Pista de aterrizaje
Fumilayo Johnson Sopale: “Me he negado a ser sumisa en la vida y en el trabajo”

Nacida en Las Palmas de Gran Canaria, Fumilayo Johnson vivió después en Alicante y ahora en Leganés. Ciudades en las que ha transitado diversos caminos artísticos. Pronto estrenará su primer documental, El arte de ser mujer, donde revisita su recorrido profesional. 

Fumilayo
Fumilayo Álvaro Minguito

Fumilayo nació en Las Palmas de Gran Canaria, vivió en un pueblo alicantino y reside en Leganés desde hace seis años con sus dos hijos. Su curiosidad la ha llevado por diversos caminos de la creación artística: ha escrito un libro de cuentos, dirigido su primer documental sobre mujeres creadoras, hace un programa de radio sobre libros y, ahora mismo, rueda un corto como actriz. Ya en mente le revolotean otros proyectos.

El arte de ser mujer, a punto de estrenarse, es tu primer documental. ¿Cómo surgió?
Este documental es el resumen de mi trayectoria profesional. Desde que yo decido, cuando me quedo sola con los niños, romper esa barrera de ser sumisa. Tenía 24 años y hasta ese momento no sabía hacer nada más que llevar la casa y cuidar a los hijos. Me dije: “Quiero ser algo más”.

¿Y conseguiste ese “algo más”?
Es un poco sacrificado porque estudiar, trabajar y estar con los hijos cansa. Cuando cumplí 24 años llegué a Madrid y comencé a hacer un curso de monitora de tiempo libre. Luego me llamaron de un proyecto internacional para hacer algo sobre madres y abuelas. Y dije: “¡Eso mola mucho!”. Hablé con mi madre y me contó muchas historias de mi bisabuela, de ella en Guinea. Me habló de Nisintori, cuentos de tradición oral de Guinea Ecuatorial. Ella se sabía dos o tres historias. Así nació Los cuentos de la abuela Chioma.

Y después de este libro, ¿qué ha venido?
Después, contactó conmigo la dramaturga Ursula Day. Yo estaba estudiando guion y producción, y estaba buscando dónde hacer mis prácticas profesionales. Ursula, que tiene la obra Para nenas negras, había visto mi libro. Hice mis prácticas trabajando en su obra de teatro.

He tenido que mezclar lo que me ha dado España con lo que tengo de África y hacer mi propia cultura
¿Por qué empiezas un guion sobre mujeres artistas?
Le comenté al director Carlos Palacio que quería hacer documentales, y me sugirió hacer un guion sobre mujeres artistas como yo. Me puse a investigar sobre mí misma, sobre cómo rompo ese techo de cristal siendo muy joven y madre. Entonces, para hacer el documental, contacto con las cuatro mujeres que más me han inspirado. Sale Ursula, como mi mentora en producción; Laura Galletero, autora del libro Techo de cristal; y Luzía Eiviza, que es la actriz de la obra de teatro del mismo libro. El texto habla de las mujeres que se quejan de la época de los 50 en EE UU, en la que compaginan maternidad y el matrimonio con la carrera artística. La otra mujer que sale en mi documental es Estela de María, cantante y compositora. De eso habla El arte de ser mujer, de las mujeres que tenemos que tomar la decisión entre los hijos y nuestra profesión.

¿Cómo has resuelto llevar a cabo tus proyectos y tu vida personal?
Dejé de trabajar en una empresa. No me sentía valorada y estaba convencida de que allí no iba a crecer. Me negué a ser sumisa también en el trabajo. Si en mi vida diaria, ni con mis exparejas, he sido sumisa, ¿por qué lo tengo que ser en el trabajo? Me busqué otra forma de invertir mi tiempo en proyectos propios. Tenía entonces dos años de paro, así que emprendí todo lo que he hecho hasta el momento. Ahora me he topado con la productora Imaginacine y me estoy preparando como actriz el papel de un cortometraje, que es parte de una serie de historias de mujeres.

¿Cómo viviste esa vuelta a Guinea aquel 8 de marzo del año pasado con Para nenas negras?
No era una vuelta, era una llegada por primera vez. La vuelta la tuve después. En marzo fui con la obra de teatro y en julio fui sola. Fue un encuentro con mis orígenes. Choca, pero lo agradeces. La gente fue muy amable con el libro, con la obra. A veces, los que vivimos aquí nos olvidamos de dónde venimos. En ese aspecto, mi madre siempre ha sido muy tradicional. Ella lleva aquí toda la vida, pero lo que ha mamado de África no lo suelta, no cambia su identidad por nada del mundo. Sigue siendo africana cien por cien y eso me lo ha transmitido a mí. Solo que yo he tenido que elegir, mezclar lo que me ha dado España con lo que tengo de África, y he hecho mi propia cultura.

¿Planes para otros documentales?
Ahora me han ofrecido hacer uno de un chico que saltó la valla de Melilla, y me he propuesto hacer una serie de El arte de ser mujer, porque hay más mujeres, hay más historias. A lo mejor son dos, tres o cuatro capítulos… Porque el arte de ser mujer no es subirse al escenario, escribir o producir, es ser capaz de hacer todo eso sabiendo todas las contras que tienes.

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