País Valencià: la izquierda blanca apuntala el racismo institucional

Todo el arco parlamentario, medios de comunicación y sociedad en general se ha volcado en el apoyo a los líderes de izquierda ante las recientes agresiones fascistas. A Nieves Nfina apenas se la ha visibilizado. No sólo no se le apoya, desde la izquierda blanca, la del gobierno del cambio, se le ataca.

No al racismo institucional
Concentración en el ayuntamiento de Valencia organizada por la Asamblea Ciudadana contra el Racismo Carlos Soledad
Carlos Soledad

publicado
2017-11-02 08:33:00

Durante 25 años de gobierno del Partido Popular en el País Valencià las agresiones de la ultraderecha valenciana, formada por grupos neofascistas, falangistas y neonazis, han gozado de gran impunidad, creando un gran caldo de cultivo para la explosión y fortalecimiento de la actual extrema derecha. 30 años de crímenes y delitos graves le han salido prácticamente gratis a los extremistas. Según el informe Raxen del Movimiento contra la intolerancia, el cual recoge datos sobre racismo, xenofobia y otras formas de intolerancia en el Estado Español, en el País Valencià se producen una media de 600 agresiones desde 2007.

El caso del asesinato de Guillem Agulló, joven antifascista acuchillado por cinco neonazis en los 90, es emblemático. Los ultras, al terminar, alzaron sus brazos y cantaron el Cara al Sol ante su víctima. Sólo uno de los asesinos fue enviado a prisión, cumpliendo 8 años de los 14 de la condena. En la misma línea, sintomáticos son los dos procesos judiciales más importantes abiertos a entramados violentos neonazis, el caso Armagedón o el del Frente Antisistema, los cuales acabaron en absolución de todos los imputados a pesar de la ingente cantidad de pruebas, según asegura el periodista Joan Cantarero .

Con la llegada del gobierno del cambio en el País Valencià -PSPV, Compromís con el apoyo parlamentario de Podemos- y en el Ayuntamiento de la capital -Compromís, PSPV, Valencia en Comú-, los ataques extremistas no cesaron. De hecho, la izquierda institucional no ha estado exenta de ataques.

Por ejemplo, en 2015, cuando Joan Ribó, actual alcalde de Valencia (Compromís), eliminó el contenido religioso de la festividad del 9 de octubre, día nacional del País Valencià, fue amenazado por grupos ultras, recordándole que en 1979 habían apaleado al exalcalde Ricard Pérez Casado por el mismo motivo. El pasado 9/0, en el contexto del procés de independencia catalán, la ultraderecha reventó con violencia la manifestación de la izquierda valenciana, con el lema “sí al valencià”.

Finalmente, el 18 de octubre, personas con simbología neonazi, enmascarados y cantando el Cara al Sol, amenazaron a la Vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra (Compromís), mientras cenaba con sus hijos. Todos estos ataques fueron ampliamente condenados por todas las fuerzas políticas, la sociedad y los medios de comunicación.

Asistimos a un doble rasero de la izquierda blanca cuando la violencia se dirige a colectivos racializados, es decir, a todas y todos aquellos que no encajan en el modelo de español euroblanco

Sin embargo, asistimos a un doble rasero de la izquierda blanca, cuando la violencia se dirige a colectivos racializados, es decir, a todas y todos aquellos que no encajan en el modelo de español euroblanco. La blanquitud y la izquierda blanca son categorías generadas por el pensamiento decolonial, utilizadas por migrantes, gitanas, colectivos queer, LGTBI+, gente de las excolonias, y un largo etcétera, para señalar el sistema ideológico y de opresión neocolonial y racista. Para Richard Dyer (1997) la blanquitud “Es una construcción generada en términos históricos, sociales, políticos y culturales, y que, por tanto no responde a causas biológicas o naturales”.

Esta definición va en paralelo con la teoría feminista que señala los privilegios de los hombres, por el hecho de serlo. Del mismo modo, como indica Daniel Castillo, la blanquitud, implica también identificar los privilegios que las y los blancos ejercen, aún sin planteárselos, creyendo por ejemplo que no son racistas, o que el racismo institucional y la colonialidad son cosas del pasado.

Sin autorización judicial, entraron a su casa, la sometieron, le pusieron las esposas, le pegaron, le gritaron ¡gorda!, ¡puta!, ¡negra de mierda! y la amenazaron con quitarle a su hijo


El pasado 8 de agosto, casi una decena de coches patrulla de la Policía Local de Valencia llegaron a la sede del Centro Cultural y de Ocio Camerunés, espacio actualmente ubicado en la residencia de la guineana María Nieves Nfina Ondo y su marido, en el popular barrio de Benicalap. Lo que en principio debería haber sido una simple revisión administrativa, acabó convirtiéndose en un episodio de brutal agresión. Sin autorización judicial, entraron a su casa, la sometieron, le pusieron las esposas, le pegaron, le gritaron ¡gorda!, ¡puta!, ¡negra de mierda! y la amenazaron con quitarle a su hijo (ver vídeo ).

A raíz de este grave hecho fue creada la Asamblea Ciudadana contra el Racismo que agrupa a más de 60 colectivos de migrantes y de solidaridad con el objetivo de acompañar a Nieves Nfina y denunciar el racismo institucional sostenido por la Ley de Extranjería Española y la Directiva del Retorno Europea. Cuerpo legislativo que da sustento al sistema de control migratorio y neocolonial: explotación, redadas y persecución por color de piel, encierros en Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), tortura, deportaciones, devoluciones en caliente, vuelos de la vergüenza, asesinatos (como los ocurridos en los hechos de Tarajal en 2014), etc.

A pesar de los testigos presenciales y de los vídeos que grabaron, la Concejalía de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Valencia dió por zanjada la investigación interna sin asumir ninguna responsabilidad política, ni policial, por aquellos hechos. No sólo eso, Nieves Nfina recibió un citatorio para presentarse a declarar en el juzgado número 18 de la Ciudad de la Justicia de Valencia como imputada, ya que la Policía Local la acusa de “desacato a la autoridad”. Además, el “Ayuntamiento de izquierdas” ha ofrecido todo su apoyo político y jurídico para el proceso en su contra, convirtiéndola en doblemente culpable.

A Nieves Nfina apenas se le ha visibilizado, no sólo no se le apoya desde la izquierda blanca, la del gobierno del cambio: se le ataca
La realidad se impone y el doble rasero con el que se condenan los delitos de odio desde la izquierda blanca es inadmisible. Todo el arco parlamentario, medios de comunicación y sociedad en general se ha volcado en el apoyo a los líderes de izquierda ante las recientes agresiones fascistas. A Nieves Nfina apenas se le ha visibilizado, no sólo no se le apoya desde la izquierda blanca, la del gobierno del cambio: se le ataca. Como señaló uno de los más grandes pensadores del siglo XX, Iván Illich (1926-2002), “la corrupción de lo mejor, es lo peor”.

Toda izquierda que en el siglo XXI se precie, ha de trabajar por extirpar el racismo de sus corporaciones. Hacemos nuestras las palabras del alcalde Ribó al Delegado del Gobierno en el País Valencià, Juan Carlos Moragues, tras los ataques fascistas del 9/0: “que se tomen contra estas personas las medidas legales correspondientes, para que no se vuelva a producir nunca más una acción violenta de este tipo en nuestra ciudad”...“si es incapaz de ejercer sus responsabilidades habrá de abandonar sus funciones”.

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La realidad sangrante de la brutalidad policial en base al perfil racial/étnico está todavía velada en nuestro territorio a causa de siglos de tabú en torno al carácter represor de las fuerzas de seguridad del Estado.

7 Comentarios
#8020 1:09 8/2/2018

izquierda blanca no es izquierda. Es mierda!

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#2303 9:37 3/11/2017

Yo vivo en la zona y en esa calle y, muy específicamente, en los 10 metros alrededor del centro camerunés (evitaré decir lo que hay dentro, puesto que no puedo verlo) hay DE TODO. A mí me han llamado racista en una conversación que ni siquiera estaba subida de tono por pedir simplemente que no hagan ruidos a la 1 y media de la mañana (ni caso). Y en el vídeo se ve claramente que la mujer está tirada en el suelo sin nadie sujetándola y cómo la levantan con todos los miramientos posibles.
Estáis haciendo el ridículo con esto. En serio.

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#2410 12:30 5/11/2017

Ridículo es escribir, "evitaré decir lo que hay" pero "hay DE TODO", o remigadamente, "ni siquiera estaba subida de tono", y creer que tu testimonio de ventana es original, sin darte cuenta que solo sirve para
alimentar, como poco, la incomprensión.Cuando no, el odio de la forma mas cobarde y mezquina posible.

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#2600 16:06 6/11/2017

http://valenciaplaza.com/benicalap-sigue-esperando

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#2956 21:24 11/11/2017

¡¡Pues hombre!!, enlazar ese artículo para leer que pasan cosas...le servirá a usted para creer que está en el lado de los buenos, pero no para quienes queremos saber, por qué pasan.

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#2334 21:07 3/11/2017

Unos comentarios demuestran la aceptación del racismo. Cuando hablan los " Blancos" es pura verdad y cuando hablan inmigrantes es lo contrario.
Un lástima estar en estas alturas en países supuesto democráticos.

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#2298 23:28 2/11/2017

Los hechos a los que se refiere la noticia no están suficientemente probados sino que se limitan a recoger el testimonio de la persona detenida, lo mismo que el vídeo. No dudo que haya mucho racismo todavía en comportamientos sociales, políciales, políticos e institucionales; pero es importante fundarlo en pruebas y cotejar los hechos con las versiones de las partes.

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