Julien Temple: hambre, empacho y hazlo tú mismo

Conocido por sus documentales sobre los Sex Pistols y el punk, el director británico Julien Temple trabaja en la actualidad en una película acerca de Ibiza y las múltiples realidades que componen su identidad.

El director de cine Julien Temple
El director de cine Julien Temple, en Valencia. Eva Máñez

publicado
2018-06-22 06:00:00

Si alguien ha conseguido documentar la contracultura es el británico Julien Temple (Londres, Reino Unido, 1952). Por su lente han pasado leyendas de la música como los Sex Pistols, Joe Strummer, Doctor Feelgood o The Kinks. Su carrera como realizador está marcada por la independencia, la creatividad y el espíritu crítico. Aprovechando su visita al Festival Docs València, hemos charlado con él sobre rock, censura y documentales.

¿Resulta paradójico inaugurar su ciclo en un festival de cine documental de no ficción con un falso documental como es La gran estafa del rock and roll?
Creo que todos los documentales son de algún modo ficciones, así que no veo barreras en ese sentido. Lo importante es que sea buen cine que provoque la inteligencia del espectador y haga que las audiencias piensen y se impliquen emocionalmente.

En tiempos de posverdad, ¿es el fake una herramienta cargada de futuro?
Sí, creo que vivimos tiempos interesantes para ver la realidad desde diferentes ángulos y puntos de vista, jugar con qué es real y qué no es real... Con La gran estafa del rock and roll buscábamos enfadar y provocar la reacción de unos seguidores de los Sex Pistols que ya los veían como estrellas del pop. El filme trataba de destruir esa imagen, contando una verdad tan increíble que confundiera al espectador sobre qué era realidad y qué era ficción.

Ahora mismo estoy realizando una película sobre Ibiza, una isla con cientos de versiones sobre su identidad. Me gusta abordar la realidad del lugar desde la perspectiva de la confusión y la hiperrealidad, integrando diversos momentos históricos, combinando diferentes puntos de vista... La historia de Ibiza está plagada de leyendas y mitos que esconden verdades muy significativas sobre su naturaleza.

No sé si conoce la situación actual en España, donde se está encarcelando a cantantes de rap por las letras de sus canciones. ¿Serían posibles hoy en día los Sex Pistols? 
No, no lo sabía. Creo que hoy sería muy complicado que los Sex Pistols alcanzaran una audiencia masiva como lo hicieron en su momento. El establishment estaba muy asustado con ellos, la Oficina de Inmigración de Estados Unidos no les permitía entrar en el país por su actitud inmoral y tratarse de artistas “degenerados”. Creo que esta fue la última época en que un movimiento juvenil conectó una generación y generó una escena que sirvió como catalizador de la misma. Quizá el primer hip hop en América funcionó igual para la juventud negra.

Al poder no le interesa que la gente se junte, se exprese y reivindique sus derechos. Hoy en día la juventud se encuentra fragmentada, se tiene la ilusión de estar conectados a través de internet pero no creo que sea realmente así. Pese a las dificultades creo que estas cuestiones acaban emergiendo, ya que forma parte de la condición humana. Y la juventud es la clave. Algún tipo de cambio se producirá, quizá en música o quizá en otra disciplina, es totalmente impredecible.

En tiempos de mercantilización y banalización de la cultura, ¿es la contracultura más necesaria que nunca?
Creo que el punk forma parte histórica de la contracultura. Tras la Segunda Guerra Mundial se democratiza el acceso a las escuelas de arte para los hijos de la clase obrera y los conecta con formas artísticas y musicales como el blues o el rock. En ellas encuentran elementos comunes de identidad y pueden crear sus propias formas de expresar sus inquietudes. Es la contracultura del movimiento hippie que lucha contra el establishment y la guerra. Cuando posteriormente el movimiento hippie se agote aparecerá el punk como una vuelta de tuerca radical en ese proceso. Todo se torcerá después, el punk perderá su garra y se uniformizará y aparecerán movimientos como los New Romantics, más superfluo y banal...

Me parece esencial el papel de las escuelas de arte. Pero no se trata tanto de algo programado como espontáneo, fruto de la interacción de múltiples factores, espacios y voces. Algo que caracteriza al punk es que es un corta y pega de múltiples elementos de la cultura de la calle: el reggae, el rock... Creo que mi obra es, en cierta manera, un mapeo de la contracultura británica desde el final de la Segunda Guerra Mundial.  

El punk abrió las puertas pero la invisibilidad de las mujeres en el mundo del rock sigue siendo un hecho. ¿Con qué mujeres le gustaría trabajar?
Bueno, de hecho ahora mismo estoy trabajando con Marianne Faithfull y lo estoy disfrutando mucho. Patti Smith también es alguien que me encanta… aunque quizá si alguien debería hacer ese trabajo con ella pienso que debería ser otra mujer. También me gusta Viv Albertine, en su día hice un corto sobre las Slits. Me encantaría hacer un film sobre Siouxie. Me gustan las mujeres fuertes, con carácter. Si tuviera que elegir una entre todas quizá sería Patti Smith.

En España aún tenemos fosas comunes con los represaliados de la Guerra Civil y una Ley de Memoria Histórica paralizada por el anterior gobierno. En un contexto donde prima la desmemoria histórica y la banalización de los recuerdos, ¿puede el documental aportar algo frente a este alzhéimer colectivo?
Sí, estoy de acuerdo en que existe cierto poder político que trata de desconectarnos de nuestro pasado y de nuestra memoria. El objetivo es descontextualizarnos y hacernos perder nuestras referencias, de modo que se dificulte las posibilidades de proyectar nuestro futuro y acceder al mismo. La banalización y los clichés históricos actúan en ese sentido, promoviendo actitudes acríticas y apolíticas más fáciles de manipular. Borrar la memoria es muy peligroso.

Vivir el presente es un cliché que hasta cierto punto, hoy día donde todo es instantáneo, resulta un sinsentido si no se integra con el pasado y el futuro… Atender a nuestra vida como una instantánea, sin referencias pasadas, no tiene ningún futuro. Creo que trato de hacer películas que faciliten la conexión entre generaciones. En ese sentido, fue un shock cuando grabé La mugre y la furia y un adolescente me preguntó quién era ese actor tan bueno, refiriéndose a Sid Vicious.

Julien Temple, durante la entrevista
Julien Temple, durante la entrevista. Eva Máñez

¿Cómo afronta las diferentes fases del proceso de documentación (investigación, selección de materiales, combinación de formatos)? ¿Cómo influye esta dinámica sobre la construcción del guión?
Es complejo y difícil de planificar, manejas muchos detalles y fuentes, requiere un tiempo de maduración... Muchas veces funciona casi por casualidad, las cosas cobran sentido, vas a tientas perdido en una deriva y de repente lo encuentras. Lo he sentido varias veces con varios filmes y no sabría decirte cómo sucede. Se crea la situación, simplemente. Aunque es un proceso duro, hay que cruzar las aguas...

¿Cómo afectan en términos de acceso y uso de archivos y fondos audiovisuales las crecientes restricciones legales de propiedad intelectual?
Es sin duda un grave problema. El coste de hacer películas como las que yo hago se está disparando debido al pago de las licencias necesarias, muchos archivos públicos se están privatizando y eso impide el acceso libre a un bien público. En el Reino Unido ya no puedes utilizar realmente esta técnica en televisión debido a que los archivos de la BBC han sido vendidos a Getty Images. En 10 años va a resultar muy difícil trabajar de este modo, lo cual es bastante triste.

Su carrera como realizador se caracteriza por la independencia y la autogestión. ¿Qué consejos daría a alguien que comienza ahora?
Desarrollar la carrera es el reto de llegar a ser lo que eres, acercarte a tu audiencia… En cierto modo ese proceso es un acto de fe, no hay plan. Además, en ese trayecto debes equilibrar las contradicciones entre dinero y libertad, lo que no resulta nada fácil ya que el presupuesto es un requisito imprescindible para hacer películas. Evitar la tentación del dinero fácil tampoco es nada sencillo. Desde fuera la gente cree que este es un trabajo glamouroso pero no es oro todo lo que reluce.

Mi consejo sería este: exprésate en la manera que mejor te funcione, sé persona, estate vivo. No siempre es fácil, la cultura parece desfallecer por momentos.

Usted ha realizado documentales sobre ciudades como Londres, La Habana o Río de Janeiro. ¿Cómo aborda esos trabajos?
Para mí, la cuestión inicial es perderse en la ciudad, adentrarse en ella lo suficiente, hasta lo desconocido. Y a partir de ese punto tratar de buscar el camino de vuelta y darle un sentido. Londres es una ciudad que conozco muy bien, quizás por ese motivo me resultó más difícil encontrar un mensaje. Mi aproximación a la ciudad es como a algo que está vivo, un todo orgánico, con personalidad propia… Creo que la gentrificación actual es el apocalipsis de las ciudades. Trabajo con el lugar pero también con las vidas e historias de las gentes que viven en ese lugar. El papel que desempeña la música en estos trabajos es el de una ventana a la memoria de las ciudades.

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