España, en el vagón de cola del cannabis medicinal en el mundo

Alivia del dolor, reduce la ansiedad y estimula el apetito en pacientes oncológicos. Pese a sus probados efectos, el Congreso ha relegado a la cola de sus prioridades la regulación del uso terapéutico de la planta.

Gabriel Incertis

publicado
2018-01-02 08:30:00
Con California abriendo en este año el mayor mercado de marihuana legal recreativa del mundo, Canadá legalizándola totalmente el próximo verano y la situación de regulación recreativa de esta sustancia en muchos otros países como Holanda, Colombia y Uruguay, resulta sorprendente, e incluso vergonzoso, que nuestro país siga estando a la cola mundial en la regulación del uso medicinal del cannabis. 

No será por falta de evidencia acerca de sus efectos terapéuticos: como paliativo del dolor, reductor de la ansiedad, estimulante del apetito y aumento de peso especialmente en pacientes oncológicos, y en aquellos que padecen condiciones tan diversas como fibromialgia, epilepsia, artritis o enfermedades del sistema nervioso (por ejemplo en la epilepsia ha demostrado ser capaz de combatir la gravedad de las crisis convulsivas mientras que en la esclerosis múltiple es utilizada como remedio para reducir el dolor neuropático y la espasticidad). ¿Cómo es posible que países como Chile, Colombia, Perú, Croacia, Turquía, Macedonia, México o incluso Zambia nos lleven la delantera en este sentido? 


Si tenemos en cuenta que en España a los sucesivos gobiernos la ciencia les interesa más bien poco, no nos deberíamos sorprender en absoluto por la denigrante situación de la regulación del cannabis medicinal en nuestro país. 

La falta de cultura científica en la sociedad y la falta de voluntad política por ponerle remedio, son algunas de las causas subyacentes de la persistencia del estigma social y político de esta maravillosa planta, bien adentrados en el siglo XXI. 2017 ha sido el sexto año consecutivo en el que las inversiones españolas en I+D se han reducido, siendo la única potencia económica europea en la que esto está sucediendo. “El presupuesto real para ciencia (…) ha decrecido cerca de un 50% en los últimos ocho años. Pero debería haberse doblado durante ese tiempo”, se lamentaba el pasado mayo Mariano Barbacid, oncólogo del CNIO en una entrevista para el diario El Mundo. 


El Congreso de los Diputados no tiene entre sus prioridades regular el cannabis medicinal


En medio de este desolador panorama, en abril de 2017 la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso de los Diputados aprobó una proposición no de ley para crear una subcomisión para analizar la posible regulación del uso terapéutico del cannabis, usando como referente la experiencia de otros países (como siempre, a la zaga del vecino y sin tomar nunca la iniciativa) y en la evidencia científica disponible sobre sus beneficios terapéuticos. La Subcomisión tenía que presentar un informe en un plazo máximo de seis meses desde su constitución, pero esta no tuvo lugar hasta finales del año pasado. 

“Somos personas, no narcotraficantes, y tiene que quedar claro que el cannabis es un medicamento”

A pesar de su constitución, la actividad de la subcomisión parece tan muerta como la voluntad política real por ponernos a la altura de Países Bajos, Alemania, Italia, República Checa o Estados Unidos.



Y es que el Congreso de los Diputados ha relegado el asunto a la cola de sus prioridades, como si el padecimiento de los enfermos pudiese esperar, y no dándoles otra opción que recurrir a la clandestinidad, al mercado negro, a exponerse a ser criminalizados y sin un control sanitario de los productos, ni un control médico oficial de sus tratamientos. 

Nada parece apuntar a que en la próxima primavera, un año después de su aprobación, la subcomisión parlamentaria esté en marcha. La presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal, Carola Pérez, no puede ser más elocuente: “Hay que normalizar la situación, porque solo queremos calidad de vida. 

Los políticos tienen que dejar de mirar para otro lado, porque somos personas, no narcotraficantes, y tiene que quedar claro que el cannabis es un medicamento”.

Como están las cosas en España, parece que lo único que podemos emitir acerca de la marihuana son lamentos. 

5 Comentarios
#5796 11:59 2/1/2018

Buena crítica, aunque carece de la otra mitad de la información: Los Clubs Sociales de Cannabis, formados por cultivadores asociados para hacer cultivos colectivos y repartirse la cosecha. De eso no dice nada y es fundamental. Ademas hay una Federaciónd de Asociaciones Cannábicas, todo un movimiento social que es ocultado, tanto por El Salto como por la prensa burguesa. El movimiento feminista sale a diario en El Salto, el movimiento cannábico casi nunca. Todavía hay clases, claro que si.

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#5843 11:29 3/1/2018

"El movimiento feminista sale a diario en El Salto, el movimiento cannábico casi nunca."
--> Falso.
https://elsaltodiario.com/nekwo-blog/el-consumo-de-cannabis-asociativo-a-debate-en-el-tribunal-constitucional
https://elsaltodiario.com/nekwo-blog/suspenden-la-ley-catalana-que-regulaba-el-cannabis-y-los-clubs
El Salto no es tu enemigo, no "oculta" a los clubes cannábicos. Simplemente El Salto no es una revista de promoción de los clubes cannábicos sino de información general. En ocasiones se hablará de ellos y en ocasiones no. El Salto podría perfectamente desmarcarse del tema de la marihuana, pero ha decidido sacarlo a la palestra con dos artículos semanales. Apenas van una docena. En vez de quejarte deberías estar agradecido y esperar a ver cómo se va tratando el asunto.

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#7698 16:03 30/1/2018

¡¡¡Conozco de sobra esos dos articulos cannábicos que citas!! y son muy buenos pero solo son dos en varios años. Recibo El Salto en casa y veo que el feminismo es perenne todos lo meses, mientras otros temas quedan relegados_: antifascismo, movimiento cannábico y anti-prohibiconista, etc. Todo me interesa pero al final se lleva el gato al agua la agrupación mas fuerte (la feminista). No considero a El Salto mi enemigo, solo digo que me gustaba mas cuand era el Diagonal, y que me interesan mas otros temas, no solo el feminismo.

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#5840 11:15 3/1/2018

No procede. El artículo se centra en la ausencia de regulación del cannabis como medicamento. Eso es independiente de los clubs. Sin regulación estatal no hay control de calidad médico, y muchas veces un club social no está tan a mano, además de que se encuentran en un estatus de alegalidad. Que un enfermo no pueda disponder del cannabis en una farmacia y consumirlo luego en su casa tranquilamente, que no pueda recibir una receta de su médico, quien controle y dosifique su medicación, es lo que se denuncia con este artículo. Ya habrán otros artículos que hablen sobre los clubes cannábicos en España, no te preocupes.

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#7699 16:04 30/1/2018

Con California abriendo en este año el mayor mercado de marihuana legal recreativa del mundo, Canadá legalizándola totalmente el próximo verano y la situación de regulación recreativa de esta sustancia en muchos otros países como Holanda, Colombia y Uruguay, resulta sorprendente, e incluso vergonzoso, que El Salto oculte en esta articulo de blog el tema de los Clubs Sociales Cannábicos.

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