Energía nuclear
9 años del Festival internacional de cine Uranio

En 2010, a pocos meses de que el reactor de Fukushima explotara, el Festival internacional de cine Uranio vio la luz en Río de Janeiro de la mano del periodista alemán Norbert G. Suchanek y la científica social brasileña Márcia Gomes de Oliveira. Es el primer festival de cine acerca de todos los aspectos de la nuclear y la radioactividad: de Hiroshima a Fukushima, de la minería de uranio a los residuos.

Logo del Festival de cine internacional Uranio.
Logo del Festival de cine internacional Uranio. Norbert G. Suchanek
Periodista

publicado
2019-04-29 06:36

Este evento educacional aúna arte, ecología y la defensa del medio ambiente mediente la formación del público acerca de los riesgos e historia de la minería de uranio y su procesamiento, las consecuencias de la energía nuclear, las armas nucleares y todo el ciclo de combustible. Mediante películas y vídeos, los organizadores exponen estos temas ante un público internacional al unir diferentes culturas y generaciones y generar un diálogo acerca de los efectos de la radioactividad y los materiales radioactivos.

“No importa si estás a favor o en contra del uso de energía nuclear o del uranio: todo el mundo debería informarse sobre los riesgos”, declaró Suchanek.

En los últimos 9 años, el Festival internacional de cine Uranio ha organizado más de 60 festivales en 8 países. Ha llevado más de 250 películas a cerca de 40 ciudades, a sus cines, centros culturales y universidades. El festival no solo tiene lugar anualmente en Río de Janeiro, también ha estado dos veces en Nueva Delhi, Hyderabad, Mumbai, dos en Window Rock, Albuquerque, Santa Fe, 8 veces en Berlín, en Nueva York, Washington y Hollywood, Quebec y Montreal, Lisboa e incluso Amman, la capital de Jordania.

“Por supuesto, algunas películas han tenido más éxito que otras”, dice Suchanek. “A veces, solo han acudido unas pocas personas y otras se ha llenado el cine como en 2016 en Hollywood. Completamos aforo en el inmenso cine Charlie Chaplin, de los Estudios Raleigh”. Además de la audiencia presencial, infinidad de personas también participan indirectamente en el festival por medio de contribuciones televisivas, reportajes en prensa, o difusión por internet.

En los últimos 9 años, el Festival internacional de cine Uranio ha organizado más de 60 festivales en 8 países. Ha llevado más de 250 películas a cerca de 40 ciudades, a sus cines, centros culturales y universidades.

Todos los años, el Festival Uranio entrega el premio a mejor película, respaldando la labor de los y las cineastas. Gracias a este reconocimiento, algunos documentales como High Power, de Pradeep Indulkar, han conseguido mucho más que una audiencia internacional. Antes de que se galardonara en 2013 en Río de Janeiro, High Power tenía prohibida la exhibición en India, el país natal del director. Otra película, Final Picture, del joven Michael von Hohenberg, recibió el trofeo del festival en 2014. Ahora, ha llegado a Hollywood alzándose con un importante número de premios. Estos son solo dos ejemplos.

En 2015, la nación Cree de Quebec ejerció como anfitriona: “Fue todo un honor”, dijo el Gran Jefe de los crees, Matthew Coon Come. También tuvo amables palabras hacia el cofundador y director general de Uranio, Norbert G. Suchanek. “El Gran Concilio de los Grees aprecia y respeta su duro trabajo y creatividad, así como el apoyo mostrado hacia nuestra lucha contra la minería de uranio”. Y Claus Biegert, fundador del Premio Futuro Sin Nucleares y co-organizador de la legendaria Audiencia Mundial del Uranio, declaró en una entrevista: “He presenciado la emergencia del Festival de cine Uranio y hacen una gran labor contra el olvido. Es de suma importancia que la era atómica termine. Las personas la empezamos, y ahora nos corresponde terminarla. El cómo sigue siendo la gran cuestión, pero este festival nos ayuda con ella”.

Recientemente, en noviembre de 2018, el festival se celebró por segunda vez en Window Rock, capital de la Nación Navajo. La productora del programa de radio Nuclear Hotseat, Libbe HaLevy, se desplazó desde Los Ángeles para cubrir el evento y llegó a retransmitir sobre el Festival de cine internacional Uranio, en Window Rock: “No soy capaz de ni describir esta experiencia tan extraordinaria. La gente, la información que nos proveen las películas, la emoción, las lágrimas, la feroz voluntad y amabilidad del pueblo de la Nación Navajo, las conversaciones… Y toda esta atmósfera ha sido creada por películas maravillas, todas ellas obras de amor, convicción, corazón y atención. Poder, dignidad, alma y una profunda información”.

“He presenciado la emergencia del Festival de cine Uranio y hacen una gran labor contra el olvido. Es de suma importancia que la era atómica termine. Las personas la empezamos, y ahora nos corresponde terminarla. El cómo sigue siendo la gran cuestión, pero este festival nos ayuda con ella”.

La importancia que el festival ha ganado a lo largo de los años se demuestra en que Hollywood se ha percatado de él. Desde 2011, el festival concede el premio a mejor película y cineasta con una obra de arte producida por el artista brasileño Getúlio Damado, residente del artístico barrio de Santa Teresa en Río de Janeiro y que trabaja con materiales recicliados. Utiliza también antiguos relojes para conmemorar la bomba que cayó sobre Hiroshima. Todos los relojes allí se pararon exactamente a las 08:15 am cuando la bomba estalló el 6 de agosto de 1945.

En sus primeros seis años, el festival tenía el apodo del Óscar amarillo. “Hasta que la Academia de cine de Hollywood contrató uno de los mayores bufetes de abogados en Río de Janeiro y nos enviaron una amistosa carta con la petición expresa de abandonar el uso de ese término”, dice Suchanek. “Acatamos aquella petición de la Academia, era solo un nombre. Nuestra causa es más importante que una disputa legal con Hollywood”. Desde entonces, el Óscar amarillo ha pasado a ser conocido como el Einstein amarillo.

Desde el principio, el festival Uranio depende solo de las donaciones individuales y patrocinadores. Su ayuda es lo que hace el festival posible. La demanda es importante, se reciben invitaciones de todas partes. Desde Groenlandia hasta Tanzania hasta Sudáfrica.

Se planea que las ediciones de 2019 tengan lugar en mayo/junio en Río, en septiembre en Portugal y España. A finales de noviembre y principios de diciembre se intentará un regreso a Hollywood con las mejores películas nucleares del año. Dice Suchanek: “Es cuestión del apoyo recibido. Si alguien que se opone a la energía nuclear o tiene una perspectiva crítica nos da un euro, fácilmente podremos organizar más de diez festivales anuales por todo el mundo”.

Traducción de Raúl Sánchez Saura.

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