Ecuador
Ecuatorianos residentes en Barcelona miran consternados lo que sucede en su país

Ecuador vive diez días de fuertes conflictos en las calles, tras que el gobierno sacara los subsidios a los carburantes. La quiteña Lorena Palacios, quien reside desde hace un mes y medio en Barcelona, nos explica qué sucede en su país y cómo lo está viviendo desde aquí

Lorena Palacios artículo
Lorena Palacios en Barcelona (Foto cedida por Lorena Palacios) Núria Segura Insa

En Barcelona viven alrededor de 8.000 ecuatorianos, que miran con congoja lo que sucede en su país. Desde el Facebook, el consulado de Ecuador en Barcelona, este viernes 11 de octubre recordaba que trabaja con normalidad, mientras que el 9 suspendió un evento que tenía programado. También, ha querido remarcar que Ecuador es un país de paz y ha pedido en un comunicado oficial, acorde a la línea gubernamental, que se instaure el diálogo en el país. Unas posiciones que han sido muy criticadas por los internautas. 

Pese a esta actitud de  normalidad, la preocupación existe entre los ecuatorianos que viven en Barcelona y que ven lo que sucede en su país. Una de estas personas es Lorena Palacios, quien llegó a la ciudad hace un mes y medio para estudiar un máster de Márketing Digital.

Pese que Lorena se marchó para estudiar, reconoce que las cosas no estaban bien: “era una olla a presión que iba a explotar en cualquier momento”. A su juicio, no es algo que haya sucedido de la noche de la mañana, sino que es un lastre que se arrastra en los doce últimos años de gobiernos de Alianza País. “El problema es toda la corrupción que ha habido en Ecuador”, relata Lorena. Pese que ella no se imaginaba este desenlace, sí que se lo veía a venir. Por eso, a parte de las ganas de estudiar, la situación del país le empujó a dar el paso para cruzar el Atlántico.

Para Lorena todo empezó cuando el expresidente Rafael Correa (2008 al 2017) llegó al gobierno con el movimiento Alianza País. Poco después de asumir el cargo, hizo una auditoria de la deuda de Ecuador. Tras el estudio, declaró que gran parte de ella era ilegítima, por lo que cesó el pago del 70% de la deuda en bonos. A raíz de esto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial dejaron de ofrecer préstamos a Ecuador, por lo que Quito buscó otras alternativas de financiación.

“Nos sacó del FMI, pero nos vendió a los chinos”, asegura Lorena. Ecuador alcanzó un acuerdo con China para que invirtiera en el país y, a cambio, le pagaba con barriles de petróleo. En 2014, el precio de barril ecuatoriano se cotizaba en el mercado internacional a 114 dólares. Ahora bien, a partir de entonces se desplomó y en 2016 tenía un valor de 20 dólares. De hecho, en ese entonces, el mismo Correa confesó que era más barato dejar el crudo bajo tierra que sacarlo, pero no podía parar la explotación porque debía pagar la deuda. 

Esto genero una crisis de ingresos para las petroleras públicas, Petroecuador y Petroamazonas, que se tradujo en despidos de trabajadores y en un mayor endeudamiento del país. La deuda de Ecuador en relación a su PIB creció del 20% en 2013 al cerca del 45% en 2017. 

Obviamente, eso tuvo sus repercusiones en la economía ecuatoriana. En 2016, el PIB descendió un 0,6, un año después creció un 0,7 y en 2018 se desplomó más de tres puntos porcentuales. En este contexto, es cuando Lenin Moreno asumió la presidencia el 24 de mayo de 2017.

¿Quién es Lenin Moreno?

Moreno nació en Nuevo Rocaforte, en la Amazonia ecuatoriana. Durante los primeros años de mandato de Correa, fue su vicepresidente (del 2007 al 2013). De su cartera, colgaron proyectos como las campañas Manuela Espejo para hacer un censo del número de personas con capacidades especiales que había en el país y Joaquín Gallegos, a los que se les daba un bono a las familias de estas personas para que no tuvieran que ir a trabajar y se pudieran quedar en casa para cuidarlas.  

En diciembre del 2013, fue nombrado por el entonces Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, enviado especial de Discapacidad y Accesibilidad, por lo que se trasladó a Ginebra. Volvió al país para liderar las listas de Alianza País y, tras ganar las elecciones, asumió la presidencia el 24 de mayo. 

Sin embargo, poco después de llegar al poder rompió con el pasado del partido político y acusó a sus predecesores de ser unos corruptos. De hecho, quien fue vicepresidente de Correa, entre 2013 y 2017, y también de Lenin Moreno a inicios de su mandato, Jorge Glass, actualmente, se encuentra en la cárcel por apropiación indebida de dinero por el caso de la constructora Odebrecht, que está siendo investigada en más de una decena de países. “No olvidemos que Moreno también formó parte de ese Gobierno”, remarca Lorena.

Para ella, todo forma parte de una estrategia política: “dejar a Lenin como el malo para que vuelva Correa como el salvador que nos viene a rescatar”. Sea como sea, la realidad es que Moreno se ha acercado a políticas más de derechas y a posiciones de derechas como las de Guillermo Lasso, del partido CREO, o del exalcalde de Guayaquil, Jaime Nebot.

Ahora bien, lo que realmente ha desencadenado las manifestaciones que estamos viendo estos días en la calle es que Ecuador ha pedido crédito al FMI para poder pagar sus deudas, una entidad que en este país muchas personas ven como el mismo diablo, por las duras medidas de ajuste que obligó hacer al país a finales de los noventa. 

Al detalle, el Ejecutivo firmó un crédito por el valor de 4.200 millones de dólares en marzo. A cambio, por eso, ha de recortar su déficit, por lo que ha impuesto un plan de austeridad conocido como el “paquetazo”. Entre otras medidas y, las más controvertida, ha sido la eliminación de la subvención de los carburantes, vigente hace más de 40 años.

Lorena pone de ejemplo que en el país una bombona de gas cuesta alrededor de 2 dólares y dura unos tres meses. Entonces, por unos tres dólares una persona puede tomar su comida del mediodía en Ecuador. Ahora bien, con el fin de esta subvención esto se puede encarecer hasta unos ocho dólares diarios. El incremento del precio de la gasolina y el diesel hace que sea más caro producir los alimentos, así como transportarlos de un lado al otro del país, por lo que encarece su precio. “¿Quién lo va poder pagar en un país donde el sueldo es de unos 390 dólares?”, se pregunta Lorena.

“Este es el primer paquetazo, luego se verán los otros”, remarca la ecuatoriana que añade: “Cuando Moreno firmó el pacto con el FMI era la crónica de una muerte anunciada”.

El 2 de octubre, en Ecuador se iniciaron las protestas en la calle. Primero, por parte del sindicato de los transportistas. Después, se unió el movimiento estudiantil e indígena.Este último con gran poder histórico en el país, ya que forzó en el 2000 la destitución del entonces presidente Jamil Mahuad.

Los manifestantes indígenas iniciaron marchas hacia Quito, donde actualmente duermen en las calles y se congregan en el parque del Arbolito. La represión hacia ellos por parte de los cuerpos de seguridad del Estado ha sido de tal magnitud que en nueve días ha dejado a cinco muertos, a más de 500 personas heridas y cerca de mil detenidos. "No debería haber ni un muerto en una manifestación", opina Lorena. 

Correa, desde Bélgica, donde vive desde 2017, se ha puesto del lado de los manifestantes, mientras que Moreno lo acusa de estar detrás de ellos para intentar un Golpe de Estado. No obstante, Lorena recuerda que el expresidente no tenía buena relación con el movimiento indígena, por lo que niega que esté detrás de estas manifestaciones. “Estas medidas no afectan solo a correistas, sino a todo a un país”, argumenta. 

Pese a ello, si que cree que hay correistas que están en el interior de las manifestaciones aprovechando la situación e intentado boicotear el país, mientras que el expresidente agita a la ciudadanía desde Bélgica.

La población contra los presidentes

Pero si en algo tiene experiencia Ecuador es en destronar presidentes. El primero en vivirlo en sus carnes fue Abdalá Bucaram. Eran años de crisis económica, aunque lo peor estaba por llegar. El Congreso aprobó su destitución en febrero del 1997, tras que las calles del país, especialmente las quiteñas, fueran el escenario de innumerables manifestaciones. Lorena recuerda esos momentos en los que salía a la calle con sus amigos. Entonces, ella tenía 15 años y con las cazuelas ponían el ritmo a los cantos.

Tras ello, asumió la presidencia Mahuad que lidió con una crisis bancaria que desplomó la moneda del país, lo que provocó su dolarización. En ese entonces, fueron los indígenas quienes lideraron las manifestaciones que forzaron la marcha del mandatario en el año 2000.

Uno de los líderes de ese movimiento que acabó con Mahuad fue el coronel Lucio Gutiérrez, quien ganó las elecciones presidenciales del 2002 con un discurso anti Estados Unidos y contrario a las políticas del FMI, pero no tardó en hacerse la fotografía con George Bush y abrazar los partidos de derechas del país. Algo que la población no le perdonó y le costó caro. 

Otra vez, la masa enfurecida salió a la calle, un día, tras otro, hasta que Gutierrez tuvo que salir del palacio presidencial, Carondelet, en helicóptero. En esas manifestaciones, un grupo de personas empezó a gestar un movimiento político, Alianza País que, posteriormente, adoptó la estructura de partido ya con Correa en el poder.

Lorena desconoce si estas manifestaciones acabaran como las demás. Ahora bien, para que tenga éxito solo es posible si los militares dejan de dar soporte al Gobierno y se ponen al lado del pueblo. “Esto es lo que sucedió las otras veces”, aclara.

Preocupación por la familia

“Estoy preocupada por mi padre”, dice Lorena. Es un hombre mayor, que está jubilado. En otros tiempos – explica – seguro que hubiera salido a la calle a manifestarse, pero ahora por un tema de seguridad no sale y le preocupa lo que está sucediendo estos días en su país. Su pena, por eso, es doble. Él, como muchos otros, era simpaziante de Correa y vio en Alianza País el cambio que necesitaba el país. Al ser de izquierdas, apoyó este gobierno. “Era correista y votó a Moreno. Ahora está muy triste con todo lo que esta haciendo el Gobierno", lamenta su hija desde Barcelona. 

Pero más allá de la preocupación anímica, Lorena tiene otra mayor. En 17 provincias de las 24 que tiene Ecuador, las calles están cortadas o bloqueadas por los manifestantes. Por eso, no están llegando productos básicos, como alimentos, a los mercados o supermercados. “Me ha dicho mi padre que tienen provisiones para una semana”, cuenta Lorena, que espera que la situación se haya arreglado antes y puedan adquirir alimentos para subsistir.

De momento, el Gobierno ha pedido negociar con los indígenas y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) ha aceptado sentarse a la mesa. A la espera de ver lo que pasa, las calles siguen agitadas y se dan saqueos en las tiendas, muchas de las cuales han cerrado sus puertas.  

Para volver encauzar la situación, éstas son las soluciones que cree Lorena que se deberían tomar. Primero, se debe de renegociar el acuerdo con el FMI para que no tenga consecuencias tan graves para la población y se dé marcha atrás con la retirada de las ayudas a los carburantes. Segundo, combatir los casos de corrupción para recuperar el dinero perdido. Tercero, los asambleístas tienen que bajarse el sueldoy hacer recortes a nivel gubernamental: “para que haya la sensación que todos nos apretamos el cinturón, no solo el pueblo, como siempre”.

Sobre este blog
Se dice que en Barcelona conviven tres Barcelonas: la burguesa, la canalla y la obrera. Aquí hablan la canalla y la obrera, que cada día construyen anónimamente la ciudad, pero que no aparecen en la prensa. Los medios de comunicación nacieron para ser el cuarto poder y estar el servicio de las personas, pero muchos han dado la espalda a la sociedad. Este blog da voz a la ciudadanía. Todos los humanos son un libro abierto y su historia merece ser contada.
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1 Comentario
#40947 15:40 13/10/2019

Matizar que no se ha aprobado eliminacion del subsidio del gas. Y el impacto de eliminar el subsidio del diesel y gasolina es tan sólo del 1% del costo de los alimentos. Por lo demás buen artículo.

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