Memoria histórica
Semblanzas de un brigadista y un guerrillero: Virgilio Fernández y Camilo de Dios

“El fascismo siempre está ahí”, según Virgilio Fernández. “No derrotamos a Franco, pero fuimos la única oposición que lo combatió durante lustros”, creyó Camilo de Dios.

Virgilio Fernández con el último brigadista entre nosotros, Josep Almudever
Virgilio Fernández con el último brigadista entre nosotros, Josep Almudever

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20 dic 2019 11:07

La coincidencia quiso que fallecieran recientemente, casi en la misma fecha, uno de los últimos brigadistas internacionales que lucharon en defensa de la segunda República en la Guerra de España, Virgilio Fernández, y el último de los guerrilleros gallegos contra la dictadura franquista, Camilio de Dios Fernández. Virgilio Fernández del Real falleció en México, país en el que residía, cumplidos los cien años de edad, y Camilio de Dios lo hizo en su casa de Sandiás (Ourense), a los 86.

Se trata de dos luchadores por la libertad que combatieron al fascismo en su juventud, cuya biografía merecería más atención que la que cabe en estas breves semblanzas de urgencia, pero la síntesis obliga a centrarnos solo en lo esencial, para destacar -en el caso del anciano brigadista- la vitalidad y afán de lucha que persistió en su ánimo hasta edad tan avanzada, como demuestra su carta dirigida al presidente de los Estados Unidos de México, Andrés Manuel López Obrador, meses antes de su fallecimiento, cuyo texto es indicativo del talante que animó su dilatada existencia.

Camilo de Dios, por su parte, dejó dicho en un documental titulado O último guerrilleiro de Galicia que le afectaban los problemas de los otros más que los suyos: “He pasado por muchas, si hubiera tenido que emocionarme y llorar por cada cosa que tienes en la vida... Y he tenido tantas, tantas, tantas, entre torturas, hambre, miseria, frío..., entonces tendría que haberme quitado la vida 40 veces. Y tampoco teníamos esa opción", dijo.

Camilo de Dios nació en 1933 y con solo 15 años se unió a la guerrilla antifranquista y se echó al monte. Ya antes, con 13 años, actuaba de enlace para la guerrilla, siguiendo los pasos de su madre, Carmen Fernández Seguí, también enlace, y de su padre, Jesús de Dios, fundador del PCE en Sandiás y que había muerto mientras estaba huido. Camilo incorporó a la lucha armada contra el régimen franquista en la 2ª Agrupación Guerrillera y participó en el ataque a la fábrica de armas de A Coruña. En julio de 1948 se sumó a un grupo que intentó liberar a los líderes guerrilleros condenados a muerte que permanecían en la cárcel de esa ciudad, operación frustrada por la detención de dos enlaces.

El 18 de marzo de 1949 fue herido en un enfrentamiento con la Guardia Civil en Ourense. Condenado a muerte en un consejo de guerra celebrado en A Coruña, las autoridades le conmutaron la pena por la de 30 años de cárcel debido a su corta edad. Cumplió la mayor parte de la condena en la prisión de El Dueso, quedando en libertad en 1959. En los años sesenta, Camilo de Dios participó en la organización de las Comisións Campesiñas de A Limia y en la reorganización del Partido Comunista de España en la provincia de Ourense. Ya en la democracia, Camilo de Dios fue concejal en Sandiás y Xinzo de Limia, en representación del PCG e Izquierda Unida.