Urbanismo
El PEC: una nueva amenaza urbanística para el Cabanyal

Desgranamos el Plan Especial del Cabanyal de la mano de las vecinas afectadas. 

Asamblea Cabanyal
Asamblea de Millorem el Cabanyal Sergi Tarín

publicado
2019-03-22 13:42:00

Más de 20 años de degradación en el barrio. También de resistencia vecinal. El nuevo gobierno prometió rehabilitar el Cabanyal después de que los vecinos consiguieran paralizar el proyecto de ampliación de la avenida Blasco Ibañez. En los últimos meses de esta legislatura se ha presentado el PEC (Plan Especial del Cabanyal), un plan que vuelve a poner a este barrio marinero en el punto de mira de los proyectos urbanísticos de la ciudad de València. Desde Radio Malva hemos recogido diversas voces críticas que, desde el barrio, muestran su preocupación por la posible aplicación de este nuevo plan urbanístico. La amenaza de la gentrificación y la turistificación son ya una realidad en el Cabanyal.

El nuevo plan para el Cabanyal prevé la construcción de un bloque de ocho plantas de vivienda libre entorno a la estación de Marítim – Serrería, otro bloque de entre nueve y diez plantas donde se sitúa el aparcamiento próximo a la estación de tren del Cabanyal y una zona de equipamiento universitario y viviendas en los solares de la rotonda de Tarongers y Serrería. En la zona de Doctor Lluch i Eugenia Vinyes se prevé la ampliación de un parque ya existente, la construcción de viviendas de cinco alturas y el derribo del bloque de Portuarios cuyos realojos están proyectados en el espacio que ocupa actualmente Cabanyal Horta. Por último, el llamado PAI de las piscinas frente al hotel de Las Arenas, levantará varios edificios de viviendas y un hotel de 15 alturas. Hablamos de un total de unas mil viviendas de las que se estima que un 60% serán de VPO y el 40% restante de vivienda libre. A pesar del descalabro que supuso la última burbuja inmobiliaria, las políticas urbanísticas y el modelo de desarrollo económico siguen enfocándose en la construcción de vivienda nueva. De las 3,5 millones de viviendas vacías que se calcula que existen a nivel nacional, unas 50 mil se encuentran en el municipio de València.

La línea de playa y la zona cero

El PEC ya ha sido aprobado. Actualmente se ha abierto un periodo de alegaciones que termina el próximo 15 de abril. “La gente está desconcertada, esto no es lo que se esperaba del nuevo gobierno cuando prometían en la anterior campaña electoral que el Cabanyal sería una de las prioridades de la legislatura. No se le puede decir a la gente: aquí está el plan tienen 45 días para estudiárselo y hacer alegaciones; no son formas. Se necesita un debate sobre el PEC, no aprobarlo deprisa y corriendo".

"Hay que rehabilitar la dignidad de las miles de personas que han sufrido durante estas dos décadas. La prioridad urbanística no son las construcciones de nueva planta"

Quien habla es Felip Bens, periodista y vecino del barrio que se muestra muy crítico con el plan. “El PEC no da solución a los problemas del Cabanyal. Los problemas principales del barrio son los de la degradación derivados de los 24 años del anterior gobierno y su proyecto de ampliación de la avenida Blasco Ibañez. El plan anterior quería tirar abajo 600 edificios, unas 1600 viviendas que afectaban a unas 3 mil personas. Hay que rehabilitar la dignidad de las miles de personas que han sufrido durante estas dos décadas. La prioridad urbanística no son las construcciones de nueva planta que el plan prevé.”

El PEC se ha presentado indicando que el 60% de las nuevas viviendas que se construirán irán destinadas a vivienda social y VPO, siendo el 40% restante de vivienda libre. Una de las principales controversias que presenta el plan es que la construcción de vivienda social implica conceder al sector privado las construcciones en la playa. “Dicen que para hacer vivienda social hay que hacer las fincas de Eugenia Vinyes, esto es una falacia. Este plan da pie a la especulación urbanística", comenta Bens. 

Una crítica similar es la que se hace desde el colectivo Espai Veïnal, formado hace 3 años y que practica el sindicalismo de barrio frente a la gentrificación, trabajando principalmente contra los desahucios que se dan en el barrio tanto en la puerta como en el asesoramiento jurídico. Sobre el PEC, explican que llama la atención que se hable de las construcciones en la línea de playa pero no de la zona más degradada del barrio, la llamada zona cero.

Guillem Ribera, de Espai Veïnal, explica: “Estas construcciones nuevas no son necesarias para solucionar los problemas de vivienda del barrio, son para hacer negocio. El ayuntamiento tiene 400 viviendas en pie y al menos 100 solares en la denominada zona cero del Cabanyal. Su rehabilitación sería más barata que la construcción de las 500 nuevas viviendas, serviría para frenar la especulación y favorecer la vivienda accesible a la gente en situación de precariedad”. 

El bloQue de Portuarios y Cabanyal Horta

Durante la anterior etapa de resistencia vecinal, se produjo en el barrio el fenómeno de la okupación como una acción política para frenar la demolición de casas que proyectaba con el antiguo plan. La okupación fue una de las herramientas que permitió a los vecinos conservar en pie el barrio. Por otro lado, la degradación sufrida en las últimas dos décadas, produjo también un efecto llamada de población empobrecida que vio en el Cabanyal la posibilidad de establecerse con unos precios de alquiler muy bajos o mediante la ocupación de viviendas abandonadas. La demolición del bloque de Portuarios, conocido popularmente como el Clot, a donde llegaron varias familias en estas condiciones ha levantado una gran polémica. Desde la asociación Brúfol que trabaja en el barrio con población en riesgo de exclusión social, explican sus preocupaciones.

Robert Martínez asegura que "están y alerta" y que "hablamos de colectivos vulnerables, familias que viven en el barrio desde hace más de diez años. Muchos niños han nacido aquí, tienen un arraigo y vínculos de amistad, confianza, vecinales y de apoyo. Si se les expulsa se rompe su proceso educativo. La gente que trabajamos en lo social sabemos lo difícil que es empezar de cero a esas edades, seis u ocho años. La Consellería d’ Educació nos da la razón en esto. Hay 70 familias en estado de precariedad. La ley contempla la posibilidad de una regularización para aquellas familias que están ocupando vivienda pública desde antes de 2015. Pero para esto hay que tener una voluntad política. Nosotros confiamos en que se dé el paso desde la administración. El PEC tiene que cambiar, es un momento importante, el momento de ser valientes". 

"Es necesario poner en valor el trabajo de Cabanyal Horta. Su labor en el día a día con la gente y en la calle, algo que no hacen y tal vez no pueden hacer los políticos, es el trabajo de base que construye barrio y cohesión social de verdad"

La demolición del bloque prevé la construcción de realojos para las familias que viven allí y son propietarias de una vivienda. Está previsto que estos realojos se construyan en el espacio donde se asientan desde hace más de cuatro años los huertos urbanos de la asociación Cabanyal Horta. Al respecto, Robert también quiere hablar. “Es necesario poner en valor el trabajo de Cabanyal Horta. Trabajan con familias, centros escolares y vecinos del barrio de modo ejemplar. Su labor en el día a día con la gente y en la calle, algo que no hacen y tal vez no pueden hacer los políticos, es el trabajo de base que construye barrio y cohesión social de verdad. No se entiende que no haya otro sitio para poner los realojos del bloque de Portuarios", explica. 

Sobre este asunto Espai Veïnal cuestiona incluso la necesidad de demoler el bloque de Portuarios y plantea si realmente no es posible su rehabilitación. Además, piden también que se regularicen las ocupaciones no sólo en el Clot sino también en otras zonas del barrio donde existe el riesgo de exclusión. Por su parte el periodista Enric Llopis, autor del libro Cabanyal zona cero, explica cómo “en este caso ha habido negociaciones con los propietarios, pero con los demás no. Mucha gente del Clot no tenía ninguna información de lo que va a pasar con ella. El que muchas de estas familias sean de etnia gitana nos aboca a un tema de racismo y aporofobia". 

El PAI de las Piscinas y el movimiento vecinal

El Plan de Acción Integral en la zona de las Arenas conocido como “de las piscinas” es una herencia del gobierno anterior que no se pudo llevar a cabo y que el PEC retoma ahora. A Mara Obiol, vecina del Cabanyal, ya le habían advertido en alguna ocasión: “Hazte a la idea de que vives en la playa y la playa es para los turistas”. Ahora sería una de las afectadas con la aplicación de este proyecto ya que reside en las viviendas de “blocs -platja”.

“Es una zona de edificios de tres alturas donde hay una comunidad con falla, parroquia, comisaría, comercios, que quedaría rodeada por las nuevas edificaciones de cinco plantas más ático y condenada a padecer el negocio turístico con la construcción del hotel de 15 alturas. Esta no es una zona terciaria sino una zona terciarizada. La turistificación deshumaniza el entorno, convierte las viviendas en una mercancía, un negocio, con el que se implanta en el barrio un modelo socio-económico basado en los servicios y el turismo. Las políticas de urbanismo no son cualquier cosa, afectan socialmente", explica Mara. 

Desde la plataforma Salvem el Cabanyal, que se ha mostrado bastante acorde con el PEC en general, sí se ha planteado que las nuevas construcciones en esta zona no deben sobrepasar las tres alturas. Mara explica que sí esto es así, la asociación debe hacer sus alegaciones al plan de forma pública. “Nosotras siempre hemos reconocido la lucha y el trabajo jurídico que hizo Salvem para preservar el Cabanyal. Sin embargo, si ahora están conformes con el plan o no tienen fuerzas para seguir reivindicando deben comprender que otras vecinas lo hagamos porque este plan no es salvar el Cabanyal, esto es vender el Cabanyal al turismo", insiste. 

Felip Bens también tiene su opinión respecto al papel que jugaron y juegan hoy las asociaciones vecinales respecto a los nuevos proyectos urbanísticos proyectados para el barrio. “En particular Salvem nació para defender los derechos de las personas que se veían perjudicadas por la ampliación de la avenida. Lograron que el Cabanyal fuera declarado como patrimonio lo que supuso poder conservar sus propiedades, que era su principal objetivo. Una vez consiguieron esto se hicieron a un lado. Es legítimo, era muy complicado parar la avenida y puede que estén cansados, 24 años no pasan en balde. El de la asociación de vecinos es un caso parecido", cuenta. 

"Este plan no es salvar el Cabanyal, esto es vender el Cabanyal al turismo"

Fueron varios los vecinos que se acercaron el pasado 9 de marzo a Cabanyal Horta donde la cooperativa de mediación y abogacía social El Rogle organizó unas jornadas participativas para que los vecinos pudieran expresar sus dudas, quejas y alternativas y poder después presentar las correspondientes alegaciones al PEC. Entre algunas de las conclusiones que se extrajeron del trabajo realizado durante la jornada, Mara comenta las siguientes: “El proceso participativo que se prometía para la planificación de la intervención en el barrio ha tenido muchas carencias. El que el sector público consiga dinero a cambio de conceder al sector privado la construcción de viviendas no nos parece lo más acertado. Se presentaron en su momento modelos alternativos de financiación que no se han tenido en cuenta. El plan da poca importancia a la rehabilitación de la parte más castigada del barrio, lo que urge mucho más que la construcción de vivienda nueva. Las zonas verdes no están bien definidas ni reflejadas en el plan. Los límites que se ponen a la vivienda turística son muy permisivos y abocan a un contexto de turistificación. Además se echa en falta un informe sobre la situación social del barrioque tenga en cuenta sobre todo a la población más empobrecida". 

Los inversores y constructores siguen viendo a este barrio marinero como la gran oportunidad urbanística de la ciudad de Valencia

El nuevo plan urbanístico pone de manifiesto que existe una persistencia histórica de actuar sobre el Cabanyal, una presión brutal sobre el barrio que viene de lejos. Los inversores y constructores siguen viendo a este barrio marinero como la gran oportunidad urbanística de la ciudad de Valencia. Mara explica que "hay personas que no se sienten identificadas con este modelo urbanístico. Tenemos una conciencia de comunidad, una identidad como pueblo, como barrio. El urbanismo tiene que estar al servicio de la sociedad, no del negocio privado. Vamos a seguir movilizándonos. Se está decidiendo el futuro de un barrio.”

La situación de la población rumana romaní del barrio del Cabanyal

En la ciudad de Valencia el sol sale siempre por los Pueblos del Mar. En el Cabanyal entre los más madrugadores, se encuentran los chatarreros rumanos que preparan sus bicicletas y sus cajones para recorrer la ciudad y los pueblos de alrededor en busca de chatarra. Es así como la mayoría de las familias de esta etnia gitana rumana se gana la vida en nuestra ciudad. Gente muy humilde que llegó al barrio en su etapa de degradación y que encontraron un lugar para vivir, aun cuando en muchos casos los alquileres que pagaban por sus viviendas eran abusivos, dadas las precarias condiciones en las que éstas se encontraban.

Desde entonces muchos niños y niñas han nacido aquí, van a la escuela y aprenden el castellano. También juegan en la calle a pesar del desprecio que muchas veces sufren por parte de algunos de sus vecinos, tanto de payos como de gitanos españoles. La comunidad rumana del Cabanyal es la más marginada en el barrio. Con todo, los domingos congregan a más de 200 personas en torno a la iglesia que tienen en una planta baja de la calle Josep Benlliure.

De esta comunidad, cohesionada y muy viva, solo se espera que se acabe marchando del Cabanyal, como así se ha dado a entender con el acoso que han sufrido por parte de la policía local durante esta legislatura o con los comentarios sutiles de los vecinos cuando se hacen reclamos a la administración para “adecentar” el barrio. Algunos no los quieren porque no son del barrio, son extranjeros pese a que muchos niños hayan nacido en el Cabanyal o sean tan europeos como los franceses, belgas o alemanes que llegan al barrio cada vez con más frecuencia para comprar casas. Si el proceso de gentrificación continua serán los primeros en marcharse, muchos ya lo han hecho. No suelen resistirse porque en su doble condición de gitanos extranjeros y gente pobre, están tristemente acostumbrados a migrar y a que sean muy pocos los que les escuchen.


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