Feminismos
Cuestionando el feminismo islámico

Para no ser identificadas como islamófobas ¿tenemos que callarnos ante el maldito orden del islam político porque, supuestamente, el otro islam se basa en una reinterpretación errónea del islam?

istanbul feminist

Miembro de la Cooperativa Col·lectivaT


publicado
2018-09-30 12:19

El feminismo islámico se fundamenta sobre tres argumentos principales. En primer lugar, sostiene que una reinterpretación de los textos sagrados desde una óptica femenina es necesaria para demostrar la verdadera esencia de la religión islámica. Este hecho demostraría que el Islam no es misógino. En segundo lugar, argumenta que esta reinterpretación concreta es imprescindible en la lucha por la emancipación de las mujeres en las sociedades «musulmanas», especialmente donde existe una religión de Estado. Finalmente, condena la imposición de los valores y principios del feminismo occidental desde una postura colonialista, defendiendo una política feminista propia para estas sociedades. Además, sostiene que poner en práctica estos argumentos fortalecerá la lucha contra la islamofobia.

Ahora bien, estos argumentos provienen de una sola postura ideológica que ahistoriza la religión e intenta explicar el islam independientemente del islam político. En cambio, el feminismo islámico es un fenómeno político desde sus inicios, y no surge de forma separada del islam político. Así, indica la existencia del movimiento del islam político y el debilitamiento de éste, ante las reivindicaciones de los derechos y las libertades de las mujeres en países donde mantiene el poder.

¿Por qué el feminismo islámico no introduce casi nunca el islam político en su análisis?
No se trata de un simple error ni de una falta de conocimiento de las condiciones propias de las sociedades «musulmanas». Se trata de un planteamiento propio de la ideología burguesa, naturaliza lo que es históricamente específico y socialmente constituido. En cambio, como expone Marx en La Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844), el fundamento de la crítica religiosa es que el hombre hace la religión, y no la religión al hombre. La religión es un fenómeno social producido en el contexto de unas circunstancias sociales e históricas presentes, y quien propone su análisis tiene el deber de hacerlo dentro del marco en el que se produce.

Lxs investigadorxs y también lxs que se definen como activistas, deberían reflexionar sobre las condiciones del orden social dentro del cual el movimiento del islam político viola los derechos y las libertades de las personas. La crítica del cielo debería convertirse en crítica de la tierra; y así mismo la crítica de la religión en crítica del derecho; y la crítica de la teología en crítica de la política (Marx, 1844). Así pues, no existe una esencia a recuperar, como defiende el feminismo islámico. Y si consideráramos la posibilidad de recuperar o reinterpretar esa esencia, deberíamos preguntarnos cómo se llevaría a la práctica en el «mundo islámico».

Las mujeres, seamos creyentes o no, necesitamos una crítica arraigada a la realidad, aquí, en «occidente» y allí, en «oriente». Si la religión y el Estado están unidos, nuestro objetivo político debería transformar este status quo reivindicando un Estado sin religión. Además, ¿acaso no es suficiente atrevimiento el definir a todas las personas que viven en estas sociedades como musulmanas? ¿quién defenderá mi derecho a no ser creyente en uno de estos países? Su simple definición como países musulmanes ya supone la legitimación de este orden como si estuviera basado en la libre elección o en las creencias de las personas. La república islámica de Irán defiende la misma idea, manifestando que representa a todos los iraníes. ¿Qué hay de revolucionario en aceptar este orden en lugar de transformarlo?, ¿hay que defender el feminismo islámico para reivindicar los derechos y las libertades de las mujeres sin que ellas tengan que renunciar a sus creencias?

Las defensoras del feminismo islámico condenan la imposición de los valores y principios del feminismo occidental, argumentando que “no puede haber soluciones universales ni una situación ideal basada en los valores de la Ilustración para todas las mujeres”. Por lo tanto, “deben enfrentarse al proyecto del colonialismo cultural, orientalista y hegemónico del feminismo occidental”.

Este argumento contiene implícito el peligro de ignorar la historia de las luchas populares y de las mujeres en el mundo occidental. Además, parece partir de la premisa que el colonialismo de occidente ha sido siempre secular. Si aceptamos esta premisa, estamos ignorando las causas por las que la religión cristiana no puede manifestarse como una concesión política hoy en día.

Por otra parte, las feministas islámicas se encasillan en la misma construcción dicotómica: occidente y oriente. Además, en la crítica del colonialismo del feminismo islámico, el Islam aparece como antagonista del imperialismo occidental. Sin embargo, yo pregunto: ¿por qué no surgen diferentes proyectos emancipadores fuera del Islam?, ¿hasta qué punto las fuerzas del islam político detienen a los movimientos revolucionarios en estos países?

Finalmente, según el feminismo islámico, habría que oponerse a ciertos principios y valores de occidente. Bien ¿en base a qué criterio se escogerán?, ¿qué derechos y libertades pueden ser objeto de reivindicación en estos países orientales?, ¿se podrá reivindicar el derecho colectivo de las mujeres a organizarse, negociar y a hacer huelga¿ o ¿el derecho al voto, al aborto y a poder participar en la educación y en política?, ¿o eso es occidental? ¿o eso es colonial? ¿No es acaso occidental o colonial la imposición o, en su caso, el discurso sobre los derechos universales? ¿Rechazamos el análisis marxista por occidental y, por tanto, colonial? ¿Por qué no rechazar los acueductos, el estado de derecho, la educación y la sanidad pública y obligatoria?

¿Qué derechos son los que encajan con las particularidades de estas religiones y culturas y cuáles no? Y ¿en base a qué esencia ahistórica y apolítica?

¿Qué proponen hacer las defensoras del feminismo islámico con el propio termino feminismo?

¿Reivindicaremos los derechos humanos fundamentales para todas las personas, independientemente de su origen y de donde vivan?

O bien, para no ser identificadas como islamófobas ¿tenemos que callarnos ante el maldito orden del islam político porque, supuestamente, el otro islam se basa en una reinterpretación errónea del islam?

Este artículo revisado y escrito en castellano fue publicado en catalán en la revista "Mar Critica" editada por CRÍTIC y Pol.len editorial.


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5 Comentarios
EN 17:49 7/3/2019

Yo pienso que, en el fondo, el feminismo debe ser apolítico y aconfesional, centrándose en defender el derecho de todas las mujeres independientemente de sus creencias (religiosas o seculares)

Yo personalmente me considero "humanista" más que "feminista" porque considero que los derechos de una población son universales no exclusivistas. Animo a la mujer a desarrollarse y a no dejarse mangonear.

En lo referente al Islam deberíamos apoyar a los que defienden su reforma y cortar relaciones con países islámicos hasta que empiecen a respetar a sus ciudadanos (st minorías étnicas y religiosas) e instauren un régimen secular y democrático. Porque debemos respetar a aquellos que no nos respetan.

Citando a Karl Popper: "En nombre de la tolerancia, tendríamos que reivindicar el derecho a no tolerar a los intolerantes".

Responder
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#26988 24:39 1/12/2018

hablar de feminismo islámico es tan absurdo como hablar de tocino bajo en grasa..

Responder
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#23826 19:31 2/10/2018

Justamente porque la crítica a la religión ha de hacerse en el contexto concreto en el que se desarrolla, no es lo mismo criticar el islam (ni cualquiera de sus manifestaciones) desde movimientos laicos turcos perseguidos que desde una Europa donde son los hombres y las mujeres musulmanas los perseguidos.

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#24003 25:25 4/10/2018

Se persigue al migrante, no al musulmán. Quién ha perseguido a Benzema o a Zidane?

Responder
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#23740 20:49 1/10/2018

No consentáis a las musulmanas lo que no le consentís a las cristianas (es lo mismo)

Responder
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