Salamanca
Gabriel de la Mora: “Quieren suspendernos para que no podamos hacer nada con el caso Aceinsa”

Gabriel de la Mora, concejal de Ganemos Salamanca, ha sido juzgado por injurias y calumnias a la policía por denunciar las agresiones que varios agentes infringieron a vecinos de la localidad. Relaciona el desarrollo del proceso iniciado contra con el caso Aceinsa.

Gabriel de la Mora
Gabriel de la Mora, a la salida del juicio. Imagen de Ganemos Salamanca.

publicado
2018-11-16 11:55

Gabriel de la Mora, concejal de Ganemos Salamanca, fue ayer a juicio, acusado de injurias y calumnias a la policía por denunciar las agresiones que agentes infringieron en esta localidad a varios vecinos del barrio del Carmen durante la detención de un menor de edad. De la Mora afirma que el proceso contra él está relacionado con las querellas que su partido presentó contra el alcalde de la localidad, Alfonso Fernández Muñeco.

¿Qué pasó ese día?
Fue el 30 de agosto de 2015. Lo que sucedió es que vi una noticia de un medio de aquí, conservador… de la caverna, de un periodista que tiene filtraciones policiales y que es muy sensacionalista. El titular era “Una marabunta de personas agrede a la policía”, en un tono absolutamente racista, con comentarios contra los gitanos y una versión en la que una familia y un barrio entero a los que retratan de forma infrahumana atacan a unos policías indefensos. Ya me parecía rara la noticia, pero es un diario rancio de por aquí que solo saca sucesos.

Luego, a las horas, me llama un compañero que conocía de Amnistía Internacional, que me llamaba como abogado porque acababa de salir del calabozo y me cuenta su versión de los hechos: que los policías han pegado a las abuelas, a los nietos, a los sobrinos, le han detenido a él, que no pintaba nada, y a una amiga que pasaba por allí y no tenía nada que ver, y que encima han hecho rondas por todo el barrio para que todos los vecinos borraran las imágenes que habían grabado de los hechos, y encima les había acusado de agredirles. Me dijo que tenía unos vídeos y me enseña uno corto que había grabado y me dice que una vecina tenía otro mucho más largo en el que se veía todo.

Yo, después de esto, bastante indignado, colgué la noticia de 24 Horas, que es la versión policial, y digo “mentira, esto son dos policías con antecedentes de torturas, que han hecho esto y lo otro”. No tuvo repercusión ninguna, pero mi perfil, desde 2011, está seguido por la Policía Nacional, por la Policía Local y, desde que soy concejal, por todos los miembros del Partido Popular.

A los pocos días, la Confederación Española de Policía, sindicato de extrema derecha, manda un comunicado donde reproduce lo que yo digo y pide mi retractación pública. Pero eso ya produce que el mismo medio reproduzca y empiece a difundir esa información. Cuando pasa esto me doy una vuelta por este barrio y recojo testimonios de gente, que presenté en su día en la instrucción, para confirmar la versión, pero la gente poco a poco se ha ido echando para atrás porque tenía miedo, ya que la policía hizo muchas rondas por allí los días después. 

Pero la tensión con la policía siguió en aumento.
Me invitan a la fiesta de la policía como cargo político y allí hablé con el comisario superior y con el jefe máximo. Quedamos en que tendríamos una reunión para solucionar el asunto pero se indignaron tanto de que yo fuera a esa fiesta de la policía que el SUP mandó un comunicado en el que prácticamente decían que si me veían por allí me pegaban y me declaraban persona non grata y la CEP le pidió al Ayuntamiento que en el Pleno me reprobara y que si no me pondrían una querella, y me pusieron una querella criminal.

En un primer momento la Fiscalía no te acusó.
No, en un primer momento no acusó, dijo que era un problema de injurias y calumnias que dejaba entre las partes, y luego ya cuando la investigación estaba desarrollada, el fiscal dijo que ni siquiera estaban identificados los policías, y que, aunque lo estuvieran, había una libertad de expresión y no era punible. Pero por esas fechas nosotros presentamos varias denuncias penales contra el presidente del Partido Popular de Salamanca y de Castilla y León, alcalde de la ciudad, candidato a las Cortes, por prevaricación y tráfico de influencias. Y este procedimiento llegó a manos del fiscal, que no hizo nada, lo tuvo en su despacho cuatro meses. Nos personamos, siguió sin hacer nada. El juez de instrucción llamó a declarar a tres testigos del Partido Popular, y cuando transcurrieron los seis meses de investigación, el fiscal no pidió la prórroga de la instrucción y con la nueva ley tuvo que decidir con lo que tenía en la mesa, que eran las tres declaraciones, y archiva el procedimiento. Fue también cuando el fiscal suspende mi juicio, que inicialmente estaba programado para el 4 de octubre.

¿Crees que hay relación entre estas querellas que pusisteis contra Alfonso Fernández Muñeco y tu juicio por injurias y calumnias?
Yo creo que suspendieron el primer señalamiento del juicio porque iban a archivar lo gordo, que era esta denuncia por malversación y tráfico de influencias, el caso Aceinsa. Y, como es responsabilidad de la fiscalía, que no ha hecho nada, ha dicho de suspendernos para que no podamos hacer nada. Este es el trasfondo político, es el primer acto de campaña electoral.

Ahora la fiscalía ha cambiado de parecer y ha pasado a pedirte un año de cárcel, cuando antes no pedía condena para ti.
Sí, y la policía me pide dos años, y 22.800 euros y la inhabilitación política.

¿Cómo ha ido el juicio?
De primeras quisieron traer un testifical de un funcionario de prisiones de Estremera que no sabemos ni quién es y en el mismo día del juicio han presentado dos testigos: una sobrina de un policía y un amigo de otros policía, que dicen que al ver los comentarios de uno y las fotos de otros pudieron reconocerles a tío y a amigo. Eso es lo que le ha valido al fiscal para cambiar el criterio, ahora dice que como sí que son identificables, se cumplen los requisitos del tipo penal.

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