Weinstein contrató a exagentes del Mossad para evitar que se publicaran sus agresiones sexuales

Harvey Weinstein contrató durante un año a dos empresas de detectives privados que espiaron y recopilaron información sobre mujeres y periodistas para tratar de evitar que salieran a la luz las agresiones sexuales cometidas por el productor de cine. 

Harvey Weinstein PEABODY AWARDS
Harvey Weinstein en los Peabody Awards. Foto: ANDERS KRUSBERG / PEABODY AWARDS

publicado
2017-11-07 11:22:00

Cuando en otoño de 2016 empezaban a investigarse las primeras acusaciones de abusos sexuales contra el productor de cine Harvey Weinstein, este recurrió a compañías de detectives privados para espiar a las mujeres y periodistas y para tratar de frenar la publicación de las informaciones en marcha, según publica el periodista Ronan Farrow en The New Yorker.

Las dos compañías contratadas a través de su abogado, Kroll y, sobre todo, Black Cube, se encargaron durante un año de tratar de frenar el escándalo con los peores métodos de las películas de espionaje. La compañía Black Cube, creada en 2010 y con sedes en Tel Aviv, Londres y París, está liderada y formada por antiguos agentes del Mossad y otras agencias de espionaje israelíes. Esta compañía fue contratada por Weinstein a través del gabinete de abogados que lo representa, Boies Schiller Flexner, y hay constancia de que al menos recibió 100.000 dólares de los 600.000 prometidos si lograba sus objetivos.

A lo largo de los meses, una agente secreta de Black Cube con acento alemán contactó, haciéndose pasar por una activista en defensa de los derechos de las mujeres, con la actriz Rose McGowan, que ha acusado a Weinstein de violación; además de con los periodistas del Times, el New York Magazine y The New Yorker que preparaban historias sobre las acusaciones que pesaban contra Weinstein.

La agente secreta, que se hacía llamar Diana Filip y decía impulsar una iniciativa para combatir la discriminación contra las mujeres en el trabajo, llegó a encontrarse en varias ocasiones con McGowan, y en algún caso acompañada de otro agente secreto, para tratar de obtener información.

La misma persona contactó con el periodista del New York Magazine Ben Wallace haciéndose pasar por “Anna” y tratando de obtener información sobre el artículo que preparaba desde hacía semanas y sobre las mujeres que habían hablado con el periodista e iban a denunciar a Weinstein. Esta agente ha sido identificada posteriormente como exmiembro de las Fuerzas Armadas israelíes y empleada de Black Cube.

Perfiles psicológicos

Los “objetivos principales” de Black Cube, según aparece en uno de los documentos firmados el 11 de julio de 2017 con el gabinete de Weinstein, eran “proveer inteligencia que ayudará a los esfuerzos del Cliente de parar completamente la publicación de un nuevo artículo negativo en un destacado periódico de Nueva York” y “obtener información adicional de un libro que se está escribiendo actualmente y que incluye información negativa dañina de y sobre el cliente”. El libro al que hace referencia este documento es Brave, las memorias de la actriz Rose McGowan, que publicará HarperCollins en enero.

Según el periodista Ronan Farrow, durante todo un año, Kroll y Black Cube “recogieron información de decenas de personas, de las que hicieron perfiles psicológicos, a veces centrados en su vida personal o sexual”. El propio Weinstein monitorizaba el progreso de las investigaciones, y llegó a hacer una lista de antiguos empleados para que lo apoyaran, “recopiló nombres e hizo llamadas que, según algunas de las personas que las recibieron, resultaban intimidantes”.

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