El automóvil de soya y cáñamo de Henry Ford: mitos y verdades

Analizamos los mitos y las verdades detrás del famoso automóvil hecho de soya y cáñamo ideado por Henry Ford en 1941

Esteban Lleonart

publicado
2018-03-16 11:07:00

Seguramente muchos han leído por ahí, o alguien les ha contado sorprendido, que Henry Ford, el padre de la cadena de producción y fundador de una de las principales empresas automotrices, inventó un automóvil hecho de cáñamo. Las historias quizás varíen: algunos dicen que se trataba de un vehículo hecho 100% de cáñamo y andaba con biocombustibles, mientras otros aseguran que el lobby de la industria de los plásticos es lo que acabó con su producción. Como suele suceder, la internet es una peligrosa fuente de información, y en todo ámbito los bulos abundan. Esta no es la excepción, y alrededor de una real creación de Ford, se ha tejido una tela de mitos que cubre unos cuantos hechos reales. Veamos qué podemos saber realmente sobre el mítico Ford “Soybean”.

Vamos a lo que sí es cierto: Henry Ford presentó el 13 de agosto de 1941 un automóvil con carrocería bioplástica que utilizaba, sí, fibras de cáñamo. Lo hizo en una feria comunitaria cercana a las oficinas de la Ford Motor Company en Dearborn, Michigan. Tanto la fórmula de ese compuesto como el prototipo del carro se han perdido, pero un artículo de la época sostiene que su fórmula incluía habas de soya, trigo, cáñamo y lino, mientras que otro asegura que contenía trigo, cáñamo y sisal. Sin embargo, su diseñador, Lowell E. Overly, ha dicho que en realidad se trataba de fibra de soya en resina fenólica, impregnado con formaldehído. De ahí que se lo conozca popularmente como el “Automóvil Haba de Soya”, y solo en años recientes comenzó a ser conocido por su contenido de cáñamo, que, de estar presente, habría sido en una proporción más bien baja.

Bueno, pero entonces, seguro que sí podía correr con biocombustibles hechos con cáñamo, ¿no? Pues, no, tampoco. Tenía un motor V8 “Flathead” de 60 caballos de fuerza.

Ahora bien, todo esto no es para vilipendiar el automóvil de Ford, que de hecho tenía muchas cualidades. Estaba hecho de acero tubular, con 14 paneles de bioplástico como cobertura. Gracias a esto, pesaba aproximadamente 907 kilos, unos 453 menos que un auto de metal. Según Ford, el material era además extremadamente duro, como muestra un famoso video en el que lo golpea con un hacha, que rebota espectacularmente. Ese auto, sin embargo, no era el “Soybean”, sino su propio vehículo personal, con una cajuela de bioplástico instalada. Ah, y el hacha tenía el filo cubierto por una funda de goma. Al fin y al cabo, Ford sabía de la importancia de dar un buen show.

Claro que incluso las exageraciones se basan en realidad. Henry Ford había proclamado ya su intención de integrar la agricultura con la producción automotriz, y se pronunció a favor del uso del cáñamo como materia prima. Había también experimentado con biocombustibles. Dijo Ford: “El combustible del futuro vendrá de frutas como los zumaques que hay junto al camino, o las manzanas, o las hierbas, el serrín… casi cualquier cosa. Hay combustible en cada pieza de materia vegetal que puede ser fermentada. Hay suficiente alcohol en un acre de patatas para impulsar la maquinaria que cultiva los campos por cien años”.

El 7 de diciembre de 1941, luego del ataque a la base militar de Pearl Harbor, Estados Unidos entró a la Segunda Guerra Mundial, lo que llevó a que se detuviese la producción de vehículos civiles, y con ella, se perdió también el automóvil de bioplástico. Dada la destrucción del prototipo y el hecho de que nunca se avanzó (hasta años más recientes, en los que sí comenzaron a aparecer automóviles propulsados por biodiesel o con carrocerías de bioplástico, e incluso modelos como el Alfa Romeo Giulia o el Peugeot 308 utilizan en la actualidad fibra de cáñamo en sus tableros y paneles), muchas teorías conspirativas surgieron sobre el rol del gobierno estadounidense o del lobby petrolero en la desaparición del automóvil de cáñamo (que en realidad era más de soya).

Lo cierto es que, si bien algunos, como el famoso activista cannábico Jack Herer, afirman que empresas como DuPont o el magnate del papel William Randolph Hearst tuvieron que ver con la prohibición del cannabis, no hay pruebas de una conexión entre ellos y el automóvil de Ford. El sueño del automóvil de bioplástico se frustró posiblemente por razones económicas y de contexto histórico, pero hoy, de la mano de nuevas investigaciones y tecnologías, la industria automotriz de nuevo experimenta y usa, como Ford predijo, productos del campo en la producción, y sí, eso incluye al cáñamo.

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