Las dos muertes de un guerrillero

Sin reconocimiento ni apenas recuerdos, la muerte de Gregorio Cenitagoya González muestra la dura tarea de recordar la historia de los guerrilleros que trataron de acabar con el régimen de Franco tras el fin de la Guerra Civil.

Gregorio Cenitagoya González
Gregorio Cenitagoya González.

Es historiador.


publicado
2018-03-05 07:23:00

El 26 de febrero murió en Bayona (Francia) Gregorio Cenitagoya González, luchador antifranquista, guerrillero tras el final de la Guerra Civil en Galicia.

Bayona era el lugar donde se exilió en 1946 tras luchar con el maquis. Dos veces volvió a España: en 1960, donde fue detenido en Irún y devuelto a Francia. La segunda fue más de cuarenta años después, en 2013, cuando visitó el pueblo de su infancia, San Esteban de Pravia, donde el documentalista Alberto Vázquez grabó su vida y su lucha para un documental sobre la guerrilla antifranquista. Allí leyó también varios de sus poemas que había escrito sobre su vida y su lucha. En 2018 ha muerto sin ningún tipo de reconocimiento por parte del gobierno del Estado Español.

Gregorio nació el 3 de abril de 1921 en Muros de Nalón (Asturias) aunque a los tres años su familia se trasladó a San Esteban de Pravia. Fue el tercero de una familia de once hermanos. Su padre, José Cenitagoya era vasco, obrero del ferrocarril vasco-asturiano y su madre, Mercedes González, gallega.

En el frente del sector del Escamplero presenció los durísimos combates del pasillo de Grado (Asturias) durante la Guerra Civil

Desde su nacimiento Gregorio conoció lo que era la lucha social. Sus padres se conocieron en la cárcel de Guernica, ya que su padre fue prófugo militar, al negarse a hacer el servicio militar en 1914. Huyó a Francia y allí lo enrolaron en la Legión extranjera para Marruecos. No quería participar en la Gran Guerra, así que se fugó y se volvió a España, donde lo detuvieron.

Su madre era sobrina del carcelero. Y en las visitas que ella hacía a la cárcel se conocieron y enamoraron.

En 1923, José se afilió al Partido Comunista (PCE). Durante los años de la República, participaron en la Revolución de Octubre del 34, por lo que intentaron detenerlo de nuevo y volvió a huir a Francia. A uno de los hermanos mayores de Gregorio lo metieron preso por participar en el movimiento revolucionario y sufrió torturas.

Durante las elecciones de febrero de 1936, Gregorio participó en la campaña de apoyo al Frente Popular ya que, entre otras cosas, pedían la amnistía para los presos políticos del 34. Tras la victoria de la coalición de izquierdas, Gregorio y su familia no esperaron al decreto de amnistía para sacar a los presos de las cárceles.

Tras el Golpe de Estado de los militares y el inicio de la Guerra Civil, Gregorio quiso enrolarse como voluntario para luchar por la República. Tenía 17 años, así que en un principio no le dejaron. Pero finalmente fue enrolado en el Batallón de Infantería nº 251 Pablo Iglesias en el frente asturiano, como ayudante de cocina y de correo. En el frente del sector del Escamplero presenció los durísimos combates del pasillo de Grado. Su madre participó en el comité antifascista de Avilés.

En una de las visitas que hizo a su madre, hubo un bombardeo en la villa avilesina. Él ayudó a los heridos a meterse en los refugios. Sufrió graves heridas por los bombardeos: perdió un pulmón y tuvo daños en el ojo izquierdo. Sin embargo, cuando se recuperó, volvió al frente.

Tras el final de la Guerra en Asturias en octubre de 1937, él y su madre volvieron a San Esteban. Sin embargo, al ser reconocidos por unos falangistas, fueron detenidos. Su madre presenció fusilamientos en el Pinar de Salinas. Y después fue recluida en el campo de concentración de Candás. Él fue obligado a trabajar en el ensanchamiento de la carretera de Luanco al Cabo Peñas, donde constantemente sufría palizas por parte de falangistas y guardias civiles. De hecho, una vez que escupía sangre por culpa de su falta del pulmón, los policías le pegaron por no estar trabajando.

En 1938, Gregorio pudo huir de aquella situación. Se marchó a Sarria, en Galicia, donde estaban sus abuelos maternos. Allí también estaba su padre, que había conseguido huir de la represión. Su madre no tuvo esa suerte: fue condenada a veinte años de cárcel por sus actividades políticas republicanas, y estuvo en las cárceles de Oviedo y de Bilbao.

Entonces, Gregorio y su padre inician un periplo por todo el país para ganarse la vida. Trabajaron en Madrid, en Valencia. En esta segunda ciudad es detenido por robar unos huevos de gallina. Y lo meten cuatro meses en la cárcel.

Tras salir de la prisión, volvió a Sarria. Allí, a mediados de los cuarenta, montó una célula del PCE con gente de los pueblos cercanos. Y comenzó a tener contactos con la guerrilla.

En 1943, el famoso guerrillero Jose Veiga “O Piloto” (porque había sido piloto durante la Guerra Civil) que sería conocido después por ser el último guerrillero asesinado por la Guardia Civil en 1965, forma un grupo guerrillero.

En aquellos años funcionaba la federación de guerrillas de León-Galicia en aquella zona, que actuaba en en el Oeste de León (El Bierzo, Laciana, Cabrera, Maragatería), Norte de Zamora (Sanabria), Este de Ourense (Viana do Bolo, Pobra de Trives, O Barco de Valdeorras) y Sureste de Lugo (Fonsagrada, Becerreá y Quiroga). En Asturias también había un importante movimiento guerrillero, al igual que en la zona del Mediterráneo oriental.

Se calcula que en aquellos años había entre 7.000 y 9.000 guerrilleros actuando por todo el país, y colaboran con ellos unos 20.000 enlaces de los maquis. El PCE intentó organizarlos mediante la Unión Nacional Española (UNE) aprovechando las derrotas que iba teniendo la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, para conseguir que los aliados invadieran la España franquista. El intento más serio fue la invasión del Valle de Arán en octubre de 1944 por parte de los guerrilleros españoles, que no contó con el apoyo de las potencias democráticas.

Gregorio se enroló en la agrupación de O Piloto, la IIIª Agrupación del Ejército Guerrillero de Galicia. Lo llamaban “O Asturiano”. Sus armas eran las que habían conseguido incautar tras la guerra, bombas de manos, los famosos “naranjeros” que eran unos subfusiles. Su lucha era más a la defensiva, ya que debían defenderse de la represión, tanto de guardias civiles como de falangistas y de la Brigadilla, un cuerpo de información de la Guardia Civil dedicado exclusivamente a la represión contra los maquis. En aquellos años, entre 1937 y 1952, fueron asesinados 2.000 guerrilleros y 3.200 fueron detenidos.

Él consiguió huir hasta Francia en 1946, decepcionado por la política de no intervención (otra vez) de las potencias aliadas contra la España de Franco. En 1948, el PCE, el principal partido sostenedor de las guerrillas (aunque en ellas también había socialistas y anarquistas), abandonó la lucha armada, para dedicarse a la lucha de masas entre obreros y estudiantes. A partir de ese momento, la débil organización de los maquis fue sistemáticamente reprimida por las fuerzas de orden público franquista, que trataba a los guerrilleros como “bandoleros”.

En estos últimos años hemos visto cómo historiadores e investigadores como Ramón García Piñeiro o Gerardo Iglesias han sacado a relucir la lucha de la guerrilla. Sin embargo, desde las instituciones públicas no se les ha realizado ningún homenaje por su lucha contra la dictadura.

En 2013, el gobierno del Principado de Asturias, del PSOE, se negó a nombrar “hijos predilectos” a los guerrilleros asturianos. Y la muerte de Gregorio Cenitagoya no ha salido en prácticamente ningún medio de comunicación, ni estatal ni provincial ni local. No podemos permitir que estos resistentes antifranquistas caigan en el olvido. Los historiadores debemos dar la batalla pública para que se reconozca su lucha por parte de los organismos públicos y de la sociedad en general. Gloria y honor a Gregorio Cenitagoya González y a todos los que lucharon en los montes. Que su ejemplo no quede en balde. No permitamos que muera dos veces, en cuerpo y en memoria.

Relacionadas

Tribuna
Hagamos memoria

Si entre los atributos del ser humano estuviera extraer conclusiones de provecho sobre su trayectoria como especie, la historia no sería la historia de nuestras guerras.

Memoria histórica
Pedro Vallina Martínez, anarquista y médico
2
El Centro Cultural Ferroviario de Sevilla, situado muy cerca de la plaza que lleva el nombre de Pedro Vallina, acoge el viernes 22 un coloquio sobre su figura.
Memoria histórica
Homenaje a los abogados de Atocha en la ciudad de Zafra

La conmemoración por el 42 aniversario de la masacre tuvo lugar el pasado dos de febrero en la librería La Industrial. Fue organizada por Antifascistas Zafra, la Fundación de Abogados de Atocha y la propia librería.

3 Comentarios
AGE 12:38 6/3/2018

https://age-derechos.blogspot.com.es/2018/03/ha-fallecido-gregorio-cenitagoya.html

Responder
0
0
#10028 11:43 6/3/2018

Desde 1988, el primer domingo de octubre, en la localidad conquense de Santa Cruz de Moya. Se celebra el día del guerrillero español. Junto a su monumento. "En memoria de los guerrilleros españoles, muertos en la lucha por la paz la libertad y la democracia, al lado de todos los pueblos del mundo".

Responder
3
0
Dolores Cabra AGE 17:47 5/3/2018

Magnífico artículo al que le falta decir que desde 1998, AGE, de la mano de los propios guerrilleros a cuya asociacion pertenecía un gran número de ellos, está luchando por el reconocimiento jurídico de los guerrilleros y rescatando su memoria y compartiéndola con la sociedad, contando con adhesiones de muchas asociaciones como Nizkor, Famyr, ...
Gracias por este espacio para comentarlo

Responder
4
0

Destacadas

Economía
Guerra contra el dinero en efectivo

Dinero digital, dinero de plástico, criptodinero y otras versiones de dinero no físico parecen estar dejando a un lado las clásicas monedas y billetes. En un mundo de oligopolios bancarios y tecnológicos ¿cuáles son las ventajas y los inconvenientes de este fenómeno?

Cárceles
Encerrados sin luz ni calefacción en una prisión federal de EE UU

Las protestas en una prisión de Brooklyn exponen la impunidad, la negligencia y la deshumanización del sistema penitenciario estadounidense.

Literatura
Sergio del Molino: “El nacionalismo me parece una cosa como las mantillas de Semana Santa, de otro tiempo”

El escritor de La España Vacía recorre en su último libro las ‘esquinas dobladas’ del mapa de España, de la Llívia rodeada de territorio francés a los pueblos partidos por la Raya, pasando por enclaves como el Condado de Treviño o el Rincón de Ademuz.

Derechos Humanos
Siete detenidos por resistencia en el desahucio simultáneo de tres viviendas de Argumosa, 11

Cuatro desahucios en la mañana del 22 de febrero en Madrid. La operación de Delegación de Gobierno ha acarreado siete detenciones.

Derecho al agua
El mundo está al borde de guerras del agua generalizadas

De continuar la actual tendencia, regiones situadas alrededor de ríos primarios en Asia y el norte de África, como el Tigris y Éufrates, el Indo, el Nilo y el Ganges-Barahmaputra, sufrirán conflictos motivados por la escasez de agua.

Últimas

Arte
Unos apuntes sobre las niñas de Balthus

Quienes leemos las imágenes debemos esforzarnos en no caer en tópicos que aporten poco o nada a la lectura. Que nuestras lecturas se basen en el compromiso con la obra y la imagen y estén fuera de todo marketing o negocio.

Tribuna
Hagamos memoria

Si entre los atributos del ser humano estuviera extraer conclusiones de provecho sobre su trayectoria como especie, la historia no sería la historia de nuestras guerras.