Hacia un nuevo modelo de “seguridad”

Los agentes de barrio suponen el principal cambio del nuevo plan director de la Policía Municipal de Iruñea, que tiene como objetivo modificar la cultura policial de intervención

Policía Municipal Iruñea 4
Un policía municipal dirige el tráfico en una de las calles de Iruñea Jone Arzoz

publicado
2017-09-17 23:13:00

La llegada de los ayuntamientos del cambio a muchas ciudades del Estado español ha abierto en canal la discusión sobre el modelo de Policía Local. En Iruñea se está materializando en el debate en torno al nuevo Plan Director de la Policía Municipal 2017-2021, que pretende implantar una policía de proximidad. La novedad más destacada van a ser los agentes de barrio, destinados a distritos concretos y que servirán de enlace para conocer y tratar de resolver problemas vecinales. En la actualidad, este nuevo despliegue está en fase de prueba en San Juan, San Jorge y Echavacoiz. Aritz Romeo, concejal de Seguridad Ciudadana, explica que “está funcionando muy bien” y que el objetivo es “implicar a la policía en la vida comunitaria de los barrios”. “Queremos cambiar la cultura policial de intervención por una de prevención y proximidad”, afirma.

EL EJEMPLO DE DONOSTIA

En Barcelona, Zaragoza o Madrid se está empezando a implementar esta policía de proximidad, aunque hay otro ejemplo anterior en el tiempo: la Guardia Urbana de Donostia. Definida en otros términos, esta Policía Municipal es vista de manera diferente en gran medida porque su servicio en la calle es distinto al de ciudades como Iruñea, ya que no está tan sobredimensionada.
Un sindicalista de la Guardia Urbana considera clave abandonar la dinámica de control y acentuar la cercanía con la ciudadanía, porque “es la policía del pueblo por antonomasia”. Para ello es necesario abordar el plano político y el legal. Puede haber voluntad política, pero también hay que acotar normativamente las funciones de la Policía Municipal para que no sigan siendo las mismas que han creado conflictos sociales durante estos años. “La okupación de un espacio público es un conflicto social incompatible con un servicio al ciudadano”, aclara este sindicalista, que critica que, cuando un juez ordena un desalojo, “o cumples o te inhabilitan”. “La Policía Municipal es el brazo tonto de la ‘ley del alcalde’, y hay que limitar esa vía”, denuncia. 

Hay que acotar las funciones de la Policía Municipal para que no sigan siendo las mismas que han creado conflictos sociales estos años

El ARMA REGLAMENTARIA

Otra de las señas de identidad de la Guardia Urbana de Donostia es su política respecto a la posesión de armas. “Muchos compañeros no hemos querido llevar pistola porque no lo hemos considerado necesario”, afirma este sindicalista donostiarra, que añade que —al igual que pasa con la porra— el debate está en el uso que se le da. “Si formativamente queda claro que las porras tienen un uso de defensa, jamás la sacaré cuando, por ejemplo, alguien me insulta. Yo he patrullado sin porra y no pasa nada”, explica. “Personalmente creo que no hace falta tanta policía y que cualquier nuevo modelo debe quitar carga de trabajo policial”, concluye.
Desde Iruñea, el sindicato LAB opina que no es necesario que todos los agentes lleven pistola, ya que “hay ejemplos de cuerpos que no las poseen y en esta ciudad no hay problemas de inseguridad relevantes ni para agentes ni para ciudadanos”. César, agente afiliado a este sindicato, lo tiene claro: “Creo que se debería dejar que los compañeros decidan si quieren o no llevar el arma. Lo determinante es la actitud del agente. Falta un estudio que analice qué se necesita y a quién se necesita”.

Para LAB, la Policía Municipal se ha utilizado con fines políticos, lo que “la ha enfrentado con la ciudadanía” y, aunque valoran positivamente los últimos pasos dados, explican que hacen falta más cambios organizativos: revisar protocolos de actuación, repensar las herramientas de las que se dispone teniendo en cuenta la seguridad de las personas o formar a los agentes en valores de atención al ciudadano. “Es necesario dar muchos pasos para cambiar de raíz el modelo represivo y alejado de la ciudadanía impuesto por el régimen, y que obedecía a los políticos de turno”, explican desde este sindicato. César añade que la policía “es un cuerpo sobredimensionado en mandos” y que debería acometerse la doble tarea de trasvasar policías a personal administrativo y, simultáneamente, adelgazar la estructura de las oficinas sacando más gente a las calles. También afirma: “Si la policía no se baja del ciclomotor, no es una policía de proximidad. Es triste que el ciudadano no vea a los municipales como alguien normal y viceversa”.

LA MEDIACIÓN ESTÁ DE MODA

Además de los policías de barrio y de los agentes en bicicleta, la mediación va a ser uno de los pilares de la nueva policía de proximidad en Iruñea. Conflictos sancionables que pueden ser solucionados sin recurrir a la Justicia, como los casos de ruidos o las amenazas entre vecinos —que pueden suponer delitos leves—, pasarían a tramitarse a través de servicios de mediación.
La forma de implantar este sistema admite variaciones. El propio cuerpo de policía podría formar a un grupo de mediadores con técnicas y titulación; los conflictos mediables podrían derivarse a un equipo que —formando parte del cuerpo— estaría integrado por personal no policial; o bien, una tercera alternativa pasaría por redirigir los casos a los servicios sociales de base.

Manuel Ledesma, abogado y mediador, opina que la mediación policial es parte de la mediación comunitaria, un concepto más amplio. “Si se creara un servicio de mediación comunitaria, la Policía Municipal podría derivar allí los conflictos y, además, la ciudadanía podría contactar con la oficina sin necesidad de llamar a la policía”, explica Ledesma, que recela de que los agentes, como tales, puedan ejercer de mediadores. En todo caso, matiza que el nuevo plan es esperanzador: “El cambio que se debería notar es que la Policía Municipal va a generar soluciones a problemas comunitarios en los distintos barrios donde actúe”.

4.000 euros para altos mandos
Los altos mandos de la Policía Municipal en Pamplona (cinco comisarios y 14 inspectores) cobran, en su mayoría, al menos 4.000 euros mensuales. A esta cifra hay que sumar los complementos relacionados con horas extras y días festivos trabajados.

13% de las bajas
La Policía Municipal tiene en torno a 50 bajas permanentemente. La tasa fue algo mayor en la etapa de Simón Santamaría (15%), relacionadas con la persecución política.

72% DE HORAS EXTRAS MUNCIPALES
El cuerpo de Policía Municipal acumula casi tres cuartas partes del número total de horas extra del Ayuntamiento de Pamplona. En 2015 y 2016 la cifra de horas fue cercana a las 25.000. Varios agentes han ingresado más de 5.000 euros anuales en horas extra.

 

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