Racismo
Brasil saca los ‘colores’ racistas a ‘El País’

Los grandes medios de comunicación alimenta la hegemonía desde el lenguaje. De cómo el diario El País regresa al siglo XIX cuando escribe de Brasil.

Reportaje Brasil

publicado
2018-10-26 11:42

Hay muchas formas de contribuir a cambiar las estructuras mentales, culturales y políticas. Aunque sea tarea lenta, el cambio en el uso del lenguaje es una de las más efectivas porque logra medrar en la médula del sistema, en la estructura, logra horadar la hegemonía del pensamiento eurooccidental capitalista y mediático aunque sea de manera tangencial.

Pero hay una forma especialmente efectiva de fijar el pensamiento dominante: repetir tópicos-mentiras para naturalizarlos y generar la sensación de que el discurso racial construido por una élites blancas es lo que es. Y esa técnica básica se repite en escuelas, universidades, iglesias o… o en los medios de comunicación convencionales.

El País lleva unos meses tratando de sacudirse la caspa derechosa que desprendía Antonio Caño para moverse a la socialdemocracia ‘amable’ de Soledad Gallego-Díaz, pero no puede evitar trabajar para la estructura que lo alimenta y a la que pertenece. Y esa imposibilidad hace que el uso que hace del lenguaje sea el de las élites, sin matices, sin conectarse con los intentos que, desde abajo, buscan hacer visibles las mentiras estructurales para subvertirlas.

Un ejemplo de libro ha ocurrido con una crónica firmada desde Eldorado Paulista (Brasil), el pueblo del que es originario el fascista Jair Messias Bolsonaro. El título ya es la bomba: “Bolsonaro es el favorito de las muchas razas de Brasil menos de los negros”. Ha sido un shock leer esa frase, así, sin vaselina, en la perezosa mañana de este 26 de octubre de 2018. ¿Razas?, ¿muchas razas?

Lo cierto es que el maldito titular es perfectamente coherente con el reportaje que firman dos periodistas que, obviamente, no se han enterado de que las razas no existen, sino que hay personas racializadas, y que las “muchas razas” a las que se refieren son sólo los blancos y los criollos –que desde el punto de vista de la racialización, son blancos disfrazados-. Lo 'otro', según este delirante reportaje, son los “amarillos”, los “indígenas” y los “negros” (los únicos que, según los autores, no ven tan claro votar a un ultraderechista; algo que tampoco es cierto según los datos que difunden).

Los reporteros dicharacheros al servicio del discurso racista se apoyan en una encuesta de una empresa del diario Floha, una de las maquinarias más brutales de generar imaginarios en Brasil (aunque quien determina qué es y qué no es el gigante suramericano es la Red Globo). Escriben: “A medida que la piel del elector se oscurece el militar retirado pierde apoyo (del 59% entre los blancos al 37% entre los negros) mientras el progresista lo gana (de 28% al 45%) como muestra una encuesta realizada por Datafolha tras la primera vuelta que divide el electorado en blancos, amarillos, mestizos, indígenas y negros. Pese al rechazo de los gais y el recelo de las mujeres, en términos raciales todos prefieren a Bolsonaro salvo el último grupo”. Es decir, que en el batiburrillo “racial” –o racista- escrito por Tom Avendaño y Naiara Galarraga entran gais y mujeres. Repito su texto: “En términos raciales todos prefieren a Bolsonaro excepto el último grupo [los negros]”. Una joya para clases y talleres sobre la construcción del imaginario racista.

Los autores no ven personas esclavizadas, sino esclavos. Repiten ese término en innumerables ocasiones, y contribuyen a la cosificación de las personas afrobrasileñas con esta ‘curiosa’ descripción de un quilombo (espacios de liberación de los cimarrones, ganados con sangre y rebeldía): “Aquí [escriben, refiriéndose a Eldorado Paulista] hubo muchos esclavos hasta el XIX y ahora hay docenas de quilombos, las comunidades que estos fundaron tras ser liberados [¿por quién?]. Son poblachos [sic] en mitad del bosque que reciben discretas subvenciones del Gobierno y se dedican a cultivos artesanales; también son la obsesión de la cultura racista brasileña, que no ve su utilidad”. Los reporteros son incapaces de ver la estructura racista de Brasil como matriz colonial que se repite desde que Europa impusiera esa jerarquía de poder y sitúan esto del racismo en el ambiente rural, que es donde deben habitar los más brutos: “La brecha racial es menos brutal en una ciudad como São Paulo”, aseguran, y para reafirmarlo se van a un centro comercial de la megalópolis. Claro, para qué irse a un barrio… Mejor seguir con tópicos y meter una dos declaraciones antirracistas para aplicar una pátina socialdemócrata al texto.

Trato de recuperarme de la impresión que me ha causado este texto, pero me cuesta. Ingenuamente, uno cree que vamos avanzando, que hay otras lecturas posibles, que ya no va a leer en ciertos medios términos como razas o esclavos, pero la realidad es terca y el sistema tiene sus voceros bien alimentados. Es cierto que los periodistas no somos diferentes al resto de la población y que somos hijas de la misma educación racista y supremacista blanca y que estos chicos sólo deben estar reproduciendo, pero eso no los hace menos responsables… ni a ellos, ni a sus editores (as), ni al periódico que lo publica.

¡Qué pensarían Ganga Zumba o Zumbi, los históricos líderes del Quilombo de Palmares (un "poblacho" de 20.000 cimarrones al que Portugal tenía pánico) si vieran que más de tres siglos después de su lucha de resistencia y de guerrillas las cosas siguen así!

Sobre este blog
Miradas dispersas desde y sobre Abya Yala.
Ver todas las entradas

Relacionadas

Educación
Casi 100.000 firmas para que niños de Melilla que han nacido y viven allí puedan ir al colegio

La falta de empadronamiento, un requisito que no se exige en ningún otro lugar salvo Ceuta, impide a unos 200 niños que viven en Melilla ir al colegio. La Asociación Pro Derechos de la Infancia ha recogido casi 100.000 firmas que piden poner fin a esta discriminación.

Aporofobia
El doble filo para esconder el racismo

El rechazo a las personas migrantes rescatadas en el mar tiene un componente aporófobo desde nuestra mentalidad capitalista porque se considera que estas personas no van a poder aportar algo útil a la sociedad, pero este rechazo no deja de ser también racista, xenófobo, islamófobo y machista.

Pueblo gitano
“El racismo es un producto de la modernidad europea”

Fernández es miembro de Kale Amenge, organización política gitana que, desde la independencia y una óptica decolonial, lucha por la emancipación del pueblo gitano.

1 Comentario
#25314 20:58 30/10/2018

¿Por qué el titular no se corresponde con el contenido del artículo? No se lee nada que indique que Brasil le saca los colores racistas a El País. Si acaso, será el articulista quien intenta sacárselos.

Responder
0
0
Sobre este blog
Miradas dispersas desde y sobre Abya Yala.
Ver todas las entradas

Destacadas

Elecciones generales del 28 de abril
El rechazo de Sánchez acerca elecciones, mientras Iglesias le exige negociar

Unidas Podemos le ha enviado al PSOE un documento programático y con propuestas claras de gobierno, que Pedro Sánchez ya ha rechazado aduciendo que no confía en la formación morada.

Uber
Uber, tras la pista del dinero
La empresa Uber, a la que algunos inversores han llegado a llamar "estafa piramidal", se financia gracias a fondos de inversión y otras empresas tecnológicas, tras las que también se encuentra Arabia Saudí.
África
Argelia en el vendaval

Hay dos posibilidades: o la revolución contra el régimen argelino se transforma en revolución democrática, a la manera de Túnez, o se impone un Bouteflikismo sin Bouteflika, a la manera de Egipto.

Bangladesh
De las cenizas de Rana Plaza a las huelgas salvajes

El Acuerdo de Bangladesh sobre Seguridad ha favorecido las condiciones de salud de las miles de personas que trabajan en el sector textil. Sin embargo, el movimiento obrero de esta potencia exportadora quiere ir más allá en la conquista de sus derechos y ha planteado este año varias huelgas con las que pretenden una equiparación salarial a las condiciones de vida del país.

Últimas

Francia
Steve Caniço y la violencia policial en Francia
La muerte de Steve Caniço durante una intervención policial contra una fiesta en Nantes desata una oleada de indignación contra la policía en Francia
Educación
Casi 100.000 firmas para que niños de Melilla que han nacido y viven allí puedan ir al colegio

La falta de empadronamiento, un requisito que no se exige en ningún otro lugar salvo Ceuta, impide a unos 200 niños que viven en Melilla ir al colegio. La Asociación Pro Derechos de la Infancia ha recogido casi 100.000 firmas que piden poner fin a esta discriminación.