Feminismos
Mis deseos feministas: un repaso de derivas que no debe protagonizar el feminismo

Como feminista deseo que desde las distintas vivencias y corrientes feministas seamos capaces de huir de sectarismos, maniqueísmos, esencialismos, narcisismos…

Marcha antorchas Opera 2
Marcha nocturna de mujeres, bolleras y trans en la noche del 7 de marzo de 2019. Candela Prumm
30 ene 2020 12:20

Estrenamos año y renovamos ilusiones y propósitos. Yo les deseo que hayan comenzado el año con renovada energía, suficiente autoconfianza y me acompañen en el propósito de mejorar la capacidad de ponernos en el lugar del otr@, porque sin empatía la justicia es imposible, y sin justicia la paz siempre está en peligro.

Como feminista estos anhelos de justicia y paz me llevan a desear que desde las distintas vivencias y corrientes feministas seamos capaces de huir de sectarismos, maniqueísmos, esencialismos, narcisismos… De ello voy a hablar, soy consciente de que me meto en un jardín minado, pero no me guía la polémica sino la preocupación, espero que no sirva para disputas estériles o manipuladoras.

Contra el maniqueísmo. Es cierto que en los últimos tiempos estamos asistiendo por parte de ciertos sectores conservadores a una negación de la vigencia de un patriarcado estructural que arrastramos desde antiguo, por el cual en general se valora lo masculino por encima de lo femenino y se favorece la subalternidad del género femenino en la estructura del poder público de una sociedad. A leg@s y profan@s se les antoja que como la ley proclama la igualdad en nuestro entorno ésta existe de facto. Nada más lejos de la realidad, el “techo de cristal” existe múltiples ámbitos profesionales en toda la U.E. (de ello hice un estudio). Hay que hacer una excepción en lo que respecta a los cargos políticos electos en escasos países, como España, donde la ley obliga a que las mujeres estén representadas al menos en un 40% (lo que se nota en los gobiernos, aunque no se traduce en las cuotas de poder de los partidos). Por otro lado, en el entorno doméstico sigue vigente el abuso de privilegios masculinos (aún se favorece el escaqueo de muchos hombres en las tareas domésticas y de cuidados si hay mujeres); incluso se da el abuso de poder que, en su grado más perverso, conlleva al maltrato psicológico y/o físico de mujeres por sus parejas o exparejas masculinas (en una proporción y gravedad mucho mayor que a la inversa), violencia que repercute en los hijos. Por todo ello, es comprensible que haya mucho resentimiento, pero no ha de llevarnos a criminalizar a los hombres en general, ni a santificar a todas las mujeres. Ni todos los hombres son violentos o solo aprovechados de la estructura patriarcal (aunque les cuesta perder privilegios), ni todas las mujeres son solo víctimas. El maniqueísmo no es objetivo, por tanto no es justo, y nos aleja del encuentro necesario entre unos y otras para superar el problema y generar la sociedad de personas con igualdad de oportunidades al margen del sexo, género u orientación sexual que queremos desde el feminismo, por mucho que algun@s lo quieran desvirtuar.

Contra el esencialismo. El patriarcado es un sistema que adjudica roles según el sexo, pero son roles, no hagamos esencia de lo biológico. Ya sabemos que ni nosotras somos esencialmente por naturaleza tiernas, débiles, sumisas o taimadas, ni ellos valientes, violentos y opresores… Conviene recordar que en la reproducción de los roles de género tod@s colaboramos cuando no los cuestionamos con nuestra palabra y/o actitud. En la reproducción de roles machistas, además de los hombres acomodaticios y/o prepotentes también colaboran las mujeres que por acomodación consciente o inconsciente a los mismos asumen más tareas domésticas o cuidados de los que les corresponderían en situación de equidad con los varones cercanos, las que siguen educando en desigualdad a sus hij@s, las que estando capacitadas y con ganas no dan un paso adelante para asumir mayor poder o responsabilidad en sus trabajos, partidos políticos, asociaciones…, o para tomar la palabra con mayor ímpetu en entornos sociales, o para ejercer más libremente su sexualidad. Y sobre todo colaboran aquellas mujeres que de forma explícita o velada critican a las que son capaces de dar esos pasos: esas críticas son machistas. Es comprensible, son mujeres que han tenido una educación machista y los cambios de mentalidad tardan en producirse, incluso teniendo un consciente compromiso feminista.

Por otro lado, siguiendo con el esencialismo, hay algo que me preocupa bastante. Últimamente ciertas feministas renombradas y sus seguidoras se sienten muy atacadas por el movimiento Queer y feministas afines que difuminan lo biológico en el discurso feminista al considerar que las mujeres trans son parte fundamental del feminismo. A estas feministas (¿conservadoras?) les parece que si difuminamos lo biológico el feminismo pierde su esencia, y lanzan furibundos ataques contra el protagonismo de mujeres trans en el movimiento feminista. Para ellas dado que su sexo biológico no es femenino no deben representar al feminismo. Parecen haber olvidado un criterio básico del feminismo desde Simone de Beauvoir, lo que entendemos por mujer es sobre todo un constructo cultural: «No se nace mujer: llega una a serlo». Igual podemos decir en el caso del hombre. No son nuestros genitales los que conforman nuestra identidad. Hemos de aceptar que hay personas que nacen con genitales masculinos que se sientan mujeres (=mujeres trans) y quieran ser tratadas como tales. Ellas también cuestionan el binarismo heterosexual y el heteropatriarcado desde un marco feminista. Para más información sobre ello lean a Marina Echevarría Saenz.

Contra el sectarismo. Tampoco me parece bien considerar poco autorizadas para hablar de feminismo las voces de hombres, hombres trans o personas no binarias (chiques). Cualquier ser humano preocupado por la equidad en cuestiones de género tiene derecho a tener voz en cualquier reflexión feminista, procurando no invisibilizar a la mujer. También las mujeres que ejercen el trabajo sexual y no son víctimas de trata, otras voces a las que el feminismo conservador niega autoridad o agencia moral para reflexionar en clave feminista. Como si todas las mujeres que lo ejercen fueran sumisas pasivas al patriarcado y cómplices del mismo más que las demás en sus trabajos o vida cotidiana. Recomiendo la lectura de Mujer en punto cero de Nawal El Saadawi en un contexto árabe-musulmán, y Teoría King Kong de Virgine Despentes , o textos de Federici, en el contexto europeo (sobre ello escribí en este medio).

Contra el victimismo y el narcisismo. Tod@s somos víctimas de nuestra educación. Es difícil despegarse de los roles que nos adjudican. El machismo, esa ideología que lo impregna todo y coloca en lugar subalterno a las mujeres, nos perjudica especialmente a nosotras, y nos está costando conseguir una posición de igualdad de oportunidades, pero tampoco es una ideología que beneficie la salud mental y emocional de los varones. Les condena a esconder sus inseguridades, su necesidad de afecto, de protección, su sensibilidad para según qué temas, a hacerse los fuertes, a sentir que si no pueden sustentar a su familia o dominar a su mujer son unos absolutos fracasados… Es un tema tabú, pero seguramente detrás de muchos maltratadores hay problemas psicológicos graves relacionados con el apego y con lo que yo llamaría narcisismo machista perverso. No puedo aquí desarrollarlo y no intento con ello disculparlos. El feminismo es necesario para nosotras y para ellos. No es comparable el daño que hace el machismo a unos y a otras, claramente perjudica más a la mujer, pero eso no nos hace mejores, quizá más capacitadas por educación para ciertas cosas, algunas muy importantes, como los cuidados. No alimentemos tampoco una suerte de narcisismo femenino que solo puede ser insano. El feminismo tiene su camino en conseguir que unos y otras compartamos responsabilidades e inseguridades, cuidados y disfrutes, la misma educación emocional y en valores… en un entorno de equidad ausente de prejuicios sobre orientaciones sexuales, roles e identidades de género.

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1 Comentario
#46617 9:03 31/1/2020

Pues ya veras como todo ira a peor. Odio al hombre y peleas entre feministas por ser la corriente hegemónica

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