Coronavirus
Afrontar el covid19 lejos de las grandes ciudades

La crisis del coronavirus pone en evidencia las carencias en infraestructura y personal sanitario de la España vaciada y muestra la importancia de la función preventiva de la atención primaria. 

Segovia campaña
Hospital de campaña en Segovia
5 abr 2020 06:00

En tiempos de agradecer o protestar desde ventanas y balcones, el viernes 3 de abril a las 20.08 horas, a continuación del aplauso sanitario, en Soria sonaron cazos y cazuelas. Esta fue la hora elegida por la plataforma ciudadana Soria ya para reclamar, mediante una cacerolada, que Junta de Castilla y León y Gobierno les escuchase.

La plataforma compartía un comunicado esa misma mañana mostrando su descontento ante los discursos que, dicen, pretenden minimizar la dimensión de los efectos del coronavirus en la provincia. Ante ello, insisten en su demanda de personal sanitario, respiradores y test. Soria ya apunta que la situación actual no hace sino evidenciar un problema estructural arrastrado a lo largo del tiempo: “La pésima sanidad que tenemos los sorianos: personal insuficiente, falta de medios materiales, falta de espacio,… y por ello no es casual que estemos a la cabeza en contagios de toda España y también a la cabeza en número de fallecimientos”.


La plataforma daba algunos datos que venían a dar fe de la situación de emergencia que estaría atravesando la provincia: la infradotación del hospital de referencia, el Santa Bárbara, con 270 plazas, de las cuales solo 25 de UCI ante más de 700 contagiados. Una tasa de contagiados de 77,39 por cada 10.000 habitantes, más del doble de la media de Castilla y León que es de 30,65, y superando en gran medida la Comunidad de Madrid (48,26). Y una tasa de 5,19% fallecidos por cada 10.000 habitantes mucho más cercana a la madrileña (6,26 %) que a la de la comunidad autónoma en la que se ubica, con un 3,33%. Relevan también que un 13% del personal sanitario estaría de baja o cuarentena.

El no funcionamiento de la línea de atención telefónica, el cierre de centros de salud en las poblaciones más aisladas, o el colapso de las funerarias acabarían de perfilar la crisis en una provincia que, según alertaban en la convocatoria: “Va camino de convertirse en la Lombardía española”.

Esta semana el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, reclamaba ayuda urgente para Soria y Segovia donde se ha dispuesto un hospital de campaña

Días antes era desde las administraciones que llegaba la voz de alarma. El alcalde, Carlos Martínez, afirmaba en entrevista en la cadena SER que a la amenaza del covid19 se habían sumado problemas endémicos, entre los que enumeraba una población envejecida, la falta de centros privados o de profesionales sanitarios disponibles. Por su parte, el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, reclamaba ayuda urgente para Soria y también Segovia donde se ha dispuesto un hospital de campaña.

Para Sonia, integrante de Sos Rural Ayllón, la intervención de Fernández Mañueco ha conllevado una mejora: “La situación es más estable, no tan desesperante como antes”. Esta residente de Ayllón refiere que todos los centros de salud cerraron el 16 de marzo, y ahora cuentan con un teléfono para llamar que estaría funcionando. Dada la preminencia de población mayor en la zona, y el miedo a contagiarles, las consultas se realizan a domicilio.

La llegada de madrileños a sus segundas residencias tras el cierre de los colegios está en el origen del contagio de la población, según apuntaba Sos Rural Ayllón en su propio comunicado del 2 de abril, que denunciaba el silencio mediático respecto a lo que está pasando en el ámbito rural desde que se decretara el estado de alarma. En lugar de cacerolas, su propuesta pasaba por viralizar el hashtag #SOSegovia.

“Desde hace tiempo hemos intentado visibilizar la situación de la Comarca Nordeste de Segovia en la que nos situamos. Una amplia y despoblada zona, con población muy envejecida y aislada, y un acceso precario y escaso a la Atención Primaria. Todos estos aspectos nos confieren una enorme vulnerabilidad”, valoraban. Por ello, ante la crisis del covid19 denunciaban cómo “el medio rural y sus gentes hemos pasado a ser invisibles. Invisibles para los medios de comunicación, invisibles para las instituciones, e invisibles para las estadísticas”.  

Por tanto, pese a la mejora, la integrante de Sos Rural Ayllón señala que persiste un problema de fondo: las carencias estructurales de la España menos poblada. Y comenta que, para llegar a las personas mayores que puedan hallarse aisladas, la diputación de Segovia ha reforzado los servicios sociales. “Habría que comprobar hasta que punto esto se cumple, nosotras pensamos seguir haciendo presión ciudadana”.

Es justamente esta presión, piensa Sonia, la que está consiguiendo avances en la situación. Lamenta sin embargo la falta de información. El hecho de que en ocasiones los datos facilitados por las autoridades no coincidan con  los que aparecen en los medios, les generan cierta desconfianza. Y además, apunta, la falta de test dificulta valorar la amplitud real del problema.

La carencia no es solo de test, el hospital de campaña levantado en Segovia como respuesta a la llamada de socorro no cuenta con profesionales suficientes ni respiradores por lo que no ha podido ser habilitado. Las diferencias interprovinciales en el alcance y medios disponibles para afrontar la pandemia ha empujado al gobierno regional a trasladar personas enfermas de Soria y Segovia a  Burgos o Valladolid.

Por su parte, Zamora, que también cuenta con una población mayor, se mantiene en una situación más tranquila. “El hospital no está colapsado, han abierto otra UVI, pasando de 11 a 23 camas que, según me cuentan, no se han llenado. Como en todas partes el material lo tienen muy justo”, comenta Carmina, una enfermera jubilada que está en contacto con sus compañeros. Confía en que la situación no se agrave, pues no hay muchos contagios y la gente ha seguido de manera bastante estricta el confinamiento. 

Madrid rural

En la misma Comunidad de Madrid se acusan también problemas derivados del aislamiento de la población en zonas rurales. Esto es lo que cuenta L., médica de guardia que tras 10 días como voluntaria en el “caos” de IFEMA ha vuelto al Servicio de Atención Rural en la sierra. “Parecía que al final sobraban médicos, algunos pelearon por quedarse pero yo decidí volverme al SAR pues ya estaban reclutando médicos jubilados y estudiantes con la carrera recién acabada para hacer guardias”.

Los centros de este servicio han sido debilitados, alerta L. “Antes la unidad se componía de un celador, enfermero, médico y residente, primero se llevaron al residente y ahora estamos sin celadores”. Esto afecta en gran medida al equipo que queda, médico y enfermero, que han pasado a ocuparse de todas las llamadas. A L. le preocupa que así no se puedan llegar a todos los casos. Si bien visitan en su domicilio a las personas mayores, no alcanzan a hacer guardias el fin de semana. Por otro lado, al no contar con EPI han de explorar lo menos posible a los pacientes, para no comprometer su salud. “Si llamamos también es para frenar las consultas al 112, que está colapsado”.

Coronavirus
Profesionales y entidades critican que Madrid movilice personal de los centros de salud a Ifema

En medio de la crisis que la pandemia está ocasionando en la atención sanitaria de la región, la Consejería de Sanidad deriva personal de atención primaria al gran hospital de campaña instalado en la Feria de Madrid. La Plataforma de Centros de Salud y la FRAVM muestran su oposición.

L. cuestiona la decisión de la gerencia de irse organizando como por capas de cebolla: “se van cerrando los consultorios más alejados y concentrando la atención en los más grandes. Esto deja a la población rural que vive lejos muy desprotegida”, apunta. Tal como están las cosas pide al menos que se permita a los centros que quedan abiertos recuperar administrativos de los centros cerrados: “Ponen traba tras traba: que dejen a los diectores de los centros gestionar los recursos”, afirma en este sentido. Y más allá de la falta de material, refiere principalmente que lo que falta es gente: “que vuelvan los celadores imprescindibles para filtrar llamadas. También habría que reforzar el personal en algunos momentos, y para revisiones los fines de semana”.

Son múltiples las voces que coinciden en la defensa de la labor de los Centros de Salud, lamentando que se les esté relegando tomando sus médicos para el IFEMA, en un ejercicio de hospitalcentrismo, en palabras de Antonio Gómez de la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad. Enfermero en Morata de Tajuña, este profesional ya mostraba, el pasado 26 de marzo en conversación con el Salto, ante la noticia de que los profesionales de Atención primaria serían reubicados en IFEMA, su descontento por la desarticulación de los Centros de Salud a pesar de su rol fundamental. “No les interesa la medicina preventiva”, sentenciaba ante la decisión autonómica.

El lugar de la atención primaria

Para I, pediatra en una zona rural en la costa de Lugo, lo que hay que señalar desde luego es la falta de prevención, una falta de prevención que le sorprende por su trabajo previo en emergencias sanitarias en África o América Latina. “Por ejemplo la falta de material: cuando te informan de una posible pandemia tienes que tener ya material. Es urgente preguntarse, si vamos a tener medios: mascarillas, EPI... Se trata de logística básica. Y si no se tienen al menos saber dónde adquirirlos y cuánto tiempo pueden tardar en llegar”.

Para esta sanitaria también de la CAS parte de la responsabilidad en la situación la tienen los propios trabajadores de atención primaria: “No tomamos conciencia de nuestro lugar como profesionales. Somos la primera línea de choque del ministerio de salud”. Por eso hace tiempo que urge a sus compañeros a ser proactivos y tomar decisiones desde su lugar en vez de esperar a que las órdenes vengan desde arriba: “Hay demasiados cargos, gente que no toma la iniciativa, que espera a ver qué viene desde arriba cuando somos nosotros desde abajo quienes tendríamos que tomar la iniciativa. Estamos yendo detrás de la pandemia cuando es fundamental la rapidez y la prevención”.

A diferencia de Soria o Segovia, en el área donde trabaja I. la población es más joven pues ofrece oportunidades laborales. Como en Segovia, narra esta profesional, los primeros casos llegaron con la gente proveniente de Madrid, junto a quienes estarían pasando la cuarentena en sus segundas residencias. El hecho de que el confinamiento sea relativo —con muchas empresas que no están dispuestas a parar su actividad y la existencia de muchos talleres informales— no ayuda a limitar los contagios, alerta la profesional.

En Massanet de la Selva, ante la falta de materiales, las vecinas han realizado batas a partir de bolsas de basura

Cruzando de oeste a este del Estado llegamos a la comunidad autónoma con más casos solo detrás de Madrid. Ana, de la marea blanca de Catalunya trabaja en Massanet de la Selva. Ante la falta de materiales, vecinas han realizado batas a partir de bolsas de basura que el Ayuntamiento distribuye, cuenta esta sanitaria. “También faltan mascarillas y gel, han enfermado compañeros y tenemos enfermeros con turnos de 12 horas”, cuenta: de los cuatro centros de atención que había en el municipio, han cerrado dos.

El recuento de Ana incluye todos los déficits señalados por los demás profesionales, la necesidasd de ir a los domicilios y la falta de medios para protegerse lo que pone en riesgo la salud tanto de los sanitarios como de las personas atendidas. “No estamos saturados pero es una situación de mucha tensión. Usamos dos, tres y cuatro días la misma mascarilla, pero es una situación generalizada, no estamos peor que el hospital de Girona”, señala antes de valorar:  “esto está siendo un desastre general”.

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