Centrales nucleares
FEAN y MIA presentan denuncia contra el ATI de Almaraz

El Foro Extremeño Antinuclear (FEAN) y el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA), han presentado una denuncia contencioso administrativa contra la autorización del ATI de Almaraz. Basan la misma en la ausencia del imprescindible estudio de impacto transfronterizo y sostienen que el ATI no es imprescindible para el funcionamiento de Almaraz.

Central de Almaraz, cerca de la frontera con Portugal
Central nuclear de Almaraz, en Extremadura. Fotografía de José Carlos García

publicado
2018-07-06 21:00

Tras la denegación del Recurso de Alzada contra la autorización del ATI (Almacén Temporal Individualizado) de Almaraz, interpuesto en su día por el Foro Extremeño Antinuclear (FEAN) y el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA), estas organizaciones han presentado ahora una denuncia contencioso administrativa contra la autorización de dicho ATI. Los argumentos fundamentales en los que se basa la misma se centran en la ausencia de un estudio de impacto transfronterizo y en que no se tuvieron en cuenta las alegaciones de Portugal, así como en la consideración de que el ATI en absoluto resulta imprescindible para el funcionamiento de la central hasta el fin de su permiso de explotación.

Añaden las organizaciones antinucleares que una instalación como el ATI , construida al lado del embalse de Arrocampo (que desagua en el río Tajo) constituye un evidente riesgo de contaminación radiactiva en caso de escape a dicho río, que se convertiría así en un vector de transmisión de la radiactividad a Portugal. En atención a este extremo, mantienen la necesidad de una consulta al país vecino. De acuerdo a este planteamiento, su gobierno y ciudadanía deberían haber tenido la oportunidad de formular sugerencias y alegaciones al proyecto y a su estudio de impacto ambiental desde el primer momento, extremo obligado por varios acuerdos internacionales (Aarhus, Kiev, Espoo) y Directivas Europeas. Los depósitos de residuos de alta actividad se contemplan específicamente en dicha legislación internacional y el gobierno portugués se dirigió al ejecutivo español, al menos en dos ocasiones, pidiendo información y manifestando sus deseos de participar en el proceso de licenciamiento del ATI.

Los argumentos fundamentales en los que se basa la misma se centran en la ausencia de un estudio de impacto transfronterizo y en que no se tuvieron en cuenta las alegaciones de Portugal

El riesgo de impacto sobre Portugal es manifiesto, como demuestra la fuga radiactiva que se produjo, ya en 1970, de la antigua Junta de Energía Nuclear en Madrid. En aquella ocasión, el agua contaminada se fugó por el alcantarillado, alcanzó el Manzanares, el río Jarama, el Tajo y fue detectada en Lisboa. Tras la protesta del gobierno portugués, a éste sólo le fue permitido concurrir a la fase de alegaciones, no pudiendo hacerlo ni en la fase de sugerencias del proyecto ni en el estudio de impacto ambiental.

el permiso para construir el ATI debe ser considerado ilegal y, por tanto, revocado, recordando que el problema de los residuos radiactivos sólo se resolverá con un amplio consenso social y político

El ATI, afirma el movimiento ecologista, no es imprescindible para el funcionamiento de la central hasta el fin de su permiso de explotación, puesto que las piscinas de combustible gastado de Almaraz I y II podrían tener capacidad de almacenamiento hasta las fechas de enero de 2022 y de enero de 2023, respectivamente, si se hubieran usado apropiadamente. En efecto, es habitual que los operadores de las centrales nucleares españolas ocupen el espacio de las piscinas depositando piezas y elementos metálicos que no necesitan ser almacenados en las mismas, pudiendo guardarse en seco, y consiguiendo de esta manera que se alargue su duración efectiva. Este uso inapropiado de las piscinas se realiza con el fin de abaratar costes y en la confianza de que el Estado proveerá alguna solución para el almacenamiento de los residuos de alta, como el Almacén Temporal Centralizado (ATC), instalación que ha generado un amplio rechazo social y político que ha conseguido que, por el momento, se encuentre paralizada.

Subrayan el MIA y la FEAN que el permiso para construir el ATI debe ser considerado ilegal y, por tanto, revocado, recordando que el problema de los residuos radiactivos sólo se resolverá con un amplio consenso social y político que, a su vez, únicamente podrá alcanzarse tras el compromiso de no prolongar la vida de las centrales nucleares.

1 Comentario
#21036 16:26 26/7/2018

buen artículo, pero esa foto no es de la central nuclear de Almaraz, actualizarla.
Un saludo

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