“Las energías renovables avanzan a golpe de las crisis del petróleo”

Valeriano Ruiz, catedrático de Termodinámica de la Universidad de Sevilla, es una referencia mundial en energías renovables. Con él conversamos del presente y el futuro de las energías renovables, del sistema eléctrico estatal y de la toma de conciencia global sobre el cambio climático.

Valeriano Ruiz 2
Valeriano Ruiz, junto a sus placas solares. Julia Rodríguez
El Salto Andalucía

publicado
2017-09-13 07:53:00

Pocas personas saben como él transformar la radiación solar en energía útil para satisfacer las necesidades humanas. Su desarrollo profesional ha corrido de forma paralela a la implantación de la energía solar. Ha conocido el sistema energético desde bien dentro, tanto a nivel académico como asesorando a empresas y gobiernos. Un centenar de los ingenieros a los que ha formado construyen en la actualidad centrales eléctricas solares por todo el planeta.

Cuando buscas información sobre la situación de las energías renovables para tener algunas ideas más claras, encuentras que es un asunto que parece demasiado complejo, ¿por dónde empezar?
Lo fundamental es saber que el ser humano tiene que cubrir sus necesidades de luz, calor, desplazamiento y abastecimiento energético doméstico e industrial para conseguir mayor calidad de vida. En nuestra época hay dos formas de energía útil para satisfacer esas necesidades, que son la electricidad y los combustibles, que pueden provenir de fuentes fósiles o renovables. Por ejemplo en España la mayor parte que entra en el sistema electrico, a través de grandes y medianas instalaciones hidráulicas, eólicas, solares -fotovoltaicas y termosolares- y de biomasa, hasta llegar a un 40 por ciento del total, es de origen renovable. El resto es de origen fósil o nuclear.

Hay una tercera categoría, las llamadas “renovables”, en referencia al autoconsumo, es decir, a las producidas de forma directa mediante instalaciones solares de agua caliente o fotovoltaicas en la propia vivienda o en los hospitales, hoteles o fábricas; o a través de dispositivos o instalaciones de biomasa, pues ya se genera calor en estufas y calderas para uso doméstico, en el sector servicios o en las industrias. 

Sobre la situación de las energías renovables en el Estado español, encuentras un contraste: hace unos años era pionero; a día de hoy, pone freno a su desarrollo. ¿Cómo se ha llegado a este proceso? 
Hay que remontarse un poco en la historia reciente para ver el papel de España en estos desarrollos. Como consecuencia de la guerra del Yom Kipur y del embargo de petróleo por parte de los países árabes, en 1975 la Agencia Internacional de la Energía, y muchos otros países, vieron la necesidad de buscar alternativas al petróleo, el carbón y el gas natural, y comenzó un proceso mundial de búsqueda de esas alternativas. 

A una reunión de la Agencia Internacional, en París en 1977, asistió en representación de España el malagueño Juan Temboury -a la sazón director general del Centro de Estudios de la Energía-, quien propuso a Almería como lugar adecuado para la investigación en energía termosolar. De ahí nació la Plataforma Solar de Almería, que hoy es el mayor centro de investigación y desarrollo del mundo dedicado a las tecnologías solares de concentración. 

La disposición favorable de empresas del sector industrial y la existencia de buenos técnicos procedentes de las universidades, en particular la Escuela de Ingenieros de Sevilla, que completaron su formación en la Plataforma Solar de Almería, también contribuyó a que se dieran la circunstancias favorables para el desarrollo de las tecnologías de energías renovables. 

Hay otros hitos de España donde, desde 1982 cuando se inaugura en Tarifa, uno de los primeros aerogeneradores para la investigación de la energía eólica, el Mazinger Z, llamado así por lo grande que era. En los primeros años del siglo XXI, ha sido uno de los países que más ha contribuido al rápido desarrollo de la energía solar fotovoltaica, siendo un claro referente en Europa y el mundo. En biomasa, somos pioneros en el aprovechamiento de los residuos agrícolas e industriales, sobre todo los subproductos del olivar.

En biomasa, somos pioneros en el aprovechamiento de los residuos agrícolas e industriales, sobre todo los subproductos del olivar

Otro punto clave es la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico, que propicia que se hagan esas centrales. Es el resultado de la influencia de la Comisión Europea en la liberalización del mercado. Antes de las elecciones de 1996 ya se había producido un acuerdo entre el Partido Popular y las empresas, el llamado protocolo eléctrico. Salió un bodrio que trae como resultado la situación que tenemos ahora, pero trae el régimen especial, además del ordinario, que incluye a las energías renovables y la cogeneración.

Cuestión aparte es que la crisis económica de 2008, hace que se produzca una bajada en la demanda de electricidad, por lo que se retrae la construcción de nuevas plantas de producción de electricidad. Aunque esta lógica tiene matices importantes, el hecho es que hoy hay un fuerte superávit de generación de energía eléctrica en España y existe una fuerte competencia por el mercado entre las diferentes fuentes energéticas: sobre todo fósiles y nucleares frente a las crecientes renovables.

En el 2015 se publica el RD 900/2015 de Autoconsumo, y el sector fotovoltaico entiende que pone gravísimas limitaciones al desarrollo de la fotovoltaica y se acuña la expresión “impuesto al sol”. Si este concepto fue lanzado por el sector fotovoltaico, la prensa lo generaliza convirtiéndolo en un eslogan que ha tenido el efecto de freno del desarrollo de este tipo de instalaciones, que son el preámbulo del futuro que se avecina. El tiro le ha salido por por la culata al sector con ese término, porque si bien hay obstáculos en la legislación, no llega hasta el punto de prohibirse el autoconsumo como se ha sobreentendido. La legislación española actual lo tiene regulado y no prohíbe el autoconsumo energético; solo le pone trabas. No existe ese supuesto “impuesto al sol”. Las dificultades poco a poco se van resolviendo. Hasta el Tribunal Constitucional ha intervenido a favor del autoconsumo.

Valeriano Ruiz.
Valeriano Ruiz, catedrático de Termodinámica de la Universidad de Sevilla. Julia Rodríguez


Entonces, una persona que quiera producir tanta electricidad como la que consume ¿qué posibilidades y herramientas tiene?
Cuando alguien me dice: “Oiga, que quiero liberarme de la compañía eléctrica, ¿puedo hacerlo?”, yo le digo: “Claro que puede, yo lo hago”. En mi pueblo, tengo una casa en el campo y todo lo que tengo allí funciona con energía solar, estoy independizado de la red eléctrica. Saco agua del pozo, tengo el frigorífico y todo con fotovoltaica.

Las autoridades europeas están promoviendo el autoconsumo - o autogeneración-, que es legal. Produces electricidad en tu casa, cuando no tienes suficiente con la electricidad que genera tu instalación, la tomas de la red y cuando te sobra, se la inyectas. Ese es el procedimiento que se va a imponer a tope. Ese procedimiento tiene alguna dificultad con la legislación que tenemos ahora, el Real Decreto 900/2015 que es muy complicado de entender pero no impide el autoconsumo. Estoy convencido de que en breve se simplificarán los procedimientos administrativos.

¿Cómo influyen las empresas en la legislación energética?
Cuando le dices a una de las grandes empresas del sector eléctrico que te cambias de compañía comercializadora, te envían a alguien a tu casa para intentar convencerte de que no te vayas, dándote mejores condiciones que las que has tenido hasta ahora. Imagínate cómo funcionan a nivel político... sin comentarios.

Los partidos de la oposición están detrás de conseguir una auditoría global del sistema eléctrico, tratando de aclarar cómo ha estado funcionando el sistema eléctrico hasta ahora y hacer cuentas. El partido del gobierno, el PP, apoyado por Ciudadanos, lo ha rechazado. También hay una ley de autoconsumo –que corregía las limitaciones del Real Decreto antes citado, en vigor, que ha vetado el gobierno, de nuevo apoyado por Ciudadanos, tras ser aprobada la ley por el Congreso de los Diputados.

La excusa que han puesto en esta ocasión es que modificaría los Presupuestos Generales del Estado de este año. Pero creo que no es así y que la clave es que el sistema eléctrico tiene unos impuestos importantes que se dejarían de cobrar.

¿Tiene que haber otra crisis del petróleo para que haya una apuesta decidida por las energías renovables? 
Si se pone una gráfica que muestre, por años, el precio del petróleo y el número de centrales solares, se puede ver una relación directa. Cuando sucedió la crisis del petróleo de 1973, comenzaron a hacerse instalaciones solares de demostración. Cuando bajó el precio, se empezaron a cerrar todas, excepto la Plataforma Solar de Almería en España y el Sandia National Laboratory en Estados Unidos. 

Para el desarrollo de la fotovoltaica, termosolar y la biomasa, avanzamos a golpe de precio del petróleo. Por ejemplo, el momento actual es complicado para las renovables porque los precios del petróleo están muy bajos y la competitividad de las instalaciones de renovables no queda tan clara como lo era hasta ahora; pero el proceso es imparable porque los precios del petróleo no se mantendrán bajos mucho tiempo.

Las reservas de petróleo tienen sus días contados, también las de uranio, el mineral que abastece a la energía nuclear. Hasta ahora está clara la influencia del precio del petroleo, aunque hay otro factor importante, que el ser humano no puede olvidar, como es la necesidad de mitigar el cambio climático.

En relación a los combustibles, en especial aquellos que cubren la necesidad de desplazarse, ¿cuáles son las tendencias hacia el futuro?
En el sistema eléctrico vamos avanzando razonablemente bien. En el sistema de combustibles hay mucha tarea por delante y mucho conflicto. Sustituir los carburantes que emplean los automóviles es muy difícil. Y está empezando una pelea, que se veía venir, entre las compañías petroleras y las eléctricas, a las que les interesa mucho el coche eléctrico. En medio están las empresas fabricantes de coches. Yo había visto ya coches eléctricos y de hidrógeno hace 30 años, en plan experimental pero no en el mercado. Y ya hay coches eléctricos -aún pocos- e híbridos circulando con normalidad.

El coche eléctrico es imparable, pero todavía su introducción va muy lenta. Creo que el del futuro será el que lleve con pilas de combustible de hidrógeno. Sin embargo, se está impulsando más a los que son a base de baterías, como las de litio, que tienen residuos contaminantes y cuyo coste y peso son otros obstáculo. Por su parte, el hidrógeno no pesa nada, es el elemento más ligero de la tierra.

La energía se pronuncia como un factor clave para la sostenibilidad del planeta,  ¿cómo vislumbra el sistema energético de futuro?
Los lugares que tienen menos radiación solar directa tienen más radiación difusa, que es la que alimenta a las plantas, así que suelen tener más biomasa. Los lugares que tienen más sol directo, podrán apostar más por la energía solar, los otros, por la biomasa. En algunos sitios predominará una y en otros, otra; y, sobre todo, la hibridación entre las dos fuentes energéticas. Por medio hay un factor clave como el agua. Sin agua no crecen las plantas ni pueden funcionar bien las centrales eléctricas térmicas, solares y no solares. Por tanto el sistema energético del futuro se basará mayoritariamente en esas dos formas energéticas; además de en la hidráulica y la eólica, que está entrando con mucha fuerza. 

El sistema irá cambiando al ritmo del cambio de mentalidad. El ser humano no puede ser tan estúpido que se mate a sí mismo. En algún momento se dará cuenta de que se está poniendo en peligro y tendrá que corregir el sistema, no tiene más remedio.

Hay una frase de Martin Luther King que lo ilustra: "Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”. Lo más grave es la ignorancia de nuestra especie. ¿A qué porcentaje de la gente le preocupa el cambio climático?

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