Falsos autónomos
Deliveroo desembarca en Bilbao: una nueva derivada del efecto Guggenheim

El modelo de falsos autónomos de empresas como Deliveroo o Glovo apuntala una nueva vuelta de tuerca a la explotación laboral y a la maximización de los beneficios empresariales.

Deliveroo
Bicicleta de uno de los repartidores que trabajan como falsos autónomos para la compañía Deliveroo, en Tribunal (Madrid). David F. Sabadell
Asamblea de jóvenes precarios de Bilbao

publicado
2018-01-02 18:31:00

En los últimos tiempos estamos presenciando en Bilbo una invasión de ciclistas con inmensas mochilas de colores. Y no es que el PNV haya conseguido una adjudicación de una etapa del Tour de Francia, sino que hace alrededor de dos meses empresas como Glovo o Deliveroo forman parte del paisaje bilbaíno.

Estamos ante el boom de las repartidoras de última generación, aquellas que son capaces de llevarte cualquier cosa que quepa en una mochila de 40x40x30 y pese hasta 9 kilos. Sin embargo, llevan a sus espaldas una carga mayor: la precariedad laboral sistemática en la que están sumergidas. Son la nueva cara del mercado laboral precarizado, y, asimismo, el reflejo del nuevo paradigma de la clase trabajadora.

Las repartidoras ponen su bici o moto, se dan de alta como autónomos, responden ante todas las incidencias que se puedan ocasionar (como accidentes de tráfico o averías) y no ven ni un euro si cogen vacaciones o sufren una enfermedad. Las empresas, a través de una plataforma digital, fijan los horarios de trabajo, las tareas a realizar, gestionan los contactos que demandan los servicios y estipulan el precio. Son lo que se han llamado “contigent workers”, trabajadores supuestamente autónomos que suponen un ahorro importante para las empresas. Las cotizaciones sociales, los días de vacaciones, las indemnizaciones por despido… son conceptos que no existen en su vocabulario. La figura del autónomo es un viejo conocido, pero lo que no es tan viejo es la existencia de empresas que se dedican a la distribución y reparto sin ningún repartidor en plantilla. Es una nueva vuelta de tuerca a la explotación laboral y a la maximización de los beneficios empresariales.

Estas prácticas están amparadas bajo un mantra de modernidad y rebeldía juvenil. Es la utilización de conceptos culturales como “sé tu propio jefe” o la instrumentalización de las nuevas tecnologías para trabajar lo que hace a este sector atractivo para muchos jóvenes. Es lo que se llama “gig economy”, o lo que es lo mismo: la economía de los pequeños encargos.

Estos pequeños encargos serían un complemento salarial fácilmente moldeable a tu vida personal para personas que están estudiando o que necesitan un dinero extra. Sin embargo, la realidad es otra: estas empresas se arreglan para que los repartidores trabajen en los picos de demanda (fines de semana) y además, no solo son los jóvenes los potenciales trabajadores, sino que cada vez hay más gente que sustenta su vida mediante el salario que percibe de este trabajo.

Este tipo de empresas se insertan perfectamente en el nuevo modelo de ciudad impulsado por el ayuntamiento y las grandes corporaciones de Bilbo: el famoso efecto Guggenheim

Existen diferentes experiencias de lucha a nivel estatal e internacional, en las cuales las trabajadoras de este sector han desarrollado nuevos tipos de dispositivos de organización. Si las empresas utilizan las redes sociales como un elemento indispensable en el desarrollo del trabajo, estas mismas redes son una herramienta válida para poner en contacto a las personas que están trabajando en condiciones similares. Así ha sido en Londres, Berlín o Milán, donde las protestas han sido exitosas y han arrancado más derechos laborales a Deliveroo. En el estado español también ha habido diferentes movilizaciones, mediante las cuales se ha conseguido que estas empresas consideren a sus trabajadores como TRADE, esto es, autónomos económicamente dependientes. Esta figura jurídica concede más derechos laborales a los supuestos “autónomos”, pero no los reconoce como trabajadores de la plantilla. De cualquiera de las formas, han demostrado que es posible articular demandas y distintas formas de organización para plantar cara en estos sectores de nuevo cuño.

Este tipo de empresas se insertan perfectamente en el nuevo modelo de ciudad impulsado por el ayuntamiento y las grandes corporaciones de Bilbo. El tejido productivo que está prevaleciendo en la ciudad está basado en multinacionales y en acontecimientos multitudinarios importados desde fuera. Es el famoso efecto Guggenheim. Externalizaciones, falsos autónomos, subcontratas, “jóvenes emprendedores”… es la constelación laboral que están dibujando en el cielo de nuestra Villa. Camareros, dependientas en tiendas de grandes marcas de ropa, repartidores autónomos, azafatas… ese el futuro.

Es imprescindible conjugar diferentes experiencias de lucha, tanto desde el movimiento juvenil, el movimiento feminista o el movimiento sindical. Crear redes de confianza y políticamente operativas es un asignatura pendiente que tenemos los diferentes agentes implicados en estos temas. En este tiempo de sujetos fracturados y concepciones políticas compartimentalizadas, es urgente y necesario articular diferentes visiones y responder a las nuevas realidades de la clase trabajadora.

Relacionadas

Glovo
Pujan no es el primero, hemos muerto 14 riders en un año
3

La necesidad económica y la precariedad laboral son las causas de los accidentes laborales de los repartidores, pero también las herramientas de las empresas de plataforma para controlar a sus empleados.

Laboral
[Mapa] 15F: los autónomos se movilizan por sus derechos

La plataforma AUPA convoca mañana a los y las autónomas a manifestarse en más de 30 ciudades para reclamar mejoras en sus derechos laborales y la proporcionalidad de las cotizaciones

Uber
VTC y taxis, historia de una batalla

La huelga de los taxistas, que terminó el pasado miércoles en Barcelona, ha dejado un sector del taxi dividido y ha vuelto a poner en el centro del debate el papel de las nuevas empresas como Uber y Cabify.

0 Comentarios

Destacadas

Tenerife
La historia del Puerto de Granadilla: 300 millones de despilfarro

El puerto de Granadilla es una de las infraestructuras investigadas en una de las piezas del caso Lezo por supuestas comisiones pagadas de forma ilegal por OHL. Su construcción, que costó 300 millones de euros, fue objeto de una década de protestas por parte de colectivos ecologistas que denunciaban su inutilidad.

Acuerdos de Paz de La Habana
“El presidente colombiano no tiene voluntad política de cumplir los Acuerdos de Paz”

Gladys Rojas, secretaria de la corporación Sembrar, y Pablo de Jesús Santiago, síndico de la Federación Agrominera del sur de Bolívar, denuncian el incumplimiento de los Acuerdos de Paz de La Habana.

Enfermedades
Duelo permanente: cuando hay que aprender a vivir con la ausencia del presente

Las víctimas por daño cerebral irreversible son muchas más de las que figuran en las estadísticas. Familiares y allegados pasan meses, años e incluso décadas al lado de sus seres queridos en estado vegetativo o de mínima consciencia sin poder cerrar su dolor.

Literatura
Ursula y Sylvia

Del final de Sylvia Plath ya conocemos cada detalle. De la gestión que de su obra hizo Ted Hughes, también. De lo injusto y doloroso de todo esto no terminaremos de quejarnos jamás. No hay restitución posible.


Últimas

Partidos políticos
Almeida y Colau, los apellidos del día de la investidura municipal

Hoy, 15 de junio, se forman los Ayuntamientos salidos de las urnas el pasado 26 de mayo. Hasta última hora se han mantenido las negociaciones en un buen puñado de ellos. El PSOE sale reforzado, el PP recupera Madrid y el “cambio” solo resiste en Barcelona, Cádiz y València.

Eventos
Así fue la jornada Mujeres escritoras contra el fascismo

El 15 de junio El Salto organizó en el centro social La Ingobernable en Madrid una jornada llena de mujeres que combaten el fascismo cada día mediante la palabra. Compartimos debates y saberes, comimos juntas y terminamos bailando.