Risa histérica y memoria histórica

¿Por qué los chistes sobre el franquismo se han convertido en un terreno tan proclive al humor políticamente incorrecto?

Francolandia
Cartel publicitario del castillo hinchable del Valle de los Caídos. Franconohamuerto.com
Investigadora y docente

publicado
2018-07-05 10:00:00

Una réplica del Valle de los Caídos en forma de castillo hinchable, con su cruz marmórea y su leyenda de tipografía fascista, y con un señor muy serio y en traje de chaqueta, saltando encima. Una escena de picnic en Cuelgamuros, retransmitida por streaming, en la que los comensales llevan sillitas y mesas playeras y usan tricornios en lugar de gorras para protegerse del sol, mientras charlan sobre lo que ha cambiado España en los últimos cuarenta años. Una escultura a escala real de Francisco Franco, con su atuendo militar, congelado dentro de una nevera de la marca Coca-cola, como Walt Disney a la espera de su regreso de entre los muertos. Un concejal del Partido Popular, que abre por accidente una fosa común del franquismo al iniciar las obras para construirse una piscina. ¿Por qué, en los últimos tiempos, los chistes sobre el franquismo se han convertido en un terreno tan proclive al humor políticamente incorrecto? ¿Qué hay de incómodo en estas imágenes? ¿De qué modo escenas como estas desestabilizan lo que podríamos llamar el decoro democrático? En definitiva, ¿de qué nos estamos riendo exactamente cuando nos reímos con este tipo de humor?

Explica Santiago Alba Rico que, frente al relato –un dispositivo narrativo que encadena una secuencia de acontecimientos a un tiempo determinado–, el gag consiste en una unidad cerrada de hilaridad pura; en una imagen mental que desata la carcajada como una respuesta primaria provocada por el irrumpir del desorden. Esta carcajada –nos dice Alba Rico– estalla por el enorme placer instintivo que nos provoca el hecho de que, aunque sólo sea por un momento, las cosas se salgan de su sitio, caigan o se desplomen inesperadamente.

El humor abre un plano de sentido en el que es posible poner en suspensión el sentido común, el orden establecido, la corrección política

En su mejor versión, el humor funciona como un resorte narrativo íntimamente vinculado a los códigos de la ficción, que confronta tanto a los individuos como a las sociedades con sus conflictos irresueltos. Y efectivamente, uno de los conflictos de mayor envergadura a los que la sociedad española se ha enfrentado en las últimas dos décadas es la deuda pendiente con la memoria histórica. Lo que esta serie de gags mentales comparten, a través del humor negro, es precisamente la carcajada ante una forma muy específica de desorden lógico: el desajuste manifiesto entre una realidad democrática deseable –depurada de los residuos su pasado autoritario– y la realidad política en la que, de hecho, está instalado el Estado español –una democracia que, a la altura de 2018, no ha depurado todavía la herencia de su pasado autoritario–.

El humor, entendido como un género amplio, es una forma de ficción puesto que su mecanismo más básico implica el desdoblamiento de la realidad: abre un segundo plano de sentido que es paralelo al referencial y en el que es posible poner en suspensión el sentido común, el orden establecido, la corrección política. Es así como el humor afirma y reajusta la diferencia entre realidad y ficción: juega con ella, la estruja, la retuerce o la dilata. El castillo hinchable de El Valle de los Caídos, el picnic en Cuelgamuros, el cadáver refrigerado del dictador o el concejal del Partido Popular que desentierra una fosa común del franquismo por accidente constituyen elementos que, desde su condición de ficción, desestabilizan la representación de ciertos elementos de la dictadura franquista poniendo en contacto, por un instante, dos mundos mutuamente excluyentes entre sí: la evocación de la represión y la violencia ejercida por el régimen por un lado (el Valle de los Caídos, la propia imagen del dictador, las fosas comunes) y el imaginario del ocio y de lo lúdico por el otro (el castillo hinchable, Coca-cola, el picnic al aire libre, la piscina).

El chiste aparece, entonces, como la aproximación disparatada de dos realidades inconmensurables. Sin embargo, la incomodidad que generan este tipo de imágenes –de gags– emerge, precisamente, de la constatación de que, a pesar de esta inconmensurabilidad aparente, la realidad, en materia de memoria histórica, supera en no pocas ocasiones a la ficción: existe, de hecho, un lugar como El Valle de los Caídos donde descansa, como congelado en el tiempo, el cuerpo del dictador, del mismo modo que existen miles de fosas comunes sin desenterrar en todo el territorio español, muchas de ellas localizadas y a la espera de ser exhumadas a pesar de las trabas administrativas, económicas y políticas.

Las distintas formas del humor negro, en su desafío a la corrección política, capturan las mutaciones en relación con el sentido común y los relatos del pasado, así como la transformación en los vínculos afectivos que las distintas generaciones establecen con respecto a su pasado inmediato
En un contexto como este, la pregunta por la relación sintomática que ciertos discursos humorísticos establecen entre el pasado totalitario y el presente democrático cobra todo su sentido y toda su importancia. En un contexto como este, el formato lúdico del humor no es inocuo, precisamente porque subraya el contraste entre la gravedad de la herida abierta de la memoria de la violencia del franquismo con la sorprendente naturalización de la pervivencia de sus símbolos y sus herencias en nuestro presente.

“Resulta curiosa” –nos dice Barba en un precioso texto titulado La risa caníbal (2015)– “la desesperada y contradictoria relación que una comunidad herida establece con el objeto sobre el que se ha vetado la risa. Todo parece indicar en realidad que tras la prohibición se produce una especie de búsqueda del lenguaje mágico que permita, precisamente, la broma, una instancia que elimine, aunque sólo sea temporalmente, las asfixiantes leyes de gravedad que la comunidad se ha impuesto a sí misma”.

El humor negro lo es por oposición al blanco de la ideología ante la que reacciona; una ideología que impone un supuesto sentido común que nos alerta del peligro de estallar en carcajadas ante según qué cosas. Las distintas formas del humor negro, en su desafío a la corrección política capturan, tal vez mejor que cualquier otra forma o código de representación, las mutaciones en su relación con el sentido común y los relatos del pasado, así como la transformación en los vínculos afectivos que las distintas generaciones establecen con respecto a su pasado inmediato o reciente. La carcajada que provocan imágenes como el Valle de los Caídos hinchable, el picnic en Cuelgamuros, Franco refrigerado o la exhumación accidental de una fosa común es amarga y es social. Tiene, cómo negarlo, un carácter incómodo, como de risa histérica. Pero su innegable naturaleza política hace de ella un eficaz mecanismo de transmisión de la memoria de las violencias del pasado y que nos alerta sobre su carácter irresuelto.

Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

En este blog trataremos de entender los acontecimientos del presente surcando –en ocasiones a contracorriente– la historia de la filosofía, con el objetivo de poner al descubierto los mecanismos que utiliza el poder para evitar cualquier tipo de cambio o de alternativa en la sociedad. Pero también de producir lo que Deleuze llamó líneas de fuga, movimientos concretos tanto del presente como del pasado que, escapando del espacio de influencia del poder, trazan caminos hacia otros mundos posibles.
Ver todas las entradas
1 Comentario
Susana Espeleta 16:39 15/9/2018

El humor negro, como la histeria, es a mi modo de ver la última línea de resistencia ante el poder absoluto, disfrazado como siempre de corrección y sensatez.

Responder
0
0
Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

En este blog trataremos de entender los acontecimientos del presente surcando –en ocasiones a contracorriente– la historia de la filosofía, con el objetivo de poner al descubierto los mecanismos que utiliza el poder para evitar cualquier tipo de cambio o de alternativa en la sociedad. Pero también de producir lo que Deleuze llamó líneas de fuga, movimientos concretos tanto del presente como del pasado que, escapando del espacio de influencia del poder, trazan caminos hacia otros mundos posibles.
Ver todas las entradas

Destacadas

Sanidad pública
Así son las víctimas del INSS (y de los decretos que hacen que la sanidad en España no sea universal)

Viven en España tras reagruparse con sus familiares pero el Instituto Nacional de la Seguridad Social les niega la tarjeta sanitaria. Han conseguido más de 60 sentencias a su favor pero les siguen obligando a contratar seguro privado si necesitan que el médico les atienda.

Ofensas a los sentimientos religiosos
Dos activistas de Femen se enfrentan a cárcel por protestar en La Almudena contra la ley del aborto de Gallardón

La Asociación de Abogados Cristianos pide dos años de cárcel y 46 meses de multa para las dos activistas por encadenarse a la reja que rodea el crucifijo de la catedral de La Almudena para denunciar la propuesta de ley de aborto en 2014. 

Migración
El Defensor del Pueblo investiga el “colapso” del sistema de citas para solicitar protección

El Defensor del Pueblo quiere conocer las medidas previstas para acabar con las largas esperas y condiciones que han de soportar los ciudadanos extranjeros que quieren iniciar los trámites para solicitar protección internacional en Madrid.

Seguridad Social
La reforma de los permisos de paternidad afronta el reto de acabar con la brecha de género
El acuerdo entre Gobierno y Unidos Podemos incluye la ampliación de los permisos de paternidad hasta 16 semanas, el mismo tiempo de permiso que tienen las madres.
Internet
Denuncian censura de vídeos contra la violencia machista en Facebook
Un vídeo que narra una violación múltiple ha sido eliminado de la página Spanish Revolution en dos ocasiones. Facebook alega que lo hizo por las denuncias de otros usuarios.

Últimas

Salamanca
Gabriel de la Mora: “Quieren suspendernos para que no podamos hacer nada con el caso Aceinsa”
Gabriel de la Mora, concejal de Ganemos Salamanca, ha sido juzgado por injurias y calumnias a la policía por denunciar las agresiones que varios agentes infringieron a vecinos de la localidad.
Elecciones autonómicas
Andalucía se encamina hacia las urnas
Comienza la campaña electoral para el 2D. Tres años, ocho meses y diez días han transcurrido desde las últimas elecciones andaluzas.
Literatura
[Podcast] ¿Qué tienen en común las hostias y los libros?
Reflexiones de distintos colectivos y editoriales de autoedición, que van desde el libro tradicional al fanzine, en torno a la literatura y la edición
Poesía
La poesía crítica inunda el Valle del Jerte

Del 4 al 11 de noviembre se ha celebrado el encuentro poético Voces del Extremo, en su tercera edición en el Valle del Jerte. Con un cartel casi paritario, las y los poetas, provenientes de distintos puntos de la península, han alzado su voz por la ecología, el feminismo y una sociedad más justa.