"Sugerir que hay un 'choque de civilizaciones' es jugar el juego que quiere Daesh"

Patrick Cockburn (Cork, Irlanda, 1950) responde vía electrónica a nuestras preguntas urgentes sobre el Estado Islámico (Daesh) tras los atentados en Barcelona. Este periodista, especialista en Oriente Próximo y autor de La era de la yihad. El Estado Islámico y la guerra por Oriente Medio, es uno de los grandes conocedores de la estructura de este y otros ejércitos.

Los integrantes del comando que atentó en Las Ramblas no fueron adiestrados en las zonas de conflicto de Oriente Medio. ¿Se ha producido un cambio en las tácticas del Daesh respecto a sus comandos?
Realmente no han cambiado su estrategia. Recordemos que la inmensa mayoría de sus ataques sobre civiles han ocurrido en Iraq y Siria, utilizando suicidas que se hacían estallar, vehículos cargados de explosivos y otros métodos tradicionales. Lo mismo sucedió en Manchester a principios de este año.

Por supuesto, desde 2015-2016 les está resultando cada vez más difícil infiltrar a sus operativos tanto dentro como fuera de Iraq y Siria. Pero esto ha sido más por el avance de las fuerzas kurdas al sur de la frontera entre Siria y Turquía que por la acción turca. Entre 2011 y 2015, Turquía no hizo nada para detener a los militantes yihadistas ni recibió presiones para hacerlo del resto de la OTAN.

La falta de explosivos y armamento ha llevado al Daesh a desarrollar nuevas tácticas en Europa, utilizando vehículos y cuchillos como último recurso. Han visto que las atrocidades cometidas utilizando esos medios también cumplen sus objetivos: expandir el miedo, mostrar fortaleza y marcar la agenda de los medios. Los ataques son normalmente en lugares icónicos muy reconocibles y en focos mediáticos. Además, el tráfico de armas —pistolas y explosivos— hacia potenciales terroristas es más fácil de rastrear que los propios terroristas. Sin ese suministro, su localización es más difícil.

En España hay un debate importante sobre la financiación del Daesh. ¿Qué sabemos realmente de la financiación de este ejército?
Más importante que la financiación es cómo la versión wahabista extrema del islam predominante en Arabia Saudí —similar en ideología al Daesh— se ha ido convirtiendo en más y más dominante sobre el islam suní. Arabia Saudí financia a los clérigos, las mezquitas escuelas de esta creencia sin ningún impedimento desde Occidente o de otros gobiernos. Esto produce el caldo de cultivo para el Daesh.

¿Se puede hablar del Daesh sin hablar de la responsabilidad de Occidente en su nacimiento y financiación o connivencia con aquellos que los financian?
No: la destrucción por parte de Occidente de la autoridad estatal en Iraq en 2003 y en Libia en 2011, junto a la situación en Siria tras el año 2011, han creado las condiciones de caos y guerra en las que el Daesh floreció.

¿Se utiliza al Daesh para fomentar el odio?
El número de miembros del Daesh es minúsculo comparado con los millones de musulmanes que viven en Europa. Sugerir que esto es un “choque de civilizaciones” es jugar el juego que quiere el Daesh. Quienes argumentan esto están ayudando al Daesh.

La caída de Mosul no ha detenido la capacidad del Daesh de hacer daño a las poblaciones civiles de sus enemigos. ¿El Daesh puede permitirse derrotas mientras no pierda implantación como movimiento?
Mosul y otras derrotas militares del Daesh son derrotas reales y han debilitado mucho a la organización, aunque no la han eliminado. Los ataques terroristas son un intento de compensar y ocultar pérdidas reales sobre el terreno. El Daesh tuvo un Estado real (Ejército, territorio, impuestos, control sobre cinco millones de personas) que está siendo destruido.

¿Se puede acabar con el Daesh como movimiento sin paz en Oriente Medio?
Derrotar pero no destruir al Daesh es posible. También es posible que resurja bajo otro nombre. Como siempre, lo hará más fácilmente y mejor en un escenario de guerra y caos.

0 Comentarios

Destacadas

Palestina
Seis muertos y 25 heridos en la última ofensiva del ejército israelí contra Gaza

Los bombardeos israelíes contra Gaza y el lanzamiento de proyectiles palestinos contra Israel son el resultado de un pico crítico que se alcanzó cuando la unidad especial israelí Mista’arvim penetró tres kilómetros dentro del sur de la franja el domingo 11 de noviembre.

Cine
El cine ya mostró la América de Trump

El sorpasso de Trump en la elecciones presidenciales de 2016 provocó un cisma en la nación del dólar. Pese a la debacle emocional, el cine de esas tierras había anticipado el dibujo de un electorado afín a su ideología y proclive a las políticas del mandatario estadounidense.

Cambio climático
Los ecologistas aprueban el veto en 2040 a los coches impulsados por hidrocarburos pero ven insuficiente el borrador de ley

El primer borrador de trabajo de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética hecho público recoge la prohibición de la venta de coches diésel, gasolina e híbridos en 2040 y una cota total de renovables del 35% en 2030. 

Fronteras
El Gobierno italiano desmonta el campamento autogestionado de migrantes Baobab

Después de 20 desalojos, el Gobierno italiano ha cerrado definitivamente el campamento Baobab, un centro gestionado por voluntarios que ha atendido a más de 70.000 personas migrantes y refugiadas.

Huelga feminista
Una campaña denuncia la criminalización de la huelga feminista y llama a desobedecer ante las sanciones
El Espai Feminista de Sants pide el respaldo de las organizaciones que apoyaron la huelga feminista para hacer visibles las sanciones a las activistas.
Historia
Un atentado en busca de autor: engaños sobre la bomba en la calle del Correo

La semana pasada, ETA asumió en su último boletín interno la autoría del atentado de la calle Correo. Una bomba que atentó contra civiles y —eso se supo más tarde— contra varios miembros de la Brigada Social del Franquismo. El régimen intentó involucrar al PCE en esa explosión.

Últimas

Cine
Festival L’Alternativa: 25 años de hermanamiento entre vanguardia formal y sensibilidad política

Los responsables del certamen de cine L’Alternativa, en Barcelona, llevan más de dos décadas abriendo ventanas a un cine aventurero y agitador de conciencias. A lo largo del camino han resistido a unos duros recortes presupuestarios que la presunta recuperación económica no ha revertido.