10.000 días sin hablar

El periodista Michael Finkel cuenta en El extraño del bosque la alucinante historia de Christopher Knight, quien pasó 27 años completamente solo en un bosque en Maine, Estados Unidos.

El periodista Michael Finkel
Michael Finkel, autor de 'El extraño del bosque'.

publicado
2017-09-22 08:00:00

No, el señor de la foto no pasó 10.000 días sin hablar. Ilustrar con la cara del protagonista hubiera sido lo procedente pero se entenderá la excepción. El retrato corresponde al periodista Michael Finkel, autor de El extraño del bosque (Lince Ediciones, 2017), uno de los libros más curiosos de entre todos los que han llegado a las librerías en los últimos meses.

En él, Finkel cuenta una historia tan increíble como cierta, la de un joven que a los 20 años abandonó el mundo, simplemente se bajó de este tren. Pero siguió viviendo. En completa soledad y sin cruzarse con otra persona hasta que 27 años después fue detenido por la policía mientras robaba comida en las instalaciones de un campamento de verano.

Christopher Knight, el protagonista, salió de casa una mañana de verano en 1986 y condujo sin rumbo hasta el estado de Maine, en el noreste de Estados Unidos, donde desapareció en un bosque. Sin ningún plan conocido, sin razón aparente para la huida, Knight se dejó llevar.

Durante casi tres décadas vivió al margen de todo. Consiguió adaptarse a las durísimas condiciones del bosque, que convirtió en su domicilio, y lo hizo en absoluta soledad: sin ver a otra persona ni hablar con nadie.

La leyenda del ermitaño fantasma fue tomando cuerpo en la zona boscosa de North Pond, Maine, debido a sus incursiones nocturnas en residencias vacacionales no demasiado alejadas de su guarida, durante las que conseguía provisiones de comida y lectura. Nunca fue visto pero sus acciones dejaron huella.

En la primavera de 2013 fue arrestado, al ser atrapado con las manos en la masa. El ermitaño ladrón existía de verdad. Tenía ojos y cara. A la cárcel del condado de Kennebec llegó una avalancha de visitas y el teléfono sonó como nunca lo había hecho. Knight no hizo ninguna declaración pública. No aceptó las ofertas –ni poemas, ni dinero ni esposas– y el enigma multiplicó los interrogantes en torno a su persona.

Finkel, el periodista, logró establecer comunicación con él, primero epistolar y después en nueve visitas en persona, fruto de la cual ha podido relatar una historia fascinante sobre la incapacidad de encajar en este mundo y la imposibilidad de ser feliz. La vida de Cristopher Knight, única, ¿no es acaso la historia de cualquier persona?

¿Qué es lo más importante que has aprendido de Christopher Knight?
Aprendí de Christopher Knight el asombroso valor de hacer nada, es decir, de sentarme durante unos minutos, empapándome del mundo alrededor, observando, calmándome. He aprendido que hacer nada es una cosa extremadamente importante de hacer.

La sociedad moderna es tan vertiginosa… Tenemos la sensación de que necesitamos estar haciendo cosas continuamente. Si tenemos 30 segundos desocupados, lo que hacemos la mayoría es llevarnos la mano al bolsillo y juguetear con el móvil. Creo que esta estimulación constante nos está dañando de verdad.

Necesitamos tomarnos un tiempo, no hablo de 27 años sino de 10 o 15 minutos al día, en el que no hacer nada. Solo respirar. Centrarte en ti. No me refiero a meditación, no es una cosa tan formal. Solo relajarte. Creo que si lo hiciéramos, si no hiciéramos nada durante un par de minutos al día, el mundo sería un lugar mucho más tranquilo y mejor.

¿Cómo te enteraste de su historia?
Lo primero que supe de Chris Knight fue leyendo un pequeño artículo en la web de un periódico local de Maine. Cada línea me hizo querer saber más: ¿por qué alguien simplemente renunció al mundo?, ¿qué aprendió?, ¿cómo sobrevivió?, ¿cómo es ser arrastrado de vuelta a la sociedad? En cuanto supe de él, me empecé a obsesionar con su historia.

Y no fui el único interesado, obviamente. Unos 500 periodistas intentaron contactar con él tras su detención, y estoy inmensamente agradecido de que me eligiese a mí. Claramente las acciones de Knight, ese abandonar el mundo, tocaron la fibra sensible en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Creo que mucha gente comparte ese sentimiento de que la vida moderna es a menudo abrumadora y le gustaría darse un respiro.

¿Cuándo te diste cuenta de que era una historia que había que contar?
Después de que Knight fuese arrestado y encarcelado por robar comida de un campamento de verano, le escribí una carta a mano, boli sobre papel. Una semana más tarde recibí su respuesta. Su carta contenía algunas de las primeras palabras que compartía con alguien en 27 años. Inmediatamente sentí, al leerla, que era una historia que necesitaba ser contada. La carta dejaba muy claro que Knight es inteligentísimo y que tiene un modo poético y asombroso de usar las palabras –como escritor me sedujo–, además de una historia de soledad, supervivencia y obstinación que había que contar.

¿Por qué crees que te eligió?
Bien, me eligió porque tiene un gran gusto para la literatura (risas). No, en serio, creo que me eligió por un par de razones: porque a mí también me encanta el aire libre y leer, como a él. En mi primera carta le mencioné esto. Pero la verdadera razón quizá sea más simple: le escribí a la antigua usanza, con papel, boli, en un sobre con sello y enviada por correo postal. Imagino que casi todos los periodistas le enviaron correos electrónicos a su abogado. Hay algo muy personal en una carta escrita a mano y él mismo me lo dijo en su respuesta.

¿En algún momento pensaste que estaba mintiendo?
¡Sí! Su historia es literalmente increíble. ¿No hizo fuego en 27 años? No es posible. Los inviernos allí son insoportablemente fríos. ¿Nunca enfermó?, ¿nunca fue al médico?, ¿nunca durmió a cubierto? Es alucinante. Por eso muchos vecinos de Maine insistían en que mentía.

Pero, y esto es importantísimo para mí y quiero dejarlo claro, trabajé duro para comprobar cada hecho, para intentar encontrar alguna evidencia de que Chris Knight no estaba diciendo la verdad. Un resto de madera carbonizada en su campamento, una imagen de alguna cámara de seguridad en la que se le viera durmiendo en interior, y toda su historia caería.

Así que examiné todo, fui a su refugio seis veces y pasé allí cinco noches, contraté a dos verificadores de información profesionales. La policía, el abogado de Knight y la defensa pudieron leer partes de mi manuscrito. Nunca encontramos ni una pizca de una prueba que contradijese algo de su historia. Puede ser increíble pero también es verdad.

¿Qué es lo más asombroso?
El propio Chris Knight es simplemente asombroso. Lo es su inteligencia, su habilidad para resolver problemas, para permanecer calmado ante el peligro. Ten en cuenta que nunca recibió un consejo de alguien mayor desde que tenía 20 años. Él descubrió por sí mismo cómo sobrevivir en los inviernos brutales y en los veranos infectados de bichos de Maine. Su dureza es asombrosa. El modo en que aprendió a andar completamente en silencio en un bosque increíblemente denso es asombroso. La manera en que fue capaz de cometer más de mil robos sin ser pillado, y sin romper una ventana ni derribar una puerta, solo abriendo cerraduras como un moderno Houdini, es asombrosa. Su tenacidad, su soledad, su silencio, su vida entera,... Sin duda, tenía que escribir un libro.

¿Crees que se podría hacer una película sobre su vida o ya sería demasiado?
Sí, si la historia es tratada correctamente y con cuidado, la vida de Knight podría resultar una película fascinante.

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