Ganadería y conservacionistas sellan una batería de acuerdos para la convivencia con el lobo

Una iniciativa social logra varios consensos entre personas y entidades ecologistas, ganaderas, científicas y cinegéticas para rebajar el conflicto y facilitar la coexistencia de la ganadería extensiva con el lobo ibérico.

Lobo Zamora
Foto: Centro del lobo ibérico de Castilla y León

publicado
2018-08-09 07:15:00

Más de una treintena de firmantes han consensuado una declaración conjunta en la que recogen una serie de acuerdos y más de 20 recomendaciones para romper la dinámica de tensión entre la población de lobo ibérico y la ganadería extensiva y el pastoreo. La iniciativa ha cristalizado tras dos años de trabajo del denominado Grupo Campo Grande, un colectivo surgido en 2016 y que aglutina a personas y movimientos que buscaban un debate colaborativo entre intereses muy diferentes y, en ocasiones, enfrentados. Entre las firmas hay nombres del ámbito de la ecología, la ambientología, la biología, los sindicatos agrarios, la custodia del territorio, la caza y, por supuesto, la ganadería extensiva.

Siete áreas de acuerdos

Las propuestas se agrupan en torno a siete grandes áreas: mejorar la cuantificación de daños causados en la ganadería; innovar en la compensación económica; optimizar el manejo de rebaños y las técnicas de reducción de daños; actualizar el control de poblaciones de lobo; mejorar y respetar el debate científico sobre los censos de lobo; unificar el estatus legal del lobo a nivel estatal; y redimensionar y repensar el aprovechamiento turístico del medio rural para que respete el rol primario de la vida agropecuaria. 

Elisa Oteros, bióloga, investigadora en la Universidad Pablo de Olavide y miembro de Ecologistas en Acción, ha sido parte de los diálogos. Oteros destaca que el documento “no es una receta mágica”, pero alcanza acuerdos concretos y relevantes en varias áreas. “La línea roja más roja quizá era la del control de la población [de lobo] y aquí, incluso cambiar la forma de nombrar el problema para ir hacia el 'control de daños' ha sido importante”, según Oteros. Este cambio de enfoque ha permitido un avance central como es “asumir que siempre habrá daños y pasar a hablar de cómo gestionarlos; las partes reconocen que siempre va haber lobos y es bueno que los haya, y que siempre habrá ganadería y es bueno que exista… Siempre va a haber conflicto, pero hay que gestionarlo”.

“También ha sido importante reconocer que hay divergencias sobre la información científica: si son buenos o no son buenos los controles, si funcionan o no funcionan… Sentarnos y reconocer con investigadoras expertas en lobos que en realidad lo que hay es divergencia de información y que los datos no son buenos y necesitamos más información científica y que la que tenemos es controvertida para mí también era importante”, apunta Oteros. 

Charo García Barrión, una de las firmantes, es ganadera en Sanabria y participa activamente en el colectivo Ganaderas en Red, que defiende el valor de las mujeres en el medio rural y en la ganadería extensiva. “Es necesario que lleguemos a un acuerdo. El ganadero sabe que el lobo cada vez está más apoyado y llega un momento en que tenemos que decidir si queremos seguir enfrentados con la sociedad”. 

En opinión de García Barrión, las mayores cesiones desde el ámbito de la ganadería han tenido que ver con las pérdidas asumibles, de entre un 3 y 5 por ciento según el documento: “Desde nuestro propio sector hemos recibido críticas considerables porque no todo el mundo está dispuesto a asumir esa pérdida”, explica la ganadera. 

EL DESBLOQUEO DEL CONFLICTO, PRIMER LOGRO

Además de ofrecer una batería exhaustiva de diagnósticos y sugerencias, muchas de las firmas coinciden en que quizá el mayor avance haya sido armar las condiciones para un debate que parecía imposible. “Quizá no todos los firmantes compartan el 100% de las conclusiones (...) En el proceso de comprensión mutua y negociación todo el mundo ha cedido en sus posiciones en favor del acuerdo. En este sentido, es el propio acuerdo y el espíritu de negociación y renuncia de sus integrantes, mucho más importante que la literalidad de su contenido”, reza la declaración.

Yolanda Sampedro, de la Fundación Entretantos, es experta en mediación y ha actuado como una de las facilitadoras durante los dos años de entrevistas y encuentros. Sampedro resalta el reconocimiento mutuo entre las partes como una de las claves del éxito de esta negociación: “Poder estar en una mesa oyendo a un ganadero decirle a un científico «tú no tienes ni idea de lo que es tener ganado por el campo» y oír al científico decirle «pues tienes razón, nunca he estado en el campo con el ganado, pero llevo muchos años viviendo del lobo» nos parece un gran paso”, comenta.

Superar la dialéctica de “ecolojetas” contra “ganaduros”

La dificultad de llegar a acuerdos parecía más lejana durante la fase final del diagnóstico. “Lo veíamos muy complicado, porque mientras hacíamos el diagnóstico el panorama se estaba enrareciendo muchísimo: aparece la Propuesta No de Ley que presentó algún partido político, es cuando aparecen las manifestaciones históricas en Madrid a favor del lobo… Todo eso ayudó a calentar mucho el ambiente. Teníamos nuestras dudas, no ya sobre alcanzar un acuerdo, sino sobre si seríamos capaces de sentar a un grupo que se ponga a hablar”, recuerda Sampedro, que celebra el trabajo de eliminación de tópicos —”ecolojetas contra ganaduros”— como otro de los hitos de este proceso.

García Barrión coincide: “Llegar a un consenso entre grupos tan enfrentados como ganadería y conservacionistas tiene un mérito enorme; creo que pocas veces se había llegado si es que se había llegado alguna vez”. Oteros señala también el avance metodológico que supone este acuerdo: “Venimos de una situación que es un crisol de conflictos sociales y es un tema que desata pasiones. Quizá sea el primer acuerdo de este tipo que se aborda desde la mediación social, donde se ha agradecido el espacio para la expresión y el acompañamiento de personas bisagra”. 

Por delante queda ahora un proceso de divulgación del documento para medir su impacto, su aceptación y, más adelante, sentar a las administraciones en la mesa. 

Biodiversidad
La organizaciones en defensa del lobo ibérico sacan pecho este domingo
Lobo Marley, Equo, Ecologistas en Acción, WWF y la Alianza Europea para la Conservación del Lobo, con el apoyo de 200 entidades, llaman a movilizarse este domingo para defender al depredador ibérico.
9 Comentarios
NATVERD 7:15 9/8/2018

En el transcurso de la Primera Guerra Mundial los alemanes infestaron con el moquillo y Bacillus anthracis al ganado y los caballos antes de su embarco con destino a Europa, también inocularon enfermedades a los caballos aliados en el frente, los franceses y los ingleses tampoco se quedaron atrás atacando a los caballos alemanes.
El lobo y el oso como armas biológicas han demostrado ser mucho más eficaces que las armas biológicas utilizadas en la I Guerra Mundial
Corporaciones, individuos y grupos pertenecientes al biocrimen organizado e incluso gobiernos, pueden estar tentados por la ejecución de ataques agroterroristas para manipular los mercados y los precios de las mercancías.
Una epidemia de fiebre aftosa en 1982 en Dinamarca paralizo su exportación de carne de cerdo a Japón, Taiwán lleno el mercado que Dinamarca había dejado vacío y cuando la epidemia desapareció de Dinamarca ya no pudo recuperar el mercado y Taiwán siguió siendo el principal suministrador de carne de cerdo al Japón. Después de una epidemia de fiebre aftosa que afecto a Taiwán en 1997, Estados Unidos recupero el mercado del cerdo en Japón y a pesar de que Taiwán hace muchos años que elimino la fiebre aftosa Estados Unidos sigue siendo el principal suministrador de cerdo importado del Japón.
El ataque agroterrorista del lobby del lobo al ganado español, no oculta (en sus comentarios) su intención de acabar con la producción de carne y queso en España para que otros países puedan ocupar el hueco dejado en el mercado.

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Alexis 18:27 7/9/2018

Las personas que defendemos el derecho a la existencia y no exterminio de la especie, debemos hacer lo posible por lograr acuerdos que permitan esto también donde coexiste con la ganadería (la mayoría del área) y para ello debemos reunirnos con quienes mantienen posturas diferentes cada vez que sea posible y con actitud para conseguirlo. Malo para la especie es negarse a hablar o debatir con quienes mantienen posturas opuestas o contrarias, porque por desagrable que pueda ser solo exponiendo los datos y conocimientos existentes para su difusión y proponiendo medidas de consenso asumibles se puede cambiar la situación actual. Pero también es malo, es un error, que la desesperación por querer lograr la firma de documentos conjuntos se llegue a renunciar lo irrenunciable y a aceptar lo inaceptable. No vale renunciar parcialmente al principio fundamental del derecho a la existencia y no exterminio de la especie, no vale suscribir, apoyar o aceptar como verdaderas lo que son afirmaciones falsas, infundadas o sin base científica y expresiones o denominaciones inasumibles por ser parte de la existente guerra lingüística contra el lobo.

Desgraciadamente el documento cae en el error señalado. Es lamentable el documento y un hito más que avanzan contra el lobo (con el agravante de haber picado como firmantes varios nombres que se anuncian como ecologistas o científicos) que va a costar mucho contrarrestrar por quienes defendemos la existencia y no exterminio de la especie.

La declaración en su propio título cae en un error lamentable (machaconamente repetido en el texto) aceptando denominar la problemática donde hay muertes de ganado por lobos como “conflicto”: en el DRAE se indica que conflicto es “combate, lucha, pelea”, “enfrentamiento armado”, “situación desgraciada”, “momento en que la batalla es más dura y violenta”... solo salvaría 1 de sus 6 acepciones “problema, cuestión, materia de discusión” pero para eso mejor usar directamente la expresión “problemática”, “cuestión” o “discusión” libre de las connotaciones de guerra de “conflicto”. En torno al lobo puede haber problemática o discusión pero debemos rechazar enfocarlo como la existencia de un conflicto. Cuando de un texto de cierta relevancia tratamos, hay que medir con cuidado cada palabra, debemos ser mucho más rigurosos y estrictos que cuando discutimos hablando espontáneamente el tema en una asamblea.

Los primeros apartados es puro autobombo exagerado, y reincidencia en el enfoque de conflicto.

Luego, caen en diversos errores. Por seleccionar ejemplos:

“Con las evidencias que se obtienen es casi imposible distinguir los ataques de lobo de los de perros asilvestrados.” → Los patrones de ataque observables en la escena aportan mucho más información de lo que esta frase reconoce. Además, el texto se olvida la disponibilidad (aunque rara vez usada pese a su bajo precio actual) de las valiosísimas pruebas genéticas, omisión demasiado notoria para ser un olvido, que ahí dónde se ha empleado ha ayudado mucho a esclarecer la situación aportando pruebas de que la “gran” cantidad de daños de lobos no son en tan “gran” medida causadas por el cánido silvestre.

“muchos de los ataques no son declarados por los ganaderos” → Declaración infundada que está de moda por el sector más rancio de ganaderos y políticos que se suman al mismo (como sucede en Asturias). Sin pruebas que lo respalden es inasumible (no son pruebas que unos pocos ganaderos autodenominados representantes de todo el colectivo lo repitan hasta la saciedad sin aportar datos suficientes).

“la agotadora tramitación burocrática” → Es una exageración. Para el ganadero es fácil, llama el guarda y éste hace el trabajo. Agotadora es la demora en el pago de daños, que vilmente está usando la administración para incrementar la crispación y encauzarlo hacia las mucho más baratas batidas y exterminios.

“coste de los procedimientos de evaluación de daños es extraordinariamente elevado” → La evaluación no es cara (una hora de un guarda sin equipamiento especializado y cuando se hace pues 20 € de prueba genética), hay muchos otros procedimientos administrativos ambientales mucho más caros (por el coste de las análisis, los equipos de medidas,...) y que son habituales. Pero hay que soltar esta frase del elevado coste para justificar solucionar el tema con escopetas. Vergonzoso que los firmantes hayan permitido que pasara al texto del documento.

“recomendamos que el mecanismo de cuantificación de daños se base en una ‘declaración
voluntaria de bajas’ que efectúa el ganadero periódicamente” → Si esto significa que el paisano declara a su libre parecer y sin aportación de pruebas el número de reses que los lobos le matan, no solo es escandaloso por dejar la puerta abierta al fraude masivo sino ilegal (percibir dinero público como indemnización sin aportar pruebas de la existencia de daños). Inasumible completamente y fuente de empeoramiento de la situación actual.

“Desvincular las indemnizaciones por daños a la incorporación o no de medidas destinadas a la reducción de daños por parte del ganadero” → Esto es escandaloso (y reafirma mi interpretación del anterior punto comentado) y absolutamente inasumible. Elimina el aliciente de aplicar medidas preventivas (“me van a pagar todo lo que me mate haga o no algo por reducir daños”) y puerta abierta de par en par para el fraude. Totalmente vergonzoso por quienes firman el documento y estén en alguna entidad o agrupación ambiental, naturalista o ecologista.

[Relativo a la oposición al “control de poblaciones”] “Entendemos natural esta situación por el carácter simbólico del animal –el lobo– y el hecho –la muerte– que implica un sentimiento de dolor para algunas personas a uno y otro lado del conflicto” → Es vergonzoso que tachen como tema de sensibilismo emocional lo que desde entidades y organizaciones ambientales, naturalistas y ecologistas se rechaza no por cuestiones emocionales sino por la fundada base científica no de ser inútil sino contraproducente para reducir daños.

[El “control de poblaciones”] “no siempre supone una solución efectiva a los problemas de los ataques al ganado, y que de hecho no hay suficientes estudios sobre la relación entre los controles poblacionales y la reducción o no de daños y sus conclusiones no son extrapolables a todas las situaciones” → Ya sabemos que no supone una solución efectiva (eso de “no siempre” sobra totalmente) y sí hay suficientes estudios (no quita de que merezca hacerse más) lo que pasa es que los resultados son contrarios a la hipótesis justificadora de que matando lobos se reduce los daños y eso desmonta el argumentario de algunos ganaderos mediáticos y políticos.

“Que la única justificación para el control de poblaciones podría encontrarse en su utilización para el control de daños sobre el ganado, y podría asumirse después de haberse constatado como ineficientes o insuficientes otras alternativas” → No es asumible: el control poblacional (que por cierto no es lo mismo que control de individuos concretos) ya sabemos que no funciona para reducir los daños al ganado excepto cuando se lleva a la extinción regional de grupos.

“apareciendo en nuevas zonas, abandonadas hace décadas por la presión a la que se le sometió.” → Sobran eufemismos, porque pareciera así dicho que por presión social hicieron las maletas y se fueron a vivir a otra parte: no “abandonaron” la zona “por la presión”, fueron matados y extinguidos los lobos que allí vivían.

“Que la posición de la UE en relación al estatus legal al Norte y Sur del Duero es uno de los hechos que dificultan la homogeneización de instrumentos legales, y parece que no hay visos de cambio de este estatus europeo” “Recomendamos establecer un criterio unificado de estatus legal para toda la población ibérica de lobo” → No es una propuesta de la UE sino una propuesta del gobierno de España que la UE aceptó (si por el gobierno de España fuera hubiera metido toda la población española en el menor grado de protección, pero con la población de Sierra Moreno en el borde de la extinción completa la UE no aceptó). Por otra parte, si igualar la situación legal fuese importante, España puede hacerlo: dado que el nivel de protección al N del Duero es opcionalmente menor, puede igualar todo como al S del Duero (la desprotección de la población meridional no es asumible).

“Que esta actividad genera rechazo en parte del territorio rural porque a menudo el reclamo no es el propio territorio sino una especie animal que provoca daños y dolor en las comunidades rurales donde se asienta” → Lo de provocar “daños y dolor” es una demonización brutal del lobo. Para una mayoría de la población rural el un nuevo motor económico local que es el turismo rural y de naturaleza es motivo de enriquecimiento y fijación de población joven, no de rechazo. No dudo que alguno soltara esa frase, pero es alarmante y vergonzoso que los firmantes le hayan dado respaldo y haya llegado al documento definitivo.

En resumen, un mal documento, escorado hacia la postura del sector ganadero más intransigente aunque un poco más maquillado que otros, y falsamente anunciado como que si fuera un documento de consenso general de "apoyo de especialistas de la especie y miembros de organizaciones ambientales" cuando padece de una manifiesta ausencia como firmantes del grueso de numerosos investigadores y expertos de la especie en España, solo algún nombre concreto muy criticado por científicos y ecologistas por sus declaraciones y por cómo se posiciona públicamente cada vez que el tema se expone a la luz mediática, y algunos que siendo científicos académicos no trabajan ni trabajaron con la especie y han picado el anzuelo buscando cierta promoción pública de su nombre sin plantearse ¿por qué me llamarán a mi que no estudio la especie? Debería llamarnos bastante las notorias ausencias como firmantes.

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Alicia Melchor Herrera 11:18 9/8/2018

(...) Actualmente mantenemos menos ovejas y algo más de la mitad de cabras que entre 1950 y 1980, antes del cambio de modelo productivo. En cambio, hemos pasado de criar 4 mill de vacas a 6 mill, y de 7 mill de cerdos para consumo nacional, a 10 mill. (Nota 5)
Pero el verdadero problema, es que además, criamos otros casi 17 mill de cerdos para exportar, cuyos beneficios los disfrutan principalmente los accionistas de las multinacionales, mientras a nosotros sólo nos queda soportar la contaminación y el trabajo precario que nos deja.
Si recuperásemos la ganadería extensiva y comiéramos más cabrito y cordero y menos cerdo, podríamos producir de forma más ecológica y ética al menos un 70% de la carne que consumimos, incluso un aumento de la producción podría ser sostenible, si se van recuperando bosques y zonas de pasto, justo lo contrario de lo que consigue el nuevo CAP (Nota 4)

Y con ello, se mantendría el entorno rural, se prevendrían incendios, se fijaría carbono al suelo, se generaría biodiversidad, se malgastaría menos agua, se contaminaría menos (en el campo, las bostas abonan y contribuyen al transporte de semillas, mientras que en una granja industrial, los purines pueden contaminar acuíferos y ríos (Nota 11)), se transportarían menos piensos, se lucharía contra la globalización del mercado alimentario y la despoblación del entorno rural, y se garantizaría nuestra soberanía alimentaria (¿o no interesa?).

* Los beneficios empresariales determinan el modelo productivo *

Ahora bien, el hecho de que la producción de carne en extensivo sea ecológica y productivamente viable, no significa nada. El modelo de la ganadería industrial necesita menos mano de obra, da más beneficio por dólar invertido, y sólo hay que esperar sentado a que suban las acciones (hasta que se abarate la producción de carne sintética que pretenden comercializar a gran escala bajo el seudónimo de "carne limpia" Nota 14), así que de momento es el favorito de los millonarios. Ellos tienen el dinero, ellos mandan y ellos dictan las leyes en función de sus intereses; lo que hace imposible reconducir el sistema productivo alimentario que padecemos, que es lo que supone una amenaza, no sólo para la supervivencia de los pequeños productores, sino también para el propio ecosistema.

Las macrogranjas de porcino son un cáncer para los ecosistemas en los que se asientan y para la economía de los pequeños ganaderos, además de una vergüenza para el sector de la ganadería, que durante siglos ha velado por el ecosistema; y ahora su metodología pasa por desnaturalizar la naturaleza hasta límites aberrantes, dejando la filosofía de la ganadería tradicional fuera del juego de la economía global. En las granjas avícolas, tras generaciones de reproducción en incubadoras, las gallinas han perdido el instinto de cría, protección o supervivencia. Algo deberíamos aprender de ello: estamos desnaturalizando la naturaleza, la estamos condenando a muerte.

* Envenenamos el planeta, y nuestra salud depende de la del ecosistema*.
* Se muere lo rural.*

Los pequeños agricultores, propietarios de suelos "yonkis" (lo explica muy bien Markos Gamboa en la Nota 3.1), van camino de ser meros franquiciados del oligopolio de las semillas (SGAE de las semillas, Nota 2), y los pequeños ganaderos están condenados a perder una desigual batalla contra la producción industrial de carne y lácteos, en un sector regulado para extinguir les (Estabulación Nota 4). Vamos camino de dejar morir los pueblos, y perder con ellos un sistema de producción alimentaria ecológica y sostenible, en favor de otro industrializado y globalizado. Y, para más inri, justificándolo en base a unos valores, como el antiespecismo, que no sé si se pueden asociar con la ecología. (Definitivamente, no: ver Nota 9) (...) https://aliciaatravespantalla.blogspot.com/p/ecologia-soberania-alimentaria.html

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NATVERD 10:43 9/8/2018

Según el Boletín de Información 306 (2008) Ministerio de Defensa (CESEDEN) una de las misiones del ejercito es luchar contra el agro terrorismo y proteger a la población y dice literalmente” Casos recientes de agro terrorismo son, por ejemplo, los ocurridos durante la Primera Guerra Mundial, donde los franceses desarrollaron patógenos para aniquilar los animales de la caballería alemana y, por su parte, los alemanes lanzaron una elaborada estrategia que arrasó con el ganado en Rumania y con el ganado y el trigo almacenado en Argentina pendiente de ser enviado a los aliados”. ¿Si esa es la misión del ejercito a que esta esperando?

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NATVERD 7:13 9/8/2018

Desde finales los 70 los osos y los lobos estuvieron erradicados en España. Introducir osos o lobos en una zona habitada es un acto criminal, se mire como se mire, es una agresión a la población y a la ganadería, es GUERRA BIOLÓGICA, es TERRORISMO. El AGRO-TERRORISMO, es una forma de bioterrorismo que centra sus ataques en el ganado y en la producción agraria .

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Anónimo 11:49 9/8/2018

Es una pena que la moderación no permita comentarios insultantes, que es lo que me pide el cuerpo.

Simplemente decir que la ignorancia es muy atrevida, y la ignorancia en el concepto de ecosistema es simplemente palpalble. Y desde luego caliifcar la reintroducción de especies autóctonas en sus hábitats de bioterrorismo es elevar esa ignorancia a la categoría de suprema.

Y después está la mentira, yo vivo en el rural, y nací a principios de los años 70, y no precisamente en una zona especialmente aislada sino a pocos kms de una ciudad media. Y había y hay lobos en el entorno y en tiempo de mis padres y abuelos, aún más. Nunca estuvieron erradicados.

El auténtico terrorismo es el ataque de determinados pseudo-ganaderos a las especies protegidas por ley. Eso es lo ilegal y lo que debería ser perseguido, y personas como usted deberían terminar en la cárcel por defender públicamente el incumplimiento de las leyes de protección (y algo me dice que no es solo palabra). Es una lástima que la fiscalía no se interese por los criminales como usted como sí se interesa por otros.

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NATVERD 15:45 9/8/2018

Cuando la loba de Rante en 1974 atacó e hirió a varias mujeres y niños, matando a dos niños, volvieron con el mismo cuento de los perros asilvestrados, pero ya nadie os creyó y los adormilados campesinos reaccionaron, en poco más de un mes mataron a 31 lobos, pegaron fuego a los montes y la estricnina corrió a raudales, acabando con la loba y sus ataques, con gran descontento de la forestal y de Rodríguez que a pesar de los numerosos testigos de los cadáveres y de los heridos se empeñó en culpar a los perros asilvestrados. Otros siguieron el ejemplo de los gallegos y el lobo fue prácticamente erradicado de España.
Carlos Sanz un discípulo de Rodríguez que como su maestro para defender al lobo afirmaba que el lobo no ataca al hombre y que la loba de Rante no era una loba, era perra asilvestrada. Carlos Sanz fue atacado el 26 de mayo de 2016 por un lobo amigo en Centro del Lobo Ibérico de la Sierra de la Culebra que estuvo a punto de matarlo y lo envió mal herido, en helicóptero medicalizado, al hospital de León , así son los lobos y no como nos cuentan sus amigos .

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#21628 0:25 10/8/2018

Quién ha dicho que el lobo no sea un predador letal?
Erradicamos de paso las serpientes venenosas, leones, tiburones, ciervos que envista, hipopótamos y demás?
Desgraciadamente ya lo Estamos haciendo, pero con toda la fauna y flira en general.

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NATVERD 8:11 10/8/2018

Puestos a introducir, por qué no introducir en España el león ya que es oriundo de Europa donde vivía mucho antes de que llegara el hombre y el lobo que son inmigrantes procedentes de otros continentes. Por qué no introducir tiburones en las piscinas para descongestionarlas. Por qué no introducir serpientes venenosas en los Parques Públicos y en los jardines privados como están haciendo con el lobo en los montes y en los prados. Por qué no introducir hipopótamos en los ríos y en los pantanos del mismo modo que están introduciendo los lobos en nuestros montes y en nuestros prados. Por qué no introducir ladillas en vuestras partes, como vosotros nos estáis introduciendo el oso y el lobo, las ladillas tienen los mismos derechos que el oso y el lobo. .

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