Harvey Weinstein: un agresor sexual que agrede lo normal

El productor de Hollywood Harvey Weinstein ha sido acusado por más de treinta mujeres de abusos sexuales a lo largo de tres décadas. Twitter suspende temporalmente la cuenta de la actriz Rose McGowan, que lo acusó de violación. Los abusos eran conocidos en la industria, que no es ajena a la cultura de la violación que permite a un actor felicitarse de que su personaje viole a muchas mujeres.

Harvey Weinstein Hollywood denuncia
Harvey Weinstein junto a Georgina Chapman, su mujer, que ha pedido el divorcio tras conocerse las acusaciones.

publicado
2017-10-13 11:47:00

“Hace dos décadas, el productor de Hollywood Harvey Weinstein invitó a Ashley Judd al hotel Peninsula de Beverly Hills para lo que ella esperaba que fuera un desayuno de trabajo. En su lugar, él la hizo sentar en su habitación, donde apareció en una bata de baño y le preguntó si le podría dar un masaje o podría mirarle mientras se bañaba [...] En 2014, el señor Weinstein invitó a Emily Nestor, que había trabajado un día como empleada temporal, al mismo hotel y le hizo otra oferta: si aceptaba sus propuestas sexuales, él impulsaría su carrera”.

Así empieza el reportaje del New York Times que ha destapado tres décadas de acoso a sus anchas del productor Harvey Weinstein. La investigación se basa en las declaraciones de ocho mujeres, pero hoy ya son treinta las que se han decidido a denunciar el acoso al que las sometió el productor, que ha sido despedido tras las acusaciones. 

Hasta ahora, y durante tres décadas, Weinstein (responsable, entre otras películas, de Sexo, mentiras y cintas de vídeo, Pulp Fiction o El indomable Will Hunting) ha acosado impunemente a mujeres de su entorno. 

“En diferentes entrevistas, ocho mujeres describieron los siguientes comportamientos por parte del señor Weinstein: aparecer casi desnudo o completamente desnudo delante de ellas, requerir su presencia mientras se bañaba o pedir insistentemente un masaje, o bien iniciar uno él mismo. Las mujeres, normalmente en torno a los 20, y con la esperanza de poder encontrar un apoyo para comenzar en la industria del cine, dijeron que podía cambiar rápidamente el curso del encuentro, de reuniones e informes en un momento a comentarios íntimos en el momento siguiente”.


Entre los nombres más conocidos están los de Angelina Jolie, que aseguró haber tenido “una mala experiencia con el señor Weinstein”, tras lo cual decidió no volver atrabajar con él y Gwyneth Paltrow, a quien le pidió un masaje que ella declinó.

Tras conocerse estos abusos, el presidente de Amazon Studios, Roy Price, ha sido suspendido por una acusación de abusos sexuales por parte de Isa Dick Hackett, que ha trabajado como productora en las series The Man in the High Castle y Philip K. Dick’s Electric Dreams

Hackett aseguró que el impacto de las denuncias contra Weinstein le hizo reunir fuerzas para hacer pública una experiencia “surrealista” que vivió en 2015, cuando Price se le insinuó insistentemente en un taxi mientras regresaban de la Comic-Con de San Diego. 

“Te va a encantar mi polla”, le dijo el ejecutivo de Amazon, quien, pese a las negativas de Hackett, continuó haciéndole proposiciones sexuales en una fiesta posterior en la que, por ejemplo, le dijo al oído la frase “sexo anal”.

Rose, be brave

Ashley Judd, Rosanna Arquette, Heather Graham, Louisette Geiss, Ambra Battilana Gutiérrez… la lista de actrices que denuncian haber sido víctimas del productor crece. Pero ha sido Rose McGowan quien se ha erigido en protagonista del caso Weinstein, al denunciar este jueves públicamente en su cuenta de Twitter haber sido violada por el productor.

En un tuit dirigido a Jeff Bezos, propietario de Amazon, le dice: “He dicho al jefe de tu estudio que HW me violó. Lo he dicho una y otra vez. Dijo que no se había probado. Le dije que yo era la prueba”. En una serie de tuits, la actriz pide a Amazon que “deje de financiar violadores, presuntos pedófilos y agresores sexuales”.


Tras la denuncia de McGowan, Twitter ha suspendido temporalmente su cuenta, lo que ha provocado una avalancha de apoyos con las etiquetas #ROSEARMY, #WomenBoycottTwitter o #Bebrave.

Un secreto a voces… lo normal

Tras las acusaciones registradas estos días, Emma Thompson ha dicho que los abusos en la industria del cine son un problema sistémico. “Hay muchos Harvey Weinstein”, ha dicho la actriz, que se ha referido al productor como un “depredador”.

A juzgar por los numerosos chistes y comentarios que le han valido a Weinstein sus abusos, parece que su comportamiento era un secreto a voces. “Enhorabuena a las cinco, ya no tendréis que fingir serios atraídas por Harvey Weinstein”, soltó Seth MacFarlane en la ceremonia de entrega de los Óscar de 2013. 

Thompson ha dicho a la BBC que “hay muchos ojos ciegos”. “No podemos seguir haciendo que las mujeres sean responsables. Ellas son las que tienen que hablar. ¿Por qué?", ha asegurado.

Ellas han hablado. Algunas lo hicieron antes del escándalo. Otras no, ¿por vergüenza? ¿miedo? ¿inseguridad? La empatía con los agresores que hace posible la cultura de la violación no es ajena a las mujeres víctimas de abusos.


Valgan de ejemplo las palabras de la diseñadora Dona Karan tras conocerse las denuncias. “Seguramente, ellas irían buscándolo”. La diseñadora, que luego ha matizado sus declaraciones, da en la clave. ¿Quién iba a creer a una joven buscando trabajo que visita en su hotel a un poderoso productor?

Pero hay, además, una clave: la credibilidad. Harvey Weinstein, un hombre con el poder de dar un “impulso” a cualquier carrera, ganador de un Óscar, un señor que se codea con Hillary Clinton y Obama. Al otro, actrices jóvenes (la mayoría sufrió estos abusos en tornos a sus veinte).

¿Quién va a creer a las mujeres en una sociedad en la que el acoso sexual está normalizado? Solo en un entorno en el que agredir a las mujeres es normal se explican las declaraciones de Jason Momoa, de Juego de Tronos, que aseguró que una de las ventajas de su papel es que “podía violar mujeres”. El dothraki se felicitaba así por poder violar a su antojo a Daenerys Targaryen.

El actor, que ya ha pedido disculpas, hace gala de la misma normalidad con la que se hace apología de la violación en Ligones, la cinta española, como denunció una de las actrices, Teresa Lozano: “La película está plagada de machismo, y perpetúa, desde el minuto uno, esa imagen de los hombres cazadores, que sólo quieren carnaza y las mujeres locas, inseguras y que les va la marcha”.

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