“Es peligroso hacer una lectura romántica de la guerra, que siempre es dolorosa y cruel”

En su tesis “Representación de la Memoria Histórica Vasca en la prensa”, la investigadora Eztizen Miranda analiza cómo se ha interpretado el pasado en algunos medios de comunicación del País Vasco.

Eztizen Miranda
Eztizen Miranda, periodista e investigadora. Kike Oñate

publicado
2017-08-17 09:23:00

Eztizen Miranda Bernabé (Berango, 1983) es doctora en Comunicación por la Universidad del País Vasco (EHU-UPV), donde ejerce como periodista e investigadora. Ha trabajado en documentales como La semilla de la verdad y Testigos de la memoria sobre las primeras fosas exhumadas en el Sáhara Occidental. Su interés por la Comunicación y los Derechos Humanos le han llevado a trabajar y publicar, recientemente, su tesis doctoral Representación de la Memoria Histórica Vasca en la prensa, escrita en euskera e inglés.

¿Qué entiende por Memoria Histórica y qué período abarca el trabajo que ha realizado al respecto?
La memoria histórica es la interpretación del pasado basándonos en los intereses del presente. Esta es una definición muy general del concepto como tal. El periodo histórico que yo trato de recuperar es desde el golpe de Estado de 1936, la guerra que vino después, ya que éste no triunfó, y la posterior dictadura de casi 40 años. Más concretamente analizo la represión y la violación de derechos humanos, tanto en el golpe de estado, como en la guerra y la posterior dictadura.

Por lo tanto, el estudio que hace terminaría a finales de los 70, en plena Transición.
Ya que todas las investigaciones tienen que tener un principio y un final, diré que es el año 1979. Sin olvidar que hubo otro golpe de Estado en 1981, aunque fallido, y recordando todas esas violaciones de derechos humanos y asesinatos que hubo durante el proceso de la Transición.

Muchos de los jueces que trabajaron de la mano del dictador siguieron ejerciendo hasta hace poco o todavía lo hacen
Ese momento de cambio entre la dictadura y la democracia se consolidó con la construcción de un relato, al que se ha llamado Cultura de la Transición y que tras el 15M se ha visto por primera vez cuestionado. ¿Cree que podemos hablar de una Transición?
No creo que hubiera una Transición, porque no ha habido justicia transicional. Fraga, ministro de Franco, además de ser uno de los responsables de la masacre en Gasteiz, fue uno de los fundadores de Alianza Popular, lo que después sería el Partido Popular. Muchos de los jueces que trabajaron de la mano del dictador siguieron ejerciendo hasta hace poco o todavía lo hacen. Lo que conocemos como Audiencia Nacional es lo que antes se llamaba el Tribunal de Orden Público, una herramienta de represión legal del régimen.

¿Qué trata en su tesis?
En mi caso, analizo un periódico en concreto, que es el Gara, donde he podido observar que la interpretación que hacen del pasado está condicionada. Sin embargo, no creo que haya una memoria histórica falsa. Habrá casos en los que sí se quiera manipular deliberadamente el pasado, pero por norma general, se trata más de algo que hacemos inconscientemente.

Fue una época muy dolorosa, pero sobre todo muy complicada. Desde el periodismo tendemos a simplificar, pensando que eso va a ayudar a entender el contexto, aunque muchas veces esa simplificación, lejos de ayudar a entender el pasado, lo difumina. También tendemos, muchas veces, a hacer una lectura romántica de la guerra, y aunque sea cierto que muchos murieron defendiendo lo que era justo, una guerra siempre es una guerra: dolorosa y cruel. Es importante no olvidar eso.

Lo que he podido encontrar en mi análisis sobre el diario Gara es que éste hace una lectura del pasado basada en intereses del presente, o lo que es lo mismo, basada en la línea ideológica del periódico que está muy ligada a la izquierda abertzale. Por ejemplo, se le da mayor importancia a ese pasado de Acción Nacionalista Vasca (escisión no religiosa del PNV) que al del Partido Socialista Obrero Español o del propio Partido Nacionalista Vasco. Lo interesante sería ahora analizar otros medios para confirmar si efectivamente esto para en todos los medios, que mucho me temo es así.
Desde el periodismo tendemos a simplificar, pensando que eso va a ayudar a entender el contexto, aunque muchas veces esa simplificación, lejos de ayudar a entender el pasado, lo difumina
¿En qué ha consistido la metodología utilizada?
La metodología de la tesis se basa en el análisis de contenido y de discurso del diario Gara. Es cierto que también hago grupos de discusión con otros periodistas de diferentes medios como EiTB, la revista Argia, el Berria, Diario Noticias y algún freelance de El País. Con estos periodistas quise mostrar cuál es la visión del profesional, del informador, qué pensaba sobre cómo se comunicaba respecto a la Memoria, qué tratamiento se le había dado en sus medios y cómo veían a los otros. También hablé con profesionales del mundo de la arqueología y la antropología social que trabajan en la recuperación de la memoria.

¿Por qué decidió centrarse únicamente en un medio?
Cuando empecé esta investigación, en el año 2010, mi primera idea era hacer una comparación entre diferentes periódicos, pero me di cuenta de que no había habido ninguna investigación de base. Como la memoria histórica era y sigue siendo un tema de actualidad, vi la necesidad de hacer un primer análisis en profundidad de un discurso concreto para poder analizar todo el proceso del tratamiento de este asunto.

Como ya hemos dicho, la memoria histórica es la interpretación del pasado basándonos en los intereses de hoy en día. Yo quería ver cómo los intereses de cada período de tiempo afectaban en el discurso del pasado. He analizado doce años, si me ponía a comparar varios medios en un trabajo con un período de análisis tan amplio hubiera sido una barbaridad. Tengo más de 1.100 noticias de un mismo periódico, lo que supondría una locura a la hora de ser analizado, por eso decidí apostar todo a un único medio. Así he podido comparar hasta qué punto afecta el contexto sociopolítico en el discurso de la Memoria y cómo evoluciona.

Y dentro del amplio panorama informativo vasco, ¿por qué una tesis sobre el diario Gara?
Quería analizar todo Euskal Herria desde el año 2000 al 2012 y el único periódico que lo hace es Gara, porque cerraron Egunkaria y hubo varios meses en los que no hubo publicaciones. Aunque luego vino el Berria, yo ya tenía un período breve de tiempo que no podría investigar. Importante destacar que a los once años salió la sentencia judicial en la que se dice que no había motivos para cerrarlo, pero ya era tarde.

¿Analiza el papel que tienen los partidos actuales respecto a la Memoria Histórica en Euskal Herria?
Dentro del periódico sí que analizo cuál es la representación de los partidos. Hay toda una metodología de análisis cuantitativo de contenido y cualitativo en referencia al discurso. La presencia y la voz de los diferentes partidos políticos dentro del periódico. Una cosa es que se les mencione y otra es que esa persona tenga voz. De hecho, una de las conclusiones es que el Partido Popular aparece, pero no tiene voz. Lo mismo ocurre con el resto.

Una de las cosas que me interesaba de todo esto era poder ver cómo se ha gestionado toda esa multi-identidad que tenemos en Euskal Herria. Porque estamos hablando del conflicto de 1936, pero después vino otro.

¿Cree que le caerán críticas por haber hecho este análisis?
Críticas siempre hay y son buenas, siempre que sean constructivas y no destructivas, claro. Pero tiene que haberlas, si no, no hay evolución.

Más allá del tema central de su estudio, ¿destacaría alguna observación acerca del tratamiento informativo del periódico?
No se le ha dado visibilidad a la mujer, cuando este medio, Gara, dice que las mujeres deben tener presencia, que hay que luchar por ellas, etc… La imagen general que se ofrece de la mujer, analizando todos estos años, es de víctima. No se le da el valor que realmente tuvo. Es cierto que durante la guerra se las echó del frente, pero estuvieron haciendo otro trabajo enorme en la retaguardia, cuidando de las familias y trabajando en la industria militar. Por ello, creo que debemos analizarlo con una visión de género, y en este caso no se ha hecho.

Trabaja de forma altruista con el equipo de exhumaciones de la Sociedad de Ciencias Aranzadi que está comandado por el conocido antropólogo forense Francisco Etxeberria. ¿De qué manera le ha influido a la hora de hacer la tesis?
Sin ninguna duda me ha influido mucho. En un principio estuve trabajando sobre la espectacularización de los medios, pero por casualidades de la vida un día me puse en contacto con la Sociedad de Ciencias Aranzadi y terminé en una exhumación en el fuerte de San Cristóbal en el monte Ezkaba, Navarra, donde estaban recuperando varios cuerpos.

Estando allí, hablé con los familiares de uno de los desaparecidos que estaban exhumando. En ese momento yo no tenía ni idea sobre la historia de la Guerra de 1936 más allá de las ideas generales.

Sin embargo, al escucharles, empecé a ver los restos de otra manera. De repente, esos huesos recobraron vida. Era una persona que fue privada de su libertad y que después murió por las pésimas condiciones en las que se vivía en ese penal. Me impactó muchísimo.

También dio la casualidad de que otro investigador presente llevaba el Gara, y empezamos a conversar sobre los medios y cómo estos lo estaban tratando. Fue entonces cuando pensé en cambiar el tema de la tesis. Se lo propuse a mi director y nada más leerlo me dijo: “Me encanta”.

Y tras decidir definitivamente el asunto, decidió colaborar con la Sociedad de Ciencias de Aranzadi.
Sí. Como decía, yo no sabía nada sobre memoria histórica, guerra o represión. Por ello, les pedí poder colaborar. Si tenía que hablar sobre un movimiento por la recuperación de la Memoria, veía imprescindible conocerlo desde dentro. No me valía con leer libros. Tenía la necesidad de hablar con familiares y técnicos para saber por qué era tan importante recuperar la memoria histórica.

Presenta la tesis en dos idiomas, euskera e inglés. ¿Hay alguna razón especial?
Quería hacer la tesis con “mención internacional”. Siempre he estudiado en euskera y, cuando acabé la carrera, estuve en Escocia aprendiendo inglés. Después ingresé en la Universidad de Aberdeen, y me puse a estudiar un Master relacionado con la Globalización. Me gustó mucho el funcionamiento académico de esa universidad y eso me animó a mantener el contacto con el extranjero. Si la escribía en inglés era una manera de poder darla a conocer fuera.

En 2013, estuve tres meses en Boston, dentro de un grupo de investigación pro Derechos Humanos y Comunicación, muy relacionado con lo que hacía. Por eso quería hacerlo también en inglés, para darles a mis compañeros el resultado de lo que había hecho. Muchos ya la han leído y están encantados. De hecho, en julio fui a presentarla allí y espero poder seguir trabajando con ellos.

Y, ¿por qué en euskera? Me parece que como euskaldun es mi obligación aportar algo de calidad en mi idioma. Ya publicaré artículos en castellano. Es importante que se de relevancia en el mundo académico al euskera. Si estamos en la Universidad del País Vasco y no somos nosotros los que escribimos en euskera, ¿quién lo hará?

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