Hoteles y taxis se suman a la desobediencia generalizada en Catalunya

Por la vía de los hechos, la desconexión ya ha comenzado con una desobediencia generalizada a las fuerzas de intervención del Estado central.

Imágenes del 1-0 (III)
Manifestantes muestran las papeletas del referendum en Barcelona. Jone Arzoz

publicado
2017-10-03 11:56:00

El periodista Marc Almodóvar retrataba desde las calles de Barcelona lo que estaba pasando como el “mayor proceso de desobediencia en este rincón del mundo en los últimos 30 años”. Una desobediencia civil e institucional generalizada que nadie pone en duda, aunque sí difieren las valoraciones. Para la vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Saénz de Santamaría, “la desobediencia no es un acto heroico, es totalitario”. Para las fuerzas que promueven la independencia es la afirmación misma, por la vía de los hechos, de la “desconexión” del Estado central.

El final de la mili fue uno de los mayores éxitos de este tipo de estrategia en el Estado español. Pepe Beunza, conocido como el primer insumiso, declaraba recientemente que “si no fuera por la desobediencia civil, todavía estaríamos en las cavernas”.

Uno de los mayores teóricos de la desobediencia civil, el escritor Howard Zinn, era aún más categórico: “Nos dicen que el problema es la desobediencia civil, cuando en realidad el problema es la obediencia civil”.

La desobediencia generalizada del día del referéndum, con más de dos millones de personas acudiendo a las mesas de votación, apostadas para defender las escuelas frente a las fuerzas policiales, y un Gobierno catalán que parece ya no hacer caso al gobierno central y la justicia española, no surge de la nada.

La insumisión ante la ley Wert, el referéndum del 9N y una creciente desobediencia a las instituciones españolas que crecía desde los pueblos gobernados por las CUP –y mociones como la de Arenys de Munt, impulsada por las CUP y aprobada por un Gobierno local de corte independentista en 2009– iban dibujando el escenario de desobediencia generalizada del 1-0 y la huelga general del 3 de octubre.

Más allá de las escenas de cientos de bomberos defendiendo a la población de los ataques de la Guardia Civil y las imágenes de resistencia en las escuelas y las calles de toda Catalunya, la nueva situación ha favorecido que las escenas de desobediencia civil se generalicen. Estas son algunas de ellas.

Los estibadores de Barcelona

Frente a la llegada de los barcos que transportaban más de 7.000 policías al puerto de Barcelona,  los estibadores, asociados en la Organización de Estibadores Portuarios de Barcelona (OEPB), aprobaron en asamblea el 21 de septiembre no prestar servicio a las dos grandes embarcaciones que la Policía Nacional había atracado en los muelles del puerto.

Mont-roig expulsa a la Guardia Civil

El 1 de octubre, numerosos vehículos de la Guardia Civil aparecieron en este pueblo de Tarragona para detener el referéndum. Al grito de “fuera” y “vergüenza”, tuvieron que abandonar la localidad. Algo muy parecido ocurrió en Sabadell (Vallès Occidental), donde la policía tuvo que retroceder ante la multitud concentrada en la ciudad, según informa El Nacional.cat. Episodios similares se vivieron en Alcarràs (Segrià) o en Sant Joan Despí (Baix Llobregat) en donde la Policía Nacional tuvo que salir salir corriendo hacia los furgones.

Los taxis de Tarragona

El 90% de los taxis de Tarragona se ha negado a trabajar para la Policía española. La decisión fue tomada en la mañana del 2 de octubre, según aseguró el vicepresidente de la Agrupación Radiotaxi. La medida fue adoptada "después de los lamentables hechos contra el pueblo catalán este domingo". 

Calella: los hoteles no quieren Guardias Civiles

Tras los incidentes de la noche del 1 de octubre, donde decenas de guardias civiles salieron de paisano y con porras extensibles por las calles de Calella (Girona), con un saldo de 14 heridos y una persona ingresada, cuatro hoteles se han comprometido a no dar alojamiento a guardias civiles.

Pineda expulsa a la Policía Nacional

Tras una protesta vecinal este lunes 2 de octubre, el consistorio de Pineda del Mar (Barcelona) ha anunciado que que tramitará la salida de la Policía Nacional de la localidad. El Ayuntamiento anunció ese mismo día por la noche que una cadena hotelera del municipio se había comprometido a expulsar a los agente de su establecimientos.

También en Figueres

Casi al mismo tiempo, el Hotel Travé, de Figueres, anunciaba a través de Facebook que se sumaba al paro generalizado del 3-O y que los agentes dejarían sus instalaciones este martes.

1 Comentario
matriouska 12:28 3/10/2017

Sólo dos cosas. 1ª Los artículos de vuestro compañero periodista Marc Almodóvar son verdaderas joyas. 2ª La desobediencia civil es una expresión democrática, quizás el último instrumento democrático y por tanto no-violento.

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