Agresiones a prensa
Isidre García Puntí: “Los que hemos estado años en la calle sabemos que los ataques a prensa no son algo nuevo”

Fotógrafo que lleva años cubriendo manifestaciones en Barcelona, García Puntí se enfrenta a una petición de cuatro años de cárcel por una supuesta agresión a un mosso d'Esquadra durante las manifestaciones que siguieron al desalojo del Banc Expropiat.

Isidre García Puntí
Autoretrato de Isidre García Puntí que forma parte del proyecto "De Cara", expuesto en el IEFC y se publicado en el ARA.

publicado
2019-03-13 06:58

Isidre García Puntí lleva años cubriendo con su cámara de fotos las manifestaciones que tienen lugar en Barcelona, aunque últimamente se dedica más a la fotografía documental. Es fotógrafo freelance y colabora con varios medios de comunicación, entre ellos Ara o El País Catalunya. Se enfrenta a cuatro años de cárcel por una supuesta agresión a un mosso d’Esquadra durante una de las manifestaciones que siguieron al desalojo del Banc Expropiat, en Barcelona.

Los hechos de los que se te acusa tuvieron lugar tras el desalojo del Banc Expropiat
Fue en las manifestaciones que se hicieron en rechazo al desalojo, el 25 de mayo de 2016.

¿Y, entonces, tú fuiste para cubrir estas manifestaciones para algún medios? 
Sí. Yo soy freelance, colaboro con una agencia italiana. Soy fotógrafo de profesión y de formación, y, aparte, hago fotoperiodismo entre otras cosas, porque tiro más hacia la fotografía documental o intento tirar a eso porque la parte de cubrir noticias cada vez está peor. Lo he hecho durante años, para El País Catalunya en su momento.

¿Qué es lo que pasó en esta manifestación?
Yo fui a cubrir la manifestación, que acabó con diferentes disturbios durante la noche. Fueron varias noches largas. Yo aquel día trabajé, en la siguiente manifestación también, y también acabó con incidentes, y pasó el tiempo, y al año y medio me llega una citación para ir a declarar a la comisaría, acusado de atentado y lesiones graves a un policía. Ese señor, lo que me llegó un año después, es que se había lesionado en una carga y denunciaba una agresión, y esa agresión me la imputa a mi.

Algo que entiendo que niegas totalmente.
Claro. Yo estaba trabajando y no agredí a nadie ni en esa ni en ninguna manifestación. Este señor se lesiona, dice que es una agresión y, por fotografías, imágenes o tal me imagino, dijo que era yo, porque a mí ni ese día ni en los siguientes me dijeron nada. Cuando a mi me identifican fue el 20 de septiembre de 2017 en la Conselleria de Economía. Era tarde, las 3 de la mañana o así, y estábamos unos cuantos de prensa y algún que otro manifestante por allí esperando que llegara la grúa para llevarse los coches de los que ahora tanto se habla [en referencia a los coches de la Guardia Civil en los que se afirma que había armas y quedaron desprotegidos, y de los que se ha hablado en repetidas ocasiones a lo largo del juicio a los líderes independentistas en el Tribunal Supremo]. Hice fotos cuando le pasaron los perros por si había explosivos, me estaba liando un cigarro y vinieron dos antidisturbios, me cogieron, me preguntaron si les podía acompañar, les pregunto por qué y me dicen que porque había cruzado una línea de seguridad. No sabía de qué línea me hablaban, pero voy, me identifican, espero un rato, me devuelven el carné y me dicen que esta vez no me van a denunciar, pero que tuviera cuidado de no atravesar ningún cordón de seguridad. Les dije que no recordaba haber pasado ningún cordón, pero que estaría atento, les pedí volver con la gente de prensa, y ahí se acaba todo. Eso fue el 20 de septiembre y a finales de octubre me llega esta citación sobre unos hechos fechados el 25 de mayo de 2017. Me explican que estaba este señor lesionado, que llevaba unas operaciones, etcétera, y me dicen que soy yo, y que la fecha es un error y que en realidad los hechos son de 2016, cuando las manifestaciones por el Banc Expropiat. Me enseñaron imágenes en las que salía yo haciendo fotos, hablando con manifestantes, con compañeros, y después otras de una calidad nefasta. Me dicen que hay una carga, unos policías que corren y un tipo calvo que dicen que soy yo. Yo no me reconozco. Me dicen que uno de los policías que corrían cayó y se lesionó, pero en las imágenes no se veía a nadie caer, ni se veía a nadie pegar a nadie.

¿En esas fotos en las que decían que salías tú, ni siquiera se ve a nadie agrediendo al policía que denuncia haber sufrido agresiones? 
No, en las imágenes no se ve nada de esto, pero el señor dice que alguien le tiró una valla. Y con eso tuve que ir en 15 días al Juzgado de Instrucción a declarar, y lo mismo: explico que voy a muchas manifestaciones, que es parte de mi trabajo. Yo estaba allí, y eso lo he reconocido siempre y hay imágenes de mi trabajando allí. Y, a parte de esto, poco más.

¿Has recibido apoyo por parte del gremio de prensa?
De medios de comunicación siempre es más complicado, aunque por supuesto está La Directa. Gracias a ellos y a su trabajo y el de otros compañeros, al material gráfico de Sonia Calvo, que colabora con La Directa, a Víctor Serri, que tiene muy buen ojo y que tenía material de esos hechos, a que el mismo día a Jesús Rodríguez, también de La Directa, le rompieron un dedo en esa misma carga y se preocupó de conseguir todo el material gráfico sobre ese día, apareció lo que sucedió realmente y cómo se lesionó este señor, que nada tiene que ver conmigo ni con lo que se me acusa.

Como fotoperiodista, ¿te ha pillado desprevenido una acusación como esta por parte de los Mossos, o ya has visto casos similares?
Sinceramente, ahora aquí en Catalunya estamos como muy sensibles a todas estas situaciones de represión y parece que son un invento de ahora, pero los que hemos estado un poco en la calle y hemos visto cosas desde hace años sabemos que esto no es nuevo. Quizá se ha generalizado más, quizás afecta a gente que antes no afectaba, pero tenemos casos como el de 2011 de los chicos del Parlament que le tiraron pintura a la Tura [Montserrat Tura] y les pidieron no sé cuántos años de cárcel… Y el tema de que le pase a profesionales, pues también hemos visto casos. Es normal que la gente tenga una idea de seguridad y piensen que, si te ha pasado esto, algo habrás hecho, pero en el momento en que ven que le pasa a cualquiera, a gente como ellos, empiezan a pensar que quizás no había una razón para ello. Ha habido operaciones extrañísimas en Barcelona, cuando se hablaba de anarquistas terroristas, pero se circunscribía a un sector más concreto de la sociedad y una parte de la gente lo justificaba. Los que hemos ido siguiendo ciertos movimientos o centros sociales sabemos que se han justificado cosas injustificables y que han sucedido cosas que no tendrían que haber sucedido. Pero el tema no es para nada nuevo.

Existe el debate sobre los distintivos para prensa, como los brazaletes. ¿Ese día llevabas tú brazalete?
Es un tema complejo. Además de mi caso, hay muchos otros de ataques contra prensa: compañeros lesionados, imputados, y quizás es necesario denunciar lo que nos está pasando como oficio. Tú, para poder hacer tu trabajo, tienes que estar ahí. No hay otra forma, sobre todo si haces imagen. El tema de los brazaletes entra en esta parte. No somos delincuentes, aunque se esté criminalizando nuestro trabajo, por lo tanto tenemos que tener un mínimo de garantías para poder trabajar. Aunque no sea obligatorio, cuando estás cubriendo una situación de cargas policiales, te piden que te vayas o, si no, que te identifiques para que se vea que eres prensa. Como protocolo sería lógico hasta cierto punto, en su momento se peleó para que la prensa pudiera trabajar acreditado e identificado, y luego nos encontramos con que esto no cambia la situación. Yo en mi caso, ese día no llevaba brazalete. He intentado siempre no llevarlo, y más en manifestaciones de centros ocupados, por eso que dicen de que la prensa apunta y la policía dispara. En la última manifestación que hubo del tema okupa que fui a cubrir aquí en Barcelona llevaba el maldito brazalete porque, si no, la policía no me habría permitido moverme mínimamente, y ¿qué sucede en el momento en que los manifestantes se pueden descolocar un poco de la vigilancia del cordón policial, metiéndose en el Raval, donde la policía no puede entrar en tromba? Pues que yo y los compañeros de prensa nos quedamos en el lado interno del callejón, la policía en el lado de fuera, y ¿dónde van las botellas? A mi y a mis compañeros, porque llevo un brazalete que pone prensa. La policía te dirá que no tiene culpa de lo que hace la gente, y vale, lo acepto. Por contrapartida, ¿qué sucede? Está el caso de Carles Palacios, el chico que detuvieron en Girona por el aniversario del 1 de octubre, cuando se ocuparon las vías. Una detención aparatosa, en la que pararon el coche en seco y lo montaron sin identificarse como policías. En las imágenes acusatorias de Carles aparece él, con el brazalete, en las vías revisando las fotos que ha hecho y haciendo fotos. Se ve perfectamente que es prensa y que está trabajando, y está imputado y tiene que ir el día 15 a declarar por desórdenes público. ¿Qué sentido tiene ese brazalete si por una parte los manifestantes te lo pueden poner difícil y por otra a la policía le da igual?

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