Periodismo
Un montaje de Garzón y Aznar amenaza al diario ‘Gara’

El periódico vasco deberá pagar tres millones de euros a la Seguridad Social. Se trata de una deuda heredada de Egin que le endosó la Audiencia Nacional, alegando una “sucesión ideológica de empresas”.

Gara web
Un lector de Gara mira su página web. Álvaro Minguito

publicado
2019-02-09 07:00

El fantasma estaba en todas partes. Un día podía ser un euskaltegi. Otro, un partido político. O un bar. O un diario. O todo al mismo tiempo. La teoría del “Todo es ETA” impulsada desde la Audiencia Nacional y respaldada por gobiernos de PP y PSOE sirvió para encarcelar a cientos de personas y atacar a todo tipo de proyectos culturales, periodísticos o políticos en los que no había armas ni explosivos. Daba igual. El fantasma multiusos siempre estaba ahí.

Hoy le toca al diario Gara. Sí, hoy. Sin ETA. Sin fantasmas. Da igual. Ya se encargó el juez Baltasar Garzón de dejar atado y bien atado que el periódico vasco era “sucesor ideológico” de Egin, aquel diario que fue cerrado en julio de 1998. “¿Creían que no nos íbamos a atrever?”, disparó en aquellos días un desafiante José María Aznar desde Turquía, otro país habituado a silenciar medios y encarcelar a periodistas.

En junio de 2009, el Tribunal Supremo reconoció que el cierre de Egin había sido, sencillamente, ilícito. A Jabier Salutregi, su director hasta que la Policía Nacional entró a la redacción, nadie le podrá devolver los siete años y medio que pasó entre rejas. En cualquier caso, la historia no acabaría ahí. El “Todo es ETA” siempre puede sorprenderte.

Gracias a la teoría de la “sucesión ideológica de empresas” del juez Garzón, en junio de 2003 la Tesorería General de la Seguridad Social notificó a la empresa editora de Gara que debía pagar 5.115.151 euros. “Lo de ‘sucesión ideológica’ es una decisión jurídica sin base legal que sólo se ha empleado una vez en la historia y que seguramente no se volverá a emplear nunca”, afirma a El Salto Iñaki Soto, director del diario afectado.

“Egin fue cerrado de manera ilegal en 1998, según lo reconoció años después hasta el Tribunal Supremo. Consideramos que endosar ahora su deuda con la Seguridad Social a Gara es absurdo e injustificado”, afirma un comunicado firmado por 400 periodistas

A su juicio, aquello fue “un truco” para endosarles la deuda. “La prueba es que dilapidaron el capital de Egin cuando podrían haberlo cogido para pagar aquella deuda”, afirma el periodista vasco. En tal sentido, sostiene que “el objetivo original de Garzón y Aznar no era una cuestión que tenía que ver con la Seguridad Social: ellos querían acabar con la prensa vasca independiente”.

Tras alcanzar un convenio con la Seguridad Social, el periódico finalmente deberá afrontar el pago de una deuda que supera los tres millones de euros. “El calendario de pagos es leonino: habrá que hacer frente a medio millón de euros cada seis meses, y eso nos pone en una situación complicada, de la que creemos que vamos a poder salir pero que nos dejará tocados. No podemos ocultarlo”, afirmó Soto.

Nada más conocerse esta situación, el diario comenzó a recibir una ola de solidaridad desde diferentes lugares. Más de 400 periodistas han firmado ya un manifiesto en el que se denuncia esta grave vulneración a la libertad de expresión. “Lo que no debería ser objeto de preocupación en pleno 2019 es el riesgo de quiebra de un periódico como consecuencia de una persecución judicial que se ha alargado durante dos décadas. Egin fue cerrado de manera ilegal en 1998, según lo reconoció años después hasta el Tribunal Supremo. Consideramos que endosar ahora su deuda con la Seguridad Social a Gara es absurdo y castiga injustificadamente a ese medio y a sus trabajadores”, señalan en esa declaración.

En ese contexto, Soto cree que las muestras de solidaridad recibidas confirman que “algo está cambiando en este país”. “Si hubiese ocurrido hace 20 años, seguramente la respuesta de nuestros compañeros de otros medios hubiera sido más tibia o contemporizadora. En este caso, sin embargo, ha sido contundente, clara y muy solidaria”, remarcó.

Diez mil suscripciones

Paralelamente, el periódico ha iniciado una campaña de suscripciones que le permita afrontar los pagos a la Seguridad Social. Su objetivo es encontrar 10 mil suscriptores, lo que permitiría “atajar el expolio y apuntalar el proyecto periodístico a futuro”. “Nuestros medios siempre se crearon por crowdfunding cuando no existía esa palabra. Egin se creó así, y posteriormente Gara se fundó con decenas de miles de personas y empresas que pusieron dinero a fondo perdido para crear medios que controlen al poder desde abajo”, destacó Soto.

El próximo 2 de marzo, el periódico celebrará una asamblea en el Kursaal de Donostia para organizar la búsqueda de suscripciones. Es el penúltimo reto del diario que Garzón y Aznar pusieron en la diana.

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