El mundo gira como un balón

“Al llegar a España me sentía más como extranjera, apartada del grupo, principalmente por el idioma. Cuando iba, por ejemplo, a la peluquería, me dejaban allí a un lado sin atenderme”. Hoy eso ha cambiado y Leslie se ha convertido en una orgullosa basquetbolista representante de La Rioja, a pesar de reconocer que el deporte femenino es poco difundido por los medios.

Red Acoge / Proyecto Inmigracionalismo

publicado
2018-03-16 06:00:00

Solemos decir que la vida da muchas vueltas, pero hay quienes les toca vivir más esos giros. La vida de Leslie Knight dio un vuelco cuando encontró un equipo de baloncesto en España. “¡Genial! Como he estudiado español así puedo seguir jugando y mejorar más el idioma”, fue lo primero que pensó. Cogió un vuelo y llegó a Madrid en septiembre de 2009.

Con acento norteamericano Leslie cuenta que nació hace treinta y dos años en Minnesota, al norte de los EE.UU., justo debajo de Canadá. En un estado de más de cinco millones de habitantes, donde conviven junto a emigrantes europeos, africanos, asiáticos e hispanos.
Pero a pesar de esa diversidad, esta deportista reconoce que no sabía mayor cosa de Europa, ni de España. Hasta que se le presentó la posibilidad de jugar para un equipo profesional de baloncesto femenino.

El básquet como pasaporte. Se puso con sus padres a mirar el mapamundi. “Cuando ‘te fichan’ sabes contra quiénes vas a jugar y en dónde. Y así caí en cuenta de que iría a Ibiza, a Mallorca, a las islas Canarias… ¡Yo estaba flipando! En mi vida, si no fuese por el deporte, no sé si hubiese viajado tanto. Ir a esos sitios es un lujo. En ese momento, con 22 años era como ¡’buaaah’ no me lo creo!”.
Leslie es la menor de tres hermanos y la única chica. El deporte siempre ha estado presente en su hogar y con el apoyo de su familia se convirtió en una deportista de élite. Así consiguió una beca para estudiar en la Universidad de Minnesota. Además de obtener su título en Comunicación, estudió castellano y continuó formándose en otras áreas, sin abandonar las canchas norteamericanas, hasta que se incorporó a la liga femenina.

Esta basquetbolista que porta el número 45 en su camiseta y juega posición alero, tiene muy claro su objetivo: “estoy aquí sobre todo para jugar y enseñar baloncesto con Campus Promete. Además, enseño inglés en el Caballero de La Rosa. También hago trabajo de oficina en la fundación y así hasta que se inicie la próxima temporada”.

“Porque soy blanca”. Cuando llegó a España y empezó a jugar, no le hicieron la tarjeta de residencia inmediatamente. Normalmente, pasa por la aduana del aeropuerto sin problemas. “Abren el pasaporte, lo sellan y listo. Igual porque soy de EE.UU. o porque soy blanca, no lo sé” reflexiona, “pero siempre sin problema”.

Leslie es la menor de tres hermanos y la única chica. El deporte siempre ha estado presente en su hogar y con el apoyo de su familia se convirtió en una deportista de élite.

Hubo una excepción en que sí se sintió atemorizada. Leslie cuenta que estaba en el aeropuerto de Madrid. El encargado empezó a mirar su pasaporte y le preguntó si tenía permiso para estar aquí. “Me pasaron a una sala para hacerme una entrevista. Me puse nerviosa. Les dije que jugaba baloncesto y llamaron a mi agente. Él les dijo que mis documentos estaban en proceso. Yo tenía un NIE, pero no la residencia. Me dejaron pasar porque demostramos que mis documentos estaban en trámite”.

Vivir en España para Leslie ha significado vivir cuatro años en Madrid, un año en Zaragoza y cuatro años aquí, en La Rioja. “Logroño es muy agradable, muy acogedor. Más manejable que Madrid, bastante más”, recalca sonriente. “Puedo ir andando a todos los sitios, la gente es muy maja, siempre me ha tratado bien. En Zaragoza y Madrid también tengo muy buenas experiencias. Pero de Logroño me encanta que sea una ciudad pequeña, que se ve el monte y estás muy cerca de la naturaleza. Tiene un poco de todo”.

“Mi marido es de Madrid, entonces siempre vuelvo. Ya tengo cinco años fuera de Madrid y siempre que voy pienso ‘tengo que coger el bus, el metro, hay tanto tráfico…’ Pero por otro lado me encanta Madrid, porque es Madrid. Todos los días puedes dar un paseo a un sitio diferente. El otro lado de la moneda es el agobio de tanta gente. Hay que pensar si te gusta vivir en una ciudad grande o en un sitio como Logroño”.

“He llorado muchos días”. El primer año de vivir en España, conoció a Juanma, su pareja. Leslie comenta, entre risas, que no sabe cómo logró tener esa relación. “No hablé muy bien en ese entonces. No sé cómo él me aguantó. Incluso le he preguntado: ‘¿Y de qué hablábamos?’ Porque mi español no era bueno. Sólo hablábamos de temas muy sencillos y básicos. Yo pensaba: ‘es algo divertido, es una experiencia, una buena oportunidad de hablar español y conocer Madrid y tener amigos fuera del baloncesto’. Pero, poco a poco, seguimos juntos luego de ocho años o algo así”.

Esta profesional del baloncesto cuenta las altas y bajas que se viven también fuera del juego. Y es que como toda relación “tiene sus cosas difíciles, estamos hablando de otro país, de si vivo aquí, de estar lejos de mi familia y cuesta mucho. He llorado muchos días pensando cosas así. Tiene sus cosas bonitas también.”

“Aquí la gente me mira”. Especialmente en Logroño dice que la gente le mira porque es alta. Con 1.83mts de estatura, esta chica no pasa desapercibida. “Este año, mis compañeras del equipo, eran más altas que yo. Así que cuando salíamos era como un show, un circo, todo el mundo nos miraba”.
“Mis compañeras siempre han sido muy pacientes conmigo y con mi español. Me costaba más hablar y decir lo que pensaba. Pero ellas siempre estaban animándome”. Pienso que tengo mucha suerte en que no les molesta o no les importa mi español o mi acento, si me cuesta, si me equivoco. Me dicen ‘Leslie vaya español tienes, ya hablas mejor que yo’”.

“Aquí comparto con personas de distintas nacionalidades, además me gusta estar en contacto con la gente. En casa no tenía muchos amigos de otros países, la verdad. Eso ya ha cambiado en mí. Yo ya llevo ocho años fuera de casa y sé lo que es ser la extranjera”.

Cuando abres el periódico en la sección de deporte ves hombres y a las mujeres no nos dan mucha importancia. Incluso siendo La Copa de la Reina, solo incluyen una pequeña foto de las chicas

En cuanto a los medios y las noticias, percibe que en España están más conscientes de lo que pasa en Europa. Pone por ejemplo los refugiados y menciona que “aquí hay bastantes inmigrantes, pero obviamente aún hay separación de la gente que es española y la gente que es de otro país. Por su piel, por su idioma o por sus costumbres, hay una diferencia una separación”. Agrega que “a veces es difícil creer todo lo que dicen en las noticias, pueden que exageren o que tengan intereses propios, o no dicen todo lo que está pasando”. Por lo que recibe a las noticias con cierto escepticismo.

A las mujeres no nos dan el espacio que nos merecemos. “Cuando abres el periódico en la sección de deporte ves hombres y a las mujeres no nos dan mucha importancia. Incluso siendo La Copa de la Reina, solo incluyen una pequeña foto de las chicas. ¡Pero bueno, si estamos en el siglo XXI y es La Copa de la Reina! Y al lado de la noticia seguramente se encuentra una de un partido de futbol masculino cualquiera, con menos relevancia, pero con más cobertura y una foto más grande. Las mujeres tenemos poca presencia, no nos dan el espacio que merecemos en el deporte. Debe haber un trato más igualitario en la vida”, concluye Leslie.

Y es que en este mundo que gira, quizá lo más importante es saber enfrentarse a todo tipo de situaciones y levantarse al día siguiente. Levantarse y seguir jugando.

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