Urbanismo
Bilbao, la fábula posmoderna (I): Las claves de la regeneración urbana

El modelo de regeneración de Bilbao se articula en torno al planeamiento territorial urbano y metropolitano y las grandes operaciones urbanísticas, un modelo de ciudad que ha generado un centro renovado y dinámico, espacio privilegiado de las élites locales y de visitantes foráneos, y una periferia ajena al impulso regenerador

Nuevo Bilbao
El puente de Calatrava en el "nuevo Bilbao". Ekaitz Cancela

publicado
2018-05-14 20:23

Al igual que en muchas otras ciudades industriales de su entorno, las tres últimas décadas han sido un periodo de transformaciones fundamentales y de enorme alcance en Bilbao y su área metropolitana. En estos años, el Bilbao industrial que emerge desde mediados del siglo XIX se ha transmutado dejando paso a un nuevo modelo de ciudad que, aunque mantiene importantes elementos de continuidad, busca adecuarse a las nuevas condiciones de la producción y la demanda y a los cambios en los modos de vida. La extraordinaria metamorfosis física y funcional de Bilbao forma parte de los procesos de reestructuración del modelo urbano-industrial y la transición hacia una nueva economía post-fordista basada en el conocimiento a escala global. Este prolongado proceso de transformación se ve apuntalado por las numerosas iniciativas y estrategias promovidas desde distintos ámbitos institucionales y privados para impulsar una dinámica de reajuste y proyección de Bilbao como una nueva metrópoli post-industrial globalizada.

La primera parte de este periodo, que se extiende desde mediados de los años 70 hasta finales de los 80, está marcada por la desindustrialización y el declive urbano, un proceso agravado además por la parálisis y ausencia de estrategia tanto pública como privada. Esa larga década de inmovilismo y atonía deja paso, a principios de los 90, a una etapa de reestructuración urbana impulsada y coordinada por el sector público a través de un amplio abanico de propuestas y proyectos que convergen en torno a un objetivo fundamental: la regeneración urbana, convertida en el eje neurálgico de la intervención pública en la ciudad. En esa etapa, el urbanismo refundado del gran proyecto para la ciudad pasa a ser el protagonista indiscutible de la transformación radical no sólo del entorno físico y construido de Bilbao sino de su funcionalidad y especialización urbana. Como resultado de estas iniciativas, en poco menos de una década, la capital bizkaina pasa de ser considerada un arquetipo de metrópoli de antigua industrialización en declive a convertirse en la nueva “Meca del urbanismo” cuya imagen de marca es el Museo Guggenheim inaugurado a finales de 1997.

A principios de los 90 comienza una etapa de reestructuración urbana impulsada por el sector público a través de un amplio abanico de proyectos que convergen en torno a un objetivo fundamental: la regeneración urbana

El proceso de regeneración urbana de Bilbao se difunde a nivel internacional como un éxito rotundo, ejemplo de “buenas prácticas” urbanísticas y modelo para otras metrópolis afectadas por la desindustrialización y el declive urbano. El “efecto Bilbao” o “efecto Guggenheim”, según se prefiera, ha entrado de lleno en la jerga urbanística global para describir un fenómeno insólito y extraordinario de revitalización urbana. Y, aunque la estrategia desplegada en Bilbao esta lejos de ser una aportación genuinamente original o innovadora, la velocidad, intensidad y espectacularidad de su metamorfosis proyecta un espejismo difícil de resistir.

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El modelo de regeneración de Bilbao se articula en torno a tres ejes instrumentales: el primero, el planeamiento territorial urbano y metropolitano, al servicio de la regeneración, que tiene como fundamento la renovación física del “chasis” urbano a través del aprovechamiento urbanístico de las oportunidades generadas por los espacios liberados por la desindustrialización y la reforma de infraestructuras portuarias y ferroviarias, convertida en condición indispensable para la revitalización de Bilbao.

El segundo puntal de la estrategia de regeneración de Bilbao son las grandes operaciones urbanísticas y de infraestructuras, verdadero eje vertebrador del modelo de regeneración en Bilbao, que se ponen en marcha a finales de la década de los 80, permitiendo la captura de plusvalías y la puesta en valor de suelos funcionalmente obsoletos y degradados, como soporte de grandes proyectos urbanos. La reconversión de esas “áreas de oportunidad”, a partir de proyectos emblemáticos y arquitecturas estelares, se considera instrumental para crear las nuevas condiciones materiales (áreas de nueva centralidad) para acoger nuevos usos y funciones dinamizadoras y relanzar una nueva fase de crecimiento urbano.

En Bilbao el sector público ha emulado a través de sociedades de gestión urbanística el funcionamiento del sector privado, identificando las oportunidades, rentabilizando las inversiones y recuperando las plusvalías resultantes

En Bilbao, este urbanismo de proyectos se inicia en la década de los 90 con el desarrollo de un conjunto de actuaciones singulares relacionadas con las grandes infraestructuras portuarias y ferroviarias, que viabilizan física y financieramente las operaciones urbanísticas: la construcción del metro y la remodelación del ferrocarril de cercanías, la expansión del puerto y las operaciones conectadas de reforma ferroviaria, y la nueva terminal del aeropuerto. Estos proyectos se completaban con importantes inversiones en otras infraestructuras, en particular el plan integral de saneamiento de la Ría y el Museo Guggenheim. Estos grandes proyectos se conciben como condición previa para la reconversión y puesta en valor de las “áreas de oportunidad” y como la base material sobre la que desarrollar las operaciones específicamente urbanísticas, convirtiéndose, de hecho, en el eje vertebrador de la regeneración urbana al mismo tiempo que son incorporados a las campañas de promoción y marketing como símbolos del “renacimiento” urbano de Bilbao. Grandes infraestructuras y proyectos conforman el núcleo estratégico de la regeneración urbana en el marco de un urbanismo al servicio del reajuste económico, físico y funcional metropolitano.

El tercer eje de la regeneración de Bilbao es la adopción de un modelo de gestión competitiva y emprendedora orientado por la búsqueda de una mayor agilidad, flexibilidad, eficacia y rentabilidad; un modelo de urbanismo concertado en el que el éxito de los grandes proyectos y operaciones urbanísticas se sustenta sobre la coordinación, la cooperación y la colaboración entre diferentes escalas de las administraciones públicas. Es un modelo de gobernanza en el que el sector público emula, a través de estas sociedades de gestión urbanística, el funcionamiento del sector privado, identificando las oportunidades, rentabilizando las inversiones y recuperando las plusvalías resultantes. Los ejemplos de Bilbao Ría 2000 y de Bilbao Metropoli 30 ilustran el surgimiento de ese nuevo modelo de gobernanza urbana que incorpora cambios significativos en las formas de actuación y regulación urbanística y que definen el marco de lo que llamamos la Nueva Política Urbana.

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Esta etapa de regeneración y reinvención urbana se da por concluida a principios de la década actual cuando Bilbao, presuntamente, estaría dando los primeros pasos de su particular “revolución del conocimiento”, una refundación de su modelo urbano en términos menos urbanísticos y más socioeconómicos y funcionales. Así, tras dos décadas de fuertes inversiones e intervenciones a escala municipal y metropolitana, el proceso de regeneración urbana de Bilbao se presenta como consolidado y se inicia una nueva reflexión estratégica que propone aprovechar el dinamismo de la revitalización y avanzar hacia la construcción de una Metrópoli World-Class en la Sociedad del Conocimiento. En esta perspectiva, el futuro de Bilbao es el de las ciudades que se preparan para liderar la Sociedad del Conocimiento; la nueva visión es hacer de Bilbao “una ciudad donde los sueños se hacen realidad” propulsada por los éxitos de la metamorfosis urbanística y su establecimiento como modelo de ciudad, referencia internacional reconocida por múltiples premios y nominaciones diversas (“ciudad de la cultura”, “ciudad del diseño”, “ciudad de la ciencia y la innovación”, etc.). Las personas, las actividades y el atractivo de la metrópoli son los elementos centrales de la reorientación estratégica que tienen como soporte y referencia fundamental la innovación, el conocimiento, la creatividad, el capital humano, etc.

Ahora bien, los efectos del modelo de regeneración urbana de Bilbao son diversos y complejos. Por una parte, la mutación física, urbanística, de la ciudad es, sin lugar a dudas, extraordinaria por su alcance, intensidad y su velocidad pero, sobre todo, por su capacidad para revertir un largo proceso de declive físico y funcional y resurgir como un ave fenix de entre las cenizas de la desindustrialización, el declive y el deterioro físico, ambiental, socioeconómico y funcional y reinventarse como una ciudad dinámica, innovadora, vanguardista, cultural, cuasi-global, etc. La imagen de éxito de la revitalización de Bilbao, compactada y asimilada al efecto Guggenheim, convenientemente enmarcada por un agresivo marketing urbano cimentado en la proliferación de arquitectos estrella y arquitecturas espectaculares, ha calado hondo tanto a nivel interno, promoviendo un patriotrismo urbano renovado, como externo, dado el reconocimiento internacional y atractivo creciente de la ciudad.

Tras las luces del nuevo Bilbao y la retórica triunfal, aparecen las sombras de un modelo que ha consolidado un centro renovado y dinámico, espacio privilegiado de las élites locales y de visitantes foráneos y una periferia ajena al impulso regenerador

Sin embargo, oculto tras las luces del nuevo Bilbao y la retórica triunfal, aparecen las sombras de un modelo que ha consolidado una regeneración a dos velocidades, con un centro renovado y dinámico, espacio privilegiado de las élites locales y de visitantes foráneos y una periferia (especialmente los barrios altos) ajena y de espaldas al impulso regenerador de las décadas de los 90 y 2000 y duramente castigada en la última etapa por la crisis económica. Un modelo que pese a la materialización de áreas de nueva centralidad y de clara recuperación física y ambiental, no ha sido capaz de impulsar una reconversión económica y funcional, una nueva base productiva urbana que sustente la creación y distribución de riqueza y bienestar para la población bilbaína; un modelo que pese al triunfalismo y la retórica del éxito anticipado tiene en la operación Abandoibarra un ejemplo claro del fracaso de la estrategia direccional y su transformación, por la lógica del mercado inmobiliario, en un espacio predominantemente residencial y de infraestructuras culturales al servicio de los sectores más privilegiados de la ciudad.

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