Coronavirus
El confinamiento y los hombres

La casa es uno de los espacios clave para entender la distribución de poderes de género, por lo que el confinamiento obligado tiene un impacto directo sobre la forma en la que los géneros se construyen.

El confinamiento está resultando ser un laboratorio social en toda regla. La situación de encierro nos pone contra las cuerdas en muchos sentidos, y estas interminables semanas nos han hecho experimentar muchísimos estados de ánimo que no esperábamos. Y muchísimo de lo que está sucediendo en esta situación tiene que ver con el género. Muchísimo.

No en vano, la casa es uno de los espacios clave para entender la distribución de poderes de género. “La casa” ha sido teorizada desde varias posiciones. El feminismo blanco la ha entendido como uno de los espacios clave de materialización de las desigualdades de género. Feministas decoloniales como bell hooks criticaron esa idea como eurocéntricas y teorizaron por su parte la casa como el santuario apartado de la esclavitud. Sin embargo, de una forma u otra, “la casa” aparece siempre marcada por los repartos de poderes sociales según criterios de género. 

Es lógico entender entonces que una situación de confinamiento doméstico obligado tiene un impacto directo sobre la forma en la que los géneros se construyen. La masculinidad no es ninguna excepción. 

El confinamiento como oportunidad de género

Hay algunas investigaciones preliminares, como la de Titan Alon (Universidad de California San Diego), Matthias Doepke, Jane Olmstead-Rumsey (Universidad de Northwestern) y Michèle Tertilt (Universidad de Mannheim) que están empezando a ver que la situación que trajo el covid-19 puede estar generando un cambio importante en la forma en la que los hombres plantean su responsabilidad para con la familia. Millones de padres en todo el mundo están confinados con sus familias, lo cual supone una oportunidad de oro para que los hombres comiencen a participar más activamente en el cuidado de la casa y la familia. 

Y digo “oportunidad”, porque la existencia de esta posibilidad no es de ninguna forma una garantía de que los hombres lo harán. Y en esa línea van otros estudios preliminares como el Lidia Farré y Libertad González. En esta investigación, que consta de más de 5.000 encuestas online, los repartos de tareas domésticas, si bien son bastante más equitativos que en situaciones preconfinamiento, distan mucho de ser los ideales. Las mujeres siguen siendo las que más se encargan de las labores tradicionalmente invisibilizadas: la limpieza, la ropa, y la comida y la educación de los niños.

Las mujeres siguen siendo las que más se encargan de las labores tradicionalmente invisibilizadas, también durante el confinamiento: la limpieza, la ropa, y la comida y la educación de los niños

Sin embargo, casi todas las investigaciones que he ido pudiendo ver sobre el tema, la forma de enfocar el estudio sigue siendo cuantitativa. Y todas sabemos que las cifras pueden ocultar muchas cosas. 

Yo me dedico a temas de masculinidad y urbanismo. La relación del género con los espacios me fascina, y esta situación de confinamiento presenta un escenario apasionante. Esta última semana he podido iniciar una interesante investigación cualitativa sobre la forma en la que las masculinidades se desarrollan en los espacios domésticos durante el confinamiento. Y los resultados están siendo muy interesantes. 

Estoy entrevistando online a varios jóvenes adultos, hombres y mujeres, para analizar la forma en la que viven o lidian con masculinidades en confinamiento. Son muchos los elementos que estoy recogiendo, y por limitaciones espaciales, sólo me centraré en dos de ellas, relacionadas ambas con las dinámicas masculinas en espacios familiares.

Coronavirus
El covid19 y el fascismo comunitario

Los procesos de bunkerización y su consecuente alejamiento de los espacios públicos no necesariamente implican una desconexión del mundo, pero sí una mediatización del mismo.

Igualitarios patriarcales

Una de las sorpresas más curiosas que he podido ver es que el papel de los hombres en los espacios no es sólo una cuestión de hacer o no hacer. El cómo es importante. Así, si sólo atendemos a los números vemos que, efectivamente, muchos hombres participan más de las tareas domésticas, pero como se sabe, el diablo se esconde en los detalles. 

Muchos de los testimonios que voy encontrando hablan de padres o hermanos que sí que participan más de las tareas de la casa, pero lo hacen de forma dominante, mandando e intentando organizar el espacio sin prestar atención a si había un orden previo y presuponiendo que sus formas son más eficaces, solo por ser suyas. 

Estos hombres trasladan lógicas patriarcales a su participación en lo doméstico, rearticulando de manera híbrida una masculinidad tradicional con una más igualitaria. Estos padres igualitarios pero patriarcales limpian, cocinan, friegan, pero lo hacen con formas dominantes. Acaparan el espacio, marcan el ritmo y dominan la logística de las tareas del hogar. 

Los hombres se pueden meter más en las tareas del hogar, pero lo hacen de una forma masculina: diciendo qué hacer, manteniéndose en el primer plano y llevando muy mal la crítica

Esto no es nuevo. Los hombres siempre han estado en la casa. Las simplificaciones teóricas que ven que la legitimación de la masculinidad sólo se da espacios públicos, pasan por alto mucha bibliografía que registra varias actividades domésticas que funcionan legitimando lo masculino: el bricolaje, el cuidado del coche, la barbacoa —de las clases altas—, el culto a las herramientas… Incluso cierta cocina tiene aires masculinos: en investigaciones como las de Paloma Candela y Josefina Piñón que estudian el reparto de tareas domésticas, se ve cómo es casi una norma que los hombres cocinen los sábados por la noche algún plato especial —pizza, paella…—. 

Los hombres se pueden meter más en las tareas del hogar, pero lo hacen de una forma masculina: diciendo qué hacer, manteniéndose en el primer plano y llevando muy mal la crítica. En ese sentido, son hombres domésticos, sí, pero con lógicas patriarcales.

El macho encerrado

La segunda idea que se repite en los testimonios que voy recogiendo, y que me gustaría plasmar aquí, está relacionada con el malestar masculino. Muchas de las entrevistas que estoy haciendo a jóvenes que pasan el confinamiento en espacios familiares mencionan la situación de ansiedad y malestar que supone para ellos y ellas lidiar con padres que en situación de confinamiento están empeorando las formas de comunicar las emociones.

Padres que según pasa el tiempo muestran más ira, formas más bruscas de comunicación, lanzan indirectas agresivas, empeoran su forma de comunicarse… Esto no debería ser ninguna sorpresa. La masculinidad integrada ha hecho que los hombres seamos bastante más ineptos en la gestión emocional. Una restricción de la emoción, además, está ligada a peores formas de gestionar la ansiedad y de comunicar los sentimientos. Esto, lógicamente, es bastante peligroso en situaciones de estrés por confinamiento. 

Se me ocurre, como hipótesis temprana, que la información que nos daban algunas investigaciones sobre cómo los hombres se permitían el lujo de expresar las emociones el privado pero no en público, cambian durante el confinamiento. La casa ha sido siempre un refugio para los hombres. La masculinidad tiene una relación de odio y dependencia con la Mirada Ajena: la necesita para validarse pero la odia porque le angustia y le agota. La casa aparecía ahí como forma de escapar del escrutinio público. 

Pero ahora, ¿cómo validarme sin compañeros de trabajo, sin jefes, amistades, ligues o demás espejos de mi representación de género? ¿Cómo me siento bien? Muchos hombres, cuya identidad se basa en ser el proveedor de la casa (el breadwinner, ‘ganapán’), se ven frustradas en la casa. 

Y eso, cuando esos hombres frustrados, están en posiciones de poder moral, social y emocional en la casa, los convierte en fuertes motores de malos tratos familiares. Más aún si estamos hablando de casos como los de hijes no normatives que tienen que lidiar con el ninguneo o los comentarios agresivos. 

El confinamiento como escenario

En resumidas cuentas, como aventuran a decir Alon, Doepke, Olmstead-Rumsey y Tertilt, la crisis del covid-19 puede ser un factor de rearticulación de normas sociales. Ellas lo comparan con el gran cambio que trajo en el reparto de normas de género la Segunda Guerra Mundial: durante la guerra, millones de mujeres comenzaron a trabajar para reemplazar a los hombres en las fábricas y otros puestos. El impacto que tuvo este desplazamiento de las normas de género fue muy profundo, según apuestan algunos estudios. Tener una madre trabajadora parece tener impacto en los modelos de referencia infantiles. 

La crisis del covid-19 puede ser un factor de rearticulación de normas sociales, de manera similar cómo la Segunda Guerra Mundial vino acompañada de un gran cambio en el reparto de normas de género 

Como revelan estudios como el de Raquel Fernández, a lo largo de las generaciones, observar a mujeres de referencia trabajar facilitó que la mujer fuese normalizando su integración en el mundo laboral. Es de pensar, así, que cambios en las relaciones de los hombres con lo doméstico puedan traer desplazamientos culturales parecidos.

Sin embargo, como hemos visto en estas líneas, esos desplazamientos no son tan sencillos como que los hombres cocinemos o limpiemos los platos. La forma en la que los hombres aterricen en la casa puede ser engañosa. Las tareas domésticas, llevadas por una lógica patriarcal no suponen ningún logro magnífico. En cambio, aprovechar esta situación para relajar las exigencias que integramos los hombres, mirar hacia dentro de nuestras casas para cuidar, expresarnos y aprender a comunicar más y mejor, podría suponer un inteligente movimiento de cambio social. Y lo necesitamos. Bastante.

Vox
Enfadados con todo: Vox y la masculinidad

¿Qué pasa con los hombres para que encuentren en la derecha radical un nicho de confianza? ¿Qué dice o hace la ultraderecha para conectar con un votante masculino?

Relacionadas

Masculinidades
Cansado del mundo de los hombres
Avergonzado de pertenecer a un género masculino que lidera las estadísticas más siniestras de asesinatos, violencias, accidentes, corrupción, guerras
Masculinidades
Hombres en tiempos de cambio
Los hombres hemos de ser fuertes, seguros, viriles, poco afectivos y no dados a exteriorizar nuestras emociones.
Masculinidades
Hombres de perfil

La falta de otros referentes, la ausencia de promoción de valores más allá de “fuerza”, “virilidad”, “valentía”, hacen que el modelo tradicional de masculinidad sea el hegemónico.

6 Comentarios
#59562 18:54 6/5/2020

Muy buen articulo. Con muchísimas cosas que pensar. La forma en la que vivimos en casa es de una importancia enorme! Tenemos que estar junto a nuestras compañeras y corresponsabilizarnos!!

Responder
1
0
#59356 13:48 4/5/2020

ya me dirás qué tendrá que ver el covid-19 con el género... como si esto nos afectase a hombres y mujeres diferente! Si estamos todos encerrados por igual!. Es verdad que luego en casa pues cada uno hace sus cosas, pero eso no quiere decir que todo tenga que ver con el género!

Responder
12
11
#59350 12:55 4/5/2020

si alguien piensa que por ser mujer, o cualquiera de las siglas LGTBI se merece más derechos o más respeto que yo... o que le subvencionen, o que la aplaudan... se equivoca. Y si alguien piensa que no hay nada de malo en faltarle el respeto o criminalizar al hombre español heterosexual... también se equivoca.

Igualdad real, en todo y para todo: mismos derechos y mismas obligaciones. Pero esa igualdad real, el feminismo y su "negocio del género" ni la quieren ni están preparados para ella.

Y ahora si queréis podéis seguir luchando contra esos fantasmas imaginarios llamados "machismo" y "patriarcado". Qué haríais sin ellos. Porque la verdad, no sabéis hacer otra cosa...

Responder
9
7
#59349 12:54 4/5/2020

siempre se ha considerado el hogar como un matriarcado, pero claro el victimismo unido al comodín del machismo vende, verdad?

Responder
9
7
#59340 11:26 4/5/2020

Yo ayudo más en casa creo pero es verdsd que mi padre es un poco raro verlo en esta situacion porque no hace nada y no se da cuenta que mi madre hace todo y le pregunté a raiz de leer este articulo si el hacía cosas en casa y me dijo que tenemos las tareas compartidas con ls de toda la casa... y no es asi evidentemente

Responder
9
10
#59474 17:39 5/5/2020

si lo que hacemos es "ayudar" ya vas mal. Es tu mierda y tus cosas también, no hay que "ayudar" a recoger nuestra mierda, hay que implicarse equitativamente en las tareas

Responder
5
6

Destacadas

Elecciones 12 de julio (País Vasco y Galicia)
Elecciones atípicas con resultados previsibles en País Vasco y Galicia

Los límites de acceso al derecho al voto trastornan unas elecciones a las que los gobiernos de Iñigo Urkullu y Alberto Núñez Feijóo llegan con muchas opciones de reelección. El Bloque Nacionalista Galego puede situarse como segunda fuerza en el parlamento. En el País Vasco, EH Bildu se mantendría como segundo partido.

Migración
Colectivos migrantes piden que el debate sobre regularización llegue al Congreso

El movimiento #RegularizaciónYa saluda que Unidas Podemos se posicione a favor de una regularización extraordinaria, y les invita a dialogar para avanzar en la Proposición No de Ley presentada hace unas semanas y rubricada por la formación, una propuesta que consideran más amplia que la que el partido hizo pública la semana pasada.

Coronavirus
Virus, cerdos y humanos: nuestra adicción a comer animales y sus consecuencias

Entre el 60% y el 75% de todas las enfermedades infecciosas que padecemos los humanos son de origen zoonótico. La comunidad científica alerta de que las epidemias de origen animal, en un 90% de casos relacionadas con nuestros hábitos alimenticios, serán cada vez más comunes.

Racismo
NBA y política, entre la implicación y la ambigüedad

La NBA nunca ha sido ajena a la política nacional e internacional, aunque sí ha sido ambivalente. En algunos casos, el empuje de las estrellas de la liga conduce a la liga a posicionarse; en otros, no hay más que una equidistancia culpable.

Crisis económica
La seguridad jurídica y la “reconstrucción” de la CEOE
Cuando los empresarios hablan de “innovación para salir de la crisis”, lo que vuelven a exigir es que se reduzcan aún más los impuestos a las grandes compañías, que el Estado siga subvencionando sus costes laborales y que se las rescate con fondos públicos.
Editorial
Cuestión de necesidad

Transformar el modelo económico para hacerlo menos subordinado al ladrillo y a la precariedad y mucho más dependiente y volcado en el fortalecimiento de los servicios públicos ha dejado de ser un reto o un horizonte deseable: ahora mismo es una necesidad.

Últimas

Urbanismo
El hotel de cala San Pedro recibe un dictamen ambiental negativo
El proyecto, que supondría la construcción de un complejo de casi 600 metros cuadrados con 11 habitaciones y 22 plazas, se considera “inviable”.
Contigo empezó todo
Los españoles antifascistas presos de la Inglaterra antifascista

En 1945, 226 presos españoles que habían pasado por campos de concentración en Francia acabaron siendo acusados por las autoridades británicas de colaborar con los nazis.

Sanidad
Médicos MIR del País Valencià irán a la huelga desde el 21 de julio

El colectivo de Médicos Internos Residentes (MIR) de los servicios públicos sanitarios valencianos anuncia huelga indefinida a partir del 21 de julio.