Editorial
La prueba de la verdad de Pedro Sánchez

La verdadera prueba de las capacidades y la independencia de Pedro Sánchez no pasaba por un software que detecta plagios sino por la negociación bajo cuerda con Arabia Saudí.

Pedro Sánchez -Moncloa
Foto de La Moncloa del presidente Pedro Sánchez.

publicado
2018-09-25 06:00

Un polígrafo digital, un algoritmo para la identificación de plagios, ha protagonizado la información política del mes de septiembre. Saber si la tesis de Pedro Sánchez era original se ha convertido en asunto de Estado. El polígrafo digital supone una advertencia entre chusca y tétrica a las universidades. Solo en manos de las máquinas podremos estar seguros de que no se ha producido un pasteleo académico. Te tienes que reír, como dicen los jóvenes.

La verdadera prueba de las capacidades y la independencia de Pedro Sánchez no pasaba, sin embargo, por el detector de tesis. A principios de septiembre, el Ministerio de Defensa de Margarita Robles lanzaba un mensaje de alcance interno e internacional. Defensa anunciaba la cancelación de un contrato de 400 bombas con destino a Arabia Saudí. El Gobierno primaba los derechos humanos y el derecho internacional sobre las decisiones comerciales. El contexto, el conflicto de Yemen. Miles de muertos, millones de desplazados, cinco millones de niños y niñas en situación de hambruna.

Un día después de la valiente decisión de Margarita Robles, el mandatario de facto del régimen saudí, Mohammed Bin Salman, enviaba un mensaje al Gobierno. La anulación del contrato de las bombas acarrearía la suspensión de dos contratos: el llamado Typhoon, que se ejecuta en Getafe (Madrid), y los barcos de guerra Avante 2200 que se construirán en los astilleros de Cádiz, Ferrol y Cartagena.

Menos de diez días después, el Gobierno se veía obligado a rectificar. Las bombas serán enviadas. Las corbetas del contrato del siglo de Navantia serán construidas. El trabajo en la bahía de Cádiz quedará garantizado y se postergará indefinidamente —o nunca se tendrá— el necesario proceso para la reconversión de los viejos astilleros de Bazán, hoy Navantia.

El Ejecutivo de Sánchez ha cambiado el rumbo para evitar un conflicto diplomático con Arabia Saudí. Los artífices de ese cambio de política, según ha publicado el diario económico francés La Tribune, son los dos reyes de España, el emérito y el rey Felipe VI. Ambos realizaron labores diplomáticas, a petición de Sánchez, para que la pradera de las relaciones con Bin Salman no se incendiase.

A la portavoz del Gobierno, Isabel Celáa, y al ministro de Exteriores, Josep Borrell, les quedó la tarea de explicar a la opinión pública que las bombas son de precisión láser, omitiendo que la decisión de venderlas es ilegal si se tiene constancia de que se van a lanzar en un conflicto exterior a las fronteras saudíes. Paso atrás en materia de derechos humanos y de mínima decencia para un Gobierno que había generado expectativas en ese sentido.

La paranoia mediática alrededor de la tesis de Sánchez tiene un sentido. Es cierto que el chalaneo académico, el reparto de prebendas y, en definitiva, la corrupción que genera la falsificación de competencias y títulos, son un tema de importancia. Quizás también lo es que el tema de la tesis fuera la diplomacia económica, que su Gobierno ha puesto en práctica por delante de los derechos humanos.

A estas alturas de la película, nos conformamos con que nuestro Gobierno —no formado por puros y anacoretas— no favorezca el exterminio de población civil. Con que no nos convierta en cómplices pasivos de la muerte de miles de personas. Sánchez ha fallado en ese test, de un alcance ético superior a cualquier otra prueba. Y lo que queda, más allá del reproche político, es una tristeza y un derrumbe moral que ningún algoritmo puede sondear. 

Yemen
Contra las bombas: malos tiempos para el internacionalismo

Que el flamante ministro de Exteriores, el presidente socialista del ‘no es no’, y el más anticapitalista de los alcaldes de España hayan aceptado el límite de lo posible en el caso de la venta de armas a Yemen es el peor de los fracasos.

Relacionadas

Editorial
No va a ser una huelga general

La movilización impulsada por ELA y LAB en octubre, y vestida con el atrezo de la Carta de los Derechos Sociales de Euskal Herria, ha tenido el mérito de sorprender a todo el mundo.

Editorial
Política contra los zascas

El acuerdo de coalición alcanzado en enero necesita de buenas noticias para que el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos no sucumba ante el hostigamiento que han planteado las élites.

Editorial
Júntate con tus amigas

Tras un año en el que hemos sentido tanto frío, habrá que juntarse con nuestras amigas en 2020, a ver qué se nos ocurre.

0 Comentarios

Destacadas

Iglesia católica
La punta del iceberg desmembrado

La Asociación de Víctimas de Abusos en centros religiosos de Navarra celebró el viernes 14 de febrero las primeras jornadas de pederastia eclesiástica, a las que acudieron abusados de varias regiones y con los que acordaron crear la Federación estatal de víctimas. Desde la creación de la asociación hace diez meses, 32 personas han hecho público su caso.

Educación
“La posesión es una manera muy perversa de pensar en otra persona”

Psicólogo, profesor e investigador, Lucas Platero recuerda que la Educación ha sido siempre un lugar en disputa y pide al Gobierno de coalición le pide que sea valiente, porque se pueden hacer políticas públicas queer, antirracistas y feministas. O, al menos, intentarlo.

Servicios de inteligencia
La mayor operación de espionaje de la historia

Las agencias de inteligencia alemana y estadounidense espiaron a más de cien países, entre ellos España, durante décadas, hasta los años 90. Torturas, asesinatos, ataques terroristas fueron ignorados si servían a sus intereses.

Antiespecismo
Primer plato: sufrimiento animal

El movimiento Animal Save busca la transición alimentaria frente a las macrogranjas y mataderos, que sacrifican 95 millones de animales al año en el País Valencià.

Gentrificación
La cultura de club en Berlín, contra las cuerdas por la gentrificación

La subida de alquileres se está llevando por delante una de las señas de identidad de Berlín: la cultura de clubs y su célebre vida nocturna. Quienes ven en las discotecas berlinesas meros lugares de ocio probablemente desconocen su dimensión socioeconómica.