Cine
¿El cine de terror moderno nació del papel?

La antología TerrorVisión es una colección de relatos de autores como Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft o Daphne du Maurier. Su nexo común es haber originado o influido en clásicos del escalofrío fílmico. El autor de la selección, el especialista Jesús Palacios, acompaña los textos con una generosa introducción y eruditas notas sobre cada uno de los cuentos.

Terror Radical
Relato de terror publicado en Revista Weird Tales en 1929

publicado
2019-05-04 06:18

El crítico y ensayista Jesús Palacios (Satán en Hollywood, Hollywood maldito), un habitual del análisis y la divulgación de la literatura y el cine fantástico y de terror, ha publicado una antología de relatos que mezcla autores tan influyentes como Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft con las plumas menos conocidas de Hyatt Verrill o John W. Campbell. El vínculo entre los 16 relatos, que se presentan acompañados de unas notas introductorias a cargo de Palacios, es que todos ellos han sido llevados a la gran pantalla o han influido en obras cinematográficas relevantes del terror moderno.

TerrorVisión (Valdemar, 2018) es una antología con tesis. Según su autor, el salto a la modernidad del cine terrorífico está estrechamente ligado a la literatura. Palacios se apoya en una idea que expone en la introducción del volumen: sitúa este salto en un año, 1960, en que coinciden los estrenos de El esqueleto de la señora Morales, Elfotógrafo del pánico, Los ojos sin rostro y Psicosis. Tres de las cuatro películas partían de libros preexistentes.
El filme de Hitchcock contribuyó a generar cambios sistémicos. Su éxito comercial fue uno de los grandes reveses que recibió la censura cinematográfica estadounidense en su última década de vida, antes de su reconversión en sistema de clasificación por edades. Además, la novela original se inspiraba en la figura del asesino en serie Ed Gein, especialmente recordado por su escalofriante confección con restos humanos de objetos como ceniceros y tazas. El cine de miedo se hermanaba así con la literatura de terror contemporánea y con la realidad más truculenta. Y, de alguna manera, alcanzaba una mayoría de edad que el Código Hays había dificultado.

Papel, pulpa y cámaras de televisión

El cine de terror moderno nació bajo el influjo del papel de los libros, sí, pero también de la pulpa de papel con la que se imprimían revistas como Weird Tales. TerrorVisión tiene algo de reivindicación implícita o explícita de estas publicaciones que difundían historias de terror y fantasía. Diversas generaciones de autores, desde el mencionado Lovecraft hasta Philip K. Dick (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?), pagaron algunas facturas con las remuneraciones de diversos montantes, en ocasiones paupérrimos, que recibían por sus textos.

Una parte sustancial de los cuentos escogidos por Palacios fueron editados originalmente en cabeceras como Amazing Stories (“La plaga de los muertos vivientes”, de Alpheus Hyatt Verrill), Weird Tales (“La cripta de Yoh-Vombis”, de Clark Ashton Smith; “La calavera del marqués de Sade”, de Robert Bloch), Astounding ScienceFiction (“¿Quién anda ahí?”, de John W. Campbell Jr., “Oscuro destructor”, de A. E. Van Vogt), Home Brew (“Herbert West, reanimador”, de H. P. Lovecraft) o Fantasy Fan (“Del más allá”, también del creador de los mitos de Cthulhu).

Entre las adaptaciones cinematográficas directas de los cuentos mencionados están nada menos que Re-animator y Re-sonator, ambas de Stuart Gordon, y La cosa, de John Carpenter. El relato de Campbell no solo generó el clásico de Carpenter, sino también El enigma de otro mundo, realizada en pleno auge de la ciencia ficción anticomunista de los años 70. El texto de Bloch saltó a la gran pantalla bajo el título de La maldición de lacalavera, una película protagonizada por dos iconos del género como Christopher Lee y Peter Cushing. Y los relatos de Smith y Van Vogt se cuentan entre las múltiples fuentes posibles de Alien.

Algunos de los escritores que se foguearon en revistas, como el Bloch de Psicosis, acabaron trabajando recurrentemente para la televisión, convertida en una nueva factoría de ideas del fantaterror y en una nueva vía de ingresos paralela a la publicación de libros gracias a series como The twilight zone o Alfred Hitchcock presenta. También fue el caso de uno de los principales exponentes de la generación posterior de autores: Richard Matheson, autor de las novelas Soy leyenda y La leyenda de la casa del infierno, o del guión de la cormaniana Cuentos de terror y de El diablo sobre ruedas, entre otros muchos trabajos. En TerrorVisión se recoge su cuento “Pesadilla a 20.000 pies”.

Más allá de los límites del libro de Palacios queda otra influencia en el cine de terror moderno ejercida por publicaciones impresas en papel barato: la de colecciones de cómics como Cuentos de la cripta. Su espíritu juguetón y perverso puede rastrearse indirectamente en las películas más agitadoras del mencionado Gordon, y más directamente en películas como Creepshow, una colaboración de George Romero con Stephen King.

Palacios afirma que la totémica obra de King provocó una cierta inversión de papeles: en la década de los 80, era la literatura de terror la que palidecía al lado de la inventiva y contundencia de los David Cronenberg (Videodrome), Shinya Tsukamoto (Tetsuo) y compañía. El responsable de TerrorVisión habla de “un cierto acomodamiento”. La irrupción virulenta de Libros de sangre, de Clive Barker, tendría un efecto revulsivo. De ahí que uno de los relatos del escritor británico, “El tren de carne de medianoche”, cierre el volumen.


el código hays
Bajo las condiciones del Código Hays de censura, de aplicación variablemente restrictiva durante más de tres décadas (1934-1968), los cineastas que trabajaban en Hollywood difícilmente podían mantener una relación fluida y respetuosa con la literatura adulta de cualquier tipo. No se trataba de un fenómeno que afectase solo a la representación de la violencia o los límites de lo representable en el cine de terror.

Los tormentosos rodajes de adaptaciones de novelas dramáticas de William Faulkner (Santuario) o Sinclair Lewis (Ann Vickers), acontecidos en la década de los 30, estuvieron condicionados por la negociación constante con una autoridad que solicitaba insaciablemente cambios y eliminaciones. Estos rodajes fueron ejemplarizantes al convertirse en una fuente de problemas y gastos para los estudios. Así se consiguió uno de los objetivos de los ultraconservadores ideólogos del código: evitar que un entretenimiento de masas como el cinematógrafo estrechase lazos con la crudeza y la crítica social de las plumas del realismo y el naturalismo.

En este contexto, el cine terrorífico de origen estadounidense, siempre relevante y muy hegemónico tras la devastación derivada de la II Guerra Mundial, se desarrolló en unos marcos que dificultaban la evolución del gótico fílmico definido mediante Frankenstein, La momia y otras producciones realizadas en pleno advenimiento del sonido en la gran pantalla.

Relacionadas

Cine
El monstruo de ‘Alien’ y el horror ginecológico

El guionista del clásico de Ridley Scott quiso hacer sufrir al público del cine de terror de la época, aparentemente gozoso de contemplar sufrimientos de ficción impartidos en carnes femeninas, con dos escenas de violación fantástica de cuerpos masculinos. La resaca llegó en forma de imitaciones que daban nuevas formas a viejas inercias.

Cine
El legado audiovisual de las misiones Apolo
El documental ‘Apolo 11’, de CNN Films, adereza el quincuagésimo aniversario de la llegada a la Luna
0 Comentarios

Destacadas

Vivienda
La zona cero de la gentrificación en València

La gentrificación que sufren barrios del centro de la ciudad como Russafa y Ciutat Vella supone una violencia económica que amenaza y expulsa al vecindario de toda la vida y lo sustituye por nuevas clases sociales.

Islamofobia
Manifiestos de odio

Un problema de salud mental o terrorismo. Son las diferentes categorizaciones que utiliza Donald Trump para hablar de atentados cometidos por personas de etnia blanca o con ascendencia árabe o religión musulmana. Sin embargo, la violencia supremacista blanca está apoyada en un ideario.

Movimiento antiglobalización
G7, la reunión de la oligarquía mundial en Biarritz

El Grupo de los Siete (G7) encarna el dominio histórico de algunas superpotencias sobre el resto del planeta. Así, detrás de las buenas intenciones de Emmanuel Macron, del 24 al 26 de agosto, cada Estado miembro defenderá sus intereses económicos neoliberales, militares y diplomáticos.

Últimas

Menores migrantes
Salima: “Ahora yo estoy decidiendo mi futuro”

Salima, de Nador (Marruecos), cruzó sola la frontera con Melilla cuando tenía 16 años. Dos años después llegó a Málaga, también sola. Es una de las niñas que ha dejado atrás su país y su familia en busca de un futuro mejor.

Música
Califato¾: la cinta que une pasado y futuro

Música andaluza sin complejos, dándole la vuelta a los estereotipos en un viaje analógico-digital en el que les acompañamos durante un ratillo.