El Salto
Vale la pena

Ha llegado el momento. Después de dos años de trabajo y varios meses de campaña, presentamos el número piloto de El Salto.

Desahucio PAH
Una activista de la PAH en una acción para paralizar un desahucio en Madrid. Olmo Calvo

publicado
2017-03-26 18:58

Ha llegado el momento. Después de dos años de trabajo y varios meses de campaña, presentamos el número piloto de El Salto, un mensual que se adapta a distintos territorios —por ahora, a Aragón, Andalucía, Galicia, Madrid y Navarra— para seguir rompiendo el cerco informativo abierto en los últimos años por distintos medios de comunicación. Lo hacemos porque, objetivamente, ha llegado el momento de dar ese salto. Porque apenas un 34% de la población española confía en las noticias publicadas por la prensa.

Porque en una escala de uno a diez se considera que la independencia de las personas que ejercen el periodismo apenas llega al cuatro. Porque desde el comienzo de la crisis, el paro entre periodistas ha aumentado un 74%. Pero esto no se trata de las personas que ejercen el periodismo. Se trata del acceso a la información y de la búsqueda de la veracidad, que está enfrentada con los intereses de las grandes empresas.

Se trata de aumentar los límites de la democracia, y de hacerlo por nuestros propios medios, hombro con hombro y mano con mano. En la última década han crecido las opciones para informarse sorteando a los grandes grupos mediáticos —encabezados por los tres mayores: Atresmedia, Mediaset y Prisa—. Con El Salto pretendemos añadir a la información crítica una apuesta por el método, por la cooperación y la deliberación en colectivo.

Sin publicidad de multinacionales. Sin consejos de administración ni reparto de dividendos.Sin pagos bajo cuerda ni pactos por arriba. Por eso, este es un salto que se produce a la vez en varias redacciones al mismo tiempo, con el deseo de encontrarnos cada vez con más gente. Los medios de comunicación forman parte de los procesos de socialización de las personas, generan relatos y narrativas de la realidad y, en algunos casos, eso tan disputado llamado hegemonía. Las preguntas que hacemos a cada pieza informativa las tenemos que realizar también con quienes nos suministran esas narrativas: a quién interesa que salgan a la calle, quiénes lo pagan, por qué defienden a quienes defienden y atacan a quienes atacan, a quién sirven y a quién pertenecen.

Después de años trabajando en esos enfoques y prácticas, nos hemos puesto en marcha, más personas y más cerca las unas de las otras, para pegar este salto. Lo que tienes en las manos es el número 0, el ensayo general del mensual que desde esta primavera llegará cada mes a tu casa si nos acompañas. Porque con tu suscripción lo podemos hacer posible. Estamos convencidas de que vale la pena.

Sobre este blog
El Salto es una propuesta impulsada por el periódico Diagonal y más de 20 proyectos comunicativos de todo el Estado para lanzar un nuevo medio en 2017. Este es blog de la redacción de la edición general de la web y la revista de El Salto.
Ver todas las entradas

Relacionadas

Huelga feminista
El Salto, con la huelga feminista

Las empleadas de El Salto, colaboradoras y demás integrantes del colectivo se suman a la Huelga Feminista de este 8 de marzo. Sus compañeros se dedicarán a cubrir informativamente las movilizaciones y a tareas de cuidados.

El Salto
Propuestas de las socias: paridad de género, sección de ciencia y otras iniciativas

Antes de la II Asamblea de El Salto, abrimos un foro para recoger las propuestas de las socias. Entre ellas, que haya paridad de género en la plantilla y en las colaboraciones de El Salto. Tras un estudio de la viabilidad de las propuestas más votadas, hacemos una devolución de las que son viables y os contamos cómo empezaremos a aplicarlas.

0 Comentarios
Sobre este blog
El Salto es una propuesta impulsada por el periódico Diagonal y más de 20 proyectos comunicativos de todo el Estado para lanzar un nuevo medio en 2017. Este es blog de la redacción de la edición general de la web y la revista de El Salto.
Ver todas las entradas

Destacadas

Derecho a la ciudad
Seguridad y urbanismo, el relato perdido de las izquierdas

Un reciente estudio ha puesto de manifiesto las diferencias de criterio a la hora de medir los efectos de la gentrificación. En esta divergencia subyace un debate ideológico. La existencia de alternativas o límites a la gentrificación no se ha traducido en políticas concretas en ciudades como Madrid. La derecha y las promotoras siguen teniendo la sartén por el mango.

Portugal
Costa se arriesga a nuevas huelgas a poco más de un mes de las elecciones generales de Portugal

El Sindicato Nacional de Motoristas de Matérias Peligrosas, que puso en jaque al país durante la huelga que convocó a mediados de agosto no cuenta con el apoyo de los partidos de izquierda ni los sindicatos. Sus transportistas, no obstante, amenazan con parar el país y tienen mecanismos para hacer escuchar sus reivindicaciones.

Ciencia
De aquellos datos, estas conclusiones

Entre científicos, la controversia sobre qué estadística es la “correcta” sigue a día de hoy. Cuál se usa en distintos campos tiene mucho que ver con la costumbre.

Residuos
El verano agrava los problemas con la basura de las ciudades españolas

La temporada estival supone un pico en la generación de residuos. A los peligros asociados a los incendios que generan los vertederos se une la saturación de las plantas a la hora de tratar la basura.

Sexualidad
De conjugaciones relacionales

Tres personas conversan sobre cómo entienden los vínculos, la atracción o la confianza. No son expertas ni teóricas, pero tienen mucho que decir.

Últimas

Ecofeminismo
¿Por qué molesta Greta Thunberg?
Asististimos una virulenta reacción contra Greta Thunberg que ignora deliberadamente el espacio Fridays for Future, niega el cambio climático y tiene su buena dosis de machismo
Accesibilidad
No, Badajoz no es una ciudad accesible
Cualquier salida por pequeña que sea desde su domicilio es, para las personas con discapacidad motora, una auténtica prueba de obstáculos
Vivienda
La zona cero de la gentrificación en València

La gentrificación que sufren barrios del centro de la ciudad como Russafa y Ciutat Vella supone una violencia económica que amenaza y expulsa al vecindario de toda la vida y lo sustituye por nuevas clases sociales.

Menores migrantes
Salima: “Ahora yo estoy decidiendo mi futuro”

Salima, de Nador (Marruecos), cruzó sola la frontera con Melilla cuando tenía 16 años. Dos años después llegó a Málaga, también sola. Es una de las niñas que ha dejado atrás su país y su familia en busca de un futuro mejor.