¿Sostenibilidad o burbuja? La encrucijada del turismo andaluz

El 27 de septiembre la ONU lo declara como Día Mundial del Turismo y en Andalucía se suceden celebraciones a lo largo de toda la semana promovidas por el sector turístico, el cual representa casi el 12% del tejido empresarial en la comunidad y no ha sufrido tanto como otros las consecuencias de la crisis económica, sostenido por la demanda externa. Desde la ONU insisten en que este año gira en torno al eje de la sostenibilidad. Andalucía llega a esta cita en la encrucijada, entre modelos que la reivindican y otros que siguen anclados en el extractivismo de recursos y la precariedad laboral.


publicado
2017-09-28 08:27:00

Las Naciones Unidas definen el turismo sostenible como “aquel que tiene en cuenta los efectos presentes y futuros que esta actividad tiene en la economía, la sociedad y el medio ambiente, además de atender las necesidades de los visitantes, el sector, la naturaleza y las comunidades receptoras. Por todo ello, debe usar de manera óptima los recursos naturales, respetar las comunidades que reciben a los visitantes y asegurar que las actividades económicas son viables a largo plazo, y que los beneficios se distribuyen equitativamente entre los diferentes actores.”

“La Organización Mundial del Turismo nos tiene como ejemplo de buenas prácticas”, señala el consejero de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Fernández. “Somos referentes en la creación de indicadores de sostenibilidad en sus tres vertientes: económica, social y medioambiental”. Sin embargo, desde organizaciones sindicales y ecologistas o desde el ámbito académico no las tienen todas consigo en cuanto a esta afirmación.

SOSTENIBILIDAD ECONÓMICA

El volumen de empresas radicadas en Andalucía relacionadas con el sector turístico alcanza la cifra de 57.666, el más alto del Estado español, según el informe ‘El empleo en el sector turístico andaluz’ del año 2016, publicado por el Observatorio Argos, dependiente del Servicio Andaluz de Empleo. De ellas, 3 de cada 4 corresponden a la restauración. “Probablemente la economía andaluza está comenzando a acusar antes que la española un cierto agotamiento de un esquema de crecimiento demasiado escorado hacia las actividades ligadas al turismo”, señala Miguel González Moreno, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Granada, en la edición nº44 del 'Boletín de Coyuntura Económica' de la Caja Rural de Granada. Las estadísticas confirman este dato. El turismo representaba el 11,5% del PIB andaluz hace 10 años. Hoy, representa el 13,1%, según declaró el propio consejero el pasado marzo en el 'Fórum Europa. Tribuna Andalucía'. La Junta de Andalucía contabiliza más de 28 millones de visitantes anuales, más del triple de la población andaluza.

“Toda burbuja tiene un riesgo que es que se pinche”, asevera Antonio Maíllo, coordinador general de IU-LV-CA. “Es necesario abordar con carácter estable y de planificación un sector que es fundamental para la economía andaluza y que debe tener una vinculación en torno a un desarrollo sostenible que es incompatible con la búsqueda del crecimiento como único eje de la actividad turística”.

Fernando Lara, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Córdoba, matiza que si bien no se ha producido aún una burbuja, “estamos ante el riesgo de una. Sus síntomas serían el excesivo crecimiento de actividades turísticas en torno al sector, sobredimensionadas por una demanda creciente que no sabemos si en el futuro se va a mantener con las características actuales por cuestiones de renta o por la cuestión de que parte de esa demanda es prestada”. Se refiere a que la coyuntura internacional, con destinos similares y tradicionalmente baratos que ahora no se consideran “seguros”, como en el norte de África, ha sido otro factor que ha favorecido el crecimiento del sector turístico andaluz. 

SOSTENIBILIDAD SOCIAL

“La actividad turística genera recursos y renta, que parece que está concentrada en exceso en cadenas hoteleras y propietarios de establecimientos. Una gran parte del empleo se concentra en la hostelería, de baja cualificación, poco retribuido y con condiciones precarias. No llega a toda la ciudadanía vía renta”. En esta postura de Fernando Lara coinciden las centrales sindicales. Representantes de CC.OO-A se reunían el martes con el consejero de Turismo y Deporte para abordar la situación del empleo en el sector. Tras la reunión, la central sindical difundió una nota en la que aceptan el beneficio empresarial, pero no a costa de los derechos y la salud de las personas que trabajan en él. “Esos beneficios tienen que llegar en forma de empleo de calidad y salarios dignos”. Para CCOO-A, el turismo andaluz tiene dos caras: la cara A, la del aumento de viajeros y pernoctaciones y la B, la de la precariedad laboral. Su secretario de Estrategias Sectoriales para el Desarrollo Productivo, Juan Manuel Tejada, incide en que “Hay un desequilibrio muy grande de la tarta que el empresariado del sector está repartiendo con el resto de la sociedad”. Y advierte: “si el sector turístico quiere considerarse industria, como desde hace tiempo pretende, tiene que homologarse con ella en sus relaciones laborales”.

Esta precariedad ya ha provocado que diferentes colectivos se hayan organizado contra su situación: uno de ellos es el de la Marea Café con Leche, dentro de quienes trabajan en la hostelería de la provincia de Cádiz. Otro es el las camareras de piso, conocidas como las ‘kellys’. La presidenta de la Asociación de Camareras de Piso de Sevilla, Carolina Martín, califica su situación laboral de “de esclavitud en pleno siglo XXI”, con la necesidad de “trabajar bajo medicación por el sobreesfuerzo físico” que realizan para limpiar un número elevado de habitaciones en pocas horas. Una circunstancia que lleva asociada la aparición de dolencias que, además, no les son reconocidas como enfermedades profesionales.

Hablar de precariedad en la hostelería es hablar de precariedad en el turismo, a tenor del peso de la restauración en el sector. El 65% de la contratación registrada en el sector turístico durante 2016 ha sido de camareros asalariados, y la restauración en general representa el 74% de todos los contratos vinculados al turismo. “Ha sido un verano caótico” hace balance Rosana de Marea Café con Leche en Conil. La activista explica que la situación laboral no ha cambiado, con jornadas extensas pero contratos y salarios recortados. “Seguimos con una temporalidad superior al 95%”. Tanto es así que la Marea en Conil retoma movilizaciones el 9 de octubre “ya que en verano es más difícil porque todos estamos trabajando”. La temporalidad es tan obvia que se ha convertido en el elefante en la habitación: todos la ven pero el problema no se aborda. El dato del informe del Observatorio Argos da la razón a la Marea: la temporalidad de los contratos en el sector turístico es del 96,42%.

Hostelería y Turismo 2

La sostenibilidad social no incumbe solo a un plano laboral. La proliferación de viviendas destinadas a alojamientos turísticos ha crecido en algunas ciudades de forma exponencial. Según datos del INE, En Málaga se han triplicado en solo un año. En Sevilla, han aumentado en un 50%. Para gran parte de la ciudadanía está implicando la imposibilidad de asumir los costes de unos alquileres que crecen de forma desmesurada en los barrios más céntricos. La oferta residencial además, también se reduce, ya que para los propietarios suele resultar más lucrativo cambiar su finalidad a la turística. Un ejemplo palpable se encuentra en Málaga, donde la apertura de museos la han convertido de “ciudad aeropuerto” para la Costa del Sol en ciudad de estancia. La conocida como “almendra” del centro malagueño ha pasado de tener 12.000 habitantes a solo 5.000.

"Desde hace un tiempo nos venimos preguntando en algunos espacios y movimientos de resistencia hasta dónde nos lleva este modelo de ciudad alienado con el crecimiento insostenible de un turismo sin límites, con consecuencias que van desde la ocupación y cercamiento del espacio público para veladores -la baretización de la zona- hasta la burbuja de los precios del alquiler de nuestras casas". Comenta María, integrante de la A.VV. La Revuelta y de la Casa del Pumarejo, para quien "el problema llega cuando expulsan a vecinas y vecinos de sus viviendas para transformarlas en pisos turísticos y cuando el tejido residencial popular se convierte poco a poco en viviendas de lujo". En cuanto a cómo aborda la ciudadanía y se organiza ante esta problemática, anuncia una iniciativa: "unas jornadas en el barrio en las que invitaremos a otros colectivos del territorio estatal y andaluz para los días 17, 18 y 19 de noviembre".

Algo que también afecta al resto de zonas costeras, de ahí que Rosana, se asombre de que la Junta de Andalucía hable de sostenibilidad del sector “Le diría al consejero que dejara el despacho y se diera una vueltecita por el centro del pueblo, a ver qué escucha”, ríe. “Aquí 100.000 personas no caben en los hoteles de Conil. En verano se quintuplica la población. Los cálculos no te dan”. La activista conileña explica que tanto es así que su temporada de trabajo en un hotel ha terminado antes como consecuencia de la bajada de demanda de este servicio en beneficio del alquiler de apartamentos turísticos.

"Seguimos cobrando menos y nos contratan menos que a los hombres"

Los cuatro grupos con más paro del sector turístico son de mayoría femenina. Cocineras, camareras, pinches y camareras de piso. Las 14.000 cocineras desempleadas duplican a sus compañeros masculinos, y las 10.000 pinches les triplican. Camareros de hostelería están algo más igualados, con 18.000 entre los hombres y 20.000 entre las mujeres. Pero las camareras de piso registran un paro para ellas de más de 5.700, y solo de 70 para ellos. Una batalla que la Marea Café con Leche se propone trabajar de cara al próximo curso.

"Seguimos cobrando menos y nos contratan menos que a los hombres", según Rosana, que explica que en muchas ocasiones “por hacer la pregunta improcedente, de si estas casada, si tienes niños o si tienes intención de quedarte embarazada. Yo misma me he encontrado con esa pregunta a principio de temporada, y me levanté y me fui”.

Esta realidad descrita la avala el informe de Argos cuando se analiza el paro registrado por géneros. Hay más mujeres paradas y están más tiempo en el paro. En demandas de empleo inferiores a seis meses, ellas tienen porcentajes inferiores a los hombres, pero a partir del medio año, se giran las tornas. Por ejemplo, en demandas de empleo de 12 a 24 meses, las mujeres duplican a los hombres.

SOSTENIBILIDAD MEDIOAMBIENTAL

Tras la indignación de medio mundo por el documental ‘Una verdad Incómoda’, el adjetivo “sostenible” se quiso asociar a cualquier actividad productiva. También a la turística, a la que llegó para quedarse. Pero, ¿es posible hacer compatibles modelos turísticos como el del golf con la sostenibilidad? “No podemos demonizar ningún tipo de segmento. Todo en su justa medida tiene cabida dentro de los desarrollos turísticos de cada territorio si somos capaces de planificar y de repartir los flujos que vienen tanto temporal como territorialmente”, responde el consejero de Turismo y Deporte andaluz.

El documento ‘Impactos medioambientales del turismo’, del Global Developement Research Center, cita que “en las regiones más secas, como el Mediterráneo, el asunto de la escasez de agua es de especial interés. A causa del clima cálido y la tendencia de los turistas a consumir más agua en vacaciones que sus propios hogares, la cantidad utilizada puede alcanzar los 440 litros diarios. Esto es casi el doble de lo que utiliza, como media, el habitante de una ciudad española”. Según el Programa de la ONU para el Medio Ambiente, la media de consumo de agua de un turista es de 450 - 800 litros diarios.

Los campos de golf se podrían “estar bebiendo” entre el 3% y el 6 % del total de agua registrada y distribuida en Andalucía

Al dato anterior se le puede añadir el consumo de agua de modelos turísticos basados en un uso intensivo del líquido elemento. El estudio ‘Las aguas subterráneas y los campos de golf. Una aproximación integradora’, publicado por el Instituto Geológico y Minero de España, indica que un campo de golf estándar de 18 hoyos consume entre 150.000 y 300.000 metros cúbicos de agua al año. La Real Federación Andaluza de Golf contabiliza 120 campos. Si se cruza este dato con el que el Instituto Nacional de Estadística otorga al conjunto de Andalucía, resulta que los campos de los campos de golf se podrían estar bebiendo entre el 3% y el 6% del total del agua registrada y distribuida en Andalucía. Más aún, teniendo en cuenta que los campos de golf se sitúan en lugares donde la escasez de lluvias es, para estos lugares, un valor añadido.

Campo de Golf

Para el profesor de Ecología de la Universidad de Sevilla, Jesús Castillo, “no todo es negativo en la relación entre medio ambiente y turismo”, explicando que en Andalucía hay mucha mucha actividad turística ligada con la naturaleza, desde avistamiento de aves hasta deportes náuticos, creando una buena simbiosis en la que “un medio ambiente de calidad deja mucho dinero”, comenta Castillo. El profesor explica que, precisamente, “los pueblos cercanos a espacios naturales han crecido más en actividad turística que los más alejados”, con lo que conservar el medio ambiente se convierte en un “capital natural”. Cierto es que el turismo se ha convertido en la única alternativa contra el abandono de algunas zonas del medio rural. “En un momento como el actual, la demanda no se basa en un solo segmento, como el de sol y playa, sino en las experiencias que solo se pueden vivir aquí. Eso es una de las claves de la sostenibilidad. Si podemos conservar esa idiosincrasia viva, haremos posible que ese atractivo sea uno de nuestros valores de excelencia”, apunta Francisco Javier Fernández.

Sin embargo, la existencia de impactos negativos es innegable, especialmente en la zona costera, donde se ha vivido un “tsunami urbanizador”, explica Jesús Castillo, como consecuencia de “la destrucción de hábitats costeras con construcción de segundas residencias y hoteles y mucha actividad económica concentrada en la costa”. Una “balearización” del ecosistema costero, en palabras de Castillo, que afecta casi de forma homogénea a gran parte de la costa mediterránea andaluza, y en menor medida en la atlántica. Uno de los casos más palpables de los desmanes urbanísticos en el litoral y que aún colea después de años es el del hotel El Algarrobico. Sigue sin ser demolido, tras 25 sentencias judiciales en su contra y de que que el Tribunal Supremo lo declarase ilegal hace más de año y medio, por estar construido en suelo no urbanizable: en primera línea de playa, demasiado cerca del mar, y en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Hotel El Algarrobico
Hotel ilegal "El Algarrobico" en el municipio de Carboneras (Cabo de Gata-Níjar) Untipografico

Otro aspecto menos conocido de las consecuencias de la actividad turística en los ecosistemas es el de la introducción de especies invasoras, en embarcaciones de recreo, transportando especies de unas a otras cuencas. Y no solo eso. También está la introducción de especies para la pesca deportiva. Según Jesús Castillo, este sería el caso del micropterus salmoides, conocido de forma vulgar como black bass. En la web Pesca Deportiva Andalucía se puede leer que de esta especie “seduce su alegre picada, su voracidad, su valentía, su lucha, su innata curiosidad, su instinto protector, su resistencia al combate, sus acrobacias sobre la superficie del agua. También, su actividad constante durante los doce meses del año”, en un artículo que también reconoce que esta especie autóctona de EE.UU. fue introducida en las cuencas sureñas por el Icona hace más de 50 años, afectando a otras poblaciones autóctonas, “especialmente de minitallas”.

1 Comentario
#405 10:48 29/9/2017

Estoy con ustedes. Lo de los campos de golf me parecía vergonzoso desde hace años...hay mucha ignorancia en ese aspecto...o mucho "listo" suelto.

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