LGTBIQ
Encuentros Bolleros: de combatir a los fachas con purpurina a las primeras Jornadas Bollofeministas

Encuentros Bolleros es una plataforma de reflexión y acción política que viene a cubrir un vacío en el ámbito LGTBIQ y el de los feminismos: la ausencia de espacios específicos donde las lesbianas puedan juntarse para pensar en común. Hoy presentan las primeras jornadas bollofeministas en Madrid. 

Encuentro Bollero #Fachitour
Las activistas del denominado #fachitour del pasado 8 de marzo frente a la puerta de la sede del Partido Popular en Madrid. Álvaro Minguito

publicado
2019-06-14 07:58:00

Hace meses se juntaron para crear la plataforma Encuentros Bolleros, y ahora arrancan con uno de los proyectos surgidos de ese pensar juntas, las primeras Jornadas Bollofeministas, que han llamado: “Historias bollos desde el cuerpo”.  Durante hoy 14 y mañana 15 de junio, abordarán desde sus diversas existencias: —racializadas, precarias— el espacio que hay más allá de la heteronorma, la genealogía propia, la agenda política para, entre otras cosas, enfrentar el fascismo.

“También daremos mucha caña al 28J, día del orgullo”, anuncia Tatiana, que junto a Lara, han venido a la redacción de El Salto a hablarnos de Encuentros Bolleros y de lo que están tramando para las Jornadas, que se celebran en la Neomudéjar, que, según explica Tatiana, es un espacio “maravilloso, llevado por dos maricas maravillosas”, que cuenta con un archivo transfeminista, un archivo queer, y muchos materiales de los 90. “Es el lugar perfecto para las jornadas, estás ahí en el archivo. Con tu memoria al lado”.

¿Qué es Encuentros Bolleros ?
Tatiana: Encuentros Bolleros lo conformamos un grupo de bolleras que empezamos a reunirnos en octubre del año pasado porque veíamos que había un hueco que no estaba cubierto ni en el movimiento LGTBIQ, ni en el movimiento transmaricabollo: la existencia de un espacio solo de bolleras donde hablásemos de las cosas que nos pasan, con una agenda política clara. Pero también es un espacio de sociabilidad, pues hay pocos espacios de sociabilidad. Entonces como plataforma Encuentros Bolleros intenta articular estas necesidades, y también existe con el fin de visibilizar a las bolleras tanto en Madrid, como en los espacios queer, como en los espacios políticos.

En distintas conversaciones surge la cuestión de la invisibilización de las bolleras en los feminismos, ¿podriáis explicar de qué maneras se manifiesta este fenómeno?

Lara: Es algo histórico, ni dentro del movimiento feminista ni dentro de los movimientos LGTBIQ ha habido visibilización de las lesbianas, sucede así desde hace 40 años. No sabemos si se va a conseguir cambiarlo,pero estamos debatiendo y viendo lo que podemos hacer. No se nos ve en la cultura, ni en la política, ni en muchísimos espacios. A esto se suma que hay poca visibilidad de lo que es nuestra memoria y genealogía. Creo que esta era una manera de intentar darle la vuelta a eso y ser protagonistas de nuestra propia lucha.

¿Y cómo recuperar la memoria en este sentido?, ¿de dónde se viene?
Tatiana:Hacer memoria de la invisibilización es complicado, creo que es más sencillo hacer memoria de la resistencia porque la invisibilización ha estado siempre ahí. Esto tiene que ver por un lado con que las relaciones afectivas ente mujeres —por la misma educación afectiva que tenemos— pasan inadvertidas:  siempre somos amigas. Lo lees aún hoy en día en los periódicos, cuando dicen “tal sale con una amiga”, y todo quinqui sabe que no es solo su amiga.

Esto por un lado ha hecho que la invisibilización sea sencilla. Yo creo que la memoria de la resistencia es mucho más fácil: encontrar otros hitos. Pienso por ejemplo, aquí en el franquismo había una cultura lésbica muy curiosa, muy por debajo del agua. A las bolleras les llamaban libreras, era una forma de definirse, había bares donde se sabía que iban las lesbianas...

Luego con la transición es cierto que empieza una organización del movimiento feminista fuerte pero a las lesbianas otra vez se las deja afuera. Las primeras jornadas lésbicas son en 1980, las lesbianas empiezan a organizarse para luchar por la visibilidad.

Las lesbianas que no quieren entrar dentro de la heteronorma son rápidamente atacadas por el capitalismo porque se alejan de los marcos capitalistas de reproducción de la vida material

Al final las opresiones son tan interseccionales como las resistencias. El capitalismo invisibiliza las relaciones entre lesbianas porque son relaciones que construyen otras sociabilidades. Claro que también existe la lesbiana mainstream —aunque no quiero llamarla así—  que se casa, que tiene hijos y que quiere entrar en la heteronorma. Pero las lesbianas que no quieren entrar dentro de la heteronorma son rápidamente atacadas por el capitalismo porque se alejan de los marcos capitalistas de reproducción de la vida material, de entrada.

Ahí entra también el racismo: las lesbianas racializadas estamos mucho más invisibilizadas. Como racializadas, se nos supone a menudo —por ejemplo a las latinas, como es mi caso— como mujeres hetero. También si eres racializada y lesbiana sientes presión dentro del colectivo LGTBIQ o de los propios movimientos bolleros, donde  hay también racismo, y además eres invisibilizada en tus comunidades de origen. Muchas hemos tenido que salir de las comunidades de origen por ser bolleras.

Os recuerdo mostrando una pancarta que decía: Existimos, resistimos. ¿Qué implica este lema? 
 
Lara: Esta pancarta la hicimos para el 8M del año pasado: nos juntamos en el Vaciador y pensamos —sobretodo por el tema de la visibilización— que había que decir, oye, que fenomenal el feminismo hegemónico, pero nosotras estamos aquí y seguimos existiendo a parte de todo esto, que somos parte de la lucha.

Tatiana: Sí, hicimos un festival bollero. Yo de allí recuerdo todo el rato algo que dijo Fefa Vila. Estábamos hablando en una mesa intergenaracional, interracial, y ella dijo —y a mi me pareció super certero, pues creo que con esta frase resume lo que hemos sido las lesbianas, las bolleras— que somos las enfermeras del feminismo, con todo lo que eso conlleva, con la carga de cuidados que conlleva. La idea de la existencia y de la resistencia, como enfermeras, como las que cuidamos, como las que contenemos a las compañeras feministas heteros.

¿Habría entonces una deuda del feminismo con las bolleras?
Tatiana: Es un continuo, creo que las feministas lo tenemos muy jodido en el mundo patriarcal y cuando se da la explosión del feminismo de la segunda ola muchas mujeres, para intentar parecer menos agresivas ante las sociedades patriarcales, intentaban desligarse de las bolleras. Esto pasó en muchos lugares, en el caso que yo conozco mejor, el de México, había asambleas del movimiento feminista de donde echaban a las lesbianas.

Lara: Aquí pasaba también en la coordinadora feminista de Madrid, en los 80, de hecho las feministas hetero al final lo que pedían era que no saliésemos a la calle, que no se nos viera.

Tatiana: Y que no se las relacionara demasiado, creo que también ha sido visto el ser bollera como una especie de traición a tu género. Yo lo he leído en muchísimos textos de la época, también esa es una deuda. Pero la que más me duele es que nosotras estamos siempre o casi siempre presentes en cualquier reivindicación feminista y las compañeras feministas heterosexuales no están presentes en las nuestras. Pongo  siempre el mismo ejemplo porque es paradigmático tanto para hablar de racismo como de esto: la Manada.

Nosotras estamos siempre o casi siempre presentes en cualquier reivindicación feminista pero las compañeras feministas heterosexuales no están presentes en las nuestras

Si hubiese sido una lesbiana la agredida no hubiese habido esas masas, estoy convencida. Y ya si hubiese sido una lesbiana racializada menos. Creo que el feminismo hegemónico —pues creo que los feminismos racializados van más de la mano con la lucha bollera— tiene muy compartimentalizados los espacios de lucha, y creo que, en efecto, ellas creen que la nuestra no es su lucha.

Lara: De hecho a menudo hay casos de violaciones correctivas. Por ejemplo lo que le pasó a Higui en Argentina [quien pasó un año en la cárcel por matar a uno de sus agresores intentando defenderse]. El movimiento feminista no salió a la calle en masa, algo pasa, algo está fallando. Yo croe que visibilizarlo nosotras y estar ahí al pie del cañón es importante para que no sigan sucediendo cosas ahí.

Recientemente hemos visto en los medios una agresión lésbofa y machista que sufrieron dos lesbianas en un autobús de Londres. Los agresores querían obligarlas a besarse y tocarse. ¿Qué pensáis de esta adaptación patriarcal que supone hipersexualizar a las lesbianas para consumo masculino.

Tatiana: Depende de de qué lesbianas estés hablando. Existe una hipersexualización de la lesbiana femenina, claro que sí, que es la que casa dentro de los parámetros heteronormativos, yo estando con mi compañeras, viéndonos como nos vemos, es decir, habitando la masculinidad, estoy convencida de que no nos sucedería algo así ni de coña.

Nos agrederían, y nos han agredido varias veces por salirnos de la norma, por ser bolleras, pero jamás me han dicho: a ti lo que te falta es una polla. Habito la masculinidad y entonces no interpelo a su deseo. Yo creo que en el colectivo bollero hay estas dos vertientes con todo el abanico que está en medio. La hipersexualización por un lado y por otro lado el ataque y la criminalización a nuestra homosexualidad que sí que existe pero que se invisibiliza.

En el 8M salistéis en muchos medios con una acción vistosa, combativa y festiva, El #fachitour. ¿Esta acción concreta forma parte de una estrategia más amplia de confrontación del fascismo?
Tatiana: La idea surge en asamblea, me acuerdo, en Tres Peces, porque queríamos hacer alguna cosa desde la plataforma, algún piquete quizás. Y no sabíamos donde hacerlo. Una compañera, que estaba en la coordinación del 8m nos dijo que en el distrito de Salamanca no había nada. Empezamos a atar cabos. Qué hay en el barrio de Salamanca: es un espacio agreste para las bolleras que no entramos dentro de la heteronorma —yo creo que hay un montón de bolleras en el barrio de Salamanca solo que están adecuadas a su contexto—, y también por ahí están las sedes del PP o Vox.

Lara: Claro, se trataba de visibilizar el Madrid de los fachas, que al final es el Madrid de las élites, el que ejerce toda la presión capitalista sobre nosotras. Era visibilizar eso y darle una vuelta y hacerlo divertido. Pasamos por la sede de Vox y ahí salió la acción como salió, que fue bastante bien.

Tatiana: Tuvimos suerte también porque justo los de hazteoir.org estaban entregando las firmas para derogar las leyes de género. Fue un momento maravilloso porque estaban Antena 3 y La 1 grabando al señor este con su papel este, y entonces llegamos nosotras, estas hordas de feministas más feas que el miedo, hechas unas mamarrachas y fue así, literal, la cámara hizo frum: Y paso del señor a enfocarnos a nosotras. Chapeau: Nos llevo a una visibilidad que fue pura suerte.

Lara: Esa es una de las cosas que hemos hecho, hemos hecho también una bolloclama para el día de la visibidad lésbica el 26 de abril, para denunciar la gentrificación, y la precarizacón del colectivo. Se trató de un recorrido por Chueca, señalando lugares como el mercado de San Antón o el —ya desalojado— centro social La Pluma. Queríamos hacer un recorrido que fuera divertido, que la gente se lo pasara bien, y que a la vez fuera una acción de denuncia.

Tatiana: Y es que Chueca no es un espacio para bolleras racializadas, no es un espacio para bolleras precarias, no es un espacio para bolleras de la clase trabajadora, no es un espacio para bolleras que salen de la heteronorma, no es un espacio, ni mucho menos, para personas trans. Por eso fue en Chueca, porque debería seguir perteneciéndonos.

Acciones como el fachitour suponen una forma de enfrentar el fascismo desde un lugar creativo, desde un lugar que ellos no habitan, porque si el fascismo hay algo que no habita es la alegría

Qué tiene esto de estrategia para confrontar al fascismo. Las compañeras que organizaron el fachitour querían hacer algo mamarracho con su purpurina, sus plumas, porque evidentemente no te iban a tomar en serio. Si tu llegabas a Vox como yo hubiese querido internamente (ríe) con pasamontañas, bates de béisbol y a reventarlo todo, qué te voy a contar, pero si llegas con alitas de mariposas, pelucones... Además después, como salió en el telediario, las manifestantes comenzamos a atacar con purpurina al vehículo de hazteoir, claro, es delirante. Sí es una forma de enfrentar el fascismo desde un lugar creativo, desde otro lugar, desde un lugar que ellos no habitan, porque si el fascismo hay algo que no habita es la alegría.

Hablando de la alegría y otras formas de sociabilidad, qué otros modos de vivir o amar surgen de vuestro estar juntas, ahora que estamos necesitadas de propuestas que rompan este marco fachistoide en el que andamos inmersas.
Lara: Lo que estamos intentando crear son redes de apoyo mutuo, y por otro lado trabajar con las violencias, el consentimiento. Por ejemplo, en las jornadas va a haber un taller de conocimiento, queremos trabajarlo, sabiendo que la violencia nos atraviesa a todas, pero ver cómo se aborda entre nosotras.

Tatiana: En las jornadas también tenemos un encuentro, el sábado por la mañana, de alternativas a la heteronorma y la monogamia, donde no se va a hablar solo de las no monogamia sino de otras formas de relacionarse y ahí si que destacaría las redes afectivas. Creo que la misma invisibilización, el patriarcado, se ha ensañado considerablemente con nosotras. Tenemos muchs dolores en el cuerpo y muchas heridas. Muchas tenemos muchos traumas. Esto es así.

Creo que lo que nos puede sanar es crear estas redes de apoyo mutuo. Yo lo digo siempre: la plataforma, más que me vaya a dar amigas, es saber que te van a sostener independientemente de si te caigo bien o te caigo mal. Si hay una agresión lesbófoba sabes que está la gente de la plataforma y que te van a sostener independientemente de que sea tu colega o no sea tu colega. Yo creo que esto incide en lo profundo en la forma en la que nos relacionamos, que es un no estar sola, de verdad no estás sola.

Habladme algo más de las jornadas ¿Cómo, por qué y para qué surgen?
Lara:
Las últimas jornadas sobre feminismos lésbicos fueron en 1997.

Tatiana: Ha habido un hueco, un vacío muy brutal que yo relaciono con la lucha y concesión de derechos LGTBIQ utilizando estas siglas como algo meramente institucional. En los años del gobierno de Zapatero, con la expansión de la FELGTB o Cogam y estas movidas institucionales, como ya sabemos, se desmoviliza la calle. Luego en el 15M, y ahí sí que se impulsa la asamblea trasmaricabollo y etas cosas pero no se llega a cristalizar en unas jornadas. ¿Por qué unas jornadas? Por un lado porque necesitamos espacios de reflexión que no sean asambleas, sí asamblearios, pero que no sea asambleas.

Lara: Sí, un espacio de visibilidad donde la gente se vea reflejada, por eso hay una mesa de identidades bollos. La mesa de alternativas a la heteronorma es porque necesitas ver otros modos de relación, pensar cómo nos estamos relacionando. Y luego está el taller de consentimiento y otro de drag king. También está toda la mirada intergeneracional: cómo ha pasado el tiempo y cómo nos vemos. Es algo que necesitas sacar para afuera.

Eso es. Sobretodo apuntar a la visibilidad, generar un espacio de reflexión y de encuentro y de marcar nuestra propia agenda política: qué queremos trabajar y cómo lo vamos a trabajar. Y que no sea solo el espacio asambleario donde vas a planear acciones, sino algo mucho más enfocado de cara al futuro, estratégicamente hablando.

¿Y en qué consistiría esta agenda política?
Lara: Sería muy interesante sacar un documento de estas jornadas, estamos en ello, saber si vamos a querer jornadas el año que viene, cómo las vamos a hacer y ver qué vamos a trabajar este año. Con qué otros colectivos vamos a trabajar

Tatiana: Sí el con quién es importante, vemos también una urgencia de tratar el tema de la racialización dentro de la plataforma, que es mayoritariamente blanca, nos hemos preguntado dónde están las bolleras racializadas y por qué no se están acercando a estos espacios. Creo que las jornadas son un primera paso: la primera mesa va a abrir con cuatro racializadas, lo que a mi me parece super potente.

Estamos también intentando formar, dentro de la plataforma, un grupo de trabajo sobre temas de racialización formado por racializadas para tejer alianzas con otros colectivos de cuerpos vulnerables y en riesgo de cara a articularnos de manera antifascista.

Claro, porque si tomamos también lo que está pasando en otros países como un oráculo de lo que está por venir, sobran las evidencias de que la primera línea de la batalla la componen las personas no blancas y las no heterosexuales.aLara: Hay que recordar también que ya está habiendo cada vez más delitos de odio, y uno de los objetivos de la jornada era también visibilizar eso, en este contexto, con la llegada de la extrema derecha campando libre en las instituciones. Es algo que va a legitimar y potenciar aún más estos delitos de odio, habrá más agresiones, creo que es hora de organizarse para enfrentar esto.

Tatiana: Volver a las barricadas todas juntas.

Lara: En amor y compañía (ríe)

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