperemos nuestro norte seguirán ganando las derechas. O recuperamos nuestra lucha como partidos defensores de la lucha de clases o estamos perdidos y perdiendo el tiempo.

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Joan 9:06 23/12/2017

Hola Núria,

Gracias por el post. Tres datos "casualmente" cuestionados:
1. El 80% de población favorable al referéndum es una cifra bastamente contrastada (las fuentes ni las pongo dado que desde INE hasta elpais las dan).
2. No veo, en cambio, de ninguna manera, de donde sacas el paupérrimo 17% que achacas al independentismo.
3. Unilateralmente y unilateral ha sido el modo operandi y práctica del estado español, no del Govern. Esa trampa es bastante soez a estas alturas de la película.
4. Qué en estas elecciones se votaba democracia no se emarca en que tanto C's y constitucionalistas como partidarios de la República puedan defenderla. Los partidos constitucionalistas han incurrido y asumido posiciones alejadas de la democracia (derechos civiles, humanos, separación de poderes, libertad de expresión, 155, convocatoria ilegal de elecciones...). No mencionar esto es todo un sesgo de tu relato.
5. Qué el mismo Doménech no fuese capaz de reconocer que estas elecciones eran ilegítimas hasta la misma noche electoral es otro ejemplo claro de la falsa equidistancia que les ha alejado de izquierda y relevancia alguna.

Salud y República

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#5499 19:01 25/12/2017

17% se refiere a los votantes de En Comú Podem.

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Tony Mateo 11:35 23/12/2017

No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Podremos agarrarnos al 80% a favor del derecho a decidir pero con lo que ha llovido desde el 2015 parece al menos "poco preciso". Tampoco el 17% de independentismo parece muy realista a estas alturas. Ahora sí, decir que la actitud unilateral ha sido la del estado español, que ha actuado (no entro en si bien o mal) dentro del marco legal, al amparo de la Constitución y el ordenamiento jurídico, y se ha visto arropado por todo, todo el mundo civilizado o no, y a la vez negar la DUI que ha estado en boca de todos, siendo reconocida y explotada por los independentistas como único recurso de presión hasta el final, eso sí es ignorar lo evidente.
En los últimos 40 años en este pais siempre se ha votado en democracia, no siendo patrimonio de unos u otros.
Quieres hablar de sesgos..., pues hay que contabilizar bien los votos del 21D como más clara expresión de esa democracia, y así Pablo Iglesias, Xavier Domenech, Ada Colau..., han repetido hasta la saciedad que ellos no son independentistas, ósea que si hacemos bien la cuenta JCat + ERC + CUP vs C's + PSC + CatenComú + PPC en Catalunya son mayoría los NO independentistas, por apenas 150.000 votos, pero mayoría al fin y al cabo.
Esto deja un panorama social gravemente fracturado, y las fracturas tardan en curar o no curan nunca, y mientras tanto, la realidad social va claramente a peor, cuando alguien dice que se han ido más de 3.000 empresas y otro le responde que en Catalunya hay casi 400.000 nos hacemos un flaco favor (comparar el banco de Sabadell con el pintor de la esquina no nos ayuda), y esto lamentablemente apunta que va a seguir mucho tiempo.
Lo evidente es que los políticos mantienen su estrategia y tienen el pan seguro (ellos y todos sus próximos), mientras la inversión extranjera cae un 75%, y el paro sigue creciendo..., y eso nos afecta a los de siempre, a los servicios, a las oportunidades de futuro de mis hijos.
Tenemos que reflexionar todos sobre la forma de salir de este entuerto, siendo generosos y pensando en quienes somos y que queremos ser. No puede haber, ni habrá vencedores, ni vencidos, pero el único camino es la negociación.
saludos,
Hay que

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Camilo Ramos 19:34 22/12/2017

Gracias Nuria. Estas elecciones han clarificado mas todavía lo que algunos sosteniamos ya hace 2 años y que ni Podemos ni los Comuns quisieron ver. No me alegro, espero que ahora no nos escudemos en que eran unas elecciones dificiles y exista una lectura autocritica desde posiciones en la Catalunya existente, no desde el buenísimo bienintencionado que ha representado la posición de antemano imposible de referéndum pactado.

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Raimundo Rubio 18:53 23/12/2017

El voto nacionalista, ahora independentista no ha cambiado desde 1980,48%. El resto ha ido variando en función de la influencia española, tanto en elecciones estatales como autonómicas, en todos los casos y en distinta proporción PSOE, PP, Podemosy ahora ciudadanos, en las próximas generales repetirá ciudadanosy esos votos que deciden mayorías relativas en generales y minorías relevantes en autonómicas van a continuar así, ahora el necesario cambio constitucional reformista será más difícil. España no es Canadá en el caso de Quebec o Gran Bretaña en el de Escocía, porque otros casos son inverosímiles, republicas bálticas y balcánicas.se arreglará la cuestión catalana, cuando se arregle la española. Excelente artículo por otra parte.ra

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Firestarter 8:14 26/12/2017

Sacar el referendum pactado del programa de CeC equivale a ignorar/ningunear a la mitad de los catalanes (minimo). O eso o se tiene alguna propuesta mejor que el resto aun no conocemos.

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#5487 10:41 25/12/2017

No entiendo como se puede incluir a Podem en la categoría de rupturistas. Estos son mas de acompañar que de romper nada. Unos sinvergüenzas.

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#5386 10:26 23/12/2017

Tarde. La izquierda tricornio tiene que desaparecer cuanto antes. Huelga general, vuelta a la lucha de clases sin los pijos de Madrid.

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Tony Mateo 11:38 23/12/2017

Hola Nuria.. , bastante ajustado a la realidad tu comentario.
Respecto a nuestro amigo Joan solo puedo decir que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Podremos agarrarnos al 80% a favor del derecho a decidir pero con lo que ha llovido desde el 2015 parece al menos "poco preciso". Tampoco el 17% de independentismo parece muy realista a estas alturas. Ahora sí, decir que la actitud unilateral ha sido la del estado español, que ha actuado (no entro en si bien o mal) dentro del marco legal, al amparo de la Constitución y el ordenamiento jurídico, y se ha visto arropado por todo, todo el mundo civilizado o no, y a la vez negar la DUI que ha estado en boca de todos, siendo reconocida y explotada por los independentistas como único recurso de presión hasta el final, eso sí es ignorar lo evidente.
En los últimos 40 años en este pais siempre se ha votado en democracia, no siendo patrimonio de unos u otros.
Quieres hablar de sesgos..., pues hay que contabilizar bien los votos del 21D como más clara expresión de esa democracia, y así Pablo Iglesias, Xavier Domenech, Ada Colau..., han repetido hasta la saciedad que ellos no son independentistas, ósea que si hacemos bien la cuenta JCat + ERC + CUP vs C's + PSC + CatenComú + PPC en Catalunya son mayoría los NO independentistas, por apenas 150.000 votos, pero mayoría al fin y al cabo.
Esto deja un panorama social gravemente fracturado, y las fracturas tardan en curar o no curan nunca, y mientras tanto, la realidad social va claramente a peor, cuando alguien dice que se han ido más de 3.000 empresas y otro le responde que en Catalunya hay casi 400.000 nos hacemos un flaco favor (comparar el banco de Sabadell con el pintor de la esquina no nos ayuda), y esto lamentablemente apunta que va a seguir mucho tiempo.
Lo evidente es que los políticos mantienen su estrategia y tienen el pan seguro (ellos y todos sus próximos), mientras la inversión extranjera cae un 75%, y el paro sigue creciendo..., y eso nos afecta a los de siempre, a los servicios, a las oportunidades de futuro de mis hijos.
Tenemos que reflexionar todos sobre la forma de salir de este entuerto, siendo generosos y pensando en quienes somos y que queremos ser. No puede haber, ni habrá vencedores, ni vencidos, pero el único camino es la negociación.
Saludos,

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