Partidos políticos
Ciudadanos pierde el centro en su apuesta por la inestabilidad

Albert Rivera ha descartado hasta ahora entenderse con el PSOE de Pedro Sánchez, un hecho que ha escandalizado a uno de sus fundadores y a parte de las estructuras de poder que hicieron crecer a Ciudadanos.

Noche electoral Ciudadanos 26M selfie
Selfie de los líderes de Ciudadanos en su sede en Madrid. David F. Sabadell

publicado
2019-06-14 07:15

El Ayuntamiento de Madrid será la última guinda del acuerdo macro que ha unido a Ciudadanos con el Partido Popular y que, allí donde ha sido necesario, ha abierto la puerta de entrada a Vox en gobiernos e instituciones en casi todo el territorio. Todo no: ni en la Comunidad Autónoma Vasca, ni en Catalunya ni en Galicia hay rastro de esos acuerdos mal llamados “a la andaluza”. Mañana, sábado 15 de junio, toca el turno de varios gobiernos locales. Además del de Madrid, Ciudadanos puede dar al PP el Ayuntamiento de Santander, Alicante, Badajoz o Granada, entre otras capitales de provincia. En todos ellos, el PP —e indirectamente Ciudadanos, que entrará con todo en varios gobiernos— requiere del concurso de Vox.

Los quince días de presión al partido naranja no han surtido efecto, y aquello que parecía y se presentó como una excepción, el pacto en Andalucía, se certificará en la formación de las corporaciones municipales como un paso decisivo en el veterano partido de Albert Rivera. Una elección, la de dirigirse mayoritariamente al espectro del centro-derecha, que está generando malestar e inquietud entre el poder y la intelectualidad que sostuvo a Ciudadanos en su relanzamiento en 2014. El catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras, referencia intelectual de Ciudadanos y fundador de su primera versión, Ciutadans, envió ayer 13 de junio una carta abierta a Albert Rivera, a través de las páginas de El País Catalunya, en la que le reclama una suma de los diputados de Ciudadanos al PSOE para la formación de un gobierno “coherente y estable”.

“No entiendo que ahora nos falles, Albert, que nos falle Ciudadanos, que el joven maduro y responsable se haya convertido en un adolescente caprichoso que da un giro estratégico de 180 grados y prioriza los supuestos intereses de partido a los intereses de España. Es ir contra toda tu trayectoria política, contra la trayectoria de Cs. Se te acusará, con razón, de que por tu culpa lanzas al PSOE a pactar con Podemos y los nacionalistas, precisamente aquello que Cs quería impedir”, escribe De Carreras.

No vinculado orgánicamente a Ciudadanos, pero simpatizante de su propuesta desde su posición de editorialista en El País —de cuya dirección salió el pasado año—, Juan Luis Cebrián ha escrito también en el ejercicio de presión a Ciudadanos para un pacto con el PSOE. El exdirector de la RTVE franquista escribía a principios de semana que la “deriva reciente“ de Ciudadanos “le ha llevado sin embargo a aceptar sin ambages formar parte del bloque de la derecha, incluso de la más fanática, y soñar ingenuamente con liderarlo. La única posibilidad de afirmación futura de Ciudadanos en el elenco español es garantizar su carácter de centro reformista. Decisiones recientes, como la de aceptar una vinculación pasiva con el neofascismo en la Junta de Andalucía, le han perjudicado ante su electorado potencial, pero sus dirigentes no parecen haber aprendido la lección”.

Otra figura de los círculos de poder, Manuel Conthe, expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que en el pasado se aproximó como consejero al partido naranja, escribió, más explícitamente, que había llegado “a creer que Rivera y C's era un partido liberal serio, con sentido de Estado y espíritu regenerador. Pero me están empezando a parecer unos payasos, tan poco fiables como otros partidos y líderes. Como consuelo, siempre nos quedará Valls”.

La referencia al exprimer ministro francés Manuel Valls, de quien se espera que con su voto favorable haga alcaldesa a Ada Colau en la sesión de investidura del sábado, apunta una de las primeras discrepancias de peso por el giro a la derecha de Ciudadanos. Valls, prácticamente expulsado de un proyecto en el que nunca estuvo orgánicamente, ha pasado en un año escaso de ser la apuesta para reeditar los resultados de las elecciones autonómicas de diciembre de 2017 a explotar las incoherencias del discurso de Rivera, que denunció el nacionalismo del PSC y después les ofreció el Ayuntamiento de Barcelona aun siendo la tercera fuerza tras las elecciones de mayo.

¿Por qué el giro?

En enero de 2015, una encuesta de Metroscopia disparaba al partido de Albert Rivera de cara a las elecciones que tendrían lugar en diciembre. Las recepciones de Fedea y el Consejo Empresarial para la Competitividad consolidaron la idea de que Ciudadanos estaba en vías de convertirse en el “Podemos de derechas” por el que rogó el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. Un partido quizá no surgido del Ibex 35, pero sí bendecido por el selectivo español, como apuntó Iker Armentia en El Diario. 

Bajo esa premisa, la ambición personal de Albert Rivera —aspecto en el que sí se parece a Adolfo Suárez— hubiera quedado satisfecha, al menos temporalmente, con la entrada en el olimpo de los hombres de Estado que se le ha presentado en 2019: la posibilidad de obtener la alcaldía de Madrid, presencia en el Gobierno autonómico y la vicepresidencia de un Gobierno de Pedro Sánchez. Una posibilidad que, sin embargo, Rivera ha descartado, perdiendo crédito en su grupo europeo —ALDE— y quedando en un papel secundario en decenas de ayuntamientos y en los parlamentos autonómicos castellano-leonés, andaluz, murciano y madrileño.

La estrategia ha levantado las primeras voces críticas —o dubitativas— en el consejo de administración del partido: Luis Garicano, Toni Roldán e incluso Inés Arrimadas formarían parte del grupo que no ve tan clara la deriva de las últimas semanas frente al convencimiento de Rivera, José Manuel Villegas y Juan Carlos Girauta. Pero, como estaba previsto tras el resultado electoral de abril, no son más que pequeñas dudas, o “voces”, en palabras de Íñigo Errejón, en una marcha firme hacia la derecha, enterrando definitivamente el alma socialdemócrata que acompañó a Ciutadans en su nacimiento.

¿Por qué el giro? A pesar de que la historia de Ciudadanos da muestra de veleidades de extrema derecha —el conocidísimo encuentro con Veritas en las europeas de 2009—, la pregunta es pertinente en cuanto el partido de Rivera ha sido tentado públicamente por Pedro Sánchez con prácticamente un cheque en blanco para aterrizar en la sala de máquinas del sistema.

Una primera interpretación apunta a los intereses inmediatos del partido. La constatación de que la foto de la plaza de Colón junto a Vox y PP no ha sido un paso en falso sino lo que permitió subir un millón de votos respecto a las elecciones de 2016. La autonomía de lo político frente al Ibex resuelta en una apuesta por ser la fuerza hegemónica de la derecha. La beligerancia con respecto a Catalunya —durante la fase de Rajoy, mayor que la del PP— y la capacidad de Rivera para tensar las situaciones en el Congreso, que ya se ha repetido en el inicio de esta legislatura, permiten pensar que Ciudadanos puede aun atraer a un sector ultramontano dubitativo tras la desconexión de Vox en las elecciones de mayo.

Según esa lógica, Ciudadanos puede esperar a una situación de mayor inestabilidad provocada por la sentencia del juicio del 1 de octubre, y embestir contra un posible Gobierno de Sánchez —Gobierno “de cooperación” con Unidas Podemos— dentro de la lógica reacción que se viviría en Catalunya si la sentencia confirma las penas de rebelión pedidas por la Fiscalía.

Frente a esa apuesta por la inestabilidad, cabe la segunda posibilidad y es que, despejados los pactos autonómicos, Ciudadanos acepte una demora de los tiempos de investidura en el Congreso y un hipotético naufragio del PSOE en sus intentos de atraer a Unidas Podemos a coste cero. En ese caso, su abstención —y la posibilidad de dar y retirar favores en autonomías y municipios— situaría al partido como la bisagra que siempre ha podido ser pero sin la marca del pagafantas —que otorga algo a cambio de poco o nada—. Las dos estrategias combinadas, inestabilidad e hipotecas variables, pueden alimentar la aspiración de Rivera de completar su recorrido hacia el poder.

Relacionadas

Elecciones 10N
La hora del pueblo

La batalla está en la calle, en la asfixia al fascismo a través de la movilización, la persecución en los tribunales cada vez que su desprecio a las leyes les juegue una mala pasada, en afear comportamientos de odio en los círculos próximos y en la intervención como sociedad cuando estos comportamientos se den en la vía pública.

Elecciones 10N
Albert Rivera abandona la presidencia de Ciudadanos tras el hundimiento electoral

Perder 47 diputados en siete meses ha sido una losa demasiado pesada como para que Albert Rivera siga presidiendo Ciudadanos. Así lo ha comunicado al Comité Ejecutivo Nacional del partido. Rivera también deja la vida política.

3 Comentarios
#35908 15:56 16/6/2019

El Jordi Evole de El Salto.

Responder
5
1
#35826 10:43 14/6/2019

El autor insinuá que los partidos fascistas PSOE y Ciudadanos son "centro". Ya esta bien de manipular y blanquear.

Responder
20
5
#35833 12:03 14/6/2019


Jonathan Martínez
‏ @jonathanmartinz
El PSOE quiere entregar a la derecha corrupta de PP, Ciudadanos y UPN el gobierno de Navarra y las alcaldías de Iruñea, Lizarra y Barañain. Todo por negarse a sentarse en una mesa con EH Bildu.
España, antes roba que rota.
https://twitter.com/jonathanmartinz/status/1139440742030614534
Vasta ya de manipulación, vergüenza.

Responder
16
2

Destacadas

Educación
Ocho comunidades españolas, entre las regiones con menos futuro para los jóvenes europeos

Entre el 25% y el 40% de los jóvenes que terminaron la secundaria y no siguieron estudiando en Galicia, Asturias, Cantabria, Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, Murcia o País Valencià está en el paro.

Zaragoza
El jurado popular condena a Rodrigo Lanza por homicidio imprudente

El veredicto del jurado popular da la razón a la versión de Lanza y condena por homicidio imprudente, delito penado con hasta cuatro años de prisión. 

Economía social y solidaria
Las mujeres trabajan más en la economía social y solidaria que en la tradicional
El porcentaje de mujeres que trabajan en economía social es del 63,05%, mientras que la economía tradicional solo emplea a un 46,20%, según el último informe de REAS.
Elecciones 10N
Catalunya tras el 10-N, la espina en el costado

En Catalunya las elecciones se convirtieron en un termómetro para el independentismo, que consiguió 23 diputados frente a los 20 obtenidos por las fuerzas del nacionalismo español y los siete de En Comú Podem (ECP).

Vivienda
El BCE, la banca y los fondos buitres hacen negocio con tu derecho a la vivienda

El cambio de dinámica en el mercado de la vivienda, que insiste en que es más “barato” comprar que alquilar, viene completamente inducido por la voluntad de los fondos buitre de vender una buena parte de sus activos.

Últimas

Refugiados
Solicitantes de asilo denuncian la ineficaz acogida del Ministerio y el Ayuntamiento

Más de 30 solicitantes de protección internacional, acompañadas por integrantes de la Red Solidaria de Acogida y la Parroquia San Carlos Borromeo, han presentado ante el registro del Ayuntamiento reclamaciones ante la mala gestión del Samur Social y la ineficiencia de un sistema de acogida que les deja en situación de calle. 

Bolivia
La OEA con Evo, como Pinochet con Allende

La sucesión de aquellos episodios de la tragedia chilena parecen reflejarse hoy, con extraña similitud, en el golpe que sufre Bolivia. Y es que, como Pinochet hiciera con Allende, el presidente Evo Morales, exiliado en México, ha señalado la traición de la OEA para marcar los tiempos del golpe.

Flamenco
Pedro Lópeh: “Es esta una época de mucho sufrimiento, de odio y al final el flamenco habla de eso”
Este viernes Pedro Lópeh lleva a Mérida ‘Ramo de coplas y caminos’, una introducción sentimental al cante, un mapa con indicaciones llanas para todos los que quieren acercarse al flamenco.