Un año trabajando como analista para Facebook

Relato en primera persona de un analista de Facebook.

Facebook
Mark Zuckerberg frente al logo de la red social Facebook. Imagen de Alessio Jacona.
Pseudónimo de un trabajador de Facebook

publicado
2019-01-20 06:20:00

Durante más de un año he estado trabajando en Varsovia para Facebook a través de la empresa Accenture. Durante este tiempo he sido testigo de cómo se censura la información desde dentro de esta red social y de que Facebook no es más que una plataforma en la que millones de adultos, jóvenes y niños se ven expuestos a problemas como el cyberbulling, la violencia, la venta de drogas, la pornografía, la explotación y acoso infantil… sin que exista desde dentro de la empresa ninguna forma útil de erradicar estos problemas —a no ser que desapareciera Facebook—. También de cómo se censura o se intenta censurar todo contenido político que resulta incómodo para el establishment, por ejemplo, los analistas que reciben el contenido denunciado por otros usuarios de Facebook están obligados a borrar todo material —imagen o comentario— que apoye, aunque sea de manera ambigua, a grupos o personas que Estados Unidos considera terroristas —algunos tan disctubles hoy día como las FARC, el IRA, el FPLP de Palestina, Hezbollah o el KKP en Turquía—. La mayoría de estos grupos tienen en común que su ideología es marxista o marxista leninista, pero por otro lado los analistas no pueden borrar contenido que ensalza el fascismo o a cualquiera de sus líderes.

Mucha gente se pregunta cómo se censura el contenido en plataformas sociales como Facebook e Instagram —tienen el mismo propietario—, incluso se cree que se censura de forma automática o a través de complejos algoritmos. La realidad es que todo el trabajo depende de un ejército de analistas y supervisores que, divididos por diferentes equipos según el idioma, analizan y censuran los contenidos que les llegan denunciados a través de otros usuarios. Por lo tanto, excepto en casos en los que interviene directamente el Gobierno de Estados Unidos para cerrar una cuenta —como fue el caso de la cuenta del presidente de Chechenia en enero de 2018—, solo el material que ha sido reportado por otro usuario puede ser borrado.

Estos analistas que trabajan para Facebook, a través de Accenture, no solo no tienen ninguna autonomía para decidir lo que borran y lo que no, si no que ni siquiera pueden hacer preguntas directamente a los encargados de hablar con Facebook, solo sus jefes pueden. Antes de convertirte en analista de Facebook, tienes que pasar un entrenamiento de dos semanas en el que principalmente te inculcarán la ideología de la red social y las políticas que hay que seguir para borrar el contenido que te llegará denunciado. Como muestra de la ideología de Facebook pondré lo que contestó la entrenadora a la pregunta de una analista que no entendía lo que era el sionismo: “Es una minoría perseguida en Palestina y, por tanto, todo material que ataque al sionismo debe ser eliminado”. Añadiré también, como muestra de a quién protege Facebook, la respuesta de uno de los jefes a un analista sobre si debía borrar o no las fotografías de la líder palestina cuya imagen se convirtió en ícono de la resistencia, Leila Khaled: “Los terroristas jubilados son también terroristas”.

Otro ejemplo de las políticas sionistas que se siguen es el hecho de que recibimos la orden de defender de bullying a una soldado israelí acusada de haber asesinado a una enfermera palestina en las marchas en Gaza por el retorno de los refugiados. Por lo tanto, todo leve insulto o acusación contra esta soldado que nos llegase denunciado debía ser borrado y determinadas cuentas pro palestinas fueron borradas.

Por supuesto, todo material que se recibe denunciado de ideología fascista, supremacista, la mayoría del material racista y de tortura animal no se borra. En el equipo trabaja una psicóloga —que trabajó previamente para el ejército de EE UU— la cual comunicó a sus jefes en más de una ocasión los nombres de analistas que le había contado sus problemas personales e ideológicos trabajando para Facebook.

Los supervisores tratan de mantener alta la moral de los analistas diciendo que el trabajo que realizan es fundamental y puede incluso salvar la vida de personas con problemas de drogas, anorexia, intentos de suicidios, ciberbullying… pero la realidad es que solo una pequeña parte de todo este material es denunciado y, por otra parte, el hecho de borrar comentarios, imágenes e incluso —solo en los casos más extremos— perfiles enteros, no impide que esa persona se vuelve a abrir otra cuenta para, por ejemplo, hacer bullying a alguna compañera/o del colegio o alguien vuelva a abrir otra cuenta para vender droga o subir pornografía. De hecho, prácticamente cada semana se reciben actualizaciones de las políticas que hay que seguir para borrar el contenido y llama la atención la evolución de políticas cada vez más laxas para en definitiva no prohibir más que la pornografía más evidente y extrema.

Los analistas tratarán de seguir siempre al pie de la letra las políticas de Facebook sin preguntar, debido a que por encima de ellos se encuentran unos supervisores de calidad que reciben un determinado porcentaje de los perfiles que realiza diariamente cada analista y los vuelven a chequear, por si el analista hubiese cometido algún fallo. Los analistas se esfuerzan al máximo por no tener fallos, ya que de ello depende en buena medida sus bonus y sus opciones de ascenso a otras posiciones, como supervisor de calidad. Además de la calidad se premia el número de perfiles que puede revisar al día cada analista, ya que si los analistas son capaces de analizar mayor número de perfiles por día, se necesitará contratar a menos analistas. De éste modo, los analistas no revisen a conciencia los perfiles, sino que apliquen las políticas de Facebook como robots.

Estos analistas trabajan en diferentes equipos, divididos por idioma, en turnos de ocho horas. De cda equipo siempre tiene que haber alguien trabajando, es decir, horario 24/7, todo ello para recibir un salario mensual bruto de 4200 zlotys (unos 1.000 euros), más algunas compensaciones y bonus trimestrales y anuales, cuando Facebook paga 16.000 zlotys a Accenture por cada analista. Además hay analistas que trabajan para Facebook e Instagram al mismo tiempo, recibiendo perfiles de ambas redes sociales, por lo cual reciben el mismo salario. Se puede ver, una vez más, cómo esta gran empresa pone sus oficinas en países en los que pueden pagar salarios más bajos a sus trabajadores y cómo la dirección de esta multinacional se queda casi todos los beneficios de este negocio.

Por último puedo decir, que el racismo está profundamente intrincado en esta empresa, al menos en Varsovia, y en la inmensa mayoría de los casos solo se promocionan a puestos más altos a personas de nacionalidad polaca, aunque hayan realizado un peor trabajo y tengan menos experiencia que alguien de otra nacionalidad. Normalmente los analistas de la UE, si no han sido promocionados después de un año, se van de la empresa. El problema es para los analistas extra comunitarios que dependen de ese trabajo para tener los papeles que les permiten seguir viviendo en Polonia, lo que hace que tengan que aguantar todo tipo de injusticias, algo de lo que sus jefes son muy conscientes.

Supongo que la mayoría de las cosas no son solo característicos de esta empresa, pero creo que es importante denunciarlo, a pesar del miedo que te intentan inocular, ya que te repiten cada día que no puedes decir a nadie detalles de tu trabajo o tan siquiera el cliente para el que trabajas, e incluso te hacen firmarlo antes de entrar a trabajar.

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4 Comentarios
#29398 6:35 21/1/2019

Hola, interesante la descripción. Siempre había tenido ganas de saber cómo funciona la IA del chisme. Resulta tranquilizador saber que tanto algoritmo al final se traduce en los curritos de siempre.
Sí que hay algunos comentarios que pueden ser matizables, por ejemplo:
- Accenture seguramente cotice por ti en Polonia y esos costes sociales se los repercute a Facebook, de ahí que facturen más que tu sueldo.
- El racismo al que aludes no es tanto de la organización sino de la sociedad polaca que como habrás podido comprobar tiene sus cositas.
- El IRA marxista, lo que se dice marxista pues no lo es mucho.
- no me parece tan mal salario, de hecho Accenture pagaba menos hasta hace poco por tareas administrativas en España.
Lo dicho, agradecido por tu tarea de desentrañar el cerebro de la máquina.

Responder
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5
eU 3:52 21/1/2019

Sospecho que no es ésta la respuesta que esperan todos esos necios cobardes que preguntan retóricamente "¿Y os preguntáis por qué hay gente que vota a Vox?", pero es mucho más verosímil que cualquiera de las que intuyen.

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#29385 20:32 20/1/2019

Me alegro de haberme liberado de Facebook.

Responder
4
0
#29358 9:23 20/1/2019

Buena crónica

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0
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