Feminismos
María Pazos: “El Gobierno de Navarra discrimina a la mujer”

María Pazos Morán (Cañamero, 1953), es licenciada en Matemáticas y máster en Estadística por Harvard, y desde 1993 trabaja en el Instituto de Estudios Fiscales, donde ha sido promotora de la línea de investigación “Políticas públicas e igualdad de género”

María Pazos
Perfil de la matemática española, investigadora y activista feminista María Pazos Jone Arzoz

publicado
2017-11-27 17:30:00

María Pazos Morán, nacida en Cañamero (Cáceres) en 1953, es hija de maestra republicana y de abogado con tierras. Licenciada en Matemáticas, militante de la LCR y profesora de enseñanza secundaria en Bizkaia y Córdoba. Feminista, máster en Estadística por Harvard (beca Fulbright mediante), trabaja desde 1993 en el Instituto de Estudios Fiscales, donde ha sido promotora de la línea de investigación “Políticas públicas e igualdad de género”. Es vegana y ciclista urbana. Lleva una década impartiendo el módulo “Fiscalidad e igualdad de género” en el Posgrado de la Facultad de Trabajo Social de la UPNA.

¿Desde cuándo eres feminista?
Un día, en las Carmelitas de la Caridad de Cáceres, donde estuve interna de los nueve a los dieciséis años, me preguntaron qué quería ser de mayor y yo dije que feminista. El resto se rió pero a la monja le pareció bien.

En el sur de Europa la cohesión social está apoyada en la servidumbre de las mujeres
¿Una epifanía en la Sierra de las Villuercas?
Yo tuve claro, desde pequeñita, que las mujeres tenemos los mismos derechos que los hombres. En la universidad me incorporé al Frente de Liberación de la Mujer, luego estuve en la comisión por el derecho al aborto y, más tarde, en el Fórum de Política Feminista, que hacía —y hace— un seguimiento crítico de las nuevas normas jurídicas.

¡Una futura tecnócrata de género corriendo delante de los grises!
Los compañeros nos decían que lo primero era resolver la contradicción principal y luego lo demás. El canto de sirena del patriarcado de que la opresión a las mujeres beneficia a los hombres... En un momento dado, un sector del movimiento feminista vio que había un vacío a la hora de abordar temáticas técnicas y legislativas. Yo me fui a trabajar tres años a la OCDE de París, donde desarrollé modelos de microsimulación para comprender cómo funcionan los sistemas de impuestos y prestaciones.

¿A qué conclusiones llegaste?
A que las leyes actuales consolidan la desigualdad. Por eso, en 2005 creamos la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción, que pretende que el permiso de paternidad se equipare al de maternidad. Ahora es un mes para el hombre y cuatro meses para la mujer. El 8 de mayo, PP y Ciudadanos bloquearon en la Mesa del Congreso la Proposición de Ley que hemos elaborado. Por desgracia, no existe ningún país en el mundo donde se haya logrado.

Acabas de publicar Desiguales por ley.
Sí, es un manual que explica los mecanismos por los cuales se está fortaleciendo esa desigualdad.

¿También en Navarra? 
Sí, claro. El Gobierno de Navarra discrimina a la mujer. 

¿Por qué? 
Desde el momento en que no se elimina la tributación conjunta del IRPF —que es la herramienta para que los maridos desgraven cuando sus mujeres carecen de ingresos— se está incentivando que las mujeres se queden en casa. Mientras se mantengan las desgravaciones por tener personas dependientes en el hogar se está empujando para que las mujeres se queden en el ámbito doméstico. Hasta que no quite la paga que se concede a las cuidadoras familiares (normalmente hermanas, hijas o nietas), se reforzará el mismo fenómeno. Y, en tanto no desaparezcan las pensiones de viudedad para las nuevas parejas o matrimonios (no para las que actualmente son ya mujeres mayores), ocurrirá otro tanto de lo mismo. Toda la estructura de las desgravaciones fiscales y de las prestaciones por circunstancias familiares es generadora de desigualdad, porque las personas deberían ser económicamente independientes durante toda su vida. 

El documental La teoría sueca del amor habla de una sociedad de personas autónomas, solitarias e insatisfechas. Explica que el origen son las políticas públicas socialdemócratas de los años 70.
Es falso. En el norte de Europa hay más cohesión social que en el sur. Y en los países nórdicos no hay más violencia de género: lo que pasa es que la tolerancia es menor y se denuncia más. En todo caso, sociólogos como Esping-Andersen lo han explicado al detalle: allí hay una apuesta clara por el cuidado público que permite la autonomía de las personas... y libera a las mujeres. En Dinamarca, el 20% de la población cuida a sus familiares mayores, mientras que en el Estado español solo es el 12% (pero los cuidan mucho más tiempo). Y en el caso de nietos y nietas la relación es del 60% frente al 40%. En el sur de Europa la cohesión social está apoyada en la servidumbre de las mujeres.

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