Hermelinda Simela: “Ahora la mujer sabe que está empoderada gracias al teatro”

Hablamos con Hermelinda Simela, del Grupo Teatro do Oprimido (GTO)-Maputo, quien ha participado en Enlazando Culturas.

El Salto Córdoba


publicado
2018-04-18 09:00:00

El teatro es una herramienta de crítica social y el Teatro del Oprimido ha potenciado ese propósito desde que, en los años 60, fruto del convulso contexto político-social de América Latina, surgiera de manos del brasileño Augusto Boal.

Más de medio siglo después está presente en 70 países y sigue utilizando el teatro como instrumento educativo y de transformación social para convertirnos en seres activos y redimirnos de las estructuras opresoras con el fin de crear un futuro prometedor. Así lo ha explicado Hermelinda Simela, del Grupo Teatro do Oprimido (GTO)-Maputo, quien ha participado en Enlazando Culturas, Encuentro Internacional de Experiencias de Educación y Comunicación para el Desarrollo, que celebra CIC Batá en Córdoba.

¿Por qué tiene tanta vigencia el Teatro del Oprimido (TdO) en todo el mundo?
Porque es una forma de hacer teatro que no excluye, sino que incluye a todo el mundo. Es un teatro foro, en el que se cuenta una historia, se expone un problema y soluciones para resolverlo.

¿Con qué grupos sociales trabajáis en el GTO-Maputo?
En Mozambique somos 35 profesionales repartidos por todo el país, que representamos unas tres obras diferentes a la semana. Trabajamos con varias ONG que luchan por el bien social de comunidades desfavorecidas y con otras que trabajan con campesinos porque el TdO es una herramienta para mediar en conflictos laborales. En Mozambique la mayoría de los campesinos son iletrados, entonces a través del teatro buscan la forma de defender sus derechos en la tierra. Además, trabajamos con ONG que ven en el teatro una forma de incentivar a los padres para educar a sus hijos para que estudien en la escuela y rompan barreras.

¿Qué temas tratáis y quién los decide?
Trabajamos todos los temas y son las propias comunidades las que los deciden. Cuando trabajamos con los campesinos, tratamos los alimentos, las fronteras, cuestiones de género. Cuando trabajamos con familias y niños y niñas, tratamos el acceso a la educación, las normas de circulación, el sida, la violencia doméstica, el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género.

¿Cómo utilizáis exactamente el teatro social como herramienta educativa? ¿Cuál es vuestra metodología?
Nos basamos en un teatro foro, que parte de un concepto del que se plantean varias opiniones para que, quienes participen, entren en conflicto. No usamos demasiadas herramientas del teatro tradicional. Contamos historias que vemos en los noticieros, en los periódicos e incluso en la iglesia. Cogemos versículos de la Biblia y los usamos como metáfora para contar una historia más real y más actual.

En el TdO son las personas de esos grupos sociales las que hacen de intérpretes, pero ¿qué papel desempeña el espectador?
Como tenemos el opresor y el oprimido, tenemos aliados del opresor y aliados del oprimido. El pueblo ve y se posiciona con un personaje y, por tanto, como aliado del oprimido o aliado del opresor.

¿El espectador también tiene un papel activo?
Sí, porque se refleja en la historia, y hay veces en que la representación le hace cambiar de opinión sobre un determinado tema.

¿Crees que las personas tenemos conciencia de ese poder, de seres activos que pueden cambiar procesos?
Sí, precisamente por eso usan el TdO. Este funciona como herramienta de cambio y las personas conocen su poder. Lo utilizan para poner su voz y expresar su voluntad.

¿Qué impacto social tiene hoy en día el TdO?
Muy grande. Antes teníamos a una mujer que no hablaba, ahora sabe que está empoderada gracias al teatro. Puede levantar la mano si no está de acuerdo con algo, se puede expresar, porque el teatro es un espacio sin barreras en el que está protegida por el personaje. El hombre antes no tenía en cuenta su opinión. De hecho, hubo maridos que se enojaron con las mujeres que trabajamos en el TdO porque estábamos sacando a sus esposas de su rol y eso no era bueno. Ha sido todo un logro el hecho de que esas mujeres decidieran al final seguir haciendo TdO a pesar de lo que pensaban sus maridos.

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