Cuidados
Alma Sarabia: “Los cuidados y el empleo del hogar deben estar en todas las agendas políticas”

Alma Sarabia, migrante indígena de origen mexicano y extrabajadora interna en condiciones de semiesclavitud durante 10 años, hace un llamamiento a la sociedad valenciana y a las migrantes racializadas para organizarse y participar en el II Encuentro de Trabajadoras del Hogar y los Cuidados que se celebrará en València los días 30 y 31 de marzo.

Alma Sarabia
Alma Sarabia destaca la urgencia de denunciar y rechazar la enmienda 6777 aprobada el año pasado en los PGE

publicado
2019-03-29 07:00

Un gran logro de las activistas migrantes y racializadas del movimiento feminista en València ha sido conseguir visibilizar su lucha en la segunda huelga laboral, de cuidados y de consumo —celebrada el pasado 8 de marzo— mediante la incorporación de sus demandas antirracistas. Por primera vez en la historia, la lucha de las mujeres sin papeles en València fue apoyada por un movimiento masivo que desbordó las calles de València y del Estado español. Como parte de las acciones, miles de mujeres blancas y una pequeña pero potente representación de mujeres racializadas se concentraron frente a la puerta azul del Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de la calle Zapadores para recordarles a las presas que no están solas y que el feminismo será antirracista o no será.

La lucha de las asociaciones de mujeres trabajadoras del hogar y los cuidados es de las más invisibilizadas. Muchas de ellas son o fueron trabajadoras en régimen de internas, sin prestaciones, con mucho miedo a ser deportadas, con presiones para ejercer sexo involuntario, sujetas sistemáticamente a violaciones de sus derechos por parte de empleadoras que a menudo, defiende Alma Sarabia, hacen uso de su privilegio de clase. Las trabajadoras del hogar y los cuidados forman parte de un colectivo con graves dificultades para organizarse por la cantidad de violencias que las atraviesan. Su condición de migrantes, racializadas y pobres las ha obligado a ejercer las actividades de base en la reproducción del capitalismo en plena crisis de modelo civilizatorio.

Sin embargo, han decidido organizarse para liberarse colectivamente y luchar por dignificar su situación. Este 30 y 31 de marzo en València celebrarán su II Encuentro Estatal en el que explorarán vías de lucha e interpelarán a los partidos políticos respecto a sus posiciones. Sobre este encuentro hablamos con Alma Sarabia, extrabajadora interna y externa y actualmente luchadora por los derechos de las trabajadoras del hogar y los cuidados, así como Delegada en Valencia de la Asociación Rumiñahui en València.

¿Cuál es tu experiencia como trabajadora del hogar y los cuidados y tu trayectoria como activista?
Mi experiencia empieza cuando llego en septiembre de 2005 a Madrid, donde empiezo a trabajar en el servicio del hogar como interna. Me cuestionaba mucho el exceso de trabajo, el poco tiempo libre o de descanso que tenía, pero las mujeres que trabajaban en casas vecinas me decían que era normal, que el trabajo era así, pero que por lo menos me ahorraba el alquiler y la comida. Pero no es verdad, se trata de la venta engañosa de una supuesta oportunidad laboral. En realidad es un trabajo que aísla, invisibiliza, mantiene la jerarquía de clase y, en algunos casos, esclaviza a las mujeres.

"El trabajo de interna aísla, invisibiliza, mantiene la jerarquía de clase y, en algunos casos, esclaviza a las mujeres"

Mi activismo se inicia a partir de mi detención en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Aluche en Madrid, en junio de 2008. Fui detenida por la policía en las redadas que realizaban en transporte público. Estando detenida, me tocó vivir discriminaciones, insultos y violencia psicológica. A pesar de las graves violaciones que viví en el CIE, quienes peor lo pasaron fueron las mujeres negras que estaban allí encerradas conmigo. Al salir de ahí fue cuando decidí entrar a alguna asociación donde pudiera reivindicar la grave situación en la que vivimos las trabajadoras del hogar y las víctimas del sistema racista. Busqué un espacio donde alguien pudiera escucharme y me ayudara a encontrarle sentido al maltrato que sufrimos las personas encerradas —ya sea haciendo trabajo doméstico o en un CIE— en el Estado español.

¿Cómo está organizado el movimiento de trabajadoras del hogar y los cuidados?
Los movimientos más fuertes están en Madrid, País Vasco y Barcelona. En lo que respecta a las mujeres migrantes, son especialmente vulnerables por no tener documentación y por racismo, así que se aprovechan más fácilmente de ellas, complicando mucho su participación en la lucha organizada. Aún con esta situación, es destacable la alianza que hemos ido desarrollando entre nosotras y las españolas, tanto empleadas de hogar como de otros ámbitos. Teniendo siempre claro que, las que ya no ejercemos el oficio, siempre estaremos un paso detrás de ellas. Es decir, son las empleadas de hogar las portavoces y quienes toman la decisión final.

Las asociaciones ahora mismo son mayoritariamente de mujeres migrantes. Ha habido un relevo por la reconstitución de las cadenas globales de cuidados. Las mujeres mejor situadas, las nativas blancas, han abandonado una parte del trabajo del hogar y en lugar de acordar con sus parejas el reparto de cuidados, o pagarle dignamente a una trabajadora con derechos, optan por explotar a una migrante racializada. De esta manera, apuntalan el sistema racista, clasista y machista.

Las mujeres mejor situadas, las nativas blancas, han abandonado una parte del trabajo del hogar y a menudo optan por explotar a una migrante racializada, apuntalando así el sistema racista, clasista y machista

Desafortunadamente, a las asociaciones integradas sólo por empleadas de hogar y de los cuidados les cuesta mucho acceder a espacios de representación o a subvenciones. Algunas se autogestionan o se suman a redes de trabajo, pero resulta muy complicado en esas condiciones mantener la sostenibilidad de las organizaciones. El problema principal es el tiempo, asistir a asambleas o solicitar subvenciones requiere mucha dedicación y la condición de internas de muchas de ellas lo impide.

¿Cuáles son las principales demandas del movimiento de trabajadoras del hogar y de los cuidados?
Exigimos la igualdad de derechos laborales, que las compañeras tengan derecho al paro, derecho al FOGASA (fondo de garantía salarial) y que se realicen inspecciones de trabajo para garantizar que no haya vulneraciones. Derecho a la prejubilación, jornadas reales de 40 horas, que el trabajo de hogar y los cuidados deje de considerarse un trabajo sin cualificación, pues requiere habilidades muy específicas y que fuera del hogar sí son reconocidas, que se implemente la Ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales.

"Exigimos la igualdad de derechos laborales y la profesionalización del empleo del hogar y de los cuidados"

Concretamente, estamos luchando por la profesionalización del empleo de hogar y cuidados. Los cuidados deben estar en todas las agendas políticas y se deben garantizar unas condiciones dignas para el sector. Además de otorgar la residencia legal a las migrantes y de realizar un contrato de trabajo adecuado, para nosotras es fundamental la valorización del oficio, bien a través de la formación o de la experiencia obtenida durante años. No sólo es limpieza, se trata de saber cocinar para una alimentación sostenible, saber responder ante un accidente, cuidado de personas mayores, educación en valores de menores de edad, etc.

¿Qué competencias tiene el Ayuntamiento de València respecto a la situación de las trabajadoras del hogar y los cuidados? 
El trabajo del hogar y los cuidados tal cual está planteado es un pilar que sostiene el sistema, promueve la desigualdad, la precariedad, la explotación laboral, el clasismo y la falta de equidad. La responsabilidad del Ayuntamiento de València en estos aspectos es muy importante. Es su obligación velar por los derechos humanos de este territorio. 

Para que no haya personas por debajo de la línea de los derechos humanos, nos hemos reunido recientemente con tres concejalías del Ayuntamiento —Igualdad, Empleo y Cooperación y Migración— para que se comprometan a trabajar en medidas viables y a corto plazo para visibilizar nuestro sector. Hemos conseguido algunos logros: una campaña de visibilización de nuestro sector, el compromiso de trabajar sobre la profesionalización del oficio y algunos fondos para realizar el Encuentro Estatal.

Este Encuentro Estatal en València tiene dos objetivos principales: visibilizar el trabajo de las asociaciones de empleadas de hogar y cuidados, así como el intercambio de buenas prácticas; y conocer la postura de las candidatas de los partidos políticos —Compromís, Cuidadanos, PSOE Y PP— que están en campaña por la alcaldía de Valencia, respondiendo a dos preguntas muy concretas: “¿Cuál es su posición frente a la enmienda 6777 de los Presupuestos Generales del Estado?” y “¿Qué propuesta viable y a corto plazo proponen para mejorar las condiciones laborales del sector?”

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¿Es el movimiento de trabajadoras del hogar y los cuidados feminista? ¿Qué matices incorporarías?
Es feminista, por supuesto, lo que falta es equidad. El patriarcado y el capitalismo se han encargado de dividir a las mujeres también en este sector. Al final, en el trabajo del hogar y los cuidados, es una mujer explotando a otra, haciendo uso de su privilegio de clase.

¿Qué mensaje enviarías a la sociedad civil organizada para apoyar vuestra lucha?
Hay que educar la mirada, no podemos normalizar la explotación laboral, que haya empleadas sin derechos. No podemos normalizar ver a una mujer mayor del brazo de una mujer migrante o llevándola en silla de ruedas, una mujer esperando a un menor en una parada de bus escolar o verlas acompañando al ambulatorio o haciendo la compra... Valoremos el trabajo y apoyemos en las movilizaciones o eventos para que esta sociedad cambie y dé valor al cuidado y al mantenimiento de un hogar. Hay que presionar para que se contrate a las empleadas del hogar igual que se haría en cualquier otro oficio: garantizando sus derechos.

Entre todas debemos hacer fuerza por la ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre las trabajadoras domésticas. Es muy importante, ya que el gobierno se vería obligado a igualar los derechos de las trabajadoras del hogar a los demás sectores.

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De la misma forma, hemos de denunciar y rechazar la enmienda 6777 aprobada el año pasado en los Presupuestos Generales del Estado, la cual ha pospuesto hasta enero de 2024 la equiparación del sistema de cotización de las empleadas de hogar al régimen general de la Seguridad Social. La no ratificación del Convenio 189, así como la enmienda 6777, evidencian claramente una pasividad de actuación del Estado español ante las trabajadoras del hogar y de los cuidados, cuyo trabajo es esencial para la reproducción de la vida.

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