Refugiados
Cuentos viajeros: ocho historias narradas por niños refugiados

Una princesa viajera o un rey cazado son algunos de los protagonistas de Cuentos viajeros, un libro que recopila cuentos escritos por niños refugiados que huyen de la guerra.

Cuentos viajeros
Ilustración del libro 'Cuentos viajeros'.

publicado
2017-11-06 11:07

Érase una vez un rey al que le gustaba la cacería (y no se llamaba Juan Carlos, ni había sido reinstaurado al trono por el mismísimo Franco). Un día, una mujer mágica y sabia le hace embarcar en un viaje de reflexión sobre las consecuencias de sus actos. Así empieza el Cuento de un Rey Cazador, inventado por Ghaida, una niña síria de 12 años que entonces se encontraba en Grecia esperando su ubicación en el marco del plan de relocalización europeo y una de las muchas pequeñas autoras que contribuyeron para crear el libro Cuentos Viajeros.

Cuando me senté con Ghaida para jugar a inventar cuentos, al empezar el proyecto, nada podría haberme preparado para la aventura que tenía delante. Ghaida hablaba bien inglés, pero le faltaba algo de vocabulario. Así que, al no conocer la palabra en inglés para “cazador”, me explicó que el rey “le hacía a los animales del bosque lo que hace la policía a nosotros, cuando viene detrás nuestro y nos dispara”. Era el cuento por detrás del cuento: ella eligió que su protagonista fuera, no un héroe cubierto de justicia y razón, sino el perpetrador de una injusticia que se ve forzado por las circunstancias a ponerse en la piel de sus víctimas. Así, el rey aprende a empatizar con ellas y pasa a protegerles de otros cazadores en su reino.

El libro Cuentos Viajeros, que incluye ocho historias inventadas por niñas y niños refugiados de Siria y Kurdistán, nace en Grecia a partir de unas ideas aparentemente sencillas: a través de talleres, los pequeños inventaron sus propios cuentos de hadas, que fueron ilustrados y traducidos a diversas lenguas por 23 personas de distintas partes del mundo. A los cuentos les acompaña una introducción y un epílogo, también en forma de cuento, para apoyar a los adultos que quieran hablar con sus pequeños lectores sobre lo que está pasando en Grecia. Está disponible en castellano, catalán, euskera, portugués, inglés, italiano, alemán, holandés y griego.


Queríamos romper con la narrativa dominante sobre personas refugiadas, que las retrata únicamente como víctimas o, incluso, como amenaza. Lejos de olvidar que son –sí– víctimas de la guerra y la persecución en sus países de origen, y de políticas discriminatorias en Europa, había que ir más allá y desafiar esa narrativa reductora y casi deshumanizadora. Porque las personas no nos definimos solo por las tragedias a las que hemos sobrevivido; además de los dolores que llevamos marcados en el alma, todos tenemos también una inmensa capacidad creativa, formas de ver el mundo, esperanzas y deseos.

La princesa Amira, su protagonista, no es una princesa común. Cuando el hada le dio a elegir un deseo, Amira decidió viajar por el mundo, conocer y aprender todo lo que pudiera.

A esta imagen reduccionista y colonialista, le desafían también el grupo de niñas y niños del campo de Oreokastro, en Tesalónica, que inventaron su cuento colectivamente en una asamblea improvisada. Empecé el taller con dos chicas, pero todos los pequeños que estaban alrededor quisieron participar. “Llama a Fatma! –decía uno–, a ella se le da bien inventar cosas!”. La Fatma llegó y completó el equipo: de pronto diez pares de ojos brillaban de ilusión dentro de la pequeña tienda donde vivía toda una familia. La princesa Amira, su protagonista, no es una princesa común. Cuando el hada le dio a elegir un deseo, Amira decidió viajar por el mundo, conocer y aprender todo lo que pudiera. Las pequeñas autoras debatieron largamente qué iba a querer la princesa. ¿Joyas?, ¿un vestido? ¿un príncipe quizá? Eran estereotipos, pero los estereotipos les aburrían. Amira nace en un siglo XXI en el que las mujeres queremos más, así que ella se lanza a la aventura. Después de mucho viajar, la princesa llega a Grecia, donde la frontera está cerrada. Amira decide, entonces, vivir junto a los refugiados que ahí esperan, pues encontró como migrante la felicidad que no tenía como princesa. Son los pequeños los que rebaten la visión colonialista: “¿Y por qué alguien que puede tenerlo todo no iba a querer ser como nosotras? Aquí también hay felicidad”.

Queríamos, además, fortalecer la cultura de solidaridad, más allá de una idea de caridad. La solidaridad que nace de ser capaz de realmente ver al otro, no solo como víctima pero como persona plena, niños como ellos; solidaridad como práctica cotidiana, como forma de vivir, como una inevitabilidad ética que surge del verse a sí mismo en el otro, pese a todas las diferencias que se suelen enfatizar entre un ‘nosotros’ y un ‘ellos’. Los cuentos son un diálogo directo entre niños-autores y niños-lectores, una ventana mágica dónde pueden encontrarse incluso a distancia.
Aunque los niños tenían espacio para decidir de forma autónoma que ideas querían desarrollar, el tema de la solidaridad es constante en el libro. Está ahí en la historia de la Niña en la Flor, que tras algunas desventuras es acogida en una nueva ciudad; también en el cuento de Jurab, el perrito que hablaba, que desarrolla todo su potencial una vez es acogido por dos amigos. O en el cuento que relata cómo tres conejitos que son adoptados por los dueños de un jardín de zanahorias aprenden que los problemas se pueden arreglar hablando con sinceridad y con el corazón abierto.

Los cuentos que inventaron no tienen un gran villano y un gran héroe. Muchos son historias de gente que demuestra su coraje enfrentándose a problemas casi cotidianos o a las dificultades de la vida

Los cuentos que inventaron no tienen un gran villano y un gran héroe. Muchos son historias de gente que demuestra su coraje enfrentándose a problemas casi cotidianos o a las dificultades de la vida. En este aspecto, revolucionan la estructura convencional de los cuentos infantiles, que dividen los personajes en buenos y malos y hacen triunfar al protagonista a través de la derrota de su enemigo. Nos recuerdan que en la vida, a menudo, a lo que hay que combatir es a nuestros propios miedos, inseguridades y bloqueos internos, y que ningún obstáculo es los bastante grande una vez abrazas, individual o colectivamente, tu propia fragilidad y la fuerza de tus sueños.

¿Quién diría, al final, que frente a una invasión alienígena, serían las gallinas del mundo las que expulsarían al invasor? Shahd, de 9 años, elige al que es quizá uno de los más vulnerables entre los animales como su protagonista, y hace de esa vulnerabilidad su mayor arma contra un enemigo intimidatorio. Su historia es un recuerdo poderoso de que hasta en las peores circunstancias encontramos héroes improbables. Como tanta gente que, con coraje y esperanza, enfrentó lo indecible para llegar a Grecia huyendo de la guerra. Como tanta gente creando proyectos solidarios imprescindibles en medio al caos de esta crisis humanitaria.

A los niños y niñas que participaron en el libro no les impusimos requisitos para sus invenciones. No tenían que encajarse en la estructura tradicional de los cuentos de hadas, y no lo hacen. Pero todas las niñas y niños han elegido darle a su historia un final feliz. Al largo del proceso, cada final feliz surgido de sus decisiones creativas fue un ejercicio radical de libertad que construimos y seguimos construyendo juntas. Este ejercicio se multiplica con las muchas personas que utilizan el libro en sus proyectos solidarios. Igualmente importante, el dinero recaudado a través de ls ventas de este libro servirá para financiar viviendas dignas para refugiados en Tesalónica. ¡Que poderosa es la imaginación como ejercicio de libertad colectiva!

LLAMAMIENTO A LAS PERSONAS VOLUNTARIAS QUE ESTUVIERON EN GRECIA
Si crees que quizá conociste y tienes manera de contactar con alguno de los niños y niñas de los que perdimos el rastro, por favor escríbenos un correo para que podamos enviarles el libro. Son ellos: Ahmed (11 años), Campo de Vasilika; Safia (9 años), Amira (10 años), Marwa (10 años), Kanam (11 años), Judi (6 años), Fatma (9 años) Jalia (14 años), Diana (4 años), Yusra (5 años), Rahaf (6 años), Campo de Oreokastro; Shahd, 9 años, Campo de Lagadikia.
Si te hace ilusión venir a Grecia ayudarnos a recuperar viviendas para familias refugiadas de forma voluntaria, contáctanos en travellingtalesbook@gmail.com.

Sobre este blog
El blog de luchas sociales a lo largo del planeta, conflictos internacionales y propuestas desde abajo para cambiar el mundo. El Salto no comparte necesariamente las opiniones volcadas en este espacio.
Ver todas las entradas

Relacionadas

Refugiados
El Estado español incumple sus compromisos en materia de protección internacional

Una plataforma integrada por 16 organizaciones que participan en el sistema de acogida señala en un informe falencias en todas las fases de los procedimientos de protección internacional.

Refugiados
Solicitantes de asilo denuncian la ineficaz acogida del Ministerio y el Ayuntamiento

Más de 30 solicitantes de protección internacional, acompañadas por integrantes de la Red Solidaria de Acogida y la Parroquia San Carlos Borromeo, han presentado ante el registro del Ayuntamiento reclamaciones ante la mala gestión del Samur Social y la ineficiencia de un sistema de acogida que les deja en situación de calle. 

Marruecos
As que quedan
Precariedade, disidencia e fronteiras: Amad fuxiu de Marrocos por enfrontarse ao réxime, pero a súa familia aínda permanece alí
5 Comentarios
laemi_61@hotmail.com 15:32 6/11/2017

Cómo y donde podemos comprar este libro compañeros ??

Responder
2
0
ter 15:38 6/11/2017

En el primer párrafo está en el link a la página de Facebook del libro. Puedes escribirlas ahí para pedir información sobre dónde comprarlo.

Responder
1
0
Virginia Dominguez 20:00 8/11/2017

El enlace no funciona. Podéis informarnos si el libro se puede comprar de otra manera o reparar el enlace?

Responder
1
0
Olga 2:20 11/12/2017

Se compra en Amazon

Responder
1
0
ter 20:03 8/11/2017

https://www.facebook.com/TravellingTalesES/

Responder
1
0
Sobre este blog
El blog de luchas sociales a lo largo del planeta, conflictos internacionales y propuestas desde abajo para cambiar el mundo. El Salto no comparte necesariamente las opiniones volcadas en este espacio.
Ver todas las entradas

Destacadas

Salud
Las víctimas de la talidomida en España se sienten estafadas por el Estado

Es un caso histórico inédito globalmente que se ha arrastrado desde el franquismo a los sucesivos gobiernos democráticos. Los afectados que aún viven, siguen reclamando justicia mientras muchos fallecen sin resarcimiento, con graves malformaciones, tras una existencia condenada a la dependencia y a la invisibilidad.

Kurdistán
“Así como acabamos con el Daesh vamos a acabar con Erdogan”

Integrantes del Movimiento de Mujeres Libres del Kurdistán, Gülcihan Simsek y Besime Konca, consideran que la ofensiva del Gobierno turco contra el pueblo kurdo no va de fronteras ni de nacionalismo, sino de atacar un modelo radicalmente alternativo al sistema capitalista.

Corrupción
El juez pide juzgar a Ignacio González por desviar 1,6 millones de euros

El ex presidente de la Comunidad de Madrid podría sentarse próximamente en el banquillo por el caso Lezo, debido a una posible malversación y fraude a las arcas públicas en la compra de la empresa brasileña Emissao por el Canal de Isabel II en la que supuestamente hizo desaparecer 1,6 millones de euros.

Bolivia
“Hay negociaciones entre el MAS y los golpistas”
Ha sido ministro durante los últimos once años. Vive en la clandestinidad desde el golpe de Estado y habla desde su escondite con ARGIA y Hala Bedi sobre las “complejas” negociaciones entre el MAS y los golpistas que acaban de comenzar.
Bolivia
Del golpe a la dictadura: las balas del ejército provocan decenas de muertos en Bolivia

La presidenta de facto, Jeanine Áñez, decreta la impunidad de los militares que usen armas de fuego contra la población civil mientras la respuesta al golpe de Estado se generaliza en todo el país.

Pensamiento
William Davies: “La mentalidad de la guerra se ha convertido en una forma habitual de organizar la sociedad”

El autor de Estados nerviosos, William Davies, estuvo en Madrid presentando un libro que explica cómo las redes sociales se están convirtiendo en un campo de batalla de emociones y sentimientos antes que de ideas o hechos.

Últimas

Humor
Banalizando

Vigésimo tercera entrega de las colaboraciones especiales de Mauro Entrialgo para El Salto.

Chalecos amarillos
El legado imborrable de los chalecos amarillos

Un año después de la irrupción explosiva del malestar, el número de manifestantes ha decaído de forma significativa en Francia. Pero la solidaridad y la construcción de lo común persisten como herencia de las protestas.

Senegal
Encontrar ‘El Dorado’ sin salir de Senegal

La asociación Hahatay, sonrisas de Gandiol, es una entidad 100% senegalesa creada por Mamadou Dia, un senegalés que hizo el camino hasta España en cayuco y decidió retornar a su tierra para informar a sus compatriotas de lo que hay tras la dura travesía. El objetivo es fomentar migraciones conscientes y seguras, así como alternativas de futuro en su entorno.

Laboral
Los veterinarios toman las calles de Madrid para exigir ser considerados profesionales sanitarios

En torno a 2.200 personas procedentes de todos los puntos del Estado se han unido para llevar al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad una larga lista de demandas para dignificar su profesión.

Refugiados
El Estado español incumple sus compromisos en materia de protección internacional

Una plataforma integrada por 16 organizaciones que participan en el sistema de acogida señala en un informe falencias en todas las fases de los procedimientos de protección internacional.

Sanidad
Multirresistencia en la compra y en el medio ambiente
Más vale prevenir que curar, por lo que evitar las infecciones supondría una contención de la proliferación de cepas resistentes a los antibióticos.
Sanidad
Antibióticos, armas de doble filo
Los antibióticos insuflan enormes dosis de esperanza diaria. Si bien, la paradoja se adueña de un nuevo paradigma. Su eficacia queda entre las cuerdas por la proliferación de bacterias invulnerables a sus efectos.